Los BRICS y el Petróleo: el conflicto en Irán

Los BRICS y el Petróleo: el conflicto en Irán

Carlos Madrid[1], OBELA[2]

En 2023, en la cumbre de los BRICS -Grupo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- en Johannesburgo, se propuso la incorporación de seis nuevos miembros: Arabia Saudita, Argentina, Irán, Los Emiratos Árabes, Egipto, y Etiopía. Solo los últimos cuatro se incorporaron formalmente al grupo en 2024. Arabia Saudita, está en un estado ambiguo respecto a su adhesión. El 28 de febrero de 2026, tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, surge la pregunta, ¿Por qué los BRICS no se pronunciaron? En este artículo se buscará explicar, bajo un enfoque de economía política global, a qué se debe esto. 

Al analizar las incorporaciones a los BRICS, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, desempeñan un papel central dentro de la OPEP+ y son miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Este último país cuenta con rutas alternativas hacia el Mar Rojo que le permiten reducir parcialmente su dependencia de este paso estratégico Son actores clave en el mercado petrolero global. Egipto y Etiopía, se articulan en torno a la cuestión energética del Río Nilo, a través de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, financiada por China. Etiopía además cuenta con una de las aerolíneas más importantes de África, Ethiopian Airlines.

Irán fue el cuarto mayor productor de petróleo crudo de la OPEP en 2023 y el tercer mayor productor de gas natural seco del mundo en 2022, y controla el estrecho de Ormuz, un punto crítico del comercio marítimo global.  

Declaraciones y Mercado Petrolero.

Los BRICS son un grupo heterogéneo, lo que le da un carácter global, con asimetrías de poder y sobre todo conflictos de intereses. El grupo no es una alianza política/militar, ni un bloque económico integrado, no existen acuerdos vinculantes entre ellos. Por lo mismo, las declaraciones de los BRICS suelen ser deliberadamente difusas, sin alineamientos directos. El conflicto de 2026 en Irán parece reproducir esta tendencia. Uno de los factores que explica esta fragmentación es el rol de sus miembros en el mercado energético global, particularmente en torno al petróleo.

 China ha abogado por la estabilidad en el estrecho de Ormuz. El dragón Rojo importa aproximadamente 70% de su consumo de petróleo, principalmente vía mar (90%) por lo que el cierre del estrecho de Ormuz le afecta directamente. Según La Administración General de Aduanas de la República Popular China: “El resto (del petróleo) llegó por tierra desde Rusia, Kazajistán y Mongolia…a través de oleoductos desde Rusia y Kazajistán”. Esto implica que, aunque China ha desarrollado oleoductos terrestres como el Kazakstán–China, o el Myanmar–China, estos no sustituyen el flujo proveniente de medio oriente, por lo que los ataques de Irán contra la infraestructura energética en los países vecinos (Arabia Saudita, Baréin, Catar, Kuwait, emiratos e Irak) igualmente lo afectan y al mercado mundial. 

Irán exporta más del 80% de su petróleo a China. Según datos de Kpler, China importó más de 5 millones de barriles diarios de petróleo crudo a través del estrecho de Ormuz en 2025, provenientes de Irán, Arabia Saudita, Irak, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán. Ese año, Arabia Saudita fue su principal proveedor con 1,5 millones de barriles diarios e Irán el segundo con 1,4 millones.

Rusia ha condenado los ataques contra Irán. El Kremlin se beneficia de la disrupción del mercado petrolero. Entre el 1 y el 15 de marzo de 2026 percibió 7.700 millones de euros por exportaciones de combustibles fósiles (como petróleo, gas y carbón), ingresos derivados de precios efectivos de exportación en un contexto de sanciones y disrupciones del mercado energético global. Esto equivale a unos 513 millones de euros diarios, frente a los 472 millones de febrero. 41 MEUR diarios de diferencia y de seguir la tendencia, 1200 MEUR mensuales y cerca de 14,700 MEUR anuales adicionales que percibe Rusia, como beneficio del cierre de Ormuz.  El aumento en los precios mundiales del petróleo derivado de los ataques de EE.UU e Israel el 28 de febrero le ha beneficiado y permitido reafirmarse como proveedor clave para Asia. Solo en los 15 primeros días de marzo, obtuvo un 14% más que sus ganancias medias diarias de febrero.

Arabia Saudita le advirtió a Irán que detuviera los ataques o enfrentaría represalias. Los Emiratos Árabes Unidos condenaron los ataques en el Golfo y reforzaron su defensa aérea, en búsqueda de proteger la estabilidad regional y las rutas energéticas. Brasil y Sudáfrica tuvieron posturas prudentes orientadas al diálogo.

La India y su contención

La India ha llamado a la contención y al diálogo, sin condenas directas. Esta depende de importaciones energéticas, alrededor del 85% del petróleo que consume proviene del exterior, principalmente de Medio Oriente (Irak, EAU y Arabia Saudita) y Rusia. En este contexto, ha incrementado sus compras de crudo ruso. Al mismo tiempo, su relación estratégica con Estados Unidos, en materia de seguridad y cooperación en el Indo-Pacífico, en el marco del Diálogo Cuadrilateral de Seguridad (QUAD), además de la creciente integración económica a través de tercerizar servicios indios para empresas estadounidenses, a pesar de que en los últimos años las políticas migratorias del presidente Trump, afectaron estos flujos. En este contexto, su dependencia energética del Golfo Pérsico y Rusia, alimentan la percepción de este como un país bisagra.

La ausencia de pronunciamiento de los BRICS frente al conflicto en Irán refleja no solo su heterogeneidad, también la existencia intereses energéticos y geopolíticos contrapuestos entre sus miembros. Sin embargo, sería idílico asumir que, dadas esas condiciones, y la falta de acuerdos vinculantes, es sencillo para el grupo pronunciarse u actuar, esta condición a su vez les evita entrar en conflictos con otros países, y comerciar con el grupo sin tener que incurrir en costos por guerra o enemistarse con un potencial socio comercial por apoyar al grupo.

 

 

 


[1] Facultad de Economía. Miembro OBELA..

[2] Dr. Oscar Ugarteche, Dr. José Carlos Díaz, Gabriela Ramírez, Jennifer Montoya, Jesús Córdoba, Nate Chávez

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Integración y comercio