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Fecha: Martes, Agosto 9, 2016 - 12:46

Stiglitz hace quince años escribió un libro llamado Globalization and its Discontents, que describe la creciente oposición en el mundo en desarrollo a las reformas globalizadoras, a los los países en desarrollo se les había dicho que la globalización aumentaría el bienestar general. Entonces ¿por qué había tanta gente vuelto tan hostil a ella? De hecho las economías emergentes y en desarrollo se han mostrado hostiles hacia la globalización

The Roosevelt Institute muestra que el comercio es una de las principales fuentes de descontento de una gran parte de los estadounidenses, el 90% ha sufrido un estancamiento de ingresos en un tercio de siglo. La mediana de los ingresos entre trabajadores de tiempo completo es en realidad menor en términos reales de lo que era hace 42 años. Los economistas Anne Case y Angus Deaton, han demostrado que la esperanza de vida entre los segmentos de los americanos blancos está disminuyendo. Las cosas están un poco mejor en Europa - pero sólo un poco mejor. El nuevo libro de Branko Milanovic Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization, menciona que los grandes ganadores fueron el 1% global, plutócratas del mundo, y la clase media en las economías emergentes. Entre los grandes perdedores - los que ganaron poco o nada - eran los que están en la parte inferior y la clase media y trabajadora en los países avanzados.

El fracaso de la globalización para cumplir con las promesas de los políticos convencionales y las ofertas de rescates generosos de los gobiernos para los bancos que habían llevado a la crisis financiera de 2008, deja que los ciudadanos comunes se defiendan por sí mismos.

La globalización es, por supuesto, sólo una parte de lo que está pasando;. Como Stiglitz lo señala en su libro reciente Rewriting the Rules of the American Economy, las reglas del juego tienen que ser modificado de nuevo - y esto debe incluir medidas para domesticar la globalización. Tanto el TTP y el TTPI se mueven en la dirección equivocada. El mensaje principal de malestar en la globalización era que el problema no era de la globalización, pero ¿cómo se está gestionando el proceso?

Fecha: Martes, Agosto 9, 2016 - 10:53

El acuerdo comercial entre Bruselas y Washington ha caído presa de los miedos que atenazan a la ciudadanía y los líderes políticos titubean a la hora de darle el apoyo final. Hace más de tres años que la Unión Europea y Estados Unidos iniciaron la negociación de un ambicioso acuerdo comercial y regulatorio para allanar las trabas a los intercambios entre ambos bloques, pero el auge proteccionista y nacionalista que se respira en Occidente augura que no será sencillo. Convencidos de que el TTIP morirá si el candidato republicano, Donald Trump, gana las elecciones estadounidenses el 8 de noviembre, los representantes políticos quieren pisar el acelerador este otoño. Si la vencedora es Hillary Clinton, el interés por el pacto permanecerá, aseguran esas fuentes, pero el escenario es muy incierto.

Voces críticas toman fuerza incluso en las formaciones moderadas. Y varias citas electorales en el horizonte, además de la EEUU, complican el escenario. Especialmente en Francia, porque los socialistas rehuyen un pacto que buena parte de sus bases rechaza antes de las presidenciales de 2017. Pero también en Alemania, donde el rechazo al acuerdo también es fuerte y están previstas legislativas ese mismo años.El otoño tendrá varias fechas clave para dilucidar el futuro del TTIP. Los ministros de Comercio se reunirán el 23 de septiembre en Bratislava (la capital de Eslovaquia, que ejerce este semestre la presidencia rotatoria de la UE) para definir su nivel de ambición

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