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En América Latina los procesos de integración han sido a lo largo de su historia, tanto múltiples como distintos. Desde el análisis de la economía política internacional, la globalización del capitalismo tras la disolución de la URSS, ha llevado a la trasformación de la era geopolítica a la era de la geoeconomía y en esta "el regionalismo para fines económicos depende de la lógica del capital global"[1]

Al día de hoy, vista desde un ángulo de economía política, la crisis de liderazgo global ha puesto elementos que señalan un proceso de emancipación en las dinámicas regionales, lo que aparece como el surgimiento de hegemones por región.

Finalmente, desde el punto de vista de la política internacional, la globalización ha traído consigo la crisis del multilateralismo de 1944 y ha puesto sobre el tapete el plurilateralismo regional, más en Europa que en Asia o América latina. Desde las finanzas internacionales, lo que se ha observado es un proceso de endeudamiento acelerado fruto del comercio deficitario de las economías maduras con las emergentes, el debilitamiento de las monedas de reservas y del otro lado se fortalecen las monedas de las economías emergentes así como la acumulación de reservas internacionales con los efectos de esto sobre los mercados financieros nacionales, que podrían devenir en regionales, como el caso de la integración de los mercados de renta variable de Chile, Colombia, Perú y recientemente México (MILA)[2]

 

[1] Andras Inotai, "Introduction" National perspectives on the regionalism in the north, vol. 2 Björn Hetnne Andras Inotai y Osvaldo Sunkel (eds.), Londres, Macmillan Press, 2000

[2] http://mercadointegrado.com/integration/