Fecha: Martes, Septiembre 29, 2020 - 12:28

Un grupo de investigación de la Facultad de Química (FQ) trabaja en el desarrollo de sistemas catalíticos más eficientes que los actuales, basados en nuevos materiales nanoestructurados, a fin de disminuir la contaminación ambiental por el uso de combustibles fósiles.

Los combustibles más usados en México son diésel y gasolina, los cuales se producen a partir del petróleo. El crudo Maya, que se extrae en mayor proporción, está muy contaminado, pues contiene alrededor del 3.5 por ciento en peso de azufre.

Tatiana Klimova, docente del Departamento de Ingeniería Química de la FQ comentó que durante la refinación del petróleo, no se logra eliminar completamente los elementos de azufre refractarios contenidos en el petróleo. Por ello, la experta y su equipo han desarrollado dos tipos de sistemas para aumentar la eficiencia de los catalizadores, además de aportar una alta habilidad de hidrogenación de aromáticos, lo que los vuelve factibles para el tratamiento y producción de diésel de alta calidad y bajo contenido de azufre.

Fecha: Viernes, Septiembre 25, 2020 - 13:24

Las Naciones Unidas cumplieron 75 años este año. Es un logro notable en sí mismo. La Sociedad de Naciones, que precedió a la ONU, sólo sobrevivió durante dos décadas. Argumentar que la ONU no está hoy en día en su mejor forma es un tópico político. 

Hay muchas manifestaciones de las graves deficiencias institucionales que impiden a la ONU desempeñar su legítimo papel como pieza central del sistema de gobernanza mundial. Además de eso, la ONU se encuentra en un estado de continua crisis financiera. Tiene políticas de personal basadas en cuotas nacionales, y es frecuentemente acusada de despilfarro y mala administración. 

Muchos entusiastas de las reformas de la ONU buscan soluciones simples a sus complejos problemas institucionales. No obstante, no hay una solución simple que funcione. Una verdadera reforma de la ONU no puede comenzar en Nueva York, sino en las capitales nacionales de los estados miembros.

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Análisis del OBELA         /          ( english version )

La seguridad alimenticia y la pérdida de los ingresos

Resumen:

El panorama alimenticio se complica para buena parte del mundo, en especial para países vulnerables, debido a dos factores particulares: la caída en los ingresos de la población que la pandemia y el confinamiento han producido en las economías del mundo.

El comercio de alimentos se ha complicado en cuanto a sus redes de distribución, lo que ha dado lugar a un aumento de los precios de los alimentos. Esta crisis ha puesto en perspectiva los costos y beneficios de la dependencia alimentaria del mercado libre.

La forma de producir y distribuir alimentos está en cuestión dado que la mayor parte de los países tienen capacidad de producir alimentos por sí mismos y no necesitan depender de largas cadenas de suministros para alimentar a su población.

Los efectos del covid-19 sobre los indices de precios

Resumen:

El freno de las actividades económicas impactó a la producción manufacturera eslabonada con el mercado mundial, y de igual forma al procesamiento y distribución de alimentos El mundo se acerca a una crisis de consumo alimenticio. Existen crecientes problemas de producción y distribución de alimentos básicos generalizados.

El efecto del freno económico y productivo por el COVID-19 ha sido un alza en los precios de alimentos y en los bienes de primera necesidad que, sin embargo, no se ve reflejado en los índices de precios al consumidor, en general, debido a la fuerte deflación de los combustibles y otras materias primas.

Con la racionalidad económica de libre mercado, se volvió más rentable el libre comercio internacional de alimentos y se abandonó la noción de seguridad alimentaria. Ahora se ven las consecuencias sobre los precios y los riesgos en la falta de suministros

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