Crisis

 

Oscar Ugarteche[1]

Armando Negrete[2]

 

Durante sus primeros 60 días, Trump ha impulsado medidas comerciales proteccionistas y reorganizado la proyección de EEUU en el mundo. Consecuente con sus advertencias previas durante la campaña electoral, muestra un proyecto americano de largo plazo con el soporte del sector financiero y del sector militar. La agenda llamada hacia la “reconstrucción del mercado americano” comenzó, apenas juramentó, el 20 de enero del 2016, mediante la renuncia formal al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) promovido por Obama para imponer unilateralmente la agenda estadounidense de comercio e impedir que China impusiera la suya

El gobierno americano intentará revertir el orden mundial liberal que EEUU diseñó, desde 1944, mediante las instituciones de Bretton Woods. El pensamiento (neo)liberal moderno de los años 30 y masificado de 1980 en adelante, huelga recordar, fue creado desde sus universidades e impuesto con coerción como políticas económicas homogéneas alrededor del mundo por las instituciones multilaterales de Bretton Woods (Banco Mundial, FMI, OMC). Aplicar estas políticas fue condición sine qua non para resolver los problemas de deuda.

Se liquidan así las teorías de 19 premios Nobel, iniciados con F. Hayek en 1974, seguidos por M. Friedman en 1976 y demás profesores de la Universidad de Chicago, hasta Eugene Fama en el 2013. El presidente de EEUU y los financieros reconocen que ha llegado a su fin el curso neoliberal de la escuela de Chicago en el mercado mundial. Encuentran que la apertura comercial absoluta y la autorregulación del mercado no han resultado en crecimiento y pleno empleo en su economía, fundamentos de la teoría neoliberal. Se han topado con una combinación de desempleo, grandes déficits comerciales, pérdida de capacidad adquisitiva, una concentración inédita del ingreso y un muy prolongado estancamiento económico, junto con un monumental auge en las bolsas de valores.

La estrategia propagandística de la nueva administración para impulsar su unilateralismo comercial comenzó con la retórica de make America great again. Ésta enfatiza una balanza comercial estadounidense “víctima de los abusos del mercado mundial” en general, y de China y México, en particular. Lo siguiente fue el anuncio unilateral de reformar el TLCAN; se advirtió la aplicación de impuestos selectivos-discrecionales a las exportaciones intrafirma, mayoritariamente de empresas trasnacionales estadunidenses en México.

En América del Norte existen líneas de producción compartidas, en particular electrónicas y automotrices, las cuales constituyen más del 42% del comercio entre ambos países. (Ver Gráfico 1). El mercado de EEUU es el más próximo y más rico del hemisferio, a pesar de su muy bajo crecimiento desde inicios del nuevo siglo (1.05% per cápita). México y los países de la Cuenca del Caribe colocan el 80% de las exportaciones de insumos o bienes finales fabricados o ensamblados allí. Para el resto de América Latina (AL) es 30% o menos.

La nueva política proteccionista no sólo determinará el curso económico de América del Norte y la Cuenca del Caribe, sino también del resto del mundo. Esta política es análoga a las medidas tomadas durante el gobierno de Herbert Hoover mediante la ley Smoot Hawley de junio de 1930, la cual afectó la importación de 20,000 productos y llevó la relación bilateral con EEUU al anterior peor momento de su historia. Para EEUU no era importante (sus exportaciones eran 7% del PIB) pero para el mundo su mercado si lo era.

Este redespliegue económico se basa en el unilateralismo y gasto fiscal. El liderazgo de la economía mundial ha sido cedido a China. Ni la reforma de la globalización, ni el (im)probable desmonte de la internacionalización de la producción y del consumo, podrán ser resultado de un decreto presidencial norteamericano. La prevalencia del poder económico sobre el político, y del financiero sobre el productivo, determinará la capacidad, forma y fuerza del redespliegue buscado. Sin embargo: un alza de salarios que dinamiza el mercado interno quita utilidades y afecta a la bolsa de valores; un recorte presupuestal de los ministerios relacionados con las relaciones económicas y políticas se ve contrapesado por un aumento del presupuesto militar; un impuesto fronterizo se encuentra con represalias internacionales. Subir salarios reduciendo el mercado laboral de migrantes regresa como mayores costos, inflación y pérdida de productividad la cual impacta sobre la masa de ganancia en la economía.

El redespliegue será de corto aliento, desde un gobierno con un proyecto político de largo alcance, con instrumentos militares de política exterior y control social interno. Cabe recordar 1930, tras el alza de los aranceles, las quiebras de bancos y la caída del comercio, en AL se comenzaron a diseñar las primeras políticas de sustitución de importaciones. Estas no fueron fruto de una abstracción teórica, sino de una urgencia económica. Otro mundo es posible.

 

[1] Investigador titular Instituto de Investigaciones Económicas-UNAM, SNI/CONACYT, coordinador del proyecto OBELA.org.

[2] Proyecto OBELA

Crisis

La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe (2018)

Autor: 
Cuerpo: 

En este informe anual de la CEPAL se presentan y analizan las principales tendencias de la inversión extranjera directa (IED) en los países de América Latina y el Caribe.

En 2017 se profundizaron algunas tendencias en el escenario económico mundial que han generado un clima de incertidumbre para las inversiones transfronterizas. En particular, se confirmaron anuncios de posibles restricciones comerciales y presiones para relocalizar la producción en los países desarrollados.

Se señalan los aspectos que contribuyen a explicar la caída de la IED mundial en 2017. En este contexto internacional, las corrientes de IED en América Latina y el Caribe se redujeron por cuarto año consecutivo en 2017, hasta los 161.673 millones de dólares, cifra un 3,6% menos que la registrada el año anterior y un 20% por debajo de lo recibido en 2011.

DESCARGUE AQUÍ

Portada: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Editoriales anteriores

Banking Structures Report (Octubre, 2014)

Cuerpo: 

La banca europea ha sufrido grandes transformaciones desde el estallido de la crisis financiera en 2008. De acuerdo con el reporte, la centralización en los sistemas bancarios nacionales de la zona euro ha aumentado destacándose el caso de los países de la periferia europea.

Por otro lado, la hoja de balance del sistema financiero europeo se redujo a 26.8 billones euros a finales de 2013. De esta manera, los bancos han tenido que deshacerse de los activos de mala calidad que poseían en sus hojas de balance desde el estallido de la crisis. Sin embargo, el endeudamiento de las economías europeas continúa siendo demasiado elevado para que vuelvan a otorgar créditos.

Por último, los activos transfronterizos se han reducido debido a la posición frágil en la que se encuentran las entidades financieras nacionales de la periferia europea. Por lo tanto, la banca europea se encuentra en una difícil situación para recuperarse.

Descarga aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

La crisis bancaria y bancocracia en España

Cuerpo: 

La crisis financiera estadounidense en 2008 tuvo fuertes repercusiones en el sistema financiero europeo. El resultado a lo largo de seis años fue la mayor concentración y centralización de capital.

El ejemplo más claro fue el sector bancario español que recibió ayudas del Estado y estuvo presente un proceso de centralización y concentración de capital en el sector financiero español por medio de fusiones y adquisiciones.

De esta manera, se abre un nuevo proceso de mayor fortalecimiento de los bancos más importantes como Bankia que ha recibido ayudas del Estado de forma sustancial. Por otro lado, el Estado español ha sido obligado a financiarse por medio de los mercados financieros emitiendo obligaciones, situación que acrecienta su deuda de forma exponencial.

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

24th Annual Hyman P. Minsky Conference on the State of the US and World Economies. Is Financial Reregulation Holding Back Finance for the Global Recovery?

Cuerpo: 

La Crisis Financiera estadounidense del 2008, aquel ´´infarto al sistema global´´ ciertamente comparado con la Gran Depresión de los 30´s, es vista como resultado de un proceso desregulador del sistema financiero a partir de la implementación del paradigma neoliberal en la idiosincrasia del sistema mundo.

En tanto la interpretación de los ´´fundamentalistas del mercado´´ se enfoca en destacar el carácter incidental e intermitente del fenómeno, cobran relevancia posturas alternativas que resaltan elementos endógenamente inestables del sistema capitalista: la Hipótesis de la Inestabilidad Financiera (HIF) de Hyman Minsky, que refiere al endeudamiento del sistema financiero como eje apocalíptico que engendra depresiones económicas cada vez más profundas y recurrentes.

El Levy Economics Institute, bajo el precepto de conmemorar, releer y debatir la obra del economista postkeynesiano, organizó una conferencia con destacados invitados del mundo de la academía, la política y los medios de comunicación. El resultado es un homenaje activo, un necesario repensar de la teoría economía.

A continuación el listado de los ponentes:

Lakshman Achuthan
Cofounder and Chief Operations Officer, Economic Cycle Research Institute

Daniel Alpert
Managing Partner, Westwood Capital, LLC

Robert J. Barbera
Codirector, Center for Financial Economics, The Johns Hopkins University

James Bullard
President and CEO, Federal Reserve Bank of St. Louis

Vítor Constâncio
Vice President, European Central Bank

Pedro Nicolaci da Costa
Federal Reserve and Economics Reporter, The Wall Street Journal

Sam Fleming
US Economics Editor, Financial Times

Scott Fullwiler
Professor of Economics and James A. Leach Chair in Banking and Monetary Economics, Wartburg College

Michael Greenberger
Professor, School of Law, and Director, Center for Health and Homeland Security, The University of Maryland

Bruce C. N. Greenwald
Robert Heilbrunn Professor of Finance and Asset Management, Columbia University

Thomas M. Hoenig
Vice Chairman, Federal Deposit Insurance Corporation

Jan Kregel
Senior Scholar, Levy Institute, and Professor, Tallinn University of Technology

Paul McCulley
Formerly, Chief Economist, PIMCO

Perry G. Mehrling
Professor of Economics, Barnard College

Dimitri B. Papadimitriou
President, Levy Institute

Deborah Solomon
News Editor, The Wall Street Journal

Jim Tankersley
Economic Policy Correspondent, The Washington Post

Paul Tucker
Senior Fellow, Harvard Business School

Éric Tymoigne
Research Associate, Levy Institute, and Professor of Economics, Lewis & Clark College

Elizabeth Warren
US Senator (D-MA)

L. Randall Wray
Senior Scholar, Levy Institute, and Professor, University of Missouri–Kansas City

Aquí el link donde se pueden descargar las presentaciones de algunos de los expositores:

http://www.levyinstitute.org/conferences/minsky2015/ 

Tema de investigación: 
Crisis económica

América Latina acelera, pero el FMI avisa del estancamiento en la productividad

Autor: 
Cuerpo: 

La recuperación en América Latina se refuerza. El Fondo Monetario Internacional proyecta una expansión del 2% para la región este año, siete décimas más que en 2017 y una por encima de lo proyectado hace tres meses. Desde ahí se acelerará hasta el 2,8% el año próximo -dos décimas por encima a la predicción que hizo en enero y cuatro por encima a la de octubre-. Sin embargo, según advierte el Fondo, las numerosas elecciones que se celebrarán a lo largo de este ejercicio en la región, el envejecimiento de la población y el estancamiento de la productividad son factores de riesgo.

El repunte gradual de la economía latinoamericana se explica por varios factores. Por un lado, ayuda que se estén registrando progresos mejores de lo esperado tanto en los países de la zona euro, como Estados Unidos, China y Japón. El impulso llega también por el alza en las materias primas, así como al incremento de la inversión y especialmente a que se aceleran los intercambios comerciales globales.

Y también por méritos propios. Brasil, la mayor economía, empieza a ver la recesión por el espejo retrovisor. El FMI proyecta un crecimiento del 2,3% este año y de un 2,5% el próximo. No solo representa una mejora importante respecto al 1% de 2017, tras las contracciones que registró en 2015 y 2016. La nueva estimación representa una revisión al alza de cuatro décimas frente a enero.

México, la segunda con mayor peso, pasará de crecer un 2% en 2017 a hacerlo un 2,3% en 2018 y repuntará al 3% en 2019. En su caso no hay cambios respecto a lo anticipado hace tres meses y eso pese a que se revisa al alza dos décimas el crecimiento de su gran socio comercial, Estados Unidos. La aplicación de la agenda de reformas estructurales es el principal sustento al crecimiento.

Gian María Milesi-Ferretti indicó que el FMI espera que el acuerdo de libre cambio con Estados Unidos y Canadá (TLC) se renueve y permita reforzar la integración regional. Advirtió de que los “efectos serán muy negativos” si fracasa la negociación, porque representa una parte muy importante para la economía de México. "Esperamos que se pueda mejorar y no cancelarlo", reiteró.

Argentina, sin embargo, experimentará una moderación al bajar su crecimiento al 2%, casi un punto por debajo al de 2017. Se explica, de acuerdo con los técnicos, a los efectos de la sequía en la producción agrícola. También cita el ajuste fiscal y monetario para combatir la inflación y garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Tras este ajuste, retomará el 3,3% a medio plazo.

Colombia pone la directa

En cuanto a Colombia, uno de los grandes países exportadores de materias primas, el crecimiento será del 2,7% este año y del 3,3% en 2019. La economía de Chile se expandirá a un ritmo que rondará el 3,3% durante los próximos dos años. La de Perú lo hará un 3,7% en 2018 y de ahí subirá al 4% en 2019. La mayor tasa de crecimiento es la de Paraguay, del 4,5% y el 4,1% respectivamente.

Pese a la mejora en las perspectivas, el rendimiento del conjunto de las economías latinoamericanas sigue estando a medio camino de la media global, que se proyecta ronde el 3,9% este año y el próximo. Para el grupo de países emergentes y en desarrollo, el FMI mantiene la tasa de crecimiento en el 4,9% para 2018 y que repunte al 5,1% en 2019, para a largo plazo estabilizarse en el 5%.

Venezuela es el claro punto negro y hace de lastre sobre el conjunto. Como indica el FMI, arrastra una crisis económica y humanitaria desde 2014. La contracción será del 15% este año. Volverá a hacerlo un 6% en 2019. Pero esta moderación no porque se disipen los problemas. Al contrario, las condiciones adversas se intensifican y el organismo anticipa que la inflación se disparará un 13.865% este ejercicio y el siguiente excederá el 12.800%. El paro será del 33%, frente al 27% en 2017. "La situación es muy crítica", lamenta Milesi-Ferrett.

Riesgos

Maurice Obstfeld, principal consejero económico del FMI, hizo referencia durante la presentación al impacto que tendrá en la región una guerra comercial entre EE UU y China. “Los efectos serán complejos”, dijo refiriéndose a países exportadores de materias primas como Brasil. “En un entorno de un conflicto comercial generalizado es posible que todos pierdan”, reiteró, “no hay ganadores”.

Y aunque en términos generales las noticias son positivas, a largo es más sobrio. El crecimiento a medio plazo para la región se moderará al 2,2% por el peso del envejecimiento y el estancamiento de la productividad. Por eso el FMI insiste en que los países exportadores de materias primas diversifiquen sus economías y se adopten reformas estructurales que permitan ser más resistentes.

El FMI reitera también la necesidad de que se adopten políticas que promuevan un crecimiento más inclusivo. Es este punto señala que la desigualdad en América Latina se redujo desde 2000, pero “sigue siendo alta”. El organismo cita además la incertidumbre política entre los factores que pueden tener un efecto en la economía, junto riesgos como la corrupción, el cambio climático y la migración.

Tema de investigación: 
Crisis económica

América Latina: la crisis que fue una tormenta de verano

Cuerpo: 

América Latina es una región acostumbrada a las debacles financieras: es tal la huella que han dejado en los latinoamericanos, ya sean del sur o del norte, que es prácticamente imposible hablar de economía con uno de ellos sin que, en algún punto de la conversación, aparezca la palabra "crisis". La de 2008, de pésimas consecuencias para los países desarrollados, en cambio, no engrosará esa larga y tenebrosa lista. Será recordada, más bien, como una tormenta de verano: llegó sin previo aviso, golpeó —aunque menos que cualquiera anterior— y pasó rápido.

Los latinoamericanos asistieron atónitos, como el resto del mundo, a esos fatídicos días de septiembre en los que los empleados del todopoderoso Lehman Brothers desfilaban por las calles del sur de Manhattan con sus pertenencias empacadas cajas de cartón y sabiendo que nunca más pisarían su oficina. De la noche a la mañana, los peores presagios se amontonaban: si caía uno de los grandes emblemas del capitalismo, ¿qué sería de la frágil banca argentina? La crisis de 2001 y su corralito estaban cerca en el recuerdo colectivo. ¿Y qué pasaría con México? A pesar de que ya habían pasado casi 15 años desde el tequilazo, la formidable crisis financiera iniciada por falta de divisas, la dependencia con Estados Unidos era mayor que nunca antes.

Pero los cimientos, esta vez, eran más sólidos de lo que cabría esperar. La embestida se quedó en un muy mal año —2009— y una recuperación —a partir de 2010— tan fulgurante como la caída. América Latina demostró haber aprendido un puñado de lecciones de su traumático pasado. "Hasta entonces, todos los contagios habían acabado en crisis en el mercado financiero. La gran diferencia fue la mejor regulación bancaria, que permitió que el impacto sobre el sector fuese prácticamente nulo, y un precio de las materias primas más alto", apunta José Luis Machinea, exministro de Economía de Argentina durante el Gobierno de Fernando de la Rúa. "A diferencia de episodios anteriores", agrega Osvaldo Kacef, director de desarrollo económico de la Cepal cuando estalló la crisis, "en 2008 la relación entre deuda externa y reservas era mucho más favorable, lo que dio una situación inédita de liquidez y solvencia".

Latinoamérica, con todo, dista mucho de ser un bloque uniforme. La simplificación ayuda, a ojos europeos, a comprender la realidad de una región tan lejana, pero las realidades son múltiples. Economías de características dispares entre sí y solo agrupables (para hacer las cosas más fáciles) en torno a dos grandes ejes: América del Sur —muy dependiente del valor de sus exportaciones de materias primas—y México y sus países vecinos —muy abiertos al exterior y con un creciente peso de las manufacturas sobre su PIB—.

Para este segundo grupo, el contagio de la debacle financiera fue prácticamente inmediato. Un resfriado en EE UU es una gripe en México y 2009 fue un año aciago: el PIB cayó más de un 5% arrastrado por el desplome en los pedidos de la industria y la trayectoria descendente de las remesas. Sería su primer ejercicio en negativo desde 2002, pero también el último hasta la fecha. La recuperación de la segunda mayor economía latinoamericana —como la de la guatemalteca, la costarricense o la panameña, por citar solo algunas— fue tan abrupta como la caída: en 2010, México prácticamente calcó la cifra del año anterior, pero con el signo contrario. Y en 2011 y 2012, el ritmo de expansión siguió por encima del 3%.

Al sur, el fin del financiamiento externo y el derrumbe de la demanda de materias primas repercutieron en los países productores de la región, como Brasil, Argentina, Chile y Perú —Venezuela ya empezaba a regirse por sus propias dinámicas, no precisamente positivas, incluso cuando el petróleo aún cabalgaba por encima de los 100 dólares por barril—. Pero el cataclismo de Wall Street los encontró fuertes, en medio del boom en el precio de los productos básicos: del crudo —importante sostén de casi todos los países de la región— al cobre, el hierro o la soja. Todas estas economías contaban con superávit fiscales y las arcas de sus bancos centrales estaban llenas. Y la experiencia de crisis globales anteriores les había llevado a tomar precauciones ante eventuales turbulencias. Cuando llegó la tormenta, los Gobiernos tuvieron recursos para aplicar políticas contracíclicas, desviando dinero público para apuntalar la producción y el consumo. "Fue la primera vez que los países latinoamericanos pudieron tomar este tipo de medidas, tanto en el plano fiscal como en el del mercado de trabajo", recuerda Machinea.

