Fecha: Miércoles, Septiembre 7, 2016 - 15:58

La FED elevó su tasa de interes en diciembre de 2015 por primera vez en nueve años, supuestamente para iniciar el movimiento de vuelta a la "normalidad", esto sobre la base de que la economía estadounidense se está recuperando rápidamente y volviendo a una tendencia de crecimiento económico y pleno empleo, sin embargo, desde diciembre, la FED se ha cruzado de brazos.

¿Por qué? Pues bien, el retorno a una tendencia de crecimiento no se ha materializado y la inflación no ha aumentado. Por lo que la FED ha hecho una pausa en su política de "normalización", de hecho, se habló de reducir la tasa política e incluso de la introducción de tasas de interés "negativas". En el discurso de Agosto pasado que dio Yellen reiteró su confianza en la sostenibilidad económica de la "recuperación" de Estados Unidos y dio a entender que la FED pronto reanudará sus subidas de la tasa política.

La profundidad y la gravedad del impacto de la crisis financiera global ha hecho que los bancos centrales fuesen adoptando gradualmente más medidas "no convencionales", como la economía mundial continúa arrastrándose, con un crecimiento del PIB atascado es evidente que la política monetaria, convencional o no, ha fracasado. Es interesante que todos los documentos presentados en el simposio de Jackson Hole por varios economistas académicos convencionales girasen sobre un tema básico: la actual política monetaria no está funcionando y tenemos que considerar medidas menos convencionales y radicales.

El problema es que el sector capitalista no está invirtiendo lo suficiente como para conseguir que la productividad del trabajo crezca más rápido y por lo tanto el PIB real. Yellen y Fischer citan el aumento del empleo y del consumo, como razones para subir ahora los tipos de interés. Pero éstos son indicadores 'retrasados'; sus decisiones dependen en última instancia de lo que ocurre con la inversión empresarial y detrás de eso, con la rentabilidad, sin embargo, las últimas cifras sobre los beneficios corporativos en Estados Unidos han caído un 4,9% en el segundo trimestre de 2016, en comparación con el mismo período del año pasado. Y después de impuestos, las ganancias bajaron un 6,3% en comparación con el año pasado.

Fecha: Miércoles, Septiembre 7, 2016 - 12:54

A pesar de la desaceleración económica de China, la economía china sigue siendo el mayor contribuyente al crecimiento del PIB mundial. Si el crecimiento del PIB chino alcanza el 6,7% en 2016 - en línea con la meta oficial del gobierno y sólo ligeramente por encima de la última predicción del Fondo Monetario Internacional (6,6%) - China podría dar cuenta de 1,2 puntos porcentuales del crecimiento del PIB mundial. En cambio, Estados Unidos, elogiado por una sólida recuperación, espera que su crecimiento del PIB sea del 2,2% en 2016 - contribuyendo 0,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB mundial.

China sigue siendo el motor de crecimiento importante del mundo, esto aunque se ha desacelerado significativamente de la media de crecimiento anual del 10% registrada durante el período 1980-2011, sin embargo, el crecimiento económico mundial sigue dependiendo en gran medida de China.

Existen tres principales consecuencias en cuanto a que la dinámica de crecimiento global se concentre en China, la primera es la continua la desaceleración del crecimiento de China que tendría un impacto mucho mayor en una economía global débil de lo contrario de lo que sería el caso si el mundo se crece a algo más cercano a su tendencia a largo plazo del 3,6% La segunda implicación es que el temido "aterrizaje forzoso" de la economía china, esto tendría un impacto global devastador, por último, los impactos globales sobre el balance de la economía china, esto porque el mundo se beneficia en gran medida de los componentes del PIB de China y de las exportaciones manufactureras dirigidas a la inversión y los servicios y el consumo del hogar.

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