Coordinador: Dr. Óscar Ugarteche Galarza
Web master:Dr. José Carlos Díaz Silva
Febrero, 2026

Trump y el negacionismo climático

Jue, 02/12/2026 - 11:43 -- jdiaz

TRUMP Y EL NEGACIONISMO CLIMÁTICO

Gabriela Ramírez[1], OBELA[2]

La acción global contra el cambio climático, que ya es insuficiente, se ha visto debilitada de forma persistente por las medidas del gobierno estadounidense. El 7 de enero del 2025, el presidente Trump formalizó la salida de Estados Unidos de 66 organismos y acuerdos internacionales, de los cuales 31 estaban directamente relacionados con la protección al ambiente. El resto correspondía a convenciones y grupos dedicados a los derechos humanos, derechos de las mujeres, el comercio y la paz. En el presente texto se hablará de las implicaciones de la separación de Estados Unidos y las organizaciones climáticas, y sus implicaciones en los esfuerzos del mundo por hacer frente al calentamiento global.

            La administración Trump ha emprendido una campaña sistemática para eliminar toda referencia al cambio climático y a la justicia climática de los sitios web oficiales, lo que obstaculiza el acceso a la información que no se alinee con la agenda oficial. Esta medida se ve reforzada por las repetidas declaraciones del mandatario en donde califica al calentamiento global como un “fraude” o un “engaño” y a los múltiples mandatos para eliminar el desarrollo de energías renovables dentro de Estados Unidos. 

            Retirarse de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) tendrá consecuencias directas para la influencia de Estados Unidos en la gobernanza climática. Washington perderá su asiento y su voz dentro de las Conferencias de las Partes (COP), las principales negociaciones internacionales sobre el clima. Al mismo tiempo, al abandonar el IPCC, renunciará a su capacidad de participar y ejercer veto en la revisión y aprobación de los Resúmenes para Responsables de Políticas, documentos claves que sintetizan los hallazgos científicos para los diversos gobiernos.

            La ausencia estadounidense de los foros ambientales globales podría facilitar los consensos en favor del clima, pues ha sido un actor que, históricamente, los ha ralentizado o bloqueado. Un ejemplo de ello fue el Protocolo de Kioto de 1997, cuya implementación completa se retrasó hasta el año 2004 debido a que el Senado de Estados Unidos se negó a participar en el pacto. De igual manera, durante la administración de George W. Bush, las delegaciones asistían a las cumbres, pero a menudo lo hacían sin un compromiso activo. 

            Desde un punto de vista económico, la partida estadounidense significará un duro golpe para los organismos y acuerdos. Tras las negociaciones en la COP27 en el 2022, Estados Unidos se había comprometido a pagar 17.5 millones de dólares al Fondo de las Naciones Unidas para Responder a las Pérdidas y Daños (FRLD), fondo creado para ayudar a naciones vulnerables a recuperarse de los desastres naturales desencadenados por el cambio climático. 

Figura 1. Porcentaje de los ingresos de las Naciones Unidas por donante gubernamental, 2024

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            Como se aprecia en el gráfico anterior, Estados Unidos fue el donante más grande las Naciones Unidas, al ser responsable del 31% de los ingresos totales en el 2024. Ser parte de las ONU conlleva la obligación financiera de realizar contribuciones obligatorias. Estos pagos son esenciales para sostener el presupuesto general de la organización, el cual cubre sus operaciones administrativas y funciones básicas. Sin embargo, el cumplimiento de la misma no es regular entre los Estados miembros. Según datos al 2025, el organismo no contaba con 2,400 millones de dólares en cuotas. De esa suma, Estados Unidos debía 1,500 millones de dólares a la organización.         La salida del hegemón solo exacerbará la falta de recursos. 

            La estrategia de abandono y el escepticismo climático impulsada por Trump también establece un precedente peligroso. Si bien ningún otro país ha seguido, hasta ahora, el ejemplo de retirarse oficialmente de los organismos multilaterales, el hecho de que una gran potencia lo haga puede llegar a normalizar y alentar las tendencias negacionistas de otras naciones. Este camino podría fomentar un movimiento de desvinculación que debilite, aún más, la voluntad política y a los acuerdos globales. 

            Con la ausencia del gigante de América del Norte, el liderazgo de la conversación ambiental está por definirse. La Unión Europea podría tomar ese puesto si logra un consenso dentro de todos los países miembros y consigue mantener fuera la influencia negacionista estadounidense de las derechas europeas gobernantes. Otro candidato es China, que generó más de un cuarto de su electricidad con fuentes de energía solar y eólica en el 2025, y ha contribuido, a través de exportaciones de paneles solares,  a que el 63% de los mercados emergentes de África, Asia y América Latina obtengan una mayor proporción de energía solar que Estados Unidos. 

            La afectación de los organismos internacionales a causa de Estados Unidos marca un paso más hacia el abandono de la responsabilidad climática, que pone en peligro el bienestar humano y la supervivencia de la naturaleza. La reiteración del rechazo a la evidencia científica no invalida ni hace desaparecer las consecuencias del declive ambiental. La realidad física del cambio climático existe, independientemente de su reconocimiento político por un país.


[1] Facultad de Economía. Miembro OBELA.

[2]  Dr. Oscar Ugarteche, Dr. José Carlos Díaz, Jennifer Montoya, Carlos Madrid, Jesús Córdoba, Nate Chávez

Tema de investigación: 
Desarrollo y medio ambiente