¿Lácteos por autos? Pekín abre una pesquisa de subvenciones a los lácteos procedentes de la UE
¡Ojo por ojo! ️ China responde a los aranceles de la UE con una investigación a los lácteos europeos. ¿Es esta una escalada de la guerra comercial?
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Con la virtual cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la actual Administración de EEUU ha contradicho más de tres décadas de política exterior.
Desde la década de 1990, se estableció una política de comercio internacional americana bífida: una plurilateral y otra multilateral. En ambos casos, el soporte fueron las políticas neoliberales que promovieron la flexibilización laboral, la extensión de cadenas de valor a través de todo el mundo y la deslocalización de la producción.
Con ignorancia y mala fe, EEUU está destruyendo las instituciones que tardó siete décadas en consolidar. Se está repitiendo el ejercicio de los años 30 que le diera flacos resultados.
Por primera vez en bastante tiempo se sincronizaron los ciclos económicos de las grandes áreas, con una mejora paulatina en los países emergentes. De acuerdo a las previsiones de BBVA Research, esta sincronización va a seguir presente en los próximos dos años, con ritmos de crecimiento global del 3.8%.
A pesar que las medidas proteccionistas aprobadas de EEUU son pocas, hasta ahora, y tal parece que la intención de la Administración americana es sólo forzar la renegociación comercial, el peligro de escalada proteccionista es real.
Evitar una guerra comercial internacional no es garantía para la economía mundial si la incertidumbre sobre la política comercial se prolonga, pues puede tener un impacto negativo sobre la confianza económica y la inversión.
El presidente de los EEUU se ha quejado durante mucho tiempo de las políticas de comercio exterior de EEUU. Desde enero, ha tomado medidas arancelarias unilaterales, interpretadas por muchos como una declaración de guerra comercial.
Después de sus anuncios, varios de los principales países y bloques comerciales han tomado represalias, o amenazado con tomarlas, contra las importaciones estadounidenses. El resurgimiento del proteccionismo comercial estadounidense plantea amenazas al comercio mundial.
Las acciones unilaterales de EEUU han desafiado seriamente el marco multilateral de las reglas comerciales de la Organización Mundial del Comercio y al multilateralismo comercial post-Bretton Woods basado en reglas para la regulación del comercio internacional.
A pesar de que el proteccionismo comercial fuera parte de sus promesas electorales del 2016, el reciente anuncio Donald Trump sobre la imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio parece haber conmocionado a los aliados de EEUU.
En contraste con la respuesta más moderada de China, la Unión Europea, Australia y Canadá han reaccionado fuertemente.
¿Qué tuvo de especial el anuncio de Trump?: a) medidas arancelarias transparentes, en lugar de obstáculos no arancelarios no transparentes; b) imposición general, tanto a "amigos" como a "enemigos" de EEUU. Si el mundo desarrollado quiere evitar una guerra comercial total, debe regresar al multilateralismo y avanzar hacia soluciones integrales y sostenibles.
La economía global es amenazada por las medidas neo-proteccionistas en los países del Primer Mundo, especialmente tras la firma por Donald Trump de la orden ejecutiva “Buy American, Hire American”.
El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia, tras la crisis de Ucrania y la imposición de sanciones por UE-Japón-EEUU contra Rusia, marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha.
Se ha creado un riesgo latente de una “tercera ola de la recesión” provocada por la inminente guerra comercial EEUU-China, un posterior estallido bursátil y, por lo tanto, un estancamiento económico de la economía mundial en el Bienio 2019-2020.
Con el anuncio del presidente de EEUU sobre la imposición de tarifas arancelarias a la importación estadounidense de acero en 25% y en aluminio en 10%, se han vuelto ha vuelto a sacudir las bases del orden comercial internacional.
La decisión, acompañada de la consigna “queremos un mercado libre, justo e inteligente”, confirma la postura del mandatario sobre la protección arbitraria y sin cálculo económico de sectores, ramas y empresas estadounidenses frente al orden comercial multilateral. Así, la agenda proteccionista americana continúa acumulando descontento comercial alrededor del mundo
La cuestión es: ¿a quién beneficia el aumento de costos de producción siderúrgica y en las derivadas producciones automotriz y metal-mecánica?, si la medida no ofrece condiciones de desarrollo, producción, comercio y empleo nacionales frente al mercado mundial.
El reciente anuncio de EEUU de una tarifa arancelaria del 20% a las importaciones de lavadores y del 30% a paneles solares viola las reglas comerciales de la OMC y contradice el espíritu de libre comercio que EEUU ha promovido desde 1944.
La decisión corresponde a una represalia directa contra las corporaciones coreanas, LG y Samsung Electronics; la china, Suniva, y la manufactura y exportación mexicanas, para favorecer a dos corporaciones americanas: Whirpool y SolarWorld Americas Inc.
Se inaugura, con esto, un escenario de conflictos comerciales que deforma la estructura y el rumbo del mercado internacional, en el cual las más afectadas serán las economías más pequeñas con menor desarrollo.
El cambio de la dinámica del comercio estadounidense con el mundo fue una de las más poderosas promesas de campaña que llevó a Trump a la presidencia de EEUU. No obstante, su postura antiglobalizadora-unilateral “América First” no se ha definido por completo.
La política estadounidense para reactivar la economía y recuperar el nivel de empleo se propuso el aumento del gasto público en infraestructura y defensa, y la restricción de la movilidad laboral. Sin embargo, esta política puede tener un efecto contrario y estimular la fuga de empresas al exterior.
El TLCAN, según Trump, ha sido el culpable de la desindustrialización, el creciente desempleo y los bajos salarios estadounidenses. Su renegociación tendrá, por la importancia de la economía estadounidense en el mercado mundial, consecuencias sobre todos los países que tengan acuerdos de libre comercio con EEUU.
Los dos principales acuerdos sobre la mesa, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por su sigla en inglés) y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), están prácticamente muertos luego de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.
No es sólo que los acuerdos comerciales de hoy se extienden a muchas otras áreas de políticas, como la salud y las regulaciones sobre seguridad, las patentes y los derechos de propiedad intelectual, las regulaciones para cuentas de capital y los derechos de los inversores.
Los acuerdos comerciales más nuevos incorporan reglas sobre "propiedad intelectual", flujos de capital y protecciones a la inversión que están esencialmente destinadas a generar y preservar las ganancias de las instituciones financieras y las empresas multinacionales a expensas de otros objetivos políticos legítimos.
La argumentación económica estándar para el comercio es doméstica. Habrá ganadores y perdedores, pero la liberalización comercial agranda el tamaño de la torta económica en casa.
Las políticas comerciales impulsadas por un lobby político e intereses especiales domésticos son políticas proteccionistas. Pueden tener consecuencias proteccionistas, pero ese no es su motivo. Reflejan asimetrías de poder y fallas políticas al interior de las sociedades.