La OMC, el multilateralismo, el comercio de servicios y el yuan

Lun, 12/11/2017 - 11:58 -- anegrete
Cuerpo: 

La conferencia de Buenos Aires de la Organización Mundial de Comercio (OMC) es un respiro al sistema de comercio internacional frente a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que tan abusivamente están llevando a cabo Estados Unidos con sus dos socios de América del Norte, y tan poco fraternamente está siguiendo Canadá.

Los intentos frustrados de Estados Unidos bajo la administración Barack Obama de someter a sus reglas a sus socios comerciales a través de tratados bilaterales con un conjunto de 28 países europeos con el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), y con otros once de la Cuenca del Pacífico con el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), finalmente fueron echadas a la basura por el nuevo gobierno republicano.
Es interesante porque la administración republicana logró que no se hagan más acuerdos bilaterales y que se respeten las reglas multilaterales. Ésto no estaba en la agenda demócrata pero tampoco está en la republicana. El quid del asunto es el grado de unilateralismo de la nueva agenda republicana.
La situación al inicio de la conferencia de la OMC en Buenos Aires es que uno de los actores líderes está jugando unilateralmente en el comercio internacional, intentando colocar sus propias reglas. Este juego unilateral socava la función de la OMC creada principalmente por Estados Unidos, a inicios de los años 90, para impulsar el libre comercio. Paradójicamente como no pudo poner sus reglas a través dela OMC, como lo hace a través del FMI, de inmediato en paralelo acordó el tratado trilateral de América del Norte e inventó tratados bilaterales de libre comercio, reeditando los del tratado de Ottawa de Gran Bretaña de 1932. Entonces la finalidad era consolidar la zona esterlina. Ahora, es posible que la suma de los tratados bilaterales de Estados Unidos sea para consolidar la zona dólar ante lo que se percibe como el surgimiento del yuan. De ser el caso, sería un remake de lo que ocurrió en 1932, cuando Gran Bretaña se sintió amenazada por el surgimiento del dólar que aún era una moneda de poco peso en el comercio internacional, prefiriéndose el franco francés y la libra. 
La lista de tratados bilaterales sugiere que quisiera un continente americano asegurado en dólares para su comercio bilateral, y que preferiría echar llave a los socios anglosajones al dólar así como a los emiratos. El tema del comercio del petróleo en otras monedas ya es un tema irreversible tras la consolidación del yuan como petromoneda. Según el GEAB nº119 del 18 de noviembre del 2017, “La decisión china de introducir a principios de 2018 petro-gas-yuanes convertibles en oro constituye un paso importante en la internacionalización del yuan. Reafirma la determinación de Pequín, expresada hace ya una década, de situar al reminbi como moneda de referencia internacional”. Sin embargo, con los Tratados de Libre Comercio (TLCs) puede consolidar su área dólar. Este es un detalle que se le escapó afortunadamente al nuevo gobierno cuando echó al basurero al TTIP y al TPP. A Estados Unidos le queda incorporar al Mercado Común del Sur (Mercosur) al área dólar vía TLCs para consolidar el predominio hemisférico de su moneda en el comercio internacional futuro. Su cuña es Uruguay.
Lo que está en cuestión es cuánto se usa el dólar y dónde. Ese es un tema de comercio de servicios sobre los que no hay acuerdo posible. China no va a permitir que le invadan de servicios americanos a Asia; y Estados Unidos no va a permitir que lo invadan de servicios financieros y otros. El impasse se ve reflejado en la falta de agenda sobre la materia.

En el comercio de servicios financieros deben incorporarse los paraísos fiscales. Este tema perseguido por la OCDE es trascendental para Estados Unidos. El “suministro de servicios mediante presencia comercial” solo puede ser analizado plenamente utilizando estadísticas sobre las filiales extranjeras. Hasta hace poco, esta clase de datos podía obtenerse casi exclusivamente en relación con las economías desarrolladas, según el informe de la OMC del 2015, pero en los últimos años otras economías han comenzado a reunir esa clase de datos, dicen ellos, lo que permite comprender mejor la forma en que los proveedores prestan servicios a sus clientes en todo el mundo. 
Aquí entran los servicios financieros en ultramar que han crecido exponencialmente, enfrenta los países más desarrollados entre ellos y son parte del 66,5% del total de servicios vendidos al exterior. Mientras unos pretenden aumentar su presión fiscal eliminando los paraísos fiscales, otros prefieren bajar su presión fiscal promoviendo la banca internacional -y de paraísos fiscales- para reactivar su economía cuyo crecimiento trimestral promedio de los últimos ocho años (2010-2017) es de 0,5%. 
El auge del comercio de servicios financieros de Estados Unidos va de la mano de la baja en la presión fiscal de Estados Unidos. Lo que el Estado pierde en ingresos fiscales lo gana la banca en comisiones e intereses diferenciados por servicios prestados en el exterior. Una lista corta de grandes bancos en paraísos fiscales incluye a toda la gran banca americana que no está dispuesta a renunciar a esa tajada del negocio del comercio de servicios financieros y tecnológicos. Incluye también a la banca europea que está bajo escrutinio como se observó en los Paradise Papers.
Otro tema de conflicto es el de los subsidiosagrícolas americanos. Los temas son “Ayuda interna y garantías de créditos a la exportación de productos agrícolas” y “Subvenciones y otras medidas de ayuda interna para el maíz y otros productos agrícolas”. El libre comercio termina en la agricultura, donde tienen menos competitividad; y comienza en las finanzas, donde tienen la mayor competitividad.
Ante la imposibilidad de ponerse de acuerdo con el país excepcional, que no se siente que deba regirse por las reglas de la OMC, la reacción de Obama fue de forzar el bilateralismo. La de Trump es forzar el unilateralismo, como se advierte en sus discursos sobre el TLCAN. Ésto le pone el tablero en las manos a China quien hoy es el mayor país comerciante del  mundo a pesar de la caída del comercio china con el mundo de los últimos años. La caída de las importaciones chinas, sin embargo, no parece ser tanto en volumen como en precios. Son los importadores más importantes de materias primas y el desplome de los precios se ve reflejado en la caída del total importado en dólares. Es una caída más grande que otros países que importan menos materias primas, como Estados Unidos y Alemania.