2009 fue el año de la Gran Crisis. Los PIB de toda América del Sur habían terminado 2008 en positivo; en algunos casos, como Perú, con alzas de doble dígito, pero se derrumbaron meses después. El más golpeado fue Argentina, con una caída del 5,9%. "Son países que dependen mucho de la entrada de divisas y ésta se frenó casi por completo", apunta Kacef. Pero Argentina también fue el país sudamericano que se recuperó con más fuerza en 2010, cuando su PIB subió más del 10%.

En Brasil, la mayor economía latinoamericana, la crisis se cobró en el arranque 654.000 puestos de trabajo y 20 puntos de caída de la actividad industrial entre septiembre y diciembre de 2008. Pero la reacción del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva logró revertir rápidamente las consecuencias del tsunami. El banco central sacó todo su arsenal e inyectó al mercado 60.000 millones de dólares para reactivar el mercado interno, mientras usaba reservas internacionales para ayudar a las empresas con deudas en el exterior. En 2009, el PIB brasileño se dejó solo una décima y en 2010 la economía recuperaba un 7,5%.

Chile sufrió su ya histórica dependencia de las exportaciones de cobre, altamente dependiente del ciclo. La presidenta Michelle Bachelet se encontraba en la mitad de su mandato y su imagen no era la mejor. "Estamos haciendo todo lo que tenemos que hacer", dijo en septiembre de 2008, acorralada por la oposición, que reclamaba acciones concretas. En 2009 la economía cayó un 1,7%, pero las políticas contracíclicas del Gobierno permitieron alcanzar la recuperación sólo un año después, con una subida de 4,3%.

América Latina, en fin, sobrevivió a la debacle colectiva gracias a la fortaleza estructural que tenía en 2008. Se recuperó rápido, pero la crisis dejó secuelas graves, sobre todo en dos de sus economías más grandes: Brasil y Argentina no volvieron a tener superávit fiscal y años después, cuando el valor de sus exportaciones cayó, ingresaron en una espiral descendente que los llevó a la recesión. La segunda mayor economía de la región, México, lleva nueve años de crecimiento ininterrumpido, pero demasiado bajo para un país de su potencial.

¿Salió Latinoamérica fortalecida? Una de cal y otra de arena. La regulación bancaria, otrora su talón de Aquiles, mejoró (y mucho). Pero pudo haber aprovechado mejor los años de bonanza de los productos básicos. Tampoco ha acabado, ni siquiera mitigado, sus ya crónicas dependencias: las exportaciones de América del Sur siguen muy concentradas en el sector primario y la minería, y sus economías son dependientes del dinero externo. Argentina y Brasil lo saben bien, ahora que los capitales huyen de los mercados emergentes hacia refugios más seguros. El primero enfrenta la peor crisis financiera desde 2001 y pidió un rescate del FMI para sostener su moneda. El segundo no logra recuperase del todo de dos años de recesión y cerró el segundo trimestre con una expansión mínima, del 0,2%. México y Centroamérica, entretanto, siguen expuestas al ciclo estadounidense. Hoy, con la primera potencia mundial rozando el pleno empleo y creciendo a un ritmo envidiable incluso para muchos emergentes, la locomotora americana goza de buena salud y arrastra consigo a sus plataformas manufactureras. Pero la bonanza del vecino rico esconde una amenaza que harían mal en subestimar: cada día que pasa, la próxima recesión está 24 horas más cerca.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Asian Financial Crisis: Lessons Learned and Unlearned

Autor: 
Cuerpo: 

Debates are taking place on whether there will be another financial crisis, whether in some part of the world or that is global in scope.  Governments draw lessons from financial crises to adopt measures to prevent their recurrence.  However, such measures are often designed to address the root causes of the last crisis but not the next one.  More importantly, they can actually become the new sources of instability and crisis.

Much of what has recently been written about the Asian crisis on the occasion of its 20th anniversary praises the lessons drawn and the measures implemented thereupon.  But they often fail to appreciate that while these might have been effective in preventing the crisis in 1997, they may be inadequate and even counterproductive today because they entail deeper integration into global finance.

An immediate step taken in Asia was to abandon currency pegs and move to flexible exchange rates in order to facilitate external adjustment and prevent one-way bets for speculators.  This has a lot to commend it, but its effects depend on how capital flows are managed.

Under free capital mobility no regime can guarantee stable rates.  Currency crises can occur under flexible exchange rates as under fixed exchange rates.   Unlike fixed pegs, floating at times of strong inflows can cause nominal appreciations and encourage even more short-term inflows.  Indeed nominal appreciations have been quite widespread during the surges in capital inflows in the new millennium, including in some East Asian economies.

Second, most emerging economies, including those in Asia, have liberalized foreign direct investment regimes and opened up equity markets to foreigners on the grounds that equity liabilities are less risky and more stable than external debt.  As a result, non-resident holdings as a percent of market capitalization have reached unprecedented levels, ranging between 20 and 50 per cent compared to 15 per cent in the US.

This has made the emerging economies highly susceptible to conditions in mature markets.  Since emerging economies lack a strong local investor base, the entry and exit of even relatively small amounts of foreign investment now result in large price swings.

Third, they have also sought to reduce currency mismatches in balance sheets and exposure to exchange rate risk by opening domestic bond markets to foreigners and borrowing in their own currencies.  As a result sovereign debt in many emerging economies is now internationalized to a greater extent than that in reserve-currency countries.

Whereas about one-third of US treasuries are held by non-residents, this proportion is much higher in many emerging economies, including in Asia.  Unlike US treasuries this debt is not in the hands of foreign central banks but in the portfolios of fickle investors.

Although opening bond markets has allowed the sovereign to pass the currency risk to lenders, it has led to loss of autonomy over domestic long-term rates and entailed a significant exposure to interest rate shocks from the US.  This could prove equally and even more damaging than currency exposure in the transition of the US Fed from low-interest to high-interest regime and normalization of its balance sheet.

Fourth, there has been extensive liberalization of the capital account for residents.  Corporations have been encouraged to become global players by borrowing and investing abroad, resulting in a massive accumulation of debt in low-interest reserve currencies since 2008.

They have also borrowed through foreign subsidiaries.  These are not always repatriated and registered as capital inflows and external debt, but they have a similar impact on corporate fragility.  Hence the reduction in currency mismatches is largely limited to the sovereign while private corporations carry significant exchange rate risks.

Fifth, limits on the acquisition of foreign securities, real estate assets and deposits by resident individuals and institutional investors have been raised or abolished.  A main motive was to relieve upward pressures on currencies from the surge in capital inflows.  Thus, liberalization of resident outflows was used as a substitute to restrictions over non-resident inflows.  Although this has led to accumulation of private assets abroad, these would not be readily available at times of capital flight.

Sixth, banking regulations and supervision have no doubt improved, restricting currency and maturity mismatches in bank balance sheets.  However, banks now play a much less prominent role in the intermediation of international capital flows than in the 1990s.  International bond issues by corporations have grown much faster than cross-border bank lending directly or through local banks and a very large part of capital inflows now goes directly into the securities market.

These measures have failed to prevent credit and asset market bubbles in most countries in the region.  Increases in non-financial corporate debt since 2007 in Korea and Malaysia are among the fastest, between 15 and 20 percentage points of GDP.  At around 90 per cent of GDP Malaysia has the highest household debt in the developing world.  In Korea the ratio of household debt to GDP is higher than the ratio in the US and the average of the OECD.

 

International Reserves

Asian economies, like many others, are commended for building self-insurance by accumulating large amounts of international reserves.  Moreover, an important part of these came from current account surpluses, not just capital inflows.  Indeed, all countries directly hit by the 1997 crisis made a significant progress in the management of their external balances in the new millennium, running surpluses or keeping deficits under control.

However, whether or not these reserves would be sufficient to provide adequate protection against massive and sustained exit of capital is highly contentious.  After the Asian crisis, external vulnerability came to be assessed in terms of adequacy of reserves to meet short-term external debt in foreign currencies.

However, there is not always a strong correlation between pressure on reserves and short-term external debt.  Often, in countries suffering large reserve losses, sources other than short-term foreign currency debt play a greater role.  Currencies can come under stress if there is a significant foreign presence in domestic deposit and securities markets and the capital account is open for residents.

A rapid and generalized exit could create significant turbulence with broader macroeconomic consequences, even though losses due to declines in asset prices and currencies fall on foreign investors and mitigate the drain of reserves.

In all four Asian countries directly hit by the 1997 crisis, international reserves now meet short-term external dollar debt.  But they do not always leave much room to accommodate a sizeable and sustained exit of foreign investors from domestic securities and deposit markets and capital flight by residents.

This is particularly the case in Malaysia where the margin of reserves over short-term dollar debt is quite small while foreign holdings in local securities markets are sizeable.  Indeed its currency has been under constant pressure since mid-2014.  As foreign holders of domestic securities started to unload ringgit denominated assets, markets fell sharply and foreign reserves declined from over $130 billion to $97 billion by June 2015.  In October 2015 the ringgit hit the lowest level since September 1998 when it was pegged to the dollar.  Currently it is below the lows seen during the turmoil in January 1998.

In Indonesia reserves exceed short-term dollar debt by a large margin, but foreign holdings in its local bond and equity markets are also substantial and the current account is in deficit.  The country was included among Fragile 5 in 2013 by Morgan Stanley economists for being too dependent on unreliable foreign investment to finance growth.

Capital account regimes of emerging economies are much more liberal today both for residents and non-residents than in the 1990s.  Asset and currency markets of all emerging economies with strong international reserves and investment positions, including China, have been hit on several occasions in the past ten years, starting with the collapse of Lehman Brothers in 2008.

The Lehman impact was strong but short-lived because of the ultra-easy monetary policy introduced by the US.  Subsequently these markets came under pressure again during the ‘taper tantrum’ in May 2013 when the US Fed revealed its intention to start reducing its bond purchases; in October 2014 due to growing fears over global growth and the impact of an eventual rise in US interest rates; in late 2015 on the eve of the increase in policy rates in the US for the first time in seven years.

These bouts of instability did not inflict severe damage because they were temporary, short-lived dislocations caused by shifts in market sentiments without any fundamental departure from the policy of easy money.  But they give strong warnings for the kind of turmoil emerging economies could face in the event of a fundamental reversal of US monetary policy.

Should self-insurance built-up prove inadequate, economies facing large and sustained capital flight would have two options.  First, seek assistance from the IMF and central banks of reserve-currency countries.  Or second, engineer an unorthodox response, even going beyond what Malaysia did during the 1997 crisis, bailing in international creditors and investors by introducing, inter alia, exchange restrictions and temporary debt standstills, and using selective controls in trade and finance to safeguard economic activity and employment.

The Asian countries, like most emerging economies, seem to be determined not to go to the IMF again.  But, serious obstacles may be encountered in implementing unilateral heterodox measures, including creditor litigation and sanctions by creditor countries.  Deepening integration into the inherently unstable international financial system before attaining economic and financial maturity and without securing multilateral mechanisms for orderly and equitable resolution of external liquidity and debt crises could thus prove to be highly costly.

This paper draws on a recent book by the author; Playing with Fire: Deepened Financial Integration and Changing Vulnerabilities of the Global South, Oxford University Press, 2017.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Brasil ya no será igual

Autor: 
Cuerpo: 

Cualquiera que sea el desenlace inmediato de la más profunda y prolongada crisis que el país ha vivido, Brasil no saldrá igual, nunca más será el mismo que fue. Será mejor o peor, pero nunca más el mismo. La crisis devastó la credibilidad de todo el sistema político, liquidó la legitimidad del Congreso, propagó la falta de creencia en el Sistema Judicial e hizo que el pueblo sepa que no basta votar y ganar cuatro elecciones para que el mandato presidencial sea respetado. En resumen, lo que se creía que el país tenía como República, se terminó. Lo que se difundía que era un sistema político democrático, ya no sobrevivirá. O bien Brasil construye una democracia sólida – para lo cual el Congreso actual, esta Justicia, este monopolio de los medios de comunicación no podrán seguir existiendo como ahora – o el país deja realmente de vivir en democracia.

La derecha brasileña muestra su cara sin eufemismos. Al inicio alegaba que se trataría de un proyecto para “reunificar el país”, supuestamente dividido por los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT). Se valía de la pérdida de popularidad del gobierno Dilma, así como del Congreso más conservador y descalificado que el país ha tenido, como también del rol escandaloso y ya sin ningún pundonor de los viejos medios de comunicación, para destruir la democracia política que hemos tenido y promover un gobierno antidemocrático, antipopular y antinacional.

Muy rápidamente fue posible constatar que se trata simplemente de lo que se denunciaba por toda la región: el proyecto de restauración del modelo fracasado en los años 1990 con Fernando Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso, por un gobierno golpista y minoritario, contra el pueblo, contra la democracia y contra el país.

 ¿Cómo se va a pronunciar el Supremo Tribunal Federal sobre cualquier tema, si ha callado frente al golpe, puesto en práctica bajo sus narices, presidido en el Senado por su Presidente, que apoya todas las brutales ilegalidades que se practican? ¿De qué sirve una Justicia, un STF, que no está para impedir que un crimen en contra de la democracia sea perpetrado por el Congreso? Lo que hay es un silencio cómplice, mezclado con un vergonzoso aumento del 41% de sus salarios, concedido públicamente – con fotos en los periódicos -, por Eduardo Cunha, el político más corrupto del país, cuya impunidad solo se da por la complicidad de los que deberían punir, así como a tantos otros miembros del gobierno, incluso el presidente interino. Ya no habrá democracia en Brasil sin un Sistema Judicial elegido y controlado por la ciudadanía, con mandatos limitados y poderes circunscritos.

 No habrá democracia en Brasil sin un Congreso efectivamente elegido y sin financiamiento privado, sin que represente a los lobbies elegidos por el poder del dinero. Un Congreso democrático tiene que estar fundado en el voto condicionado, por el cual los electores controlen aquellos en quienes han votado y que se comprometan con un programa y con un partido determinado.

 En una democracia, todos tienen el derecho a la voz, la opinión pública no puede ser fabricada por algunas familias, que imponen su punto de vista al país, como si pudieran hablar en nombre del país, aun cuando han perdido cuatro elecciones presidenciales consecutivas. Nadie debe perder el derecho a hablar, pero todos deben tener el derecho a expresarse, sino, no se trata de una democracia, sino de la dictadura de una minoría oligárquica.

 En una democracia un impostor no podría haber asumido la presidencia, aunque interina, por un golpe e imponer el programa económico derrotado cuatro veces sucesivamente, incluso en dos veces en que ese golpista estuvo en la lista vencedora, con un programa radicalmente opuesto al vencedor. Si ello ocurre, es porque la democracia fue herida de muerte, la voluntad de la mayoría fue desconocida.

 Si el golpismo triunfa en el Senado brasileño, será necesario hacer que pague duramente el precio del atentado que está perpetrando. Que sus proyectos fracasen, que la vida de sus componentes se vuelva insoportable, que su banda de ladrones sea víctima de la ingobernabilidad. Que se ocupe y se resista en todos los espacios del gobierno ilegítimo, antidemocrático, antipopular y antinacional.

 Es parte indisoluble de la resistencia democrática impedir cualquiera acción en contra de Lula, que representa los anhelos mayoritarios del pueblo brasileño, conforme las mismas encuestas que los golpistas han utilizado para buscar legitimidad popular, apuntan. Esta será la señal de que sobreviven espacios democráticos o no. Si logran blindar de tal forma su gobierno y constitucionalizar el neoliberalismo, habrán enterrado definitivamente cualquier señal de democracia en Brasil. En ese caso ellos tendrán el mismo destino de sus antecesores: serán tumbados, derrotados, execrados y un nuevo tribunal de la verdad los juzgará y los condenará por crimen en contra de la democracia. Serán derrotados por el pueblo, por la democracia, por el país, que construirán una democracia de verdad en Brasil.

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Corrupción continental y la Cumbre de las Américas

Cuerpo: 

Perú seguirá en la mira del escenario económico mundial. Esta vez no por los actos de corrupción de su expresidente Pedro Pablo Kuczynski, sino por lo que aparenta ser lo contrario. Entre el 13 y 14 de abril, se celebrará la Octava Cumbre de las Américas, en Lima. El tema a tratar será, paradójicamente, la “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción” y los invitados: 22 presidentes y 12 primeros ministros del continente. Cabe recordar que el país sede tiene a dos de sus expresidentes presos Alberto Fujimori (recién indultado por otro presidente acusado de corrupción) y Ollanta Humala; otro en trámite de extradición de EEUU, Alejandro Toledo, e investigaciones abiertas a otros dos expresidentes: Alan García y Pedro Pablo Kuczynski; a la candidata Keiko Fujimori y la exalcaldesa Susana Villarán.

El prólogo que acompaña a esta reunión de mandatarios es el capítulo Odebrecht, el caso más grande de corrupción en la historia del continente. Destapado por el departamento de Justicia de EEUU, en diciembre de 2016,[1] el conglomerado constructor fue acusado de implementar un complejo esquema de sobornos y compra de favores. Se estimó que la empresa pagó, entre 2001 y 2016, 788 millones de dólares a presidentes, representantes políticos y altos funcionarios, de izquierda y derecha, en Brasil, Argentina, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Venezuela, con el objetivo de asegurar negocios y ganar licitaciones.[2] La investigación, motivada por autoridades estadounidenses, obligó a que algunos países, ¡no todos!, condujeran investigaciones y aplicaran la ley a los involucrados.

Entre los invitados a la cumbre de Lima se puede destacar, por su participación en actos de corrupción: Mauricio Macri, envuelto en el escándalo de corrupción por la asociación con el fondo de inversión Blackwood Group, a partir de un holding familiar, que recibiera pagos a cambio de preferencias[3]; Michel Temer, actualmente investigado por aceptación de sobornos a cambio de favores políticos[4]; Juan Manuel Santos Calderón, investigado por recibir pagos durante su campaña de reelección presidencial en 2014[5]; y Enrique Peña Nieto, señalado por el exdirector de Odebrecht-México, aunque sin investigación abierta, por recepción de dinero durante la campaña presidencial y conocido por protección a altos funcionarios acusados de corrupción, desviación de recursos y recepción de dinero a cambio de favores.[6]

Salvo las honrosas excepciones de Brasil, Ecuador y el Perú, la experiencia latinoamericana en el combate a la corrupción ha seguido, más o menos, el siguiente ciclo: actos de corrupción à destape y escándalo à masificación y mediatización à persecución, castigo y expiación à censura, desinformación y olvido à actos de corrupción. El caso Odebrecht es emblemático y corresponde a la estampa más actualizada, pero la anteceden: Lava Jato en Brasil; la Casa Blanca y la Estafa Maestra en México; los Panamá Papers en Panamá; el Caso Caval en Chile; el Cementazo en Costa Rica, los Paradise Papers; un largo y conocido etcétera, y otro más largo y desconocido aún.

La cuestión es por qué la Cumbre de las Américas ha decidido realizar una reunión sobre corrupción y democracia, dadas la poca calidad de los invitados y las condiciones políticas actuales. Por qué ahora y no antes, cuando parecía igual de urgente, o incluso por qué no después, dado que la situación es básicamente la misma. Sobra recordar que la Cumbre fue impulsada por EEUU en 1994, el mismo año que firma el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), para promover el libre mercado en el continente; en particular, la conformación del Área de Libre Comercio de América (ALCA). Desde entonces, salvo las últimas reuniones en Trinidad y Tobago (2009) y Colombia (2012), la Cumbre se ha alineado a la agenda del Consenso de Washington y ha gestionado la apertura comercial de los países latinoamericanos.

