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Marzo, 2026

¿Está cerca la UE de liberarse del dominio de Visa y Mastercard para realizar pagos?

Mar, 03/03/2026 - 13:17 -- jmontoya

Europa debe ponerse manos a la obra o perderá su última cuota de independencia frente a los sistemas de pago de Estados Unidos. El primer sistema europeo de pagos inmediatos, WERO, quiere ser la llave de su autonomía.

Cada año se realizan miles de millones de transacciones en el mercado de la UE. Sin embargo, la excesiva dependencia de Europa de los sistemas de pago gestionados por empresas estadounidenses se ha incrementado de forma drástica.

En 2023, Visa y Mastercard tramitaron en el conjunto del bloque un volumen de pagos de unos 4,7 billones de dólares. En 13 de los 21 Estados miembros de la eurozona, las operaciones siguen realizándose exclusivamente a través de redes internacionales de tarjetas. Las marcas estadounidenses de tarjetas monopolizan prácticamente todo el segmento internacional y gestionan el 61% de las operaciones con tarjeta en el área del euro.

A medida que aumentan las tensiones entre la UE y Estados Unidos, crece el temor a que los 450 millones de ciudadanos europeos puedan quedar desconectados de las infraestructuras financieras internacionales. Esta preocupación ha devuelto al primer plano político la dependencia de Europa de los sistemas financieros estadounidenses.

El Banco Central Europeo (BCE) ha advertido recientemente de que "si perdemos el control de nuestro dinero, perdemos el control de nuestro destino económico. Y renunciamos a un atributo clave de la soberanía".

Las instituciones de la UE aún no han dado su respaldo oficial, pero la Comisión y el Parlamento Europeo (PE) ven con buenos ojos WERO, por ahora el único intento paneuropeo del sector privado de reforzar la soberanía de Europa en materia de pagos.

Lanzado en 2024 en Alemania, WERO es el primer monedero digital y circuito de pagos instantáneos entre particulares (P2P) "hecho en Europa". Su impulsora, la European Payment Initiative (EPI), prevé convertirlo en una alternativa plenamente desarrollada a las redes de pago de Estados Unidos de aquí a 2027.

¿Cómo puede la UE recuperar su autonomía de pagos? Pregunte al chatbot de IA de 'Euronews'

WERO "pretende completar la arquitectura de la soberanía europea en materia de pagos con una alternativa europea escalable", señaló el equipo de Relaciones Públicas y Comunicación de EPI. Pero, ¿hasta qué punto WERO está en condiciones de competir con los gigantes Visa y Mastercard?

Judith Arnal, investigadora sénior del Centre for European Policy Studies y del Real Instituto Elcano, lo considera un proyecto prometedor, aunque no tiene garantizado el éxito.

"Debe cumplir condiciones clave para competir con Visa y Mastercard. Tiene que ser rentable para los comercios, cómodo para los consumidores, seguro frente al fraude y disponer de sistemas adecuados de resolución de disputas", apuntó Arnal.

También advirtió contra la retórica antiestadounidense. "Más que eliminar a Visa o Mastercard, la UE debería construir sus propias alternativas junto a los sistemas de Estados Unidos", añadió Arnal.

El tiempo corre en contra

Pese a los múltiples esfuerzos por reforzar la soberanía financiera europea, el más reciente mediante el Reglamento sobre Pagos Instantáneos en 2024, la dependencia de los europeos de sistemas de pago extranjeros sigue siendo enorme. El 47% del valor de los pagos con tarjeta en la eurozona pasó por Visa y Mastercard en 2025.

Lo que antes se consideraba una muestra de eficiencia del mercado se percibe ahora como una vulnerabilidad estratégica. Las cada vez más tensas relaciones entre la UE y Estados Unidos han despertado temores a que Washington utilice el control de sus circuitos de pago como arma para presionar a la UE, lo que demuestra que el reloj de la independencia del bloque avanza con rapidez.

