Fecha: Martes, Marzo 26, 2019 - 16:52

El Banco Mundial ha legitimado con éxito la noción de que la financiación privada es la solución a las preocupaciones urgentes de desarrollo y bienestar, incluido el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a través de la Agenda 2030.

Un informe reciente de McKinsey estima que el mundo necesita invertir aproximadamente US $ 3,3 billones, o el 3.8 por ciento de la producción mundial anual, en infraestructura económica, con aproximadamente tres quintas partes en mercados emergentes y otras economías en desarrollo, para mantener el crecimiento actual.

Los titulares de estos valores no tienen incentivos para priorizar los objetivos sociales o ambientales. El capital privado y los fondos de cobertura que tienen incentivos a corto plazo para la obtención de beneficios, incluso mediante la liquidación de activos, no se preocupan por los intereses sociales, ambientales o de otro tipo.

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Fecha: Martes, Marzo 19, 2019 - 12:53

Estados Unidos, la Unión Europea y Japón han hecho poco para promover el multilateralismo comercial y mantener la promesa de las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, ya que están en contra de los intereses de los países en desarrollo.

El Consenso de Washington ha sido reemplazado por nuevas prescripciones políticas. A pesar de las recientes reacciones etnonacionalistas occidentales, demasiados gobiernos de países en desarrollo aún creen que una mayor liberalización comercial impulsará el crecimiento.

La globalización financiera continúa a pesar de sus efectos adversos para el crecimiento, la estabilidad y la equidad. Las entradas de capital para mejorar de manera sostenible la economía real deben priorizarse, no los flujos de cartera que tienden a ser especulativos y no mejoran la economía real.

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Análisis del OBELA         /          ( english version )

BRICS: atando cabos frente al dólar

Resumen:

Bajo la convocatoria del G-20, que integra a las diecinueve economías más grandes junto con el Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial; el BRICS (acrónimo formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se reunió a inicios de septiembre en San Petersburgo y coincidió en la urgencia de concretar la implementación de un “Acuerdo de Contingencia de Reservas” (CRA, por sus siglas en inglés) toda vez que sus monedas se han depreciado drásticamente frente al dólar.[3].

De enero a agosto el real de Brasil se depreció 17.4%; el rublo de Rusia 8.4%; la rupia de India 17.2%; y el rand de Sudáfrica 20 por ciento. La excepción es el yuan (reminbi) de China, con una ligera apreciación de 2.40% durante el mismo periodo.[4] La depreciación de las monedas se produce por efecto del alza de las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos a causa del ultimátum indefinido de la Reserva Federal (Fed) de abandonar su programa de estímulos monetarios por 85,000 millones de dólares (mdd) al mes.[5]

¿Detroit pone en jaque a Alemania?

Resumen:

Las bancarrotas municipales en Estados Unidos tienen tras de sí la experiencia traumática de la crisis fiscal de Nueva York en la década de los setenta. Liderada por Walter Wriston al frente de Citibank, la «Gran Banca» gestionó la quiebra de la Gran Manzana y demostró que los intereses de las instituciones financieras priman sobre el bienestar de los ciudadanos.[3] El costo de la quiebra fue el desmontaje del mecanismo municipal de apoyo social diseñado en los años treinta.

Ahora en pleno siglo XXI, aparece una nueva quiebra municipal en Detroit. Fundada en 1701, ubicada en el estado de Michigan y con una superficie de 370 kilómetros cuadrados, la ciudad se declaró técnicamente en bancarrota el 18 de julio con una deuda de 18,500 millones de dólares (mdd). La mayor quiebra registrada en Estados Unidos luego del default de Jefferson County en el estado de Alabama en 2011 por 4,200 mdd.[4]

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