La respuesta es simple: el libre mercado necesita grados de legalidad y un Estado de derecho suficiente que asegure el movimiento de los capitales. La necesidad no es sólo de los gobiernos, sino principalmente de los capitales menos favorecidos, o más alejados a las élites políticas. Aunque los grandes capitales son cómplices y promotores de la corrupción alrededor del mundo, en América Latina la corrupción ha sido, también, una fuente de encarecimiento de la producción, de baja de productividad, de fuga de recursos públicos y privados, de incremento de la incertidumbre, de freno de la inversión y, por lo tanto, de estancamiento económico.[7] La corrupción expresa: a) que no hay Estado de derecho y que el poder Judicial está interferido por el poder Ejecutivo; y b) que el poder Legislativo o está intervenido por el Ejecutivo o está sin poderes de investigación efectivas.

En Brasil ha sido el poder Judicial el que investiga, en el Perú regularmente es el Legislativo que le pasa al Judicial lo evaluado en sus comisiones investigadoras. En México no se investiga en ninguna parte, hay protección a los investigados, y a los periodistas que buscan y encuentran, son acosados e incluso asesinados, como recientemente a Miroslava Breach y Javier Valdez. En la Argentina, el tema parece ser irrelevante y configura otra expresión de la cara dura del poder Ejecutivo[8]. Ya nos habíamos preguntado por la naturaleza democrática de la Cumbre de la OMC en Buenos Aires, en diciembre del 2017, cuando deportaron a 60 personas acreditadas ante la OMC. En este país las formas democráticas del partido en el poder no parecen importarle a nadie salvo a los opositores.

Hay tres países latinoamericanos hasta ahora a prueba de escándalos de esta naturaleza: Bolivia, Chile y Uruguay. Sin embargo, en Chile fue donde se inventó la llamada república de los empresarios, entendida como los gobiernos liderados por empresarios que, en general, tienen actividades económicas propias y son beneficiadas por las políticas del Estado. José Piñera y su hermano Sebastián son considerados los artífices, junto con el grupo del El Ladrillo de los Chicago Boys, de esta estructura corrupta. Quizás el caso Odebrecht no los involucró, pero sí posiblemente otras actividades extracurriculares de los altos funcionarios chilenos.[9] Bolivia y Uruguay, por su parte, son también a prueba de escándalos, a pesar de algunos intentos fallidos de la oposición en Bolivia. La diferencia fundamental es que en ninguno de estos países está presente la republica de los empresarios.

Actualmente, existe un fuerte interés del capital internacional por recuperar a América Latina como el espacio de acumulación y reserva de capital que ha sido para las economías centrales en general, y para la economía estadounidense en particular, independientemente de la constitución del ALCA. En el imaginario liberal, la participación en el mercado debía definirse por la concurrencia de los capitales, la carrera del desarrollo tecnológico y búsqueda de mayores niveles de productividad, no por el diezmo político, el clientelismo corporativo y el lavado de dinero. De ahí que el objetivo real de la Cumbre sea reconstruir, aunque con bandidos en los gobiernos, condiciones políticas y económicas para los negocios o, en otras palabras, combatir la corrupción y promover la democracia. La buena noticia es que EEUU permitió la invitación por primera vez a Cuba (¿Trump?), que por cierto no tienen acusaciones de corrupción de Odebrecht, ¡enhorabuena!

 

[1] https://www.justice.gov/opa/press-release/file/919911/download

[2] https://www.justice.gov/opa/pr/odebrecht-and-braskem-plead-guilty-and-agree-pay-least-35-billion-global-penalties-resolve

[3] https://www.pagina12.com.ar/54788-emerge-el-iceberg

[4] http://www.france24.com/es/20180302-brasil-temer-sospechoso-odebrecht

[5] http://www.eltiempo.com/justicia/cortes/investigacion-de-caso-odebrecht-en-campana-de-santos-habla-fiscal-30622

[6] https://www.vanguardia.com.mx/articulo/para-entender-odebrecht-mexico

[7] https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=8324

[8] http://www.publico.es/internacional/macrismo-entranas-corrupcion-blindada.html

[9] https://journals.openedition.org/polis/6120

Tema de investigación: 
Crisis económica

Crisis en Brasil

Cuerpo: 

The BRIC countries are in trouble. For a season the dynamos of international growth while the West was mired in the worst financial crisis and recession since the Depression, they are now the leading source of anxiety in the headquarters of the IMF and the World Bank. China, above all, because of its weight in the global economy: slowing output and a himalaya of debt. Russia: under siege, oil prices falling and sanctions biting. India: holding up best, but unsettling statistical revisions. South Africa: in free fall. Political tensions are rising in each: Xi and Putin battening down unrest with force, Modi thrashed at the polls, Zuma disgraced within his own party. Nowhere, however, have economic and political crises fused so explosively as in Brazil, whose streets have in the past year seen more protesters than the rest of the world combined.

Picked by Lula to succeed him, Dilma Rousseff, the former guerrilla who had become his chief of staff, won the presidency in 2010 with a majority nearly as sweeping as his own. Four years later, she was re-elected, this time with a much smaller margin of victory, a 3 per cent lead over her opponent, Aécio Neves, the governor of Minas Gerais, in a result marked by greater regional polarisation than ever before, the industrialised south and south-east swinging heavily against her, and the north-east delivering an even larger landslide for her – 72 per cent – than in 2010. But overall it was a clear-cut win, comparable in size to that of Mitterrand over Giscard, and a good deal larger, not to mention cleaner, than that of Kennedy over Nixon. In January 2015 Dilma – from this point we’ll drop the surname, as Brazilians do – began her second presidency.

Within three months, huge demonstrations packed the streets of the country’s major cities, at least two million strong, demanding her ouster. In Congress, Neves’s Brazilian Social Democracy Party (PSDB) and its allies, emboldened by polls showing Dilma’s popularity had fallen to single figures, moved to impeach her. On May Day, she was unable even to give the traditional televised address to the nation: when her speech on International Women’s Day in March had been broadcast people banged saucepans and blew car horns, a form of protest that became known as panelaço. Overnight, the Workers’ Party (PT), which had long enjoyed by far the highest level of approval in Brazil, became the most unpopular party in the country. In private, Lula lamented: ‘We won the election. The following day we lost it.’ Many militants wondered if the party would survive at all.

How had it come to this? In the last year of Lula’s rule, when the global economy was still gripped by the aftermath of the financial crash of 2008, the Brazilian economy grew 7.5 per cent. On taking office, Dilma tightened policy against risks of overheating, to the satisfaction of the financial press, in what looked like the kind of reinsurance policy Lula had himself taken out at the start of his first term. But as growth fell sharply, and world financial skies darkened once more, the government changed course, with a package of measures intended to prime investment for sustained development. Interest rates were lowered, payroll taxes cut, electricity costs reduced, loans to the private sector from private banks increased, the currency devalued and limited control of capital movements imposed.* On the heels of this stimulus, halfway through her presidency, Dilma enjoyed an approval rating of 75 per cent.

But, far from picking up, the economy slowed from an already mediocre 2.75 per cent in 2011 to a mere 1 per cent in 2012, and with inflation above 6 per cent, in April 2013 the Central Bank abruptly raised interest rates, undercutting the ‘new economic matrix’ of Guido Mantega, the finance minister. Two months later, the country was swept by a wave of mass protests, triggered by higher bus fares in São Paulo and Rio but quickly escalating into generalised expressions of discontent with the quality of public services and, fanned by the media, of hostility to an incompetent state. Overnight, the government’s approval ratings halved. In response, it beat a retreat, starting cautionary reductions in public spending and allowing interest rates to rise again. Growth fell further – it would be nil in 2014 – but employment and wages remained stable. At the end of her first term Dilma waged a defiant campaign for re-election, assuring voters that she would continue to give priority to improving the living standards of working people, and attacking her PSDB opponent for planning to reverse the social gains of PT rule by slashing social benefits and hitting the poor. In the face of a continuous ideological barrage against her in the press, it was enough to give her victory.

Before her second term had even formally begun, Dilma reversed course. A spell of austerity, she abruptly explained, was required. The architect of the new economic matrix was dismissed, and the Chicago-trained head of the asset management division of Brazil’s second largest private bank installed at the finance ministry, with a mandate to curb inflation and restore confidence. The imperatives now were to cut social spending, curtail credit from public banks, auction state property and raise taxes to bring the budget back into primary surplus. Soon the Central Bank had hiked interest rates to 14.25 per cent. Since the economy had already stalled, the effect of this pro-cyclical package was to plunge the country into a full-blown recession – investment declining, wages falling and unemployment more than doubling. As GDP contracted, fiscal receipts fell, worsening the deficit and public debt. No government’s ratings could have withstood the speed of this deterioration. But the meltdown of Dilma’s popularity was not just the predictable result of the impact of recession on ordinary living standards. It was also, more painfully, the price of her abdication from the promises on which she was elected. Overwhelmingly, the reaction among her voters was that her victory was an estelionato, an embezzlement: she’d cheated her supporters by stealing the clothes of her opponents. Not just disillusion, but anger followed.

Half-hidden, the roots of this debacle lay in the soil of the PT’s model of growth itself. From the outset, its success relied on two kinds of nutrient: a super-cycle of commodity prices, and a domestic consumption boom. Between 2005 and 2011, the terms of trade for Brazil improved by a third, as demand for its raw materials from China and elsewhere increased the value of its principal exports and the volume of tax receipts for social expenditures. By the end of Lula’s second term, the share of primary commodities in the Brazilian export package had jumped from 28 to 41 per cent, and manufactures had fallen from 55 to 44 per cent; by the end of Dilma’s first term, raw materials accounted for more than half the value of all exports. But from 2011 onwards the prices of the country’s leading tradable goods collapsed: iron ore dropped from $180 to $55 a ton, soya from $18 to $8 a bushel, crude oil from $140 to $50 a barrel. Compounding the end of the overseas bonanza, domestic consumption hit the buffers. Throughout its rule, the core strategy of the PT had been to expand home demand by increasing popular purchasing power. That was achieved not only by raising the minimum wage and making cash transfers to the poor – the Bolsa Família – but by a massive injection of consumer credit. Over the decade from 2005 to 2015, total debt owed by the private sector increased from 43 to 93 per cent of GDP, with consumer loans running at double the level of neighbouring countries. By the time Dilma was re-elected in late 2014, interest payments on household credit were absorbing more than a fifth of average disposable income. Along with the exhaustion of the commodity boom, the consumer spree was no longer sustainable. The two motors of growth had stalled.

In 2011 the aim of Mantega’s new economic matrix had been to kick-start the economy by lifting investment. But his means of doing so had diminished. State banks had been steadily increasing their share of loan capital, from a third to a half of all credit since he took over in 2006 – the portfolio of the government’s development bank, BNDES, rose sevenfold after 2007. Offering preferential rates to leading companies that added up to a much larger subsidy than outlays to poor families, the ‘Bolsa Empresarial’ cost the treasury about double the Bolsa Família. Favourable to large commodity and construction firms, this direct expansion of public banking was anathema to an urban middle class in an increasingly violent anti-PT mood, with the local media – amplified by the business press in London and New York – vituperating the dangers of statism. So, switching direction, Mantega sought to boost private sector investment by tax concessions and lower interest rates, at the cost of a reduction in public infrastructural investment, and to help manufacturers by a devaluation of the real. But Brazilian industry was wooed in vain. Structurally, finance is a much stronger force in the country. The combined capitalisation of its two largest private banks, Itaú and Bradesco, is now twice that of Petrobras and Vale, its two biggest extractive firms, and far sounder. The fortunes of these and other banks have been made from the highest long-term interest regime in the world – crippling for investors, manna for rentiers – and staggering spreads between deposits and loans, with borrowers paying anything from five to twenty times the cost of the same money to lenders. Flanking this complex is the sixth largest bloc of mutual and pension funds in the world, not to speak of the biggest investment bank in Latin America, and a swarm of private equity and hedge funds.

In the belief that this must rally manufacturers to its side, the government confronted the banks by forcing interest rates down to an unprecedented real level of 2 per cent by the end of 2012. In São Paulo the Employers Federation briefly expressed its appreciation of the change, before hanging out flags in support of the anti-statist marchers of June 2013. Industrialists had been happy to reap high profits from the positive-sum period of growth under Lula, in which virtually every social group saw its position improve. But when this ended under Dilma, and strikes flared up, they were unmoved by the favours granted them. Not only were big companies in the real economy, like their counterparts in the North, themselves often long on financial holdings negatively affected by sharp pressure on rentier revenues, and for that reason not readily detachable from banks or funds, but as a social group most manufacturers formed part of an upper middle class much more numerous, vocal and politicised than the ranks of businessmen proper, with greater ideological and communication capacity in society at large. The rabid hostility of this stratum to the PT was inevitably shared by manufacturers too. Between bankers above and professionals below, each committed to bringing down a regime now threatening their common interests, producers lacked significant autonomy.

Against this front, on what support could the PT count? The trade unions, if somewhat more active under Dilma, were a shadow of their combative past. The poor remained passive beneficiaries of PT rule, which had never educated or organised them, let alone mobilised them as a collective force. Social movements – of the landless, or the homeless – had been kept at a distance. Intellectuals were marginalised. But not only had there been no political potentiation of energies from below. The style of the material benefactions of the regime created little solidarity. There was no redistribution of wealth or income: the infamously regressive tax structure bequeathed by Cardoso to Lula, penalising the poor to pamper the rich, was left untouched. Distribution there was, appreciably raising the living standards of the least well-off, but it was individualised in form. With the Bolsa Família taking the form of disbursements to mothers of school-age children, this could not have been otherwise. Increases in the minimum wage meant there was an expansion of the number of workers with a carteira assinada, entitling them to the rights of formal employment; but no rise, if anything a decline, in unionisation. Above all, with the arrival of crédito consignado – bank loans at high interest rates deducted in advance from wages – private consumption was unleashed without restraint at the expense of public services, whose improvement would have been a more expensive way of stimulating the economy. Purchase of electronics, white goods and vehicles was fanned (cars through tax incitements), while the water supply, paved roads, efficient buses, acceptable sewage disposal, decent schools and hospitals were neglected. Collective goods had neither ideological nor practical priority. So along with much needed, genuine improvements in domestic living conditions, consumerism in its deteriorated sense spread downwards through the social hierarchy from a middle class besotted, even by international standards, with magazines and malls.

How damaging this has been for the PT can be seen in the fate of housing, where collective and individual needs most visibly intersect. With the consumer bubble came a much more dramatic real-estate bubble, in which vast fortunes were made by developers and construction firms, while the price of housing for the majority of those living in big cities soared, and about a tenth of the population lacked adequate dwellings. From 2005 to 2014, credit for real-estate speculation and construction increased twenty times over; in São Paulo and Rio prices per square metre quadrupled. In São Paulo, average rents increased 146 per cent in 2010 alone. In the same years there were six million vacant apartments, while seven million families were in need of decent housing. Rather than itself increasing the supply of popular housing, the government funded private contractors to build settlements at a handsome profit in exurban areas, charging rents typically beyond the reach of the poorest layer of the population, and stood by as local authorities launched evictions of those who occupied vacant lots. In face of all this, social movements have sprung up among the homeless, and are now the most important in Brazil: these movements are not around, but against the PT.

 

Lacking any popular counter-force to withstand concerted pressure from the country’s elites, Dilma no doubt hoped, after her narrow re-election, that by beating an economic retreat, with an initial belt-tightening like that of Lula’s first years in power, she could reproduce the same kind of upturn. But external conditions precluded any comparable outcome. The dance of the commodities has gone, and recovery, whenever it comes, is likely to be subdued. It can be argued that, viewed in context, the extent of current difficulties should not be exaggerated. The country is in a severe recession, with GDP falling 3.7 per cent last year, and probably much the same this year. On the other hand, unemployment has yet to reach the levels of France, let alone Spain. Inflation is lower than in Cardoso’s last years, and reserves higher. Public debt is half that of Italy, though given Brazilian interest rates, the cost of servicing it is far greater. The fiscal deficit is below the EU average. All these figures are likely to worsen. Still, so far the depth of the economic hole does not match the volume of ideological clamour about it: partisan opposition and neoliberal fixation have every interest in overstating the country’s plight. But that scarcely reduces the scale of the crisis in which the PT is now floundering, which is not just economic, but political.

There, the origins of its plight lie in the structure of the Brazilian constitution. Virtually everywhere in Latin America, presidencies inspired by the US coexist with parliaments modelled on Europe: that is, over-mighty executives on the one hand, legislatures elected by proportional representation of votes – not Anglo-Saxon first-past-the-post distortion of them – on the other. The typical, though not invariable, result is a presidency with sweeping administrative powers, whose weak undercarriage is a party lacking any majority in a parliament with significant legislative powers. Nowhere else, however, is the divarication between executive and legislative anything like as pronounced as in Brazil. This is, above all, because the country has far the weakest party system in the continent. In Brazil, proportional representation takes the form of an open list system, in which electors can choose any candidate from among a host of individuals nominally standing on the same ticket, in constituencies often with a million or more voters. The consequences of this configuration are two-fold. Overwhelmingly, voters pick a politician of whom they know – or think they know – something, rather than a party of which they know little or nothing, while politicians, for their part, need to raise huge sums of money to fund campaigns to secure voter identification with them. The great majority of parties, whose number has increased with every election (there are 28 in the current Congress), lack any political coherence, let alone discipline. Their purpose is simply to secure favours from the executive to line their own pockets, and to pass down a residuum to their constituents to secure re-election, in exchange for supplying their votes to the government in the chamber.

When Brazil emerged from two decades of military dictatorship in the mid-1980s, this system was designed by a political class shaped under it. Objectively, its function was and is to neutralise the possibility that democracy might lead to the formation of any popular will that could threaten the enormities of Brazilian inequality, by chloroforming voter preferences in a miasma of sub-political contests for venal advantage. Further accentuating the bias of the system is massive geographical malapportionment. All federal systems require some equalisation of regional weighting, typically involving over-representation in an upper chamber of areas that are smaller and more rural, at the expense of those that are larger and more urbanised, as in the US Senate. Few, however, approach the degree of distortion that its engineers built into the Brazilian system, where the ratio of over-representation between the smallest and largest state in the Senate is 88:1 (in the US it is around 65:1). Not only do the three poorest and most backward macro-regions, which account for two-fifths of the population (haunts of the most traditional caciques, who dominate the most submissive clienteles), control three-quarters of the seats in the upper house of Congress. Uniquely, they command a majority in the lower house, too. Far from correcting the conservative tilt of this system, democratisation increased it, adding new under-populated states that aggravate the imbalance.

In this landscape, unlike in any other country in Latin America to emerge from military rule in the 1980s, no political parties of significance survived from the period before the dictatorship. Rather, the stage was initially occupied by two forces derived from constructs of the generals: their party of nominal opposition, the Brazilian Democratic Movement (MDB), and their party of government, the National Renewal Alliance (ARENA) – mocked at the time as the difference between muttering ‘sim’ and ‘sim, senhor’. The former eventually renamed itself the Brazilian Democratic Movement Party (PMDB), and most of the latter morphed into the Liberal Front Party (PFL). After the generals had withdrawn, the first stable government came with Cardoso’s presidency in 1994, born of a pact between a spin-off from the PMDB that he had helped create, the nominally social democratic, in fact social-liberal PSDB, whose electorate was in the industrialised south and south-east, and the nominally liberal, in fact conservative PFL, whose base lay in the retrograde north-east and north. This was a deal between moderate opponents and traditional ornaments of the dictatorship that assured the executive a consistently large majority in the legislature, in the service of what would become a neoliberal programme in line with the Washington consensus of the period. As a presidential candidate, Cardoso – regarded by capital as a guarantee against radicalisation – was drenched with money: the well-off knew their friend. The relative cost of his campaigns, in a much poorer country, exceeded Clinton’s in the United States. Running against him, Lula was drowned in a torrent of cash. But once in office Cardoso did not in general – though there would be a crucial exception – need money to buy support in Congress, where his coalition with the oligarchic clans of the north-east, while subject to standard jostling over prebends, was not simply one of convenience, but the coming together of natural partners around common objectives. The arrangement was stable, and has in recent years been much praised by Brazilian and Anglophone admirers of Cardoso as a model of ‘coalitional presidentialism’, touted as a hopeful example to much of the rest of the world, where European or American forms of government are unlikely to take root.

