EL NIÑO Y EL PAN

La FAO, en su boletín trimestral sobre la perspectiva de las cosechas del 2023, menciona que la producción agrícola para este año puede bajar 1.3% con respecto al año pasado. Si bien no es lo óptimo, la organización parece mostrarse optimista después de la mejora en los climas de diversas zonas en el mundo. Durante el 2022, la producción de cereales cayó por la falta de fertilizantes debido al conflicto armado en Ucrania, pero sobre todo a cambios climatológicos como condiciones más secas en Rusia, inundaciones en Pakistán, lluvias irregulares en el este asiático, sequías en Sudamérica y falta de precipitaciones en el norte de África. Lo que la FAO no toma en cuenta para las proyecciones del 2023 es que se puede presentar el fenómeno de El Niño entre julio y agosto, lo que provocaría nuevas condiciones adversas para las cosechas.

La Niña y El Niño son dos fenómenos naturales que se dan en la franja tropical del Océano Pacífico. Se caracterizan por materializarse, respectivamente, en aguas superficiales más frías o cálidas de lo normal. Desde el 2020, La Niña dominó el clima del planeta y trajo consigo inviernos templados en el sur de EU, sequía en el oeste y cultivos resecos en partes de Argentina y Brasil. A principios del 2023, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos dio el comunicado que el fenómeno de la Niña había terminado para dar paso a un proceso neutral en donde las aguas regresarán a su temperatura normal.

Existen altas probabilidades de que El Niño se presente durante la segunda mitad del 2023. La Organización Meteorológica Mundial menciona que la probabilidad de que se forme este fenómeno natural durante mayo y junio son relativamente bajas (35%), aunque aumentarán notablemente entre julio y agosto (55%). Sin embargo, aún existe incertidumbre en el pronóstico debido a la barrera de predictibilidad primaveral.

En general, el fenómeno del Niño es asociado con condiciones cálidas y secas en Australia, así como en Indonesia, Filipinas y Malasia. En India, los monzones del Índico son menos prominentes bajo este fenómeno, además de traer sequías al sureste de África y el norte de Brasil. En el caso de América del Sur (especialmente Perú, Ecuador y Colombia) suelen observarse condiciones más húmedas de lo normal.

El Niño es un fenómeno recurrente, pero se presenta ahora en un contexto de calentamiento global que puede exacerbar sus efectos en el planeta. De acuerdo con Paloma Trascasa-Castro, el próximo evento del Niño es posible que traiga consigo un aumento de 0.2° C a la ya calentada atmósfera terrestre. Australia presentaría mayor posibilidad de tener incendios forestales, Perú sufriría más inundaciones (sumadas a las que ya han sucedido en el país desde diciembre del 2022), Colombia vería un brote de enfermades como dengue y malaria por las altas temperaturas, habría sequía en la selva Amazónica e inviernos más fríos en Europa.

De acuerdo con la FAO, la situación en Asia parece ser favorable para las cosechas del 2023 a pesar de las lluvias erráticas del 2022 en los países de Asia Central (en la Comunidad de Estados Independientes). Sin embargo, no toman en cuenta las sequías que provocaría El Niño, especialmente en el sureste asiático. En el caso africano, pronósticos de sequía en el este del continente aumentan el riesgo de una sexta mala temporada de cultivos sin pensar en el fenómeno climático que calentaría aún más el este de África.

Latinoamérica y el Caribe son todavía más inciertos. La FAO sostiene que la demanda de exportaciones está sustentada en una gran superficie cultivada de maíz, especialmente en Brasil, donde las previsiones oficiales también apuntan a una producción récord en 2023. También mencionan que, aunque las lluvias mejoraron en los últimos meses en Argentina, déficits anteriores afectarán parte de la cosecha de maíz en este año. Gran parte de la Amazonía se vería severamente afectada por El Niño, el crecimiento de la vegetación y las cosechas se ralentizaría, por lo que se absorbería menos CO₂ de la atmósfera, una tendencia que podría replicarse en los bosques tropicales de África, India y Australia.

La producción de trigo esperada para el 2023 es de 784 millones de toneladas, 10 millones de toneladas menos que la producida en 2022, pero mayores a los 778 millones de toneladas que fueron producidas en el 2021. La diferencia no parece ser mucha, pero estas proyecciones no tienen en cuenta las consecuencias de El Niño ya que tienen previsiones de disipación de sequías cuando la llegada del fenómeno haría todo lo contrario.

La corriente del Niño no es algo que debe tomarse a la ligera, sobre todo cuando el cambio climático magnifica los impactos que suele tener en diversas regiones del mundo. Tiene efectos no solo en la temperatura y las cosechas, sino también provocan enfermedades y, en el suministro de energía eléctrica como se vio en China el año pasado. La seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida de los pobladores de las zonas golpeadas se verán duramente minadas. El Niño va a impactar sobre el precio de los alimentos negativamente.

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Tema de investigación: 
Desarrollo y medio ambiente