Lo que se busca es encontrar mecanismos para resolver los desencuentros en el comercio de servicios, y los tribunales donde apelar en caso de abuso del mismo. Los ejes del comercio de servicios sonfinancieros y tecnológicos, y la búsqueda unilateral es que se resuelvan las disputas en Estados Unidos, de una manera u otra. Esto es imposible en un marco multilateral, y es posible que Estados Unidos haga una de dos: o no le de perfil a la conferencia, o la use de plataforma para su discurso agresivo antimultilateral en el que está embarcado desde el gobierno de Obama pero que se ha profundizado con este presidente.
La apuesta unilateral puede tener que ver con el cambio en la industria automotriz que se dirige hacia la construcción de vehículos eléctricos sin chofer. Estos son construidos en Estados Unidos por fábricas totalmente robotizadas con lo que el costo de mano de obra dejó de ser el tema central. Se aprecia que la robotización está en auge, y ello va en contra de la contratación de mano de obra; en cualquier caso, lo que requiere en el intermedio es la contratación de mano de obra hipercalificada que hasta ahora era provista de manera importante por el mundo musulmán. 
Los ingenieros de Silicón Valley son una mezcla de sirios, iraquíes, iraníes, pakistanís, e hindúes, por nombrar lo más numeroso de la población técnica. Parte del tema migratorio americano tiene que ver con que perciben que estos ingenieros les quitan el trabajo a los ingenieros americanos nativos por menos sueldo. Eso explica la arremetida contra migrantes de estos países y contra migrantes con ciertos tipos de visas de negocios. Todo eso está en la rama de servicios.
Si Estados Unidos lograra producir y masificar los autos eléctricos sin chofer antes que el resto de países, recuperaría su porción del mercado automotriz mundial donde va rezagado después de China, Alemania y Japón,y en competencia con la India. Éstos, fabricados con muy poca mano de obra y solo muy especializada, le permitirían recuperar su tasa de ganancia y el relance de la economía mundial de manera sólida. Aparentemente esa es la apuesta y sobre estos aspectos se posiciona en las negociaciones internacionales.

El dólar continúa siendo la moneda más utilizada en el comercio mundial pero hay indicaciones acerca de que China quiere que se utilice el yuan como moneda de reservas. La situación es análoga a cuando Estados Unidos introdujo su moneda como moneda de reserva estando la libra esterlina como la moneda estrella de reserva en los años 1930. La apuesta americana en 1935 fue que Gran Bretaña no podría sostener su moneda si se le desbarataba el tratado de Ottawa de 1932. Con el tratado de Ottawa se establecieron convenios bilaterales de libre comercio entre los 58 estados miembros de la Commonwealth británica  obligados a comerciar en libras. 
Algunos países de adhirieron a esto, como la Argentina y Uruguay, y utilizaron la libra como su moneda de reserva además de ser la preferente para el comercio. La apuesta americana fue que cuando se disolviera el tratado, se acabaría la libra en esa función. El tratado de Ottawa fue acabado por la creación del acuerdo de Bretton Woods que asegura el libre comercio (y acabó con los acuerdos bilaterales de comercio). 
A fines del 2017, Estados Unidos tiene 20 acuerdos bilaterales de libre comercio y el dólar es la moneda más utilizada. China debe estar jugando la carta de liderar el libre comercio para acabar con las protecciones de estos tratados bilaterales y asegurarle un espacio grande al yuan en el futuro lejano.
La conferencia de la OMC, por tanto, será un escenario del conflicto por liderazgo entre China y Estados Unidos, donde los países emergentes estarán del lado chino y Estados Unidos mostrará debilidad en el foro multilateral por las posturas de su gobierno en el foro internacional.