Still, although the coffers of Cardoso’s campaigns were ‘clean’ in the sense of American money politics, where Super PACs buy votes, and his coalition was ideologically unforced, once he was elected neither his objectives nor those of his allies could be achieved without reliance on other methods. Both his vice-president, Marco Maciel, and his most powerful ally in Congress, Antonio Carlos Magalhães, were linchpins of the repressive political order in the north-east – one installed as governor by the dictatorship in Pernambuco, the other in Bahía, after both had supported the destruction of democracy in 1964 – with no intention of altering traditional ways of running it. ACM, as he liked to be known, boasted: ‘I win elections with a bag of money in one hand and a whip in the other.’ His son Luis Eduardo was Cardoso’s favourite politician in Congress, the dauphin scheduled to succeed him, had he not died young. Cardoso himself, who had long maintained that reform of the party system was a priority for Brazil and promised to deliver it, decided as soon as he was in the presidential palace, the Planalto, that the real priority was to revise the constitution so he himself could be elected for a second term. Abandoning any attempt to rationalise or democratise the political order, he presided – here it did prove necessary – over straightforward bribing of deputies to purchase the super-majority in Congress required to ram the change through.

When Lula was finally elected in 2002, the PT was in a different position. Once he had given reassurances that he would not attack them, and looked as though he would probably win, Lula’s campaign too had been funded by banks and companies, if on nothing like the scale of his predecessor. But in Congress he had no natural allies of any significance. The PT, for all the moderation of Lula’s pitch for the presidency, was regarded by others – and still regarded itself – as a radical party, well to the left of the marshlands composing the overwhelming mass of the legislature. There it had no more than a fifth of the deputies, on a vote less than a third of Lula’s own. How was it to secure any kind of working majority to support him from this marais? The traditional method, practised on a heroic scale by the first president after the dictatorship, José Sarney, another former servitor of the generals, was to buy support by handing out ministries and sinecures to whoever was keenest and could deliver the largest number of votes in exchange – in the first instance, competing factions in what was formally his own party, the catch-all PMDB, the largest and most characterless political entity in the country, which a decade later had become the sump into which every rivulet of political corruption drained. The classic course for the PT would have been to cut a deal with this creature, by allocating it a major share of cabinet posts and state agencies. That solution the party – there is dispute as to who in its high command was for and who against it – rejected, fearing its consequence would be such an ideological dead-weight within the government that progressive momentum of any kind would be neutered. Instead, the decision was made to stitch together a patchwork of backers out of the dense array of smaller parties, without conceding them much foothold in the government, but paying them cash for their support in the chamber by way of a solatium. In effect, the PT attempted to compensate for its lack of the kinds of partner with whom Cardoso had enjoyed a natural connubium, and its refusal of the kind of spoils system Sarney had operated, by dispensing a set of material inducements to co-operation at a lower level, and in lesser coinage: monthly wads of money in lieu of major offices of state.

When it broke in 2005, the scandal of the mensalão (or ‘monthly pay-offs’) lost Lula the support of his middle-class electorate, and nearly finished his first presidency. Once he survived it to be triumphantly re-elected the following year, the PT had little choice but to fall back on the solution it had sought to avoid: the PMDB entered en bloc into the government, with a roster of ministries and key posts in Congress, and there it stayed through Dilma’s first term, and the first year of the second. Far from declining, however, systemic corruption escalated. Not only was the PMDB a byword for plunder of public resources in its strongholds at municipal and state level (for decades it has ceased even to put up a presidential candidate), but a gigantic honey-pot, beyond any previous imagining, was taking shape with the expansion of Petrobras, the state oil firm, whose activities would at their height amount to 10 per cent of GDP; market capitalisation at that point would make it the fourth most valuable company in the world. The construction of new refineries, tankers, rigs, offshore platforms, petrochemical complexes offered vast opportunities for kickbacks, and soon an established scheme was in place. Tenders would be held down by a cartel of the country’s leading construction firms, but contracts over-invoiced to put vast sums of money into the pockets of Petrobras directors and the political parties to whom they owed their appointments – bribes in the region of perhaps $3 billion. Malversation was certainly no novelty in the history of Petrobras, Cardoso preferring to look the other way, and until the spring of 2013 the company enjoyed the customary impunity of wealth and power in Brazil.

What changed this were three after-effects of the mensalão. Plea bargaining – the Portuguese term delação premiada is less euphemistic: ‘rewarding for delation’ – was introduced in Brazil; indefinite preventive imprisonment, prisão cautelar, long a judicial power used to cram the country’s jails with its underclass, became for the first time an acceptable instrument for breaking those above that level; and sentences in a first court of appeal could no longer be deferred pending confirmation by a higher court, making the route to incarceration much faster. The first two were the weapons that allowed Italian magistrates to lay siege to the political and industrial class in the Tangentopoli scandals of the 1990s. The third they never acquired. In Brazil, a further means of extracting confessions from those under pre-emptive lock and key was devised: threats to extend the same treatment to their wives and children. In 2013 wiretaps on a currency exchange counter at a car-wash (lava jato) in Brasília led to the arrest of a black-marketeer with a long police record. Held in Curitiba, far to the south, to protect his family this doleiro began to reveal the scale of the system of corruption in Petrobras, in which he had been one of the key intermediaries for the transfer of funds between contractors, directors and politicians, inside and outside the country. In short order, charges were brought against nine top construction companies in Brazil, their famous bosses put under arrest, three senior directors of Petrobras jailed, and investigations opened against more than fifty politicians, members of Congress or state governors.

The three principal parties involved – they numbered seven in all – were the PMDB, the Progressive Party (a sprig of the dictatorship) and the PT. Which banked the most is still unclear. But since few had any illusions about the first two, it was the exposure of the third that mattered politically. The mensalão was petty cash by comparison with the enormity of the petrolão, and whereas the former had been of no private benefit to members of the PT, it was soon clear that the latter had erased the line between organisational funding and personal enrichment. Among other details, it emerged that Lula’s chief of staff José Dirceu, the real architect of the PT as a party, driven from office for his part in the mensalão, had thereafter insisted on a cut from the petrolãobeing paid into his own bank accounts. If the bulk of the kickbacks was used to finance the party’s campaigns and its apparatus, the continual sloshing about of huge sums of clandestine money could not but corrode those handling it. The sociologist Chico de Oliveira’s warning, made well before the petrolão came to light, that the PT was descending towards transmogrification into a taxonomically aberrant species of political life, could no longer be dismissed as a mere metaphor.

Leading the attack on the petrolão, the investigative team in Curitiba became, like the pool in Milan that inspired them, media stars overnight. Youthful, clean-cut and square-jawed, benefiting from wholesome training at Harvard, judge Sérgio Moro and prosecutor Deltan Dallagnol looked straight out of a courtroom drama on American television. Of their zeal to root out corruption, and the value of their shock to the business and political elites of the country, there could be no doubt. But as in Italy, aims and methods did not always coincide. Delation for gain, and indefinite incarceration without charge, combine inducement and intimidation: blunt instruments in the search for truth and pursuit of justice, but in Brazil within the law. Leakage of information, or mere suspicion, from investigations still supposedly secret to the press is not: it is clearly illegal. In Italy, it was regularly used by the Milan pool, and would be used even more widely by the pool in Curitiba. From the outset, the leaks looked selective: persistently targeting the PT, and persistently – though not exclusively: tidbits are distributed elsewhere – appearing in the most violent battering-ram of media assault on it, the weekly magazine Veja, which after weeks of exposés, in the last hours before polls opened in the presidential election of 2014, ran a cover story with the faces of Dilma and Lula looming out of a sinister half-light, lurid red and eerie black, over the exclamation ‘They Knew!’, alerting voters to the criminal masterminds of the petrolão.

Did the drip-feed from magistrates to media mean their objectives were the same, the fruit – as the PT already saw it – of an operation in common? The Brazilian judiciary, like its colleagues in the apparatus of prosecutors and federal police, can be assumed to share much the same outlook as the country’s middle class, to whose better-off layers they belong, with that class’s typical preferences and prejudices. No worker’s party, however emollient, is likely to attract particular sympathy in this milieu. But might the leaks against the PT be the result less of a partisan aversion to it than of a calculation that there would be no better way to dramatise the evils of corruption than to pick it out for obloquy, as for more than a decade the leading political force in the land, and the one about which the media for their own reasons were most eager for revelations? Damaging stories about the PMDB would be too banal, and the PSDB could be spared as, at national level, an opposition party with less access to federal coffers, whatever its record at state level.

The Lava Jato scandal broke in the spring of 2014, and successive arrests and charges kept it in the headlines through the presidential contest in the autumn. Dilma’s economic U-turn, once elected, may in part have been conducted in the hope of placating neoliberal opinion sufficiently for the media to moderate its depiction of the PT as a den of thieves. If so, it was in vain. Outflanking even the PSDB in the virulence of its attacks, a new right rocketed to prominence in the mass demonstrations against Dilma of March 2015. In Brazil the traditional slogans of the right were Family, God and Freedom, the banners of a conservatism that hailed the arrival of the military dictatorship in 1964. Half a century later, the rallying cries had changed. Recruited from a younger generation of middle-class activists, a new right – often proud to call itself such – spoke less of the deity, hardly at all of the family, and reinterpreted liberty. For this layer, the free market was the foundation of every other freedom, the state its hydra-headed enemy. Politics started, not in the institutions of a decaying order, but in the street and squares, where citizens could topple a regime of parasites and robbers. Surfing the mass demonstrations against Dilma, the two leading groups of this radical right – Vem Pra Rua and Movimento Brasil Livre – have modelled their tactics on the role on the radical left of Movimento Passe-Livre in sparking the protests of 2013, the second even deliberately echoing its acronym: for MPL read MBL. The organisations are small on both sides of the divide, each relying on mobilising larger numbers by intensive use of the internet. Brazilian has more addicts of Facebook than any other country after the United States, and Vem Pra Rua, the MBL and other networks on the right – Revoltados On-Line (ROL) is another prominent player – have, no doubt predictably given the class profile of Zuckerberg’s following, galvanised them into action with far more success than the left. To date, the multiplier effects of the new right have been much greater.

Beyond it lies the ambiguous nebula of new religion. More than a fifth of the population of Brazil are now converts to one variety or another of evangelical Protestantism. In the pattern of the Unification Church of the Reverend Moon, many – certainly the largest – of these are business rackets milking the faithful for money to erect financial empires for their founders. The fortune of Edir Macedo, head of the Universal Church of the Kingdom of God, whose huge kitsch Temple of Solomon in the Bras neighbourhood of São Paulo – just across from the scarcely less gross edifice of its rival the Assembleia de Deus, forming a kind of religious Wall Street – stages melodramatic exorcisms on a big screen before hushed or chanting believers in the dark, is reckoned at more than $1 billion. Along with it comes control of the country’s second largest television chain. Currently hegemonic in the field, Macedo’s organisation preaches a ‘theology of prosperity’, promising material success on earth rather than mere relief in heaven. Unlike American evangelicals, the Brazilian churches do not possess marked ideological profiles, other than on such issues as abortion or gay marriage. Macedo supported Cardoso as a bulwark against communism, later fell in behind Lula, and since then has created his own political organisation. But most of the churches operate much like the undergrowth of Brazilian parties: they are vehicles for hire, swapping votes for favours, with the difference that they will back candidates on any number of tickets – the evangelical caucus in Congress, some 18 per cent of the lower chamber, includes deputies from 22 parties. Its principal interests lie in securing licences for their radio and television stations, tax exemption for their businesses, and access to land for building pharaonic monuments to themselves.

At the same time, if more passively and promiscuously than their counterparts in the US, they form a conservative reservoir for aggressively right-wing leaders in Congress. There, symptomatically, the president of the Evangelical Front is a muscular pastor and former policeman who sits on the benches of the PSDB. There too, elected speaker of the house in February 2015 – the most powerful post in Congress, and the third office of state after president and vice-president – was Eduardo Cunha, an evangelical operator from Rio and leader of the PMDB bench. Widely identified as Dilma’s most dangerous enemy – she tried to block his election – Cunha’s sleek features and imperturbable manner conceal an exceptionally skilled and ruthless politician, a master of the black arts of parliamentary manipulation and management, on whom large numbers of the ‘lower clergy’ in Congress had become dependent for the economics of their arrival there, while others lived in fear of his retribution if they crossed him. No sooner had demonstrations in the streets called for Dilma’s impeachment than he became the spearhead of the drive in the legislature to oust her, on the pretext that prior to the election she had improperly transferred funds from the state banks to federal accounts.

Reaching a crescendo in September, the movement to depose her extended across a broad milieu, in which different forces and figures overlapped in indeterminate ways, the young turks of MBL and ROL posing for photographs with Cunha, pillars of the law Moro and Dallagnol (another evangelical) consorting with PSDB politicians and pro-impeachment lobbies, the press pummelling the PT and the Planalto with new denunciations daily. Either Dilma had illegally concealed a deficit in the accounts of the state in order to be re-elected, or she had relied on large injections of corruption to finance her election campaign, or both – in either event, grounds for her speedy ejection from office as an affront to public probity. Eighty per cent of the population, polls showed, already wished her gone.

Into this scene, a bombshell exploded. In mid-October the Swiss authorities notified the attorney-general in Brasília that Cunha held no fewer than four secret bank accounts in Switzerland – another soon came to light in the US – one held in the name of his wife, another in that of a shell company set up in Singapore, via yet another registered in New Zealand. Total value: $16 million, or 37 times his declared wealth in Brazil. At the disposal of the couple, held in the name of two local companies – defeating satire, one of them called Jesus.com – was a fleet of nine limousines and SUVs in Rio. Evidence that he had been extracting huge bribes from Petrobras piled up. Even for the most obedient press, this was too much. In Congress, a comedy of reversals ensued. Under the Brazilian constitution, the speaker of the house is vested with the sole power to bring a motion for impeachment of the president to the floor. For months the PSDB had been courting Cunha, conferring with him in intimate conclaves on the tactics and timing of the trial in view. The revelation of his treasure-chest in Switzerland, with evidence immensely more damning than any purported against Dilma, thus came as an acute embarrassment for the party. What was it to do? Cunha still held the keys to impeachment, which if successful would cancel the election of 2014, and ensure Neves victory in the rerun. The party therefore said as little as possible about the tidings from Bern, beyond observing that Cunha himself had not yet spoken and must be regarded as innocent until proved otherwise. But at that its backers in the media could not contain themselves: how could the party of morality act as a cover for such blatant criminality? In face of this revolt, the PSDB was forced to backtrack and sheepishly announce that it could not after all support the speaker – a small independent socialist party had by now lodged a case for his removal from Congress – any longer. On seeing the PSDB desert him, Cunha made a swift about-face. Negotiating behind closed doors, he offered to freeze Dilma’s impeachment if the PT would protect him from annulment of his mandate and expulsion from Congress. No sooner said than done. PT ministers, no less shameless than the PSDB, agreed to help him remain in place, provided he made no move against Dilma. This surreal merry-go-round was too much for the party outside Congress, and the deal had to be dropped. For a time, it looked as if Cunha’s position was unsustainable, and the cause of impeachment so damaged by his exposure that it had small chance of passing.

*

In the background, however, the prime repository of hopes of finishing off the PT had not desisted. Since the onset of the crisis, Cardoso had been omnipresent in the media – his image everywhere, in a torrent of interviews, articles, speeches, diaries. Long esteemed by press barons and their aides, his renewed prominence was the fruit of a more immediate political calculation on their part, and his. Presented as the elder statesman of the republic, to whose wisdom it owes what stability it has achieved, editors and journalists have competed to build him up as a thinker of international stature, the voice of sanity and responsibility in the country’s dire condition, with courtiers in the Anglophone press and academy swelling the chorus of sycophancy. The rationale for this apotheosis is straightforward enough: Cardoso’s presidency administered Brazil its one firm dose of market-friendly management, the medicine it requires more urgently than ever, after the debauches of PT populism. Cardoso himself, who in office lamented that it was ‘an immense difficulty’ that ‘Brazil doesn’t like the capitalist system’, has no quarrel with that. But he has a more personal stake in the floodlights surrounding him. When he left office, his ratings were not much higher than Dilma’s today, and for eight years he suffered comparison with Lula, a far more popular president who repudiated his legacy and changed the country decisively, assuring the PT a mandate twice the length he had enjoyed.

This was a bitter cup to swallow. Could the aura of a thinker make up for loss of of prestige as a ruler? Objectively, the second role had – this is normal enough – come at the expense of the first. In pursuit of office Cardoso had sacrificed not only his early convictions, which were Marxist and socialist, but over time his intellectual standards. The banality of his later output – bromides in praise of globalisation and anxiety at its side-effects – is dispiriting. On rare occasions, he perhaps glimpses this himself: ‘I must admit that, though my intellectual bent is strong, I am basically a homo politicus,’ he once let slip. But subjectively, vanity – stung by the greater political appeal of a worker with no education – does not allow more cerebral pretensions to be set aside. Clad in the green and gold of the Brazilian Academy, a tropical copy of the pompous French original, sword in its scabbard at his side, he declared a while ago that the sociologist and the president had never diverged in the course of a coherent career and a creative administration, entirely in keeping with each other.

For years, he had reason to complain that in opposition the PSDB itself had been insufficiently loyal to the memory of its outstanding leader, avoiding any vigorous defence of his modernisation of Brazil, and its courageous privatisations. Now, however, the crisis of lulopetismo – his regular disdainful usage, implying something still baser, more demagogic, than mere support of the PT, or petismo – showed how right he had been all along. If there was anything good under PT rule, it was an inheritance from him. If there was so much more that was disastrously bad, it was just what he had always warned against. The time had come to uphold the banners of 1994 and 1998 again without inhibition, and put an end to the misrule of the PT. Though he himself was not yet calling for it, impeachment was a perfectly proper process, if grounds for it were established. Even if they were not, Dilma could scarcely recover politically. But – here Cardoso’s calculations differed from the younger generation of PSDB politicians in Congress, eager to seize power from her overnight – it was best to wait for the findings of the judiciary, which could be counted on to see political justice done.

That confidence, born of close connections with senior judges, was unlikely to be misplaced. Due to preside over the case against Dilma on the Supreme Electoral Tribunal was Gilmar Mendes, a crony Cardoso had appointed to the Supreme Court, where he still sits, and who has never made a secret of his dislike of the PT. But Dilma was lesser prey. For Cardoso, the crucial target for destruction was Lula, not simply for reasons of revenge, however much this might be savoured in private, but because there was no telling, given his past popularity, whether he might be capable of a political comeback in 2018 – when, if Dilma survived till then, the PSDB should otherwise be able to count on steering the country back to a responsible modernity. No sooner were Cardoso’s hints dropped than a steady drip of leaks from the Lava Jato pool started to appear in the press implicating Lula in dubious financial transactions of a personal kind: trips abroad in corporate jets, speeches remunerated by construction companies, deposits on costly beachfront quarters, refurbishments of a rural retreat, not to speak of obscure earnings by one of his sons. Next came the arrest of a millionaire rancher friend, charged with passing the kickback on a Petrobras contract to the treasury of the PT. To all appearances, the net was closing in on him.

