Irán confirmó contactos con Omán para redefinir las reglas de tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, después de crear una nueva autoridad para gestionar la vía y publicar un mapa con los límites de su jurisdicción en la zona.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con “destruir” Omán en relación con las negociaciones en marcha con Irán sobre un mecanismo para el control de la navegación en el estrecho de Ormuz, que ambos países comparten, en medio de las negociaciones entre Washington y Teherán para un acuerdo que ponga fin a la guerra:
“Omán se comportará como todos los demás o tendremos que destruirlos”, afirmó Trump en una comparecencia ante la prensa desde la Casa Blanca. “Lo entienden. Estarán bien”, señaló, horas después de que Teherán confirmara la existencia de contactos con Mascate para negociar este mecanismo.
Así, el inquilino de la Casa Blanca insistió en que, una vez hubiera un acuerdo con Irán, “el estrecho (de Ormuz) estará abierto para todos”. “Son aguas internacionales, nadie las va a controlar. Las vigilaremos, pero nadie las va a controlar”, apostilló el mandatario, sin que Omán -un aliado de Washington y mediador regional clave- reaccionara por ahora a estas declaraciones.
El subdirector de Política Exterior y Seguridad Internacional de la Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Baqeri, afirmó el miércoles que Teherán y Mascate “están negociando conjuntamente un nuevo procedimiento para el paso de buques a través del estrecho de Ormuz”, después de que Irán indicara en numerosas ocasiones que ambos países tienen que estar al frente de estas regulaciones.
“Las condiciones y los procedimientos para atravesar el estrecho de Ormuz serán completamente diferentes a las condiciones anteriores al inicio del conflicto con Irán”, sostuvo, en referencia a la situación derivada de la ofensiva lanzada por sorpresa el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país, que llevó a Teherán a imponer restricciones en esta vía estratégica.
La ofensiva fue lanzada en medio de un proceso de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, mediado precisamente por Omán -que jugó también papel de mediación en Yemen-, para intentar alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, después de que Washington se retirara unilateralmente en 2018, durante el primer mandato de Trump en la Casa Blanca, del histórico pacto firmado en 2015.
Irán creó recientemente un organismo para gestionar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, la denominada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), que publicó la semana pasada un mapa con los límites de su “jurisdicción” en la zona, uno de los principales puntos de estrangulamiento del comercio internacional. Estados Unidos anunció el miércoles su primera batería de sanciones contra este órgano.
Estados Unidos e Irán están sumidos en un proceso de diálogo, en esta ocasión mediado por Pakistán, si bien las diferencias en las posturas han impedido hasta ahora la celebración de una segunda reunión en Islamabad, que acogió un primer cara a cara tras el acuerdo de alto el fuego pactado el 8 de abril, prorrogado desde entonces sin fecha límite por parte de Trump.
Sin embargo, los últimos ataques estadounidenses contra el sur de Irán, incluido uno en las últimas horas, tensaron la tregua y llevaron a Irán a responder atacando una base estadounidense. Kuwait indicó en las últimas horas que sus sistemas de defensa antiaérea respondieron al lanzamiento de drones y misiles, sin más detalles por ahora.
Asimismo, el bloqueo al estrecho de Ormuz y el reciente asalto e incautación de buques iraníes en la zona por parte de las fuerzas estadounidenses fue uno de los motivos esgrimidos por Teherán para no acudir a Islamabad, dado que considera que estas acciones suponen una violación del alto el fuego que impide el proceso de diálogo.










