Análisis

A Comparative Study of Green Growth in Mexico, Brazil and Chile.

El estudio propone estrategias que pueden contribuir al avance de Brasil, Chile y México en materia económica, tomando en cuenta la conservación ecológica y el mejoramiento de los indicadores sociales (ingreso, educación y salud). Para ello se identifican sus recientes pautas de acción en materia económica, medioambiental y de bienestar social; se proponen indicadores verdes y se caracterizan los sectores productivos en materia de contaminación; y se estudian los determinantes de la emisión de gas de efecto invernadero y la deforestación.

La reflexión final apunta a que Brasil, Chile y México han avanzado tanto en el delineamiento de prácticas verdes (reducción de los gases de efecto invernadero, abatimiento de la contaminación en el aire y la promoción de energías renovables) como en la política social (incremento del PIB per cápita, población, expectativa de vida, acceso al agua y a electricidad, así como disminución del índice de Gini y la pobreza). No obstante, hay tarea pendiente: pese a los rasgos específicos de cada caso, sobresalen la mayor velocidad en la sustitución de energías renovables en vez de combustibles fósiles, la ampliación de la matrícula educativa y la diversificación productiva hacia sectores menos contaminantes.

El Laberinto. Cómo América Latina y el Caribe puede navegar la economía global.

Latinoamérica se encuentra en una situación económica adversa que Andrew Powell, coordinador del actual informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no duda en llamar "laberinto complicado" hacia el crecimiento en tanto no se logren sortear con éxito los obstáculos internos y externos de carácter económico.

Ante la desaceleración económica de las principales regiones del orbe (Estados Unidos, Europa, Japón y China), los menores precios internacionales en el mercado de materias primas, la inminente política monetaria restrictiva en Estados Unidos, la fragilidad contable-financiera de las empresas latinoamericanas y el deterioro de los balances fiscales en las principales economías de la región, la agenda de acción debe tener cimientos que respeten las peculiaridades de cada economía y, más importante aún, privilegiar las reformas internas que incrementen la productividad.

La deuda bilateral Germano Griega

Actualmente, la estructura de la deuda griega es mayormente oficial, lo que significa que los riesgos sistémicos para la zona euro y la Unión Europea son muy inferiores a lo que habrían sido hace unos años ya que ahora los bancos privados son titulares de una proporción mínima de esa deuda. El enfrentamiento es entre el Gobierno Griego y el Gobierno Alemán, detentor de gran parte de la deuda privada rescatada.

Este trasfondo resulta decisivo para las negociaciones actuales, ya que revela que el objeto del rescate de Grecia no ha sido el de restaurar la prosperidad del pueblo heleno, sino salvar a la banca privada.

Grecia: la reparación de guerra pendiente

El gobierno de Syriza se ha aferrado a rechazar las políticas de austeridad destructivas impuestas por la Troika (Comisión Europea CE, el Banco Central Europeo BCE y el Fondo Monetario Internacional FMI), y pidió a fines de enero, el mismo día que asumió el gobierno, una reducción de la deuda exterior de Grecia. El Eurogrupo -particularmente Alemania- está decidido a resistirse a cualquier condonación de la deuda, razón por la cual las partes han quedado empantanadas. La nueva estrategia griega parece estar centrada en cobrar la deuda alemana de la II Guerra Mundial que llega a 279,000 millones de euros o 300,000 millones de dólares.

Amanecer emergente: el ascenso económico del Lejano Oriente y sus consecuencias para el orden económico internacional

La economía mundial ha experimentado un cambio muy profundo en las últimas décadas, con el estancamiento de los países desarrollados mientras los emergentes, han crecido a tasas extraordinarias. Las principales consecuencias institucionales han sido que el G7 ha cedido el protagonismo al G20 y que las instituciones financieras internacionales han efectuado reformas graduales para reflejar mejor las realidades de la economía mundial. La principal tesis de este artículo es que el cambio en la economía mundial ha sido tan rápido que las instituciones internacionales y los principales países protagonistas no están preparados para asumirlo con todas las consecuencias. China y los países emergentes todavía no han alcanzado la riqueza per cápita suficiente para asumir las mismas obligaciones que los países desarrollados, incluyendo los costes del liderazgo. El resultado más probable es que EEUU y Europa mantengan el liderazgo institucional, pero con menor fuerza y autoridad, lo que puede debilitar a estas instituciones y generar un mayor bilateralismo sin reglas claras, y mayores riesgos de inestabilidad por políticas no cooperativas, principalmente en materia cambiaria. En este contexto, el refuerzo de la cooperación en foros informales como el G20 y el diálogo bilateral parece una necesidad.

El dólar y la lucha por su predominio.

Si la relajación monetaria emprendida por la FED desde la Gran Recesión del 2008 (QEI, QEII y QEIII) fue sinónimo de desprestigio de la banca y de problemas en los mecanismos de control de precios (tipo de cambio, tasa de interés y materias primas) en Estados Unidos, la contraparte fue el aumento de las exportaciones, el mayor volumen de reservas internacionales, la apreciación de las divisas, el auge de las bolsas de valores y el crecimiento económico en las economías emergentes.