*

Promptly, in the first week of March, a squad of federal police arrived at Lula’s door at six o’clock in the morning and took him into custody for interrogation at São Paulo airport. The press, informed beforehand, was waiting outside to swarm forward with its cameras, for maximum publicity. The pretext for the show was that if simply asked for testimony, he might have absconded. The following week the largest demonstrations in Brazil since the dictatorship – according to the police, 3.7 million strong – clamoured for justice against him, and impeachment for Dilma. Three days later, Dilma appointed Lula chefe da casa civil – equivalent to prime minister – in her government. As a minister, Lula would enjoy immunity from charges at Moro’s level in Curitiba, becoming subject, like all other members of the government and of Congress, only to the Supreme Court. Moro wasted no time. That afternoon, he published wiretaps of a phone conversation between Dilma and Lula, in which she told him that she could send him the paperwork requiring his signature for the appointment, ‘if necessary’. Her phrasing was ambiguous. But the media uproar was deafening: here, caught red-handed, was a manoeuvre to thwart justice by whisking Lula out of reach of the law. Within 24 hours, a judge in Brasília blocked the nomination, one who, it soon emerged, had posted images of himself prancing on demonstrations demanding impeachment, clad in a PSDB T-shirt. But he was swiftly backed by Mendes, and within a fortnight the PMDB announced it was leaving the government, in which it held the vice-presidency and six ministries, paving the way for a rapid eviction of Dilma by Congress.

In this dramatic escalation of the political crisis, the central player was the judiciary. The notion that Moro’s operation was acting impartially in Curitiba, initially defensible, stood ruined with the gratuitous, media-orchestrated theatre of his dawn raid at Lula’s home, followed by a public message saluting the demonstrations demanding Dilma’s impeachment: ‘Brazil is in the streets,’ he announced. ‘I am touched.’ In then publishing wiretaps of a phone call between Lula and Dilma, hours after the bugging was supposed to have been halted, he broke the law twice over: violating the seal covering such interceptions, even when permitted, not to speak of the confidentiality supposedly protecting the communications of the head of state. So patent were these illegalities that they brought down a lukewarm rebuke from the judge on the Supreme Court to whom Moro is formally responsible, but no sanction. Though ‘inappropriate’, his superior mildly noted, his action had achieved the desired effect.

In most contemporary democracies, the separation of powers is a polite fiction, supreme courts in general – the American is an intermittent exception – bending to the will of the governments of the day. The contortions of the German Constitutional Court – often held to be a luminous example of judicial independence – in upholding violations of both the country’s Grundgesetz and the Treaty of Maastricht at the behest of successive regimes in Berlin, can be taken as a norm. In Brazil, the politicisation of the higher judiciary is a long tradition. The Ubuesque figure of Gilmar Mendes is perhaps an extreme case, if a revealing one. As president, Cardoso shielded his friend from legal charges by giving him ministerial status – Mendes now excoriates Dilma for doing this with Lula – before elevating him to the Supreme Court. There, to avoid unwelcome attention, Cardoso would slip into the building by the underground garage to confer with him. Too blatant a partisan of the PSDB – tucano demais, ‘too much of a toucan’; the bird is the party symbol – for even Eliane Cantanhêde, an admiring interviewer of the right, he could be seen lunching convivially with prominent party leaders after acquitting them of misdeeds, and did not hesitate to employ public funds to enrol subordinates in a private law school he ran, for profit, while sitting as a judge in the highest tribunal of the nation. His fulminations against the PT are legion.

Sérgio Moro, a generation younger, is of another stamp. The United States, where he often visits, is his land of reference. A hard-working provincial, he owes nothing to patronage or commerce. But early on – he was just past thirty – he displayed his indifference to basic principles of law or rules of evidence in an article extolling the example of the Italian magistrates of the 1990s, ‘Considerações sobre a Operação Mani Pulite’, in terms that anticipated his procedures a decade later. Making no attempt to research the extensive literature on Tangentopoli, he contented himself with two encomia of the Milan pool available to American readers, cited without a hint of critical reflection, and took the claims of a pentito mafia boss living on a salary from the state as gospel, despite their rejection in court. Presumption of innocence could not be regarded as an ‘absolute’, he declared: it was merely a ‘pragmatic instrument’ that could be over-ridden at the will of the magistrate. Leaks to the media he celebrated as a form of ‘pressure’ on defendants, where ‘legitimate aims cannot be achieved by other methods.’

The danger of a judiciary actuated in this spirit is the same in Brazil as it was in Italy: an absolutely necessary campaign against corruption becomes so infected with disregard for due process, and unscrupulous collusion with the media, that rather than instilling any new ethic of legality, it ends by confirming long-standing social disrespect for the law. Berlusconi and his heir are the living proof of that. The scene in Brazil differs from the situation in Italy, however, in two respects. No Berlusconi or Renzi is in sight. Moro, whose celebrity now exceeds that of any of his Italian role-models, will no doubt be solicited to fill the political vacuum, should Lava Jato make a clean sweep of the old order. But the mediocre destiny of Antonio Di Pietro, the most popular of the Milan magistrates, stands as a warning to Moro, anyway more genuinely puritan in outlook, against the temptation to enter politics. The space for a meteoric ascent is also likely to be smaller, because of a further critical difference between the two crusades against corruption. The assault on Tangentopoli struck the traditional rulers of the country, Christian Democracy and the Socialist Party, who had been in power together for thirty years, whereas Lava Jato has taken political aim, not at the country’s traditional rulers, whom it has – hitherto – largely spared, but at the upstarts who displaced them. It looks much more one-sided, and so divisive.

The division has been enormously accentuated by a second difference between the Italy of the early 1990s and Brazil today. When Tangentopoli hit the political system, the Italian media formed a heterogeneous landscape. Independent newspapers tended to back the judiciary in Milan across the board. The press conglomerate of the Olivetti boss De Benedetti, where most of the leaks appeared, trumpeted the charges against Christian Democrats and Socialists, while keeping as quiet as it could about others implicating its owner. Berlusconi’s television and press empire let fly at the magistrates. The result was that, as time went on, there was far more questioning of the actions of the different rungs of judiciary – many very courageous, others very dubious – than in Brazil. There, the media have been monolithically partisan in their hostility to the PT, and uncritical of the strategy of leaks and pressures from Curitiba, of which they have acted as the boombox. Brazil boasts some of the finest columnists in the world, whose writing has analysed the current crisis at a literary and intellectual level far above the scrublands of the Guardian or New York Times. But such voices are vastly outnumbered by a forest of conformists echoing the outlook of owners and editors.

To compare the coverage in the media of any leak or revelation damaging the PT with treatment of information or rumour affecting the opposition is to measure the extent of its double standards. As Lava Jato was unfolding, there flickered for a moment alongside it a poignant example. In 1989, in one of the most famous turning-points of modern Brazilian history, Lula – then still a dangerous radical in the eyes of the establishment – was within reach of victory in his initial run for the presidency, when a few days before the decisive vote, a former girlfriend appeared on a television broadcast for his opponent Collor, paid by Collor’s brother to do so, accusing Lula of wanting to have a child she had by him aborted. The sensation, magnified to the limit in the media, clinched his defeat on polling day. Two years later Cardoso – then a prominent PSDB senator, already tipped as a future presidential candidate – was known in political circles to have a mistress working for the same television chain, TV Globo, that ruined Lula. When she gave birth to a child, she was spirited out of the country to Portugal. By mid-1994, after serving as finance minister, Cardoso was running for the presidency, and her work became increasingly nominal, though Globo continued to cover her salary. Once he was elected, his right-hand man, the younger Magalhães, instructed her not to return to Brazil for fear of compromising his re-election. When Globo cut her salary, a fictional job was found for her, doing market research in Europe for a duty-free chain granted monopoly rights in Brazilian airports by Cardoso. Through this firm, her account would imply, he had laundered $100,000 – child support or hush money? – to her via one of its accounts in the Cayman Islands. The story broke in February, in the midst of the media tornado around Lula’s housing arrangements. The media made sure it received the least possible coverage. The firm is now under investigation for a criminal transaction. Cardoso protests his innocence. No one expects him to suffer any inconvenience.

Can the same be said of the opposition at large? Moro released his incendiary wiretaps on 16 March. A week later, police in São Paulo raided the home of one of the executives of Odebrecht, the largest construction firm in Latin America, whose head had just been sentenced to 19 years for bribery. There they found a set of tables listing 316 leading politicians with amounts of cash against their names. Included were senior figures in the PSDB, PMDB and many other parties – a panorama of Brazil’s political class. Objectively speaking, this list was a louder thunderclap than the exchange between Dilma and Lula. But a less convenient one: from Curitiba, Moro took immediate action in the opposite direction, ordering the tables be put under seal to prevent further speculation. Still, an alarm had gone off: Lava Jato could get out of hand. If Dilma was to be toppled, it was critical it be done before the Odebrecht tables could threaten her accusers. Within a few days, the PMDB had announced that it was abandoning the government, and the countdown to a vote on impeachment began. The three-fifths majority of the lower chamber which had looked too high a bar at the beginning of the year was now within reach. Respectable opinion has taken in its stride the farce of a Congress packed with thieves, Cunha at their head, solemnly deposing a president for budgetary irregularity.

What are Dilma’s chances of resisting this outcome, and the prospects if it were frustrated? The hopes of the Planalto rest on two contingencies: that enough support can be found in Congress to block impeachment by offering enough ministries, and the jobs that go with them, to nano-parties normally in no position to seek them, to offset votes lost to the defection of the PMDB; and that enough counter-demonstrations can be mobilised outside Congress to offset the predictably huge demonstrations in favour of impeachment. Both purposes require the return of Lula to Brasilia, where – still denied the right to occupy formal office under Dilma – he can informally tackle the tasks, at which he was once gifted, of coaxing reluctant deputies into the government camp and rousing popular backing for it in the streets. But times have changed, and at present each looks a long shot. Relations between Lula and Dilma herself have frayed since she chose austerity after her re-election. Blaming her for a lack of political skills and refusal to take advice, Lula would remark in private: ‘She was my chief of staff, and she still acts like one, not like a president,’ or, ‘She is like my daughter, who always tells me how much she loves her father, and never pays the slightest attention to what I say.’ But it is doubtful how much difference any tactical flexibility, however adroit, would have made to the difficulties she has faced. From the beginning, her second presidency was caught in a vicious circle of unfolding scandals and deteriorating economic indicators, whose interaction hobbled any easy recovery of authority. The Petrobras complex, posting huge write-downs, has laid off workers in their thousands; likewise the construction companies whose bosses languish in jail. Uncertainty where the next blow of Lava Jato will fall has kept investors at home, and financial markets on edge: in November, the billionaire head of BTG-Pactual, the continent’s biggest investment bank, the toast of the Financial Times and Economist, was taken away in handcuffs. In Congress, the neoliberal spending cuts and tax increases proposed by the government were thwarted by the neoliberal PSDB to embarrass it: a budget for 2016 has yet to be passed. Even if virtuoso footwork in the corridors of power achieved a temporary check to impeachment, it would do little to alter the underlying impasse of the government.

Popular mobilisation to stop the ouster of Dilma in its tracks would be another matter. But that is fettered by the legacy of PT rule. The party is in a weak position to call on its beneficiaries to defend it, for at least three reasons. The first is simply that, if corruption lost it the middle-class sympathy it once enjoyed, austerity has alienated the much larger lower-class base it acquired. The demonstrations it has so far been able to mount against impeachment have been much less imposing than those calling for it. Marchers have been mustered mainly from public sector workers and unions: the poor are conspicuous by their absence. The PT’s rural bailiwicks in the north-east are anyway socially dispersed, as the big cities of the centre-south that are the strongholds of the new right are not. Then there has been the inevitable demoralisation as successive scandals have engulfed the party, a diffuse sense of guilt, however suppressed, weakening any fighting spirit. Lastly, and fundamentally, by the time Lula won power the party had become essentially an electoral machine, financed overwhelmingly by corporate donations rather than – as at the beginning – by members’ dues, contenting itself with passive adhesion to the name of its leader, lacking any will to foster collective action among its voters. The active mobilisation that brought it into being in the manufacturing centres of Brazil became a distant memory as the party gained support in zones of the country and layers of the population untouched by industry, with deep-rooted traditions of submission to authority and fear of disorder. This was a political culture Lula understood, and did not seriously attempt to unsettle. In his vision of things, the potential cost was too high. To help the masses, he sought harmony with the elites, for whom any vigorous polarisation was taboo. In 2002 he finally won the presidency, at his fourth attempt, on a slogan of ‘peace and love’. In 2016, faced with political lynching, he was still uttering the same two words to crowds expecting something more combative.

Such discordance between attack and response is the mark of a pattern that, since the turn of the century, has distinguished Brazilian politics within Latin America. It is not the only country that has seen class conflict escalating in a crisis. But nowhere else has this been so one-sided. Even when Lula was at the peak of his prestige as a ruler, there was always an asymmetry between the moderate and accommodating policies of the PT, and the hostility of an enragé middle class and media against it. Over the past eighteen months, the expressions of that unilateral abhorrence have become ever more violent. A municipal counsellor of the PMDB in the interior of São Paulo could publicly call for Lula to be killed like a viper crushed underfoot. In Rio Grande do Sul, to the south, a paediatrician refused to attend a one-year-old because the mother was a petista, and was cleared of any wrongdoing by the Regional Council of Medicine and Association of Doctors. The judge on the Supreme Court responsible for issuing the mild reproof to Moro was rewarded with banners outside his apartment denouncing him as a ‘Traitor’ and ‘Stooge of the PT’, while demonstrators struck up their signature song, ‘Capitalism is Here to Stay’. As D-Day for impeachment approaches, zealots have been supplied with the addresses of deputies thought recalcitrant, fanning out across the country to intimidate them by camping outside their homes. Meticulously, the stock market has kept pace: soaring when Lula was taken into custody, dropping when he was made chief of staff, rising again when his appointment was blocked.

A coup de théâtre is still possible, some twist of events saving Dilma at the last minute, even if the odds are against it. The probability is a regime headed by the vice-president who has deserted her, the sepulchral PMDB veteran – once compared to ‘a major-domo in a horror film’ – Michel Temer. Soft-spoken and ceremonious, he prepared the way some months ago by commissioning a programme to make clear that the country would be in safe hands if he took over. The package is a conventional stabilisation plan, comprising privatisations, pension reform and the abolition of constitutionally mandated expenditures on health and education, assorted with promises of care for the least fortunate. Should Dilma be impeached, with a three-fifths majority behind him, Temer would have little trouble forming a coalition government bringing together the PMDB, PSDB and a motley array of lesser parties, with a sprinkling of technocrats in key ministries. Since such a combine could pass legislation, which Dilma currently cannot, and business confidence would return, it would improve the economic indicators that matter to financial markets, whatever the costs to the poor. But given an adverse global conjuncture, and the stubbornly low rate of investment that has persisted in Brazil since the end of dictatorship, it is difficult to see much relief for the country ahead.

Politically, too, stability would scarcely be guaranteed. One obvious question is whether the shock of impeachment would so cow the forces that now support Dilma that little fight is left in them, or on the contrary provoke fiercer resistance to the country’s establishment than in the past. All isn’t likely to be easy in the ranks of the victors – if they prove such. A judge on the Supreme Court has ordered Cunha to hear a case for the impeachment of Temer too, on the same grounds as Dilma, since when she was out of the country he signed off on the kinds of transfer held against her – a shot across the bows of her pursuers, who hope to install him as president within a fortnight. Should this blow be parried, another potentially awkward problem lies down the road. Still pending before the Supreme Electoral Tribunal is a joint charge against Dilma and Temer, brought by the PSDB when it hoped to scoop the pool by forcing new elections quickly, that their ticket in 2014 violated campaign regulations. If upheld, it would cashier both of them. The suit cannot be withdrawn, and will be an embarrassment if the impeachment of Dilma passes and Temer sits in the Planalto. But since Mendes becomes president of the tribunal in May, Brazilian justice can probably be trusted to finesse the difficulty. A larger question mark, of course, is what subsequent impact Lava Jato could have on the impeachers themselves. Accelerating the drama of impeachment has served to deflect public attention from the tables of Odebrecht. But can the tables be erased from public consciousness thereafter? In their columns a whole political class is at stake. Could Brazilian justice finesse its difficulties too: in the interests, it goes without saying, of national reconciliation?

That the Workers’ Party has rejoined, by a mutation of its own, the deformed ranks of the rest of Brazilian political fauna – the PMDB, PSDB, PP and their ilk – is past denial. By now two presidents of the party, two treasurers, a president and vice-president of the lower house, and the leader of the party in the upper house, have all found themselves in jail, sunk in a quicksand of corruption that knows no political borders. Emblematically, the latest of its notables to fall, and the most voluble in delation, Senator Delcídio do Amaral, is a transfuge from the PSDB, where he was a stalwart of Cardoso’s party in the machinery of Petrobras. Half or more of the members of Congress are on the pay-roll of construction companies, whose donations finance their election. The degradation of the political system has become so patent that last autumn the Supreme Court – itself far from any areopagus of impartial integrity – finally ruled that corporate funding of electoral campaigns is unconstitutional, and banned company donations outright. Congress immediately reacted with constitutional amendments to reinstate them, whose issue is in baulk. If confirmed, and not circumvented, the decision will amount to a revolution in the workings of Brazilian democracy: the one unequivocally positive outcome of the crisis to date.

The Workers’ Party believed, after a time, that it could use the established order in Brazil to benefit the poor, without harm – indeed with help – to the rich. It did benefit the poor, as it set out to do. But once it accepted the price of entry into a diseased political system, the door closed behind it. The party itself withered, becoming an enclave in the state, without self-awareness or strategic direction, so blind that it ostracised André Singer, its best thinker, for a mess of spin-doctors and pollsters, so insensible it took lucre, wherever it came from, as the condition of power. Its achievements will remain. Whether the party will itself do so is an open question. In South America, a cycle is coming to an end. For a decade and a half, relieved of attention by the US, buoyed by the commodities boom, and drawing on deep reserves of popular tradition, the continent was the only part of the world where rebellious social movements coexisted with heterodox governments. In the wake of 2008, there are now plenty of the former elsewhere. But none so far of the latter. A global exception is closing, with no relay yet in sight.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Crisis global, respuestas nacionales. La Gran Recesión en América Latina y Asia Pacífico

Cuerpo: 

No debe cesar el análisis sobre la Gran Recesión del 2008. El origen, los canales de transmisión, el desenvolvimiento, las características de la política económica implementada y las secuelas nacionales y globales son parte del contenido expuesto en la publicación "Crisis global, respuestas nacionales. La Gran Recesión en América Latina y Asía Pacífico". Los países estudiados son Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina, Chile, Perú, China, Japón, Corea del Sur, Rusia, India, Malasia y Australia. A continuación una breve reseña por capítulo:

Capítulo 1: justificación de los países analizados, distinción entre recesión y depresión, contraste entre la Gran Recesión iniciada en 2008 y la Gran Depresión de 1929, recuento de la oleada de desprestigio a la economía ortodoxa, punteo de las ideas principales del capitulado y referencia a las líneas de investigación más importantes del documento.