Según la EPI, "la urgencia y la necesidad de pasar a la acción de forma concreta comenzaron hace unos siete u ocho años, cuando empezaron a cambiar las alianzas internacionales y la gente se interesó más por dónde se encontraban nuestras dependencias. A partir de entonces, los pagos dejaron de verse como una mera infraestructura comercial, se calificaron como parte de la resiliencia económica crítica".

La dependencia de los sistemas de pago extranjeros es "una declaración política sobre la soberanía de Europa", afirmó la presidenta del BCE, Christine Lagarde, al subrayar la urgencia de introducir el euro digital. Otros dirigentes de la UE han repetido este mensaje en los últimos meses.

Aunque la prioridad de Estados Unidos siguen siendo los aranceles más que el acceso bancario, las reiteradas muestras de imprevisibilidad y arbitrariedad política del presidente Donald Trump han puesto de manifiesto que la UE debe tomarse en serio la búsqueda de vías hacia una plena autonomía financiera.

El PE se ha mostrado especialmente combativo. La presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, Aurore Lalucq, advirtió de que Washington puede desconectar en cualquier momento su red de pagos electrónicos del sistema financiero europeo y reclamó un "Airbus de los sistemas de pago europeos", añadió.

Si Visa y Mastercard suspendieran sus operaciones, las transacciones en toda Europa se verían gravemente perturbadas. Las tarjetas dejarían de funcionar, los monederos digitales quedarían inactivos y las compras en línea se verían restringidas.

No sería la primera vez que Estados Unidos impone restricciones financieras de este tipo. Tras la invasión de Ucrania, Visa y Mastercard suspendieron sus operaciones en Rusia en marzo de 2022, lo que sumió al país en un aislamiento financiero y obligó a los ciudadanos a depender del efectivo y de métodos de pago nacionales.

En 2024 y 2025, Estados Unidos impuso sanciones secundarias a instituciones financieras que facilitaron la evasión de sanciones por parte de Rusia e Irán. Más de 300 bancos de China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Asia Central se arriesgaron a perder el acceso a los sistemas financieros estadounidenses.

Los pasos de la UE hasta ahora

Esta dependencia financiera ha sido durante años un punto ciego para la UE y los líderes en Bruselas se apresuran ahora a corregirla.

En febrero de 2026, el BCE advirtió de que existe una "fuerte dependencia" de los sistemas internacionales de tarjetas y, en el ámbito del comercio electrónico, de los grandes proveedores tecnológicos globales. Esta "excesiva dependencia" resulta problemática por motivos de protección de datos, trazabilidad, resiliencia y poder de mercado.

En la última década, la UE ha desarrollado un enfoque por capas para construir sólidas alternativas europeas, sin excluir a los proveedores no europeos. Combina políticas y regulación a escala comunitaria para generalizar los pagos instantáneos cuenta a cuenta (A2A), iniciativas del sector privado para crear monederos y redes europeas interoperables y un euro digital que garantice que el dinero del banco central siga siendo utilizable en una economía digital.

Introducida en junio de 2012 por los dirigentes europeos en una cumbre durante la crisis de la eurozona, la "Unión Bancaria Europea" buscaba hacer frente a la fragmentación del bloque. Según Arnal, "el principal objetivo de la unión bancaria es romper el círculo vicioso entre la deuda soberana y los bancos".

"No contar con una unión bancaria significa básicamente que la capacidad de financiación de los bancos de la UE es menor. Esto provoca, por ejemplo, que el capital y la liquidez queden atrapados en los Estados miembros y no puedan fluir libremente a través de las fronteras", añadió. "Si pensamos en la economía de la UE, el 75% de las necesidades de financiación se cubren a través de los bancos, por lo que su papel en la financiación europea es clave".

Esta estrategia pretende centralizar la supervisión bancaria en toda la zona euro, garantizar que los bancos en dificultades puedan resolverse de forma ordenada sin recurrir al contribuyente y crear niveles de protección homogéneos entre países. Su objetivo es que los bancos europeos sean más estables y puedan operar a gran escala a través de las fronteras.

Reducir la fragmentación también ayuda a crear las condiciones para que las soluciones de pago europeas se expandan. Dos pilares están en funcionamiento, mientras que el tercero, un sistema común de garantía de depósitos, sigue en negociación y sin fecha de culminación, todavía como objetivo a largo plazo.

