Jesús Arturo Córdoba[i], OBELA[ii]
El cierre del estrecho de Ormuz ha cambiado el panorama geopolítico mundial y el comercio internacional. En vista del alza del precio del petróleo y el riesgo de una recesión económica global, los países alrededor del globo están en búsqueda de alternativas o soluciones ante una nueva realidad que ofrece poca certidumbre. En este artículo se revisarán los cambios ocurridos en el comercio energético, debido a la guerra de Israel y los Estados Unidos contra Irán.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, organizaron de manera conjunta un ataque sorpresa a varios puntos estratégicos en Irán el 28 de febrero del 2026. El inicio de la guerra, llevó al magnicidio del Líder Supremo de Irán, Alí Jameneí. Dicha disputa, que las autoridades estadounidenses jactaron que tendría únicamente 48 horas de duración, ante la ausencia de motivos oficiales y la falta de un plan, dieron como resultado que continúe dos meses hasta la fecha de redacción de este artículo. El resultado del primer ataque hacia Irán fue su contraataque a 9 países con bases militares estadounidenses, que también dio origen al enfrentamiento entre Israel y Hezbolá, que escaló, en otro frente, en el Estrecho de Ormuz, entre EE. UU. e Irán
El Estrecho de Ormuz es la conexión marítima entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, que conecta al Océano Índico mediante el Mar Arábigo. Los 3 países que poseen zona marítima exclusiva en el estrecho son Irán, Omán y en menor medida los Emiratos Árabes Unidos. Este es uno de los puntos de comercio marítimo más importantes del mundo (a escala del Canal de Suez, el estrecho de Malaca, Gibraltar o Taiwán). La importancia de Ormuz reside en el comercio petrolero, cerca de un tercio del comercio mundial de petróleo pasa por ahí día con día.
El cierre del Estrecho de Ormuz consiste en el bloqueo al transito marítimo bajo la amenaza de hundimiento por parte de Irán. Como se puede visualizar en la Gráfica 1, el cierre significó el alto al cruce de más de 100 barcos diarios. Posteriormente por parte de Irán se impusó una forma de peaje, que se cobraría en yuanes, a lo que EE. UU. respondió con su bloqueo que consistió en la captura o ataque de los barcos que pagaron el peaje.
El cierre implica la pérdida de más de 100 millones de barriles de crudo a la semana, al considerar esta cifra multiplicada por la duración de los 2 meses de guerra y del precio del crudo a $110 USD/ bbl, únicamente en comercio petrolero se han perdido 1,400 millones de dólares, sin contar el costo militar de la guerra.
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Gráfica 1. Llegada de barcos en el Estrecho de Ormuz (01/01/2026 – 26/04/2026) |
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Fuente: Recuperado de Portwatch IMF,https://portwatch.imf.org/pages/cc317ba850e34c4dadbead6f7b336fb1 |
La gráfica 2 explica que tan vulnerable es un país respecto a las importaciones del Mundo Árabe, donde el eje vertical muestra cual es el porcentaje de las importaciones de petróleo que son procedentes del Golfo Pérsico; el eje horizontal determina el volumen de las importaciones petroleras (más ancho, mayor el volumen de comercio); y el color de la columna nos indica el peso en PIB que implican dichas importaciones.
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Gráfica 2 - Vulnerabilidad a la importación de energía del Golfo Pérsico |
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Con la gráfica 2 se puede hacer una evaluación de los mayores afectados, donde entran directamente Filipinas, Vietnam y Pakistán, ya que sus importaciones de petróleo árabe son mayores al 80% respecto a su total. China también es vulnerable a la guerra, cerca de un tercio de sus importaciones son árabes, sin embargo, este porcentaje no es un riesgo a comparación de los países previamente mencionados, el problema radica en el volumen. Sin contar a la Unión Europea (UE), China es el país con mayor volumen de comercio que implica una gran demanda que tal vez no se pueda suplir. En el caso del peso en el PIB, Corea del Sur y Tailandia tienen una alta vulnerabilidad energética, lo que indica el riesgo a la volatilidad del precio del petróleo. Pese al bajo peso que implica el petróleo árabe para EE. UU. y la UE, el alza del precio de casi el 50% en el mercado global, es el principal agente de riesgo para occidente, es decir una alta inflación, acompañada de alza de la tasas de interés, seguido de una recesión económica, similar a lo sucedido en la Crisis del Yom Kippur (1973).
Las soluciones en Asia han sido varias, mientras Pakistán busca solucionar su condición al ser el mediador del alto al fuego entre los países beligerantes, China ha llegado a acuerdos con Irán para que los buques lleguen a su territorio y Países como Corea del Sur y Japón se han acercado a Brasil y México para asegurar el suministro del recurso energético
En conclusión, la guerra en Irán nuevamente ha demostrado la vulnerabilidad del comercio de energías fósiles, como en crisis anteriores. Un aumento de la inflación ya se empezó a notar en EE. UU., el cambio en la presentación de productos y el cierre de fábricas en Asia nos indica el inicio de las verdaderas repercusiones de Ormuz. Si este conflicto continúa, puede desembocar en una crisis global.