Capítulo 2: alusón a la naturaleza, los mecanismos de contagio y las repercusiones de la Gran Recesión, así como un sondeo de las bondades y perjuicios tanto de la corriente de libre mercado como de aquella que promueve la regulación estatal.

Capítulo 3: descripción del epicentro de la Gran Recesión, a saber Estados Unidos y su titularización de créditos con grandes riesgos, su exuberancia financiera posibilitada por la desregulación del sector y, contra todo pronóstico, su política económica contracíclica de corte keynesiana.

Capítulo 4: reseña del efecto diferenciado que tuvo la crisis del 2008 sobre el sector energético y automotriz canadiense e identificación del actuar gubernamental como paliativo intermitente de la baja del ciclo económico.

Capítulo 5: paralelo al comercio exterior y los mercados financieros, la vía de contagio del brete económico alcanzó las remesas y la inversión extranjera directa. ¿Cuál fue la respuesta de política económica del gobierno mexicano? Restricción en el frente fiscal y monetario. En respuesta, los autores proveen una receta diferente para escenarios futuros.

Capítulo 6: recorrido histórico de la economía brasileña a partir de la década de 1980. El acento se pone en el viraje lento pero seguro de la agenda ortodoxa (que desencadenó el "efecto samba") a la política económica contracíclica.

Capítulo 7: se cataloga al año 2001 como punto de inflexión en la naturaleza de la política económica argentina. El paso a un marco de ideas distinto, aunque con sus vaivenes en materia del aparato exportador, logró aminorar la transmisión financiera de la crisis y potenciar la inversión, el ahorro y el vínculo comercial con Oriente.

Capítulo 8: a pesar de la fragilidad de las ramificaciones financieras y comerciales de Chile durante la Gran Recesión, las bajas tasas de interés y la mayor erogación pública, complementadas con ayuda directa a los agentes económicos, lograron atenuar la conmoción del brete económico mundial.

Capítulo 9: un vistazo rápido del desenvolvimiento de la construcción, la industria manufacturera, el comercio exterior y la inversión extranjera directa en el Perú del periodo pre y pos crisis deja entrever una recuperación después del descalabro del 2008. Aunque resta por mejorar los indicadores sociales, los resultados son notables considerando el antecedente inmediato de semidolarización de las finanzas y enfermedad holandesa.

Capítulo 10: la Gran Recesión impactó de forma temprana el mercado bursátil y las exportaciones chinas. Aunque el mayor gasto público respondió de gran forma en el escenario coyuntural, y tanto su aparato comercial externo como su política de inversión extranjera (dentro y fuera de las fronteras) muestran buenos resultados, la necesidad de promover el mercado interno parece improrrogable.

Capítulo 11: el estancamiento con deflación (estanflación) que sufre de años recientes a le fecha la economía nipona ha engrosado la desigualdad de la renta, el desempleo, la dualidad del mercado de trabajo y el estrangulamiento de la finanzas públicas. Los pobres resultados de la política económica y social vigente apuntan a un relevo en el marco de ideas.   

Capítulo 12: no es fortuito el hecho de que Corea del Sur haya sido la primer nación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en emerger de la situación económica de crisis: destacan el buen accionar gubernamental, el salvamento de instituciones de la banca comercial y el mayor vínculo comercial con oriente.

Capítulo 13: las exportaciones petroleras, la producción industrial y la inversión en capital fijo, promovidas por Rusia bajo un esquema de ideas heterodoxo, ayudaron a rehacer la economía luego del "efecto vodka" de 1998. El sondeo de daños para la Gran Recesión no es menor y requiere de un cambio profundo y dilatado.

Capítulo 14: el abanico de opciones contracíclicas, para el caso de la India, fue de las reformas económicas de 1991 hasta la reciente alza de las remesas y el trinomio conformado por las instituciones, leyes y política económica expansiva.

Capítulo 15: la diversificación de los socios comerciales debe ser primordial para un país con marcada dependencia de sus productos básicos y manufacturados. Malasia lo comprendió después de su crisis de inicios del Siglo XXI pues, complementándolo con medidas de corte heterodoxo, logró reponerse de la Gran Recesión sin perder la tónica social.

Capítulo 16: si para el caso de Estados Unidos vimos que su recuperación ante el brete económico del 2008 estuvo en función de su agenda coyuntural, el ejemplo de Australia destaca por ser consecuencia de reformas implementadas con anterioridad. Súmese las mayores exportaciones y la política monetaria y fiscal activas para tener el cuadro de respuesta de la economía australiana.

Las ideas más importantes del documento son: mercado financiero y comercio exterior como principales canales de transmisión, influencia del ente estatal sobre la naturaleza de la agenda de política económica y su efectividad, impacto del desenvolvimiento de la economía china y norteamericana sobre el resto de la economía, rendimiento de las reformas estructurales implementadas antes de la Gran Recesión durante y después del brete económico y, finalmente, la relevancia de Brasil, Rusia, India y China (BRIC´s) como posible eje bipolar de la economía.  

 

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

The causes of the Great Recession: mainstream and heterodox interpretations and the cherry pickers

Cuerpo: 

La Gran Recesión de 2008 fue la más larga y profunda contracción de la producción de la economía capitalista desde la de 1929. Los estrategas oficiales de política económica no lograron predecirla ni supieron explicar por qué sucedió.

Este artículo muestra que tanto las teorías de la corriente neoclásica como la keynesiana no explican las causas de la recesión, debido a que están obsesionadas en mostrar cómo y por qué los mercados funcionan. En realdiad, las crisis económicas se dan porque los mercados fallan (Nouriel Roubini).

El artículo argumenta que el modelo marxista explica mejor la noción de recesión, pues mira la naturaleza imperfecta de la producción capitalista. Reconoce que la lección teórica de la Gran Recesión fue que se deben formar teorías económicas basadas en el agregado y no en agentes individuales.

Descarga aquí

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

Cuesta más a Portugal permanecer en la zona euro que salir

Cuerpo: 

No novo livro critica o processo de construção do euro, bem como a arquitetura da moeda única. Que problemas são esses?

Um dos meus principais argumentos é que o euro foi criado de início com problemas. A estrutura do euro é o problema. Sim, tivemos problemas de escolhas políticas, mas nem mesmo os melhores políticos poderiam fazer o euro funcionar sem mudar algumas das regras básicas do euro, regulamentos e instituições. Por exemplo, uma das regras básicas é que os países não podem ter défices superiores a 3% do PIB. Mas quando tens recessões económicas precisas de estimular a economia e isso exige, por vezes, ter défices superiores a 3% do PIB. Por isso, para o Euro funcionar, no sentido de uma moeda única permitir a um leque de diferentes países atingirem todos o pleno emprego e crescimento económico, então teríamos de romper essas regras básicas, mudá-las.

As instituições políticas da zona euro também não estão a ajudar?

Correto. Quando criaram uma moeda única eliminaram dois dos mais importantes mecanismos de ajustamento: taxa de juro e de câmbio. Não os compensaram com nada, com nenhuma instituição que permitisse fazer esse ajustamento quando, por exemplo, a taxa de câmbio estivesse desajustada. De facto fizeram ainda pior porque confiaram apenas na poliítica orçamental, limitada, e disseram que o BCE, uma instituição central, teria de se fixar na inflação e não no emprego e no crescimento económico. Não criaram, por exemplo, mecanismos para encorajar os países excedentários a estimularem a economia de forma a crescerem mais rápido, não criaram uma garantia de depósitos comum para que os países mais fracos enfrentassem as dificuldades bancárias, mas eles próprios tiveram de salvar os bancos em vez de termos uma responsabilidade comum da zona euro. O resultado é que sobrecarregaram os países mais fracos. O resultado é que apesar de reconhecerem a necessidade absoluta de convergência entre países, criaram uma estrutura económica que leva à divergência, os países ricos cresceram mais do que os mais pobres. Leva também a maior desigualdade entre e dentro dos países. 

Já enumerou algumas sugestões para a zona euro. Quanto tempo temos para a salvar?

A forma como olho para isso é que a Europa está a correr demasiados riscos. É a política perto do precipício, saltando de uma crise para outra. No último minuto faz o mínimo necessário para sair dessa crise. A dificuldade desta política do precipício é que há a probabilidade de caírem do precipício. Quanto mais tempo mantiverem esta politica maior é a probabilidade de uma crise severamente séria. Não conseguimos dizer quando vai acontecer a próxima crise, nos próximos seis meses, três anos, seis anos, mas quanto mais tempo demorar a Europa a acordar para os problemas, maior é a probabilidade de uma crise muito séria. 

Os líderes europeus têm esperança na atuação do BCE e no programa de compra de ativos (quantative easing). É a solução para os problemas europeus? 

É muito claro que o BCE não vai conseguir resolver estes problemas sozinho. Há um grande consenso entre economistas de que a política monetária tem poderes limitados. Tem alguns poderes, mas são limitados. São melhores para a contrair uma economia quando há procura em excesso do que a estimulá-la quando há falta de procura. Mesmo a forma como o BCE opera pode contribuir para a divergência e desigualdade. 

Porquê?

Há dois aspetos que podem estar a contribuir para a divergência e para o crescimento da desigualdade: as baixas taxas de juro em si têm o efeito de aumentar os preços dos ativos de risco e de prejudicar os que dependem de juros de ativos seguros como as obrigações do tesouro. Então, quem detém ativos seguros? Os mais velhos. E quem detém os ativos mais arriscados? Os mais ricos que podem suportar o risco. Por isso os mais beneficiados têm sido os 1% mais ricos, os 0,1% mais ricos. As pessoas que sofrem são os reformados. Em termos de divergência entre países, o programa de compras define que só pode comprar bons ativos. Ou seja, países fracos como a Grécia estão sempre perto de serem excluídos destes programas. No caso da Alemanha tem havido dúvidas sobre a falta de títulos de dívida para comprar, então decidiram comprar dívida de empresas. Então, o que acontece é que as empresas alemãs vão beneficiar com as compras do BCE, mas as de Portugal não vão ter esse benefício. Resumindo: as empresas alemãs vão beneficiar, as portuguesas não. 

No livro faz inúmeras sugestões de reformas para a zona euro, cerca de 20 mudanças estruturais. Mas se os líderes europeus ainda não se libertaram da ortodoxia neoliberal, como classifica no livro, até agora, porque acredita que o irão fazer daqui para a frente? 

(Pausa) Para ser honesto, não estou muito otimista. Queria sublinhar no livro que as reformas necessárias para fazer o Euro funcionar não são grandes reformas do ponto de visto económico. Os EUA têm uma moeda única para 50 estados diferentes que funciona. As reformas que proponho são muito menores do que as instituições económicas e grau de federalismo que existem nos EUA. São propostas modestas. Podem ser facilmente implementadas. Mas acho, de facto, que não existe vontade política, como referiu. O euro foi um projeto político mas a vontade politica para criar instituições políticas para fazer o euro funcionar não estavam la. E depois fizeram um erro de julgamento sobre o processo de reformas. Disseram: vamos começar o euro sem essas instituições e o momentum do euro levará à criação dessas instituições e isso levará a maior solidariedade e a uma dinâmica positiva. Mas não tiveram em conta que sem essas instituições o euro traria estagnação à Europa, traria desilusão com o projeto europeu e a política tornar-se-ia cada vez mais feia e difícil. E é exatamente nesse ponto que nos encontrámos. Por isso, não acho que será fácil estas reformas serem implementadas a nível politico. Se acreditar, como eu, que continuar neste pântano, a meio caminho, não é viável e se acha que as reformas necessárias estão politicamente fora de questão, então temos de começar a pensar noutras formas de avançar. 

Então Portugal deve ter um plano para sair do euro? 

Sim, acho que a Europa como um todo devia começar a pensar num divórcio amigável com alguns países, pensar em formas para lidarem com a saída. Não será um processo imune a dificuldades, mas temos de reconhecer que o atual sistema é extraordinariamente prejudicial. Portugal sabe isso, claro, foi uma década perdida e no caso da Grécia estamos a falar de um quarto de século perdido, no mínimo. Os custos foram enormes. Emigração. Tenho amigos em Portugal que viram os filhos irem para a Austrália, Canadá, EUA e estão infelizes porque não veem os filhos. O que isto faz às famílias, à economia... Significa que o crescimento futuro de Portugal está em risco, não estamos apenas a falar de hoje, mas também de amanhã e no longo prazo. Por isso, as escolhas não são agradáveis, mas se reconhecermos o custo de continuar neste pântano, o risco de uma saída de Portugal do euro pode ser mais baixo do que ficar. 

Esta é uma das questões centrais, fazer esse balanço. Quando vemos o panorama político e vemos que a ortodoxia alemã impera, que quase todos os dias os jornais populares alemães nos chamam, aos Povos do Sul, preguiçosos e irresponsáveis, vemos que é quase impossível mudar a estrutura europeia. Sendo assim, o que é mais prejudicial: ficar na zona euro ou sair? 

Acho que é cada vez mais claro que ficar é mais custoso ficar do que sair. A ideia de ficar tem sido defendida com base na esperança de que haverá uma posição mais suave na Alemanha, que as políticas de austeridade prescritas pelos alemães vão funcionar, mesmo que a teoria económica e até o FMI mostrem claramente que a austeridade nunca irá funcionar! Mas o que acontece é o oposto do que os visionários criadores do euro esperaram: esperaram que o euro levaria a prosperidade, logo a solidariedade política. Mas o que está realmente a acontecer é que o euro levou a estagnação, a uma falta de solidariedade e discriminações. Nunca vi o tipo de divisão que vemos hoje. A caricatura é que os europeus do sul são preguiçosos, mesmo que vá contra os factos. A OCDE mostra claramente que os gregos trabalham mais horas do que os alemães. Mas a Alemanha recusa-se a reconhecer isso. A Alemanha continua a acreditar que o principal problema foi o descontrolo orçamental, quando a Espanha e a Irlanda tiveram excedentes orçamentais antes da crise. Não podem acusá-los de descontrolo orçamental como causa dos problemas. Porque continuam a falhar no diagnóstico, então continuam a falhar na prescrição. 

Os países que agora estão ou estiveram em crise, entre os quais Portugal, Grécia, Irlanda, Espanha, Itália, podiam ter evitado a crise se tivessem os orçamentos equilibrados? 

Não! Temos de perceber que o euro foi criado num momento particular do tempo, em que uma ideologia económica era predominante, uma ideologia que agora sabemos que está errada e que muitos de nós já sabíamos que estava errada antes. A ideologia era que se os governos fizessem as coisas bem - manter os défices em baixo e manter a inflação baixa - o setor privado trataria disto. Teríamos estabilidade económica, crescimento económico, eficiência económica. Se o euro tivesse começado sete anos depois, depois da crise asiática, veriam que esses países tinham orçamentos excedentários e baixa inflação. Não tinham qualquer problema do lado público, foi totalmente um problema do setor privado. E se o euro tivesse criado um bocado depois, após a crise de 2008, vemos agora que os mercados privados não são eficientes, nem estáveis. O que precisamos é de estrita e forte regulação por parte dos Governos. A única falha dos Governos foi não regular o suficiente. Por isso, a ironia disto tudo é que enquanto as economias no resto do Mundo, e cidadãos do resto do Mundo, começaram a perceber esta visão, começaram a perceber os limites do mercado, que estas são as fontes dos problemas - até o FMI, que foi o bastião da austeridade reconhece agora que a austeridade leva à contração, que as políticas contraccionistas são contraccionistas. O FMI recomenda fortemente políticas de crescimento em vez de austeridade. Por isso, a Alemanha é praticamente única no Mundo inteiro e, apesar disso, porque tem um papel determinante no Euro impõe as políticas que estão a falhar. Não é porque a Grécia, Portugal e Espanha não fizeram o que lhes disseram que estão em dificuldades, mas estão assim porque fizeram o que lhes disseram para fazer. As políticas de austeridade têm exatamente os efeitos previsíveis de estagnação e queda económica. 

E continuam a ter. Devo assumir pelas suas respostas que será muito difícil aos países em crise, incluindo Portugal, saírem desta situação só por atingirem as metas europeias: défice de 3%, por exemplo. É economicamente saudável perseguir estes objetivos? É que em Portugal está praticamente toda a gente atrás destas metas.

Não. A meta de 3% de défice não vai restaurar a saúde económica de Portugal, Grécia, Espanha nos próximos tempos. O problema fundamental quando tens uma taxa de câmbio fixa é que a taxa real fica desalinhada. Há duas formas de corrigir a taxa real de câmbio: uma é a Alemanha aumentar os seus preços relativamente a Portugal, Grécia, Espanha. A outra é estes países baixarem os seus preços, mas sabemos que a deflação é muito custosa. É um processo lento e com enormes efeitos colaterais. O Japão teve enormes problemas de deflação nas últimas duas décadas e continua com problemas de crescimento. A perspetiva de desvalorização interna, como se chama, de deflação restaurar a saúde do país é frouxa. Se acontecer acontecerá muito devagar. A razão é muito simples: a crise foi criada, em parte, por elevada alavancagem na dívida comparada com o PIB. Mas estes países devem em euros: se baixarmos os salários e preços o que fazes é que aumentas a alavancagem. 

Mas se Portugal sair do euro pode transformar-se essa dívida na nova moeda, como já foi feito noutros países?

Quando sair da zona euro terá a difícil tarefa de redenominar a dívida e de terá a oportunidade de ter um novo começo. Teremos empresas que irão à falência, mas já estão a falir hoje em dia, em toda a Europa. Mas uma vez que se sai tem-se a possibilidade de criar um procedimento de falências que reflete a nova realidade, que permite reestruturações expeditas para as empresas que vão à falência, só por causa da mudança das alterações financeiras. Eu não quero fazer de conta que será fácil, mas o caminho atual não é fácil, o futuro é demasiadamente frouxo. A alternativa dá pelo menos a perspetiva de se voltar ao crescimento. A Argentina é um exemplo, todos os países são diferentes. Não quero dizer que é igual, mas a Argentina é um caso claro: tinha a taxa de câmbio presa ao dólar. Quando acabou com essa ligação criou, no fundo, uma nova moeda, teve de redenominar a sua dívida. O resultado é que começou a crescer. O desemprego caiu depressa, o crescimento foi o segundo maior do mundo, 8% entre 2001, a altura da crise, até à crise financeira mundial, em 2008. Claro que o início foi turbulento, mas depois ultrapassaram mesmo a riqueza que tinham antes e tiveram um período de prosperidade sem procedentes. 

A saída do euro é uma decisão difícil, mas antes também devem ser feitas escolhas complicadas. Portugal deve desafiar a União Europeia para mudar e conseguir avançar? 

Acho que só há duas formas para avançar: ou Portugal convence a União Europeia e a zona Euro de que tem de ser reformar, que o estado atual não resulta. As reformas têm de ser feitas rapidamente. Algumas pessoas na Alemanha dizem: 'Nós vamos ter uma união bancária e um mecanismo de depósitos comum, mas não para já, não tão cedo'. Temos de compreender que o dano que está a ser feito a estes países enquanto o capital sai e fragiliza o sistema financeiro e que força os negócios pequenos a irem à falência, esse dano não será desfeito rapidamente. Não se desfazem falências depois delas acontecerem. Por isso, este caminho é um que provoca danos irreversíveis nos próximos tempos. 

Queria que fosse mais claro nesta resposta: Portugal deve confrontar a União Europeia? 

Sim, acho que Portugal e os outros países em crise têm de dizer à União Europeia que tal como está não dá. Não podemos continuar a sofrer sob um conjunto de políticas que não vão funcionar. A evidência económica de que não vai funcionar é esmagadora. Têm de deixar claro que a Europa tem de decidir se faz as reformas ou haverá uma dinâmica crítica num país, ou em vários em conjuntos, de separação. Esse processo vai criar, por si, um custo elevado para a Alemanha. Por isso, a Alemanha tem interesse nestas reformas. Os benefícios da Alemanha têm sido em parte à custa dos países do Sul europeu. 

