Fecha: Martes, Agosto 30, 2016 - 12:18
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El artículo escrito por Emir Sader expone la situación por la que atraviesa Brasil después del sinuoso camino iniciado en mayo del año pasado cuando el proceso de impeachment en contra de Dilma Rousseff vio la luz. En estos días se discute en el senado la decisión de separarla e inhabilitarla de su cargo y todo puesto público por una temporada. Pero más allá del proceso jurídico, en el país, que hasta hace unos años era llamado el gigante sudamericano, se juegan temas mucho más complejos.

 

La Democracia en Brasil está en tela de juicio. El proyecto de nación que había iniciado con los gobiernos del Partido de los Trabajadores se está viniendo abajo, está practicamente destruido y con él la certeza de millones de brasileños beneficiados de los programas sociales que lograron superar la pobreza, jóvenes que lograron entrar a la universidad, movimientos como el LGBT, mujeres y negros que fueron representados mediante ministros.

El viraje hacia el neoliberalismo que se pretende volver a instaurar dentro de Brasil aún presenta resistencias, especialmente cuando su población, trás trece años de gobiernos petistas comienza a tomar fuerza y consciencia política de lo que viven y lo que les espera. Los lentes están puestos sobre Brasil y sobre el juicio político que cae sobre Dilma.

Es de interés internacional su camino a seguir, especialmente cuando la región latinoamericana se encuentra debilitada, un golpe a la democracia como el brasileño puede provocar una desestabilización mayor en la zona ¿Qué pasará con el MERCOSUR? ¿Cuál será el futuro de las clases bajas brasileñas, de su economía, de su liderazgo mundial? Sin duda, el desenlace de este proceso nos puede dejar muchas lecciones.

 

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Fecha: Viernes, Agosto 26, 2016 - 10:32
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En Tokio, Haruhiko Kuroda, gobernador del Banco de Japón, acaba de reiterar que no va a descartar un "corte de profundización", Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, ha anunciado que "no es un fan de tasas negativas" y Thomas Jordan, presidente del Banco Nacional de Suiza, ha reafirmado su creencia de que su "enfoque actual", incluyendo tasas negativas, "es la correcta." Mientras tanto, Janet Yellen, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, dijo al Congreso en mayo que "mientras que [ella] no descarta por completo el uso de tasas de interés negativas," estas tasas serían un último recurso.

El drama y la división entre los banqueros centrales reflejan dos errores intelectuales que han distorsionado las discusiones de política monetaria. Estos son los mismos errores que llevaron a la demonización de la flexibilización cuantitativa como "no convencional" y por lo tanto peligroso, cuando en realidad funcionó más o menos como se esperaba en la reducción de los diferenciales de tasas de interés, el fomento de la compra de activos de mayor riesgo y el ajuste de la moneda.

Las tasas negativas resultarán universalmente menos aplicables, pero también han demostrado ser fiable y útil en los shocks. El primer error es creer que la mayoría de las decisiones financieras responderá de manera significativa a cualquier cambio en los costos de endeudamiento del gobierno. El segundo error es ignorar el contexto político. Las tasas negativas son sólo otra herramienta de política monetaria, son buenas para algunas situaciones y no para otros, sin misterio profundo o el drama.

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