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Fecha: Lunes, Octubre 23, 2017 - 11:27

China toma cada vez más un papel mayor en el escenario mundial, a la par que EEUU se retira en algunos aspectos del liderazgo global. Esto implica para el mundo una forma de reestructurar el liderazgo internacional. Ante este contexto surge una pregunta ¿cuál es la moneda que será la base de las transacciones internacionales en un futuro?

El hecho es que la moneda china está lejos de ser la moneda base para las transacciones internacionales, pues mucho de los esquemas actuales están construidos ya en el dólar; incluso gran parte de las operaciones comerciales chinas se realizan en dólares y el país asiático es consciente de la situación.

Eso no implica que China no tenga una agenda ambiciosa en el tema de las finanzas internacionales; aunque reconoce que el Reminbi no tendrá un impacto tan fuerte en el escenario mundial en el corto plazo, el pais opta por un enfoque en el cual el sistema de pagos internacionales no dependa de una moneda exclusivamente, opta más bien por un sistema de múltiples divisas.

Fecha: Martes, Octubre 10, 2017 - 10:10

Los países del Mercosur buscan cerrar un principio de acuerdo con la Unión Europea este año para mostrar su voluntad de estrechar lazos con otros  bloques comerciales.

Según declaraciones que hicieron hoy funcionarios de Argentina y Brasil, fue decepcionante la propuesta que hizo la UE para llegar a un acuerdo comercial con el Mercosur.

Las próximas reuniones se llevarán a cabo entre el 10 y el 13 de noviembre en Brasilia y podría haber otra adicional en  Bruselas.

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El nuevo ALCAP y la banca china

Resumen:

El ascenso de China en Latinoamérica es incuestionable. América Latina posee dos dinámicas comerciales: por un lado, la Cuenca del Caribe, centrada en Estados Unidos y, por otro lado Suramérica, vinculada más hacia China. Unos crecen poco, los otros crecen más rápido. China se perfila como el segundo socio comercial de Latinoamérica para el año 2015, desplazando así a la Unión Europea al tercer lugar y cada vez más cerca de Estados Unidos.

 

La fragilidad de la recuperación económica de las economías líderes a partir del 2009, empujó a China a buscar nuevos socios comerciales y reforzar acuerdos de integración productiva en el área Asia-Pacífico para dinamizar su comercio exterior, acorde con el XII Plan Quinquenal 2011-2015.

Dentro de este esquema, su política exterior consiste en reforzar las relaciones de cooperación en el comercio, las finanzas y el desarrollo con la posibilidad de avanzar hacia la integración comercial con base en las complementariedades con Latinoamérica.

 

Shanghái y Hong Kong: la nueva dupla bursátil

Resumen:

Ariel Noyola Rodríguez/Observatorio Económico de América Latina.

En materia de finanzas, la Gran Muralla China se transformó radicalmente el lunes 17 de noviembre toda vez que se ha acelerado el proceso de apertura de la cuenta de capital: las bolsas de valores de Shanghái y Hong Kong, vincularon sus operaciones mediante un nuevo programa denominado «Stock Connect». Ello permite a inversionistas internacionales comprar y vender más de 500 acciones tipo A originarias de China continental, a través de la plaza financiera de Hong.

Desde que fue anunciada por primera vez, la conexión bursátil levantó muchas expectativas entre las autoridades financieras asiáticas. A través de la cooperación financiera que incluye su dimensión geopolítica de cara a la rivalidad de las divisas en el Sistema Monetario Internacional, el programa «Stock Connect» contribuye de manera decisiva para cumplir los objetivos planteados en el XII Plan Quinquenal (2011-2015). Charles Li, director general de la bolsa de Hong Kong, sentenció a principios de abril de 2014: «creemos que este proyecto podría allanar el camino para una mayor apertura de los mercados de capital […] y ayudar a promover la internacionalización del renminbi. También creemos que podría proporcionar una nueva oportunidad y crear un impulso para el desarrollo de Hong Kong como centro financiero internacional».

Una de las grandes paradojas de la crisis actual, consiste en el aparente desacoplamiento entre la fuerza mercantil de la potencia económica en ascenso (China) y el poder financiero del país hegemónico en declive relativo (Estados Unidos). Hasta el momento, ninguna divisa parece desafiar el poderío del dólar en el mercado mundial de capitales. Según las estimaciones de Jonathan Anderson, miembro de Emerging Advisors Group, los inversionistas internacionales tienen acceso a aproximadamente 56 billones de dólares en activos financieros denominados en dólares incluyendo bonos y acciones. Bajo denominación del euro y el yen japonés, pueden disponer de cantidades equivalentes a 29 billones y 7 billones de dólares respectivamente. En contraste, los activos financieros denominados en yuanes a disposición global alcanzan un monto de 300 mil millones de dólares, una cifra casi 187 veces menor en relación al dólar (The Economist, 21/06/2014).

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