Portugal está agora a discutir o próximo Orçamento do Estado. O novo governo de centro-esquerda está a apostar na dinamização da procura interna. Uma das medidas na calha é um novo aumento do salário mínimo, que esteve congelado e foi aumentado por este Executivo para 530 euros, que está a preparar um novo aumento. É uma boa medida? 

Em geral, acho que para a maioria dos países subir o salário mínimo é uma boa medida. De certeza que é uma boa medida nos EUA, onde eu a estudei, é uma boa medida na Alemanha. Não posso falar em particular de Portugal sem olhar para os números, se seria ou não apropriado, mas nos países em que eu estudei a medida é claro que há um espaço claro para o aumento do salario mínimo sem ter um efeito adverso. Os dados dos EUA mostram que subir o salario mínimo estimula a economia. Isto porque aumenta salários de pessoas que o gastam todo e aumentam a procura agregada. 

Outro problema é o crescimento da dívida, que não pára de crescer desde a crise financeira. Uma reestruturação pode ser inevitável, se ficar no euro? 

A experiência grega é bem demonstrativa. A dívida era de 110% mas por causa das políticas da troika, falhadas, o PIB caiu e a receita fiscal ficou sempre abaixo das previsões da troika, porque o PIB caiu. O resultado é que hoje, mesmo depois da reestruturação que foi pouco profunda, a dívida está a caminho dos 200% do PIB. Por outro lado, os EUA depois da II Guerra Mundial tinham uma dívida de 130%, o Reino Unido de 200%. A dívida cresceu não por causa do investimento no país, mas porque precisaram de combater a guerra. Mas fizemos o oposto da politica alemã. O oposto: tivemos uma política de crescimento, investimentos nas pessoas, nas infraestruturas, na tecnologia, crescemos a economia e o resultado é que o PIB cresceu e por isso, a relação dívida / PIB desceu, desceu, desceu. 

Por isso se estas políticas de austeridade se mantiverem na Europa, a reestruturação da dívida em Portugal é inevitável? 

Se mantiverem estas políticas a reestruturação da divida é inevitável. Vemos muito claramente que o FMI disse que a dívida grega tinha de ser reestruturada e os alemães esconderam a cabeça debaixo da areia e disseram 'não aceitamos uma reestruturação da dívida'. O resultado é que a Grécia não conseguirá pagar a dívida. 

E se sair do euro pode?

Quando sair do euro podem, como parte do processo, reestruturar a divida, e ficam livre dos condicionamentos que os impediram de crescer. É uma transição dura, mas depois a economia terá condições para crescer. O problema é que para países como a Grécia e Portugal as restrições provocam recessão sem fim e no caso da Grécia depressão sem fim. O último programa adotado em 2015 na Grécia era suposto ser a cura para os problemas da Grécia, mas o PIB continuou a cair porque a austeridade continuou a ser aplicada. 

Estamos a chegar ao fim, entramos na fase de respostas rápidas, 10 segundos por tema. Dilma Rousseff foi afastada da presidência brasileira, está preocupado?

Sim, estou preocupado. As acusações foram sobre incompetência, mas incompetência não é uma razão para impeachment, são uma razão para não reeleger uma pessoa como líder. 

Eleições nos Estados Unidos: Bernie, Hillary ou Trump?
 
Bem, agora as eleições são em torno de dois candidatos (sorrisos). Essa resposta é uma das mais fáceis, claramente Hillary é uma das candidatas mais qualificadas que o país alguma vez teve em termos de preparação. Trump é um dos piores candidatos que o país teve, felizmente a maioria dos americanos está a perceber isso. 

Corbyn será capaz de mudar a esquerda europeia?

Infelizmente o Corbyn está a enfrentar um desafio interno, tem muito apoio das bases. O curioso é que o partido no parlamento parece estar contra as bases. É uma situação muito peculiar, em parte devido ao legado de influência de Blair, quando as políticas conservadoras entraram no partido trabalhista. Há uma insatisfação particular por causa da forma desonesta como entrou na guerra. Por isso, temos principalmente os jovens a criticar os blairistas, mas o legado ainda está numa parte do partido parlamentar. 

Se tivesse de dar uma nota à troika, de 0 a 10 qual seria? 

Zero é o mais baixo? Talvez menos 1. É difícil imaginar que poderia ser pior. 

Sobre as agências de rating, Portugal ainda está preso por uma agência de rating, a DBRS. Tantos anos depois da crise financeira, porque é que ainda lhes damos ouvidos? 

Acho que a influência das agências de rating reflete as profundas ineficiências dos mercados financeiros e da sua irracionalidade. Lembremo-nos que as agências de rating deram a nota máxima aos produtos que levaram ao colapso do sistema financeiro norte-americano. Estiveram envolvidas em fraudes, deceção. Então, porque devemos prestar atenção a estas agências de rating com o histórico tão pobre e com uma honestidade tao questionável é um mistério para mim. O facto de os mercados financeiros ainda lhes prestarem atenção diz mais deles próprios do que qualquer outra coisa. 

Última questão, sobre a banca. Os bancos portugueses estão a enfrentar muitas dificuldades, incluindo o banco público. O que deve ser feito para melhorar a banca? E aproveito para lhe perguntar se concorda com o movimento de consolidação do setor impulsionado pelo BCE?

A melhor coisa a ser feita no médio prazo para ajudar a banca é colocar a economia a crescer. Quando temos as economias em recessão os bancos não vão ficar bem porque as pessoas não vão conseguir pagar as dívidas. Por isso, a melhor política para a banca é ajudar a economia. A estratégia de consolidação da banca vai levar a um setor menos competitivo e dinâmico, taxas de juro mais altas e a um sistema financeiro menos capaz de responder às necessidades da sociedade. Acho essa estratégia muito questionável.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Cómo las redes bancarias amplifican las crisis financieras: La evidencia de la gran depresión

Cuerpo: 

The Global Crisis emphasised the fragility of international financial networks. Despite this, there has been little historical research into how networks propagate financial shocks. This column explores how interbank networks transmitted liquidity shocks through the US banking system during the Great Depression. During banking panics, the pyramided-structure of reserves forced troubled banks to reduce lending, thus amplifying the decline in investment spending.

How financial networks propagate shocks and magnify recessions is of interest to both scholars and policymakers. The financial crisis of 2007-8 convinced many observers that financial networks were fragile, and while reforms are underway, much remains to be learned about how and why connections between financial firms matter for the macroeconomy. Indeed, the complexity and sheer number of linkages has made it particularly challenging to formulate empirical estimates of their role in amplifying downturns.

Economic theory suggests many channels through which networks may transmit shocks (Allen and Gale 2000, Cabellero and Simesek 2013) and empirical research has provided some evidence of contagious failures flowing through interbank markets, particularly for the recent financial crisis in the US and Europe (Puhr et al. 2012, Fricke and Lux 2012). History should have a lot to say about the role of networks in contributing to the severity of financial crises, but it is a surprisingly lightly studied aspect of earlier periods of financial turmoil – even for well-researched episodes such as the Great Depression. This lacuna exists despite the fact that financial networks of the past may be simpler in structure, thus making it somewhat easier to identify empirically how aggregate variables, such as lending, were affected when linkages were disrupted.

In a recent paper, we document how the interbank network transmitted liquidity shocks through the US banking system and how the transmission of these shocks amplified the contraction in real economic activity during the Great Depression (Mitchener and Richardson 2016). The paper contributes to the growing literature on financial networks and the real economy, illuminating both a mechanism for transmission (interbank deposits) as well as a source of amplification (balance-sheet effects). It also introduces an additional channel through which banking distress deepened the Great Depression and complements existing research on how bank distress during the Great Depression influenced the real economy.

We describe how a pyramid-like structure of interbank deposits developed in the 19th century, how the founding of the Fed altered the holdings of these deposits, and how this structure then influenced real economic activity during periods of severe distress, such as banking panics (Mitchener and Richardson 2016). The interbank network that existed on the eve of the Great

Depression linked large money centre banks in New York and Chicago to tens of thousands of smaller rural banks throughout the US. The money centre banks served as correspondents holding deposits from institutions in the countryside. Interbank balances exposed correspondent banks to shocks afflicting banks in the hinterland. Interbank deposits were a liquid source of funds that could be deployed to meet sudden demands by depositors to convert claims to cash, and the removal of these deposits from correspondent banks peaked during periods that contemporary commentators described as – and that our detailed statistical analysis of bank suspensions confirms were – banking panics. Although the pyramided system of interbank deposits could handle idiosyncratic bank runs, when runs clustered in time and space (i.e. when panics occurred) the system became overwhelmed in the sense that banks higher up the pyramid were forced to adjust to these changes in liabilities by changing their assets (i.e. lending).

We use the timing and location of these panics to statistically identify the causal relationship between panics, deposit withdrawals, and the decline in lending that occurred in banks in reserve and central reserve cities throughout the US. During periods identified as panics, withdrawals of interbank deposits forced correspondent banks to reduce lending to businesses. These interbank outflows led to a substantial decline in aggregate lending, equal to approximately 15% of the total decline in commercial bank lending in the US, from the peak in 1929 to the trough in 1933.

Ironically, the Federal Reserve System had been created with the purpose of preventing crises such as those that had regularly plagued the banking system in the 19th century. We help to explain why the Fed failed to fulfil this basic responsibility. Because the Fed failed to convince roughly half of all commercial banks to join the system, a pyramided-structure of reserves persisted into the third decade of the 20th century and created a channel through which the interbank deposit could influence real economic activity. In theory, pyramided reserves could have been deployed to help troubled banks, but during the banking panics of the 1930s, just as in the panics of the late 19th century, the total size of these withdrawals overwhelmed correspondent banks, leaving those banks with the choice of either saving themselves, contracting on the asset side of their balance sheets, or borrowing from the Fed. With the Fed unable or unwilling to provide sufficient liquidity to support distressed correspondent banks, they were forced to react to interbank outflows by reducing lending, thus amplifying the decline in investment spending. Although the mechanism is new, our results corroborate other studies on the Depression, which emphasise how banking distress reduced loan supply (Bernanke 1983, Calomiris and Mason 2003b).

What might have alleviated this problem? One solution would have been for the Federal Reserve to extend sufficient liquidity to the entire financial system. The Fed could have done this by lending funds to banks in reserve centres. In turn, those banks could have loaned funds to their interbank clients. To do this, banks in reserve centres would have had to accept as collateral loans originated by non-member banks. Banks in reserve centres would, in turn, need to use those assets as collateral at the Federal Reserve’s discount window. However, leaders of the Federal Reserve disagreed about the efficacy and legality of such action.

Another potential solution would have been to compel all commercial banks to join the Federal Reserve System and require all commercial banks to hold their reserves at a Federal Reserve Bank. Due to powerful political lobbies representing state and local bankers, however, Congress was unwilling to contemplate legislation that would have effected such changes. Had they done so, the pyramid structure of required reserves would have ceased to exist, and the interbank amplifier, as defined here, would have been dramatically diminished. That said, given the inaction of some Federal Reserve Banks during the 1930s, had such changes taken place, they may have magnified banking distress as more banks would have depended on obtaining funds through Federal Reserve Banks that adhered to the real bills doctrine. As we show, the costs of the pyramid in terms of a contraction in lending were substantial, but banks still met some of their short-term needs through this structure during the turbulent periods of banking distress.

References

Allen, F and D Gale (2000) “Financial contagion,” Journal of Political Economy 108:1-33.

Bernanke, B S (1983) “Nonmonetary effects of the financial crisis in the propagation of the Great Depression”,American Economic Review, 73(3): 257-276.

Caballero, R J and A Simsek (2013) “Fire sales in a model of complexity”, The Journal of Finance, 68(6): 2549-2587.

Calomiris, C W and J R Mason (2003b) “Consequences of bank distress during the Great Depression”, American Economic Review, 93: 937-47.

Fricke, D and T Lux (2012) “Core-periphery structure in the overnight money market: Evidence from the e-MID trading platform”, Kiel Institute for the World Economy, Working Paper No 1759.

Mitchener, K and G Richardson (2016) “Networked contagion and interbank amplification during the Great Depression”, CEPR Discussion Paper 11164.

Puhr, C, R Seliger and M Sigmund (2012) “Contagiousness and vulnerability in the Austrian interbank market”, OeNB Financial Stability Report, No 24, Oesterreichische Nationalbank.

 Consultar mas en: http://www.nakedcapitalism.com/2016/05/how-bank-networks-amplify-financi...

 

 

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

Cómo va el 2017

Cuerpo: 

Cómo va el 2017

Oscar Ugarteche[1]

Myrsia Sánchez Goicochea[2]

Eduardo Bastida[3]

La economía mundial atraviesa por un periodo de incertidumbre, con bajos precios de los commodities afectando los ingresos por exportaciones que deberían liderar el crecimiento latinoamericano; conforme se ha dicho teóricamente y se han diseñado las políticas macroeconómicas. Como se vio en el artículo anterior el comercio internacional se encuentra estancado y el crecimiento que hay en la región deriva de la inversión o del consumo más no de las exportaciones.

Durante el 2016 la economía mundial creció 3.2%, la tasa más baja desde la crisis financiera internacional. Con optimismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe WEO (octubre de 2017) prevé que el producto mundial crecerá 3.6% en 2017, por un aumento de la demanda en China, India, Rusia y Brasil. La proyección de crecimiento para EEUU ha disminuido de 2.3% a 2.2% en 2017, y se espera que China crezca 6.8%, e India 6.7%. América latina va lenta pero estable, 1.2% con la recuperación de dos economías grandes antes debilitadas por luchas políticas, -Brasil y Argentina-, y una tercera que continúa afectada: Venezuela. Esta se viene contrayendo desde 2013 con registros de -9.7% en 2016 y -12% en 2017 como se ve en el grafico 1.

Unión Europea muestra señales de recuperación con 2.3% al cierre del 2017, su mejor año desde la crisis del 2008. En lo que va del año el crecimiento del mundo sigue arrastrado por el crecimiento de China e India, dado que el crecimiento de Europa y EEUU sigue en el rango de 2% (ver gráfico 2) sin generar una demanda sustantiva al mercado mundial. En China no hay más crecimiento por los esfuerzos del gobierno de controlar los riesgos del crecimiento de la deuda y del sector inmobiliario. En la India el freno se dio principalmente por la iniciativa de las autoridades en el control de cambio de divisas. No obstante, los gigantes asiáticos siguen reflejando economías robustas que dan oxígeno al mundo.

Por su parte, EEUU mantiene un ritmo de crecimiento estable pero lejos de alcanzar el 4 % asegurado por Donald Trump, la tasa del 2.2% no es suficiente para arrastrar el crecimiento mundial. El lento avance de la productividad, consumo e inversión se ha reflejado en un débil crecimiento de la economía estadounidense. El nuevo gobierno no le da seguridad ni a los nacionales ni a los inversionistas extranjeros.

En Europa aún persisten problemas de endeudamiento personal, inestabilidad bancaria y escasa productividad. Esto se ve rodeado de alteraciones políticas que ponen en juego la estabilidad social, como han sido las elecciones alemanas que introdujeron a la nueva derecha al parlamento, las elecciones austriacas que hicieron lo propio y el moviendo independista catalán.

En ese marco, dentro de América Latina se recuperan las dos economías que estaban contrayéndose mientras las demás siguen creciendo a sus ritmos habituales de alrededor del 3%. Según WES, la confianza de los consumidores e inversionistas aún se mantiene en el terreno pesimista en la mayoría de los países.[4] Tanto el Banco Mundial como el FMI sostienen que la recuperación se dará a medida que Argentina y Brasil salgan de la recesión, se prevé que estas crezcan a un ritmo de 2.5% y 0.7% respectivamente; el pronóstico de expansión para México es de 2.1% para el 2017 derivado de la fuerza de la actividad del primer semestre, pero la incertidumbre en torno al TLCAN, políticas internas y condiciones financieras restrictivas impactaran sobre el consumo e inversión.

Para los países de la región que se caracterizan por ser economías primario-exportadoras y receptoras de flujos de capital, las revisiones son a la baja para el 2017. Si se retiran los datos de Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador, el promedio de crecimiento es cercano a 3%, pero en total hay una tendencia de crecimiento más bajo en la región.

 América Latina cayó junto con el resto del mundo en la crisis del 2008, rebotó tras la reducción de la tasa de interés de referencia a 0.25% (-1.75% real) en Estados Unidos y la inyección de liquidez al sistema financiero americano. Todo se tradujo en un auge especulativo de los precios de los commodities que terminó en el 2012, cuando la Reserva Federal anunció que subiría la tasa de interés en algún momento y que limpiaría sus balances.

El efecto fue de alteraciones en los tipos de cambio, alzas de las tasas de interés en America latina y caída de los precios de los commodities por el efecto advertencia. Es decir, estos anuncios tuvieron efectos en las expectativas de los inversionistas lo que provocó una baja en los índices de valores, reducción de las reservas, depreciación de las monedas, una baja de los ingresos exportadores y una baja en el crecimiento económico.[5] El horizonte de precios bajos mientras China y la India crecen a tasas altas sugiere que la relación de los precios es con la tasa de interés de Estados Unidos y no con la demanda real.

 

[1] Coordinador Proyecto OBELA, investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas UNAM SNI/CONACYT

[2] Proyecto OBELA

[3] Proyecto OBELA

[4] World Economic Survey, CESifo Group Munich.

[5] Ugarteche, O., et all. (2016). Triple arbitraje, expectativas y crecimiento económico. Economía UNAM.

Tema de investigación: 
Crisis económica

DE HACERNOS TONTOS, EMPLEO Y TASAS DE INTERÉS EN ESTADOS UNIDOS

Cuerpo: 

En América latina vivimos prendidos de la noticia de la tasa de interés de Estados Unidos. La excepción es el Perú donde parece que la noticia que reúne a la opinión pública en esta temporada son las elecciones del próximo año. La razón por la que vivimos prendidos de esa noticia es porque un alza a niveles más normales de la tasa de interés básica americana va a encarecer nuestro costo de la deuda pero va a acentuar aún más la baja en los precios de la materias primas que aumentaron de precio desde el 2003 y luego del 2008, cuando el techo de la tasa básica de interés fue rebajada a 0.25%; lo que con una inflación de 2% aproximadamente da una tasa efectiva de interés de -1.75% convirtiendo el ahorro en dólares en una gran pérdida; pero la toma de préstamos de diversos plazos en un gran regalo.

Para los jóvenes que no habían visto una tasa de interés negativa en dólares antes, esto ha pasado únicamente en los años post crisis del petróleo de los 70 del siglo XX. Eso llevó a un endeudamiento alto para el desarrollo de infraestructura y empresas públicas dado que estando el dinero regalado, no había pierde, como ahora. Lo que siguió a la tasa negativa de los años 70 fue el record histórico de la tasa de interés americano que llegó a 18%, quebrando todo y a todos en el camino, incluida varias visiones teóricas; países socialistas y economías desarrollistas; y empresas, americanas y extranjeras.

Ahora, tras casi siete años seguidos de tasas negativas, la más larga serie continuada de la historia monetaria americana; y casi quince años en total, la más larga de la historia económica (con intervalos positivos en los años del 2003 al 2007) parecería que la economía americana va a intentar regresar a la normalidad. El indicador clave es el empleo.