Todo parece indicar que los comunicados de la FED pugnan por reanimar la frágil economía estadounidense exportando la crisis hacia Latinoamérica: sólo las expectativas sobre el futuro cercano pero incierto del alza de la tasa de interés en Estados Unidos puede explicar el repliegue de las reservas internacionales, la depreciación de los tipos de cambio, la disminución en el precio de las materias primas y los pronósticos de crecimiento económico a la baja para la región Latinoamérica.

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Neoestructuralismo y corrientes heterodoxas en América Latina y el Caribe a inicios del Siglo XXI

Como respuesta a la ineficacia de la faceta neoliberal para diagnosticar y enmendar la actual crisis mundial y de la Eurozona, el llamado a una revolución en el campo de las ideas toma mayor impulso. La aportación del mundo en desarrollo vía la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) lleva por título "Neoestructuralismo y corrientes heterodoxas en América Latina y el Caribe a inicios del siglo XXI". Enriquecida por la diversidad de enfoques teóricos críticos (desde evolucionistas, institucionalistas, regulacionistas y marxistas hasta radicales y postkeynesianos), aunque centrada en el (neo)estructuralismo, la investigación subordina su agenda teórica y de trabajo al desarrollo y crecimiento económico inclusivo, mejoramiento de la inserción comercial externa, incremento de empleo productivo, disminución de la heterogeneidad estructural, mejora en la distribución del ingreso y, no menos importante, la estabilidad financiera sustentada en el sector real con ayuda estatal.

El razgo distintivo de la escuela (neo)estructural es basar el desenvolvimiento económico no en distorsiones esporádicas de la política económica sino en características de naturaleza endógena, estructural e histórica. De ahí que a lo largo de sus 15 capítulos sólo a partir de consideraciones orgánicas e individuales (tales como rezago tecnológico, restricción externa, desigualdad, heterogeneidad estructural, inestabilidad real, relaciones de dependencia centro-periferia, apertura comercial, movilidad internacional de capitales, privatización, desregulación, etc.) se aconseje determinada agenda económica, industrial, social y estatal. Si una reprimenda central al dogma dominante fue su fallida "tropicalización" en la periferia de modelos económicos pensados para economías desarrolladas, aquí pueden encontarse soluciones de y para naciones subdesarrolladas.

Geo-economics. Seven Challenges to Globalization.

Ante un entorno de bajo crecimiento económico mundial los diagnósticos que apunten a futuras soluciones son bienvenidos. El más reciente informe del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) deja en claro los principales desafíos para la globalización, eje rector del capitalismo contemporáneo: guerra económica, geopolitización de las negociaciones comerciales, nuevo capitalismo de Estado, competencia por los mercados foráneos en vez de materias primas, supervivencia del centro a costa de la periferia, alianzas de infraestructura lideradas por China y, finalmente, la caída en el precio del petróleo.

En el terreno de las ideas se propone pactar normas que cesen la violencia comercial y territorial, reconfigurar la legislación estatal a favor de un punto medio entre liberalización e intervención, abandonar la dependencia económica de los países subordinados a las potencias regionales, la promoción del comercio interno y externo por parte de las empresas y, por último, la asistencia de instituciones internacionales o regionales para dar solución a los obstáculos inmediatos.

El YUAN, segunda moneda de comercio internacional

Oscar Ugarteche. El comercio internacional en el mundo opera a través de crédito documentario. Históricamente las monedas líderes de las cartas de créditos fueron el dólar, el euro y el yen; y el yuan estuvo en cuarto lugar hasta enero del 2012 cuando comenzó a moverse hacia arriba desplazando primero al yen y luego al Euro como la segunda moneda en la que se confirman más cartas de crédito. El auge del yuan dista de ser una amenaza para el dólar pero si lo ha sido para el yen y el euro que verán en el futuro comercio asiático más volumen en la moneda china.

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La política industrial en las economías de alto ingreso.

En el ámbito de la política industrial y las implicaciones en la Organización Mundial del Comercio, este documento marca las tendencias en las economías de alto ingreso en el período posterior a 1945. Se identifican tres fases distintas, la primera abarca el periodo de reconstrucción de la posguerra y se extiende hasta el final de la década de 1970. Aquí, una serie de gobiernos adoptó importantes iniciativas de financiación para apoyar actividades nuevas y dinámicas, con el objetivo de ponerse al día con Estados Unidos en términos de niveles de productividad y facilitar el ajuste de los sectores en declive.

La segunda comienza desde la década de 1980, hasta mediados de los años 2000. Dentro de esta etapa, la versión más intervencionista de política industrial fue abandonada a favor de la privatización, liberalización de mercado y la competencia. El apoyo a las empresas fue mantenido en gran parte sobre una base horizontal, con énfasis en incentivos para investigación y desarrollo, formación, y la apertura de mercados a la competencia extranjera. En los últimos diez años todo ha cambiado, ahora el modelo de las economías con alto ingreso y que se encuentran en la frontera tecnológica, se basa en la premisa de que el crecimiento debe ser impulsado por la innovación ya que proporciona la raíz para la competitividad a largo plazo. La política se sostiene en una mezcla de medidas horizontales relativas al entorno empresarial, la provisión de infraestructura, apoyo para el desarrollo de clusters, la formación y mejora de la intermediación financiera, combinadas con acciones específicas de apoyo a la innovación, incluyendo los fondos estatales para la investigación y el crédito a la inversión innovadora de alto riesgo.

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