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En paralelo, los bancos y proveedores de pagos europeos están desarrollando sistemas que compitan o complementen servicios de origen estadounidense como PayPal. Esta "capa cuenta a cuenta", señala Arnal, "es en la que realmente estamos progresando ahora".

WERO es el proyecto del sector privado. Se trata de un monedero digital que permite a los usuarios enviar y recibir pagos instantáneos cuenta a cuenta utilizando números de móvil, direcciones de correo electrónico o códigos QR, sin pasar por las redes tradicionales de tarjetas. Se lanzó en 2024 para pagos P2P en Alemania, Francia y Bélgica y ahora aspira a escalar e "impulsar una cooperación más amplia en Europa", según la EPI.

"Pero vamos más allá ahora que lanzamos los pagos comerciales en línea en Alemania, Bélgica y pronto en Francia", añadió la EPI. Está también la normativa sobre pagos instantáneos SEPA, en vigor desde abril de 2024. Obliga a los bancos de la zona euro a ofrecer transferencias inmediatas en cuestión de segundos al mismo precio que las transferencias estándar y a habilitar de forma gradual el envío y la recepción de pagos instantáneos de aquí a 2025.

La tercera pieza es el sistema de pagos instantáneos TIPS, siglas en inglés de TARGET Instant Payment Settlement. Se trata de una infraestructura paneuropea operada por el BCE que permite a los bancos liquidar pagos instantáneos en dinero del banco central en tiempo real, las 24 horas del día. Proporciona los "raíles" subyacentes que hacen posibles las transferencias instantáneas cuenta a cuenta entre países. Está operativo desde 2018 y sigue ampliándose a medida que más bancos y proveedores de pago se conectan a él.

Otra iniciativa muy esperada es el proyecto del euro digital, anunciado por primera vez en 2020, que crearía efectivo digital emitido por el Banco Central para los pagos electrónicos cotidianos.

La UE pierde autonomía estratégica

Según la EPI, "la mayor pérdida económica no es solo financiera, es estratégica: hablamos del control de los datos de los consumidores, de oportunidades publicitarias, de límites al crecimiento, etcétera. Sin una solución paneuropea, Europa carece de una capa útil para su autonomía y su liderazgo comercial en su propio territorio, que de forma natural se escala en el mercado único".

Los europeos se ven abocados a depender cada vez más de soluciones nacionales de pago fragmentadas que "reciben cada vez menos atención", sostiene la EPI. Esta falta de interoperabilidad contribuye a la fragmentación del mercado único y merma la competitividad económica de la UE. En conjunto, la fragmentación del mercado único, incluidos los pagos, puede costar a la Unión hasta 500.000 millones de euros de PIB anual.

"Esto afecta a la capacidad de apoyar y desarrollar la innovación de manera eficiente, limita el poder de negociación (...) WERO pretende generar ese efecto de escala, posibilitando la innovación, la competencia y la eficiencia a nivel continental", afirmó la EPI.

WERO también podría reforzar la competitividad europea, ya que "el objetivo es reequilibrar y ofrecer una alternativa. Una solución europea sólida aumenta la competencia, fortalece la resiliencia y da a bancos y comercios más capacidad de elección. Una competencia sana beneficia a los consumidores y al ecosistema en su conjunto", señaló la EPI.

Los ciudadanos también se ven muy afectados. El BCE ha advertido de que, pese a SEPA, los pagos se encarecen y los costes para consumidores y empresas siguen aumentando. Los comercios de la zona euro gastan aproximadamente 3.000 millones de euros al año solo en comisiones para aceptar pagos con tarjeta de débito de clientes extranjeros.

Pero WERO aspira a cambiar esta situación. "La diferencia [con los sistemas extranjeros] es crucial (...) WERO ofrece interoperabilidad, reconocimiento de marca y aceptación transfronteriza, convirtiendo los pagos instantáneos cuenta a cuenta en una solución cotidiana para consumidores y comercios", señaló la EPI.

Tema de investigación: 
Arquitectura financiera