El empleo en Estados Unidos se mide de un modo diferente al modo Europeo donde el que no tiene empleo está desempleado. En Estados Unidos el que no tiene empleo merece un seguro de desempleo durante un periodo corto. En Estados Unidos desempleado está quien ha estado buscando trabajo las últimas cuatro semanas. Si se deja de buscar empleo, la estadística del desempleado desaparece. La persona no está desempleada sino que no trabaja, que no es lo mismo. Al dejar de buscar trabajo deja de percibir seguro de desempleo. El seguro de desempleo cubre 26 semanas de un año que es lo que se puede solicitar como máximo.

La proporción de la fuerza de trabajo empleada en septiembre del 2008 era del 66% de la fuerza de trabajo, definidos como aquellos en edad de trabajar, total de Estados Unidos; en diciembre del 2014 la población empleada fue del 62.7% de la fuerza de trabajo. De este modo el desempleo de agosto del 2008 se calcula sobre el 66% de la fuerza de trabajo que estaba empleada y en diciembre del 2014 sobre 62.7%. Así, no es lo mismo decir que la tasa de desempleo bajó entre el 2008 y el 2014 si hay que agregarle 3.3% de población desempleada que dejó de buscar empleo porque no lo encontró y se desanimó. Cuando se lee que el desempleo en agosto 2014 fue de 6.1%, hay que agregarle 3.3% más para hacerlo comparable con la situación en septiembre del 2008. Según el Bureau of Labor Statistics entonces, en agosto del 2014 el desempleo si se incluye ese 3.3% de contracción de la fuerza de trabajo, suma 9.4% versus 6.1% también en septiembre del 2008. Hay menos desempleo total, incluido el de los que no buscan ya empleo por desesperanza, en el 2014 que en el 2008. Ajustado a agosto del 2015 esto cambia con 6 millones de personas no contempladas como desempleadas que están buscando trabajo a la que hay que sumar a los 8 millones de desempleados que buscan trabajo. Esto aumenta en 80% el desempleo real en Estados Unidos y se asemeja más a lo que se ve en las calles y en las protestas sociales.

Los datos del recuadro son descendentes desde Agosto del 2014 pero son casi 80% más grandes que los datos oficiales que solo contemplan a los de la categoría (a). El fenómeno es que las personas pierden la esperanza y dejan de buscar trabajo constantemente para poder ganarse la vida en el sector informal. El seguro de desempleo cubre 26 semanas en un año y es una fracción del salario del desempleado. Así se trasladan de la categoría de desempleados en la fuerza de trabajo a la categoría de fuera de la fuerza de trabajo aunque responden en las encuestas del Bureau of Labor Statistics que quieren trabajar. Esto mismo pasó en las economías latinoamericanas de los años 80.

En el marco del 9.4% de la población económicamente activa buscando empleo en agosto del 2008 es que se redujo el techo de la tasa de interés básica a 0.5% primero y a 0.25% después. No hay las condiciones de empleo para regresar las tasas a sus niveles normales históricos, salvo que el nuevo normal del desempleo total sea el 8.5% de la fuerza de trabajo. Lo que no se mide es cuánto de esta fuerza de trabajo está siendo sustituida por migrantes ilegales que tienen un salario infinitamente menor. Estas son buenas razones para no haber subido el techo de la tasa de interés básica el 17 de setiembre, nueve trimestres después del primer anuncio efectuado por Bernanke de que sería bueno subirlas pero “no ahora”, en junio del 2013.

El reflejo de este alto nivel de desempleo total, que no incluye a los migrantes informales, es la dinámica del consumo. El crecimiento de la economía estadounidense históricamente ha sido arrastrado por el consumo. El problema actual es que el crecimiento de esta variable es frágil y volátil, con una tendencia decreciente desde 1980.

Para que pueda el FED estar tranquilo de que la crisis ya pasó, el consumo debería de regresar a tasas de crecimiento similares a las de los años 90. Esa recuperación aún se ve muy endeble en el 2015.

El otro lado de esto es si la tasa de interés se puede mantener negativa en términos reales por más tiempo. La respuesta es que mientras las expectativas sean que va a subir, los efectos financieros son idénticos, como se ha visto en los precios de los commodities, los tipos de cambio, los índices de bolsa y las tasas de crecimiento del PIB de las economías emergentes. Estados Unidos sin hacer nada, tiene los precios de las materias primas y la energía abajo, el costo de capital en cero y un dólar fuerte.

Algún día subirán la tasa de interés, de todas maneras. El lado positivo es que cuando lo hagan ya no nos va a importar en las economías emergentes porque el daño ya está hecho.

 

Véase adjunto el texto con gráficos.

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

Demonizing State-Owned Enterprises

Cuerpo: 

KUALA LUMPUR , Aug 14 2018 (IPS) - Historically, the private sector has been unable or unwilling to affordably provide needed services. Hence, meeting such needs could not be left to the market or private interests. Thus, state-owned enterprises (SOEs) emerged, often under colonial rule, due to such ‘market failure’ as the private sector could not meet the needs of colonial capitalist expansion.

Thus, the establishment of government departments, statutory bodies or even government-owned private companies were deemed essential for maintaining the status quo and to advance state and private, particularly powerful and influential commercial interests.

SOEs have also been established to advance national public policy priorities. Again, these emerged owing to ‘market failures’ to those who believe that markets would serve the national interest or purpose.

However, neoliberal or libertarian economists do not recognize the existence of national or public interests, characterizing all associated policies as mere subterfuges for advancing particular interests under such guises.

Nevertheless, regardless of their original rationale or intent, many SOEs have undoubtedly become problematic and often inefficient. Yet, privatization is not, and has never been a universal panacea for the myriad problems faced by SOEs.

Causes of inefficiency

Undoubtedly, the track records of SOEs are very mixed and often vary by sector, activity and performance, with different governance and accountability arrangements. While many SOEs may have been quite inefficient, it is crucial to recognize the causes of and address such inefficiencies, rather than simply expect improvements from privatization.

First, SOEs often suffer from unclear, or sometimes even contradictory objectives. Some SOEs may be expected to deliver services to the entire population or to reduce geographical imbalances.

Other SOEs may be expected to enhance growth, promote technological progress or generate jobs. Over-regulation may worsen such problems by imposing contradictory rules.

To be sure, unclear and contradictory objectives – e.g., to simultaneously maximize sales revenue, address disparities and generate employment — often mean ambiguous performance criteria, open to abuse.

Typically, SOE failure by one criterion (such as cost efficiency) could be excused by citing fulfillment of other objectives (such as employment generation). Importantly, such ambiguity of objectives is not due to public or state ownership per se.

Second, performance criteria for evaluating SOEs — and privatization — are often ambiguous. SOE inefficiencies have often been justified by public policy objectives, such as employment generation, industrial or agricultural development, accelerating technological progress, regional development, affirmative action, or other considerations.

Ineffective monitoring, poor transparency and ambiguous accountability typically compromise SOE performance. Inadequate accountability requirements were a major problem as some public sectors grew rapidly, with policy objectives very loosely and broadly interpreted.

Third, coordination problems have often been exacerbated by inter-ministerial, inter-agency or inter-departmental rivalries. Some consequences included ineffective monitoring, inadequate accountability, or alternatively, over-regulation.

Hazard

Moral hazard has also been a problem as many SOE managements expected sustained financial support from the government due to weak fiscal discipline or ‘soft budget constraints’. In many former state-socialist countries, such as the Soviet Union and Yugoslavia, SOEs continued to be financed regardless of performance.

Excessive regulation has not helped as it generally proves counter-productive and ultimately ineffective. The powers of SOEs are widely acknowledged to have been abused, but privatization would simply transfer such powers to private hands.

Very often, inadequate managerial and technical skills and experience have weakened SOE performance, especially in developing countries, where the problem has sometimes been exacerbated by efforts to ‘nationalize’ managerial personnel.

Often, SOE managements have lacked adequate or relevant skills, but have also been constrained from addressing them expeditiously. Privatization, however, does not automatically overcome poor managerial capacities and capabilities.

Similarly, the privatization of SOEs which are natural monopolies (such as public utilities) will not overcome inefficiencies due to the monopolistic or monopsonistic nature of the industry or market. The key remaining question is whether privatization is an adequate or appropriate response to address SOE problems.

Throwing baby out with bathwater

SOEs often enjoy monopolistic powers, which can be abused, and hence require appropriate checks and balances. In this regard, there are instances where privatization may well be best. Two examples from Britain and Hungary may be helpful.

The most successful case of privatization in the United Kingdom during the Thatcher period involved National Freight, through a successful Employee Stock Ownership Plan (ESOP). Thus, truck drivers and other staff co-owned National Freight and developed personal stakes in ensuring its success.

In Hungary, the state became involved in running small stores. Many were poorly run due to over-centralized control. After privatization, most were more successfully run by the new owners who were previously store managers.

Hence, there are circumstances when privatization can result in desirable outcomes, but a few such examples do not mean that privatization is the answer to all SOE problems.

Privatization has never been a universal panacea. One has to understand the specific nature of a problem; sustainable solutions can only come from careful understanding of the specific problems to be addressed.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Deuda externa: una pesadilla recurrente

Cuerpo: 

“Los incumplimientos por gobiernos extranjeros de su deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses. externa son tan numerosos y ciertamente tan cercanos a ser universales que es fácil tratar sobre ellos nombrando a aquellos que no han incurrido en incumplimiento, que aquellos que lo han hecho. Además de aquellos países que incurrieron técnicamente en incumplimiento, existen algunos otros que pidieron prestado en el exterior en su propia moneda y permitieron que esa moneda se depreciara hasta menos de la mitad de su valor nominal y en algunos casos a una fracción infinitesimal. Entre los países que actuaron así cabe citar a Bélgica, Francia, Italia y Alemania.”

John Maynard Keynes, Defaults by foreign governments, 1924

Todo indica que los problemas de sobreendeudamiento externo en el sistema-mundo capitalista están a punto de estallar nuevamente. Esto no debería sorprendernos si miramos al pasado. Una y otra vez, tanto en el mundo “subdesarrollado” como en el “desarrollado”, el sobreendeudamiento ha generado complejas situaciones económicas, incluyendo el estallido de crisis de deuda Deuda Deuda multilateral La que es debida al Banco Mundial, al FMI, a los bancos de desarrollo regionales como el Banco Africano de Desarrollo y a otras organizaciones multilaterales como el Fondo Europeo de Desarrollo.
Deuda privada Préstamos contraídos por prestatarios privados sea cual sea el prestador.
Deuda pública Conjunto de préstamos contraídos por prestatarios públicos. Reescalonamiento. Modificación de los términos de una deuda, por ejemplo modificando los vencimientos o en relación al pago de lo principal y/o de los intereses. externa. Así ahora, como en los años treinta del siglo pasado, los problemas derivados del sobreendeudamiento se presentan a ambas orillas del capitalismo mundial.

Historia de una deuda eterna y triste |1|

La historia financiera internacional presenta reiteradamente a países que toman créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario. , tienen un auge, declinan, cesan los pagos y algún rato vuelven a ser sujetos de crédito… y la vida continúa. En medio de esa vida, sobre todo los países empobrecidos se vuelven deudores de la banca internacional, organismos multilaterales, grandes especuladores financieros, y otros acreedores sin olvidar los Estados de los países más ricos. Hasta podríamos pensar en un “mundo endeudado”, ¿pero en manos de quién?

Históricamente las cesaciones de pagos más frecuentes se dan cuando el capitalismo desarrollado sufre una recesión. Por ejemplo, cuando la Bolsa Bolsa Lugar de encuentro de la oferta y demanda de valores mobiliarios que ya fueron emitidos en el mercado financiero primario. La bolsa es por tanto el mercado de ocasión de títulos mobiliarios; también llamado mercado secundario. de Londres -corazón del sistema capitalista mundial de entonces- se desplomó en octubre de 1825, se llevó consigo a los precios de las materias primas. Acto seguido, las nacientes repúblicas sudamericanas y México suspendieron pagos por casi treinta años, algunas por más tiempo. Ya desde ese momento, la crisis de la deuda del capitalismo subdesarrollado tuvo un fuerte vínculo con la especulación Especulación Actividad consistente en buscar ganancias bajo la forma de plusvalía apostando por el valor futuro de los bienes y activos financieros o monetarios. La especulación genera un divorcio entre la esfera financiera y la esfera productiva. Los mercados de cambios constituyen el principal lugar de especulación. financiera del capitalismo desarrollado. En Londres se negociaban títulos valores atados a la deuda de varios países latinoamericanos |2|, incluyendo aquella adquirida durante el fin de la colonia para conseguir la Independencia (p.ej. Ecuador, Argentina). Y de la mano de la especulación caminaba la corrupción, incluso con anécdotas como la inversión especulativa en países latinoamericanos imaginarios, p.ej. el inexistente “principado de Poyais”.

El vínculo entre el sistema financiero mundial y el capitalismo subdesarrollado ha sido permanente. En la década del 70 del siglo XIX nuevamente se dio un desmoronamiento de la Bolsa de Londres. Particularmente, en 1873 empezaría quizá la primera “gran depresión” del capitalismo mundial, en donde las inversiones especulativas se extendían desde el sector de los ferrocarriles, al mismo tiempo que se mantenían las inversiones en títulos valores de deuda. Al reventar la crisis, los precios de las materias primas se desplomaron y los países del capitalismo subdesarrollado cesaron pagos casi sin excepción por un período de otros treinta años o más.

En los años 30 ya del siglo XX, en medio de la Gran depresión de 1929, se repitió la misma historia y por la misma causa, afectando incluso a varios países europeos. La euforia financiera previa al colapso se extendió desde el sector inmobiliario, hasta los grandes actores del sistema financiero mundial como Goldman Sachs (que entre 1928-1929 vería que sus acciones pasaron de 104 a 222 dólares, para luego caer a 1,75 dólares en 1932). A su vez, los economistas del capitalismo desarrollado trataban de mostrar la apariencia de que “todo iba bien”. Un ejemplo es Irving Fisher (importante economista para la teoría ortodoxa de las tasas de interés Interés Cantidad pagada como remuneración de una inversión o percibida por un prestamista. El interés se calcula sobre la base de la cantidad de capital invertido o prestado, de la duración de la operación y del último tipo aplicado en ese momento. y personaje involucrado en el negocio especulativo) para quien, en ese entonces: “las cotizaciones bursátiles han alcanzado lo que parece un permanente alto nivel de estabilización” |3|. En medio de la -hasta ahora- mayor crisis del capitalismo mundial, resurgieron los impagos de la deuda, los cuales se resolvieron veinte años más tarde a fines de los años 40 y los 50.

Nuevamente el problema resurgió en el capitalismo subdesarrollado, impulsado por el desenvolvimiento del capitalismo desarrollado entre los años 70 y 80; esta vez no hubo desplome de bolsas pero sí del precio de las materias primas acompañado de un alza brusca de las tasas de interés particularmente en los Estados Unidos. Recordemos que, una década antes, en 1971 Estados Unidos abandonó el patrón oro para aplicar una política monetaria restrictiva con el fin de afrontar una complicada combinación de estancamiento económico e inflación Inflación Subida acumulativa del conjunto de los precios (por ejemplo, una subida del precio del petróleo, que conlleva luego un reajuste de los salarios al alza, luego la subida de otros precios, etc.). .

Para enfrentar el estancamiento de los años 70, el capitalismo desarrollado también aprovechó un “nuevo” mecanismo de generación de ganancias: “reciclar” los petrodólares Petrodólares Los petrodólares son los dólares salidos del petróleo. acumulados por los exportadores de petróleo que no encontraban cabida en sus economías y que fluían hacia los países ricos a través de la banca internacional, la cual a su vez entregó masivamente créditos al capitalismo subdesarrollado.

Esa expansión masiva del crédito –que ayudaba a sostener la “tasa de ganancia” del capital transnacional- se interrumpió al aumentar las tasas de interés internacionales. Eso estranguló -económicamente- a los países endeudados. Para 1982, especialmente los países latinoamericanos (comenzando por México) tuvieron que declarar oficialmente su incapacidad de pago |4|.

Ya en la actualidad, cada vez más países del capitalismo subdesarrollado están en una espiral económica descendente que augura una nueva crisis de la deuda. Muchos han recurrido al FMI FMI
Fondo monetario internacional El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web : https://www.imf.org y el Banco Mundial Banco mundial Creado en 1944 en Bretton Woods en el marco del nuevo sistema monetario internacional, el Banco posee un capital aportado por los países miembros (183 miembros el año 2001) a los cuales da préstamos en el mercado internacional de capitales. El Banco financia proyectos sectoriales, públicos o privados, con destino a los países del Tercer Mundo y a los países antes llamados socialistas. Se compone de las siguientes tres filiales.

Mas... , e incluso a la contratación de costosos créditos en el mercado financiero internacional (p.ej. Ecuador desde el año 2014 |5|).

Todo esto no es aislado sino que, como ya nos diría en su momento Raúl Prebisch |6| y hemos reiterado en este texto, varios de los problemas del capitalismo subdesarrollado (incluyendo la deuda) tienen un fuerte vínculo con la dinámica del capitalismo desarrollado. Y semejante vínculo se palpa mucho más durante las crisis de este último.

Una nueva oleada de crisis a la vista

Esta realidad, tan conocida en el mundo pobre altamente endeudado, también golpea a Europa, como en los años treinta del siglo pasado. Grecia no supera su profunda crisis de deuda |7|. Cosa similar pasa en otros países europeos, como España o Italia. Todo esto posterior a la crisis de 2008-2009 que, recordemos, tuvo entre sus orígenes el auge de créditos especulativos hipotecarios en Estados Unidos (involucrando nuevamente a actores “clásicos” de las finanzas internacionales como Goldman Sachs). Luego, gracias a las interconexiones del capitalismo global, llegó a ser quizá la segunda mayor crisis del sistema después de los años 30. Y hasta hoy los coletazos de esa crisis se sienten, e incluso podrían ser la semilla de una nueva crisis internacional.

Así las cosas, el endeudamiento ha crecido a niveles sin precedentes en medio de un contexto que augura nuevas crisis. La señal de alarma la prendió el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reunión anual celebrada en Washington del 7 al 9 de octubre de 2016. El FMI informó que la deuda mundial había alcanzado el nivel -sin parangón- de 152 billones de dólares y se elevó del 200% del valor del PIB Producto interno bruto
PIB El PIB es un índice de la riqueza total producida en un territorio dado, estimada sobre la base de la suma de los valores añadidos. mundial en 2002, al 225% en 2015. Dos tercios del total corresponden a deuda privada, pero la deuda pública también aumentó rápidamente. Si el propio FMI está consciente del riesgo de otra crisis financiera, ya podemos imaginar cuán grave es la situación.

Según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), con sede en Washington, en los nueve primeros meses de 2016, la deuda global sumó 11 billones de dólares y alcanzó los 217 billones. Como resultado, el endeudamiento global habría alcanzado alrededor del 325% del PIB mundial. El grueso de este acelerado endeudamiento proviene de los “mercados emergentes”, que tienen a China como uno de sus principales prestamistas |8|.

Volviendo a la información del FMI, la deuda externa de los países subdesarrollados aumentó de 2,1 a 6,8 billones de dólares entre 2000-2015. El total de la deuda (externa e interna) escaló más de 31 billones de dólares y las proporciones totales con respecto al PIB alcanzaron en varios países más del 120% y en algunos incluso más de 200%. Por otro lado, enormes cantidades de capital abandonaron dichos países en el cuarto trimestre de 2015: una salida neta conjunta de 656.000 millones de dólares, equivalente al 2,7% de su PIB, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Bien anota Martin Kohr, “ahora se vislumbra un escenario de pesadilla”. |9|

En medio de esa vorágine del crédito, sería muy ilustrativo pensar en quiénes