Informe sobre el Comercio y Desarrollo 2013

Mié, 04/02/2014 - 15:59 -- auramg
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El mundo sigue sin recuperarse completamente de la crisis económica que se inició en 2007. Los líderes de las naciones más fuertes no han dado un discurso congruente que pudiese evidenciar una línea de estrategia de recuperación. En cambio, los países desarrollados han optado por implementar políticas económicas expansivas, aumentando sus exportaciones pero sin incentivas la demanda interna lo suficiente. Los países en desarrollo son los principales receptores de las exportaciones de los desarrollados, y han podido mantener su demanda interna, pero también han seguido las mismas políticas expansivas enfocadas a las exportaciones. Sin embargo, si todas las naciones siguen las mismas políticas macroeconómicas, todas van a dejar de crecer.

Los países en desarrollo han tenido un mayor crecimiento de su Producto Interno Bruto. En Asia, países del sudeste son los que hacen que se mantenga el crecimiento de la producción en la región, ya que China se vio afectada en sus exportaciones por la desaceleración de la demanda externa, y se apoya en los países del sudeste como Indonesia, Filipinas y Tailandia que con sus políticas de ingresos sostienen la demanda interna, y como se mencionó anteriormente podrían acelerar la producción los siguientes años.

Los países del África Subsahariana han tenido crecimientos en una tasa anual mayor al 5% por las exportaciones de materias primas, no obstante, éstas se pueden ver reducidas en los próximos años por la desaceleración de la demanda externa.

Los países en desarrollo tienen buenas oportunidades de mejorar su posición en la economía mundial, si logran ampliar su demanda interna, y continúan con sus estrategias de desarrollo Sur-Sur. Asimismo, esta misma demanda ayudará a los países desarrollados a recuperar su crecimiento, mediante el  consumo de las importaciones.

Con la crisis también, se detuvo casi por completo la expansión del comercio internacional. Europa no ha consolidado su comercio interno, y eso ocasionó el descenso de sus exportaciones en el año 2012. En el caso de Japón, sus exportaciones no se han recuperado desde el terremoto de 2011. Esta misma desaceleración asiática que impulsaba fuertemente al comercio internacional, ha afectado en mayor medida a los países en desarrollo. China por ejemplo, que tenía una tasa anual de crecimiento de sus exportaciones de 27% de 2002 a 2007, se vio disminuida en 13% en 2011 y 7% en 2012, lo cual ya es menor a la tasa de crecimiento de su PIB.

A pesar de que el comercio mundial ha crecido a una tasa de poco más del 1% después de la recesión de 2007-2008, los gobiernos no se han enfocado en hacer políticas expansivas que estimulen la demanda interna, que pueda consumir tanto de la oferta nacional como de las importaciones de los países desarrollados, sino en cambio, se han enfocado en los mercados financieros, aplicando políticas de austeridad fiscal.

La lógica que rige estas acciones es el temor de que la prima de riesgo de los países sea mayor, e imponer mayor carga de la deuda soberana a las finanzas públicas. Estas políticas que todos los países han impuesto al mismo, al contrario, han aumentado la tasa de paro -que por supuesto no incentiva la demanda privada-, así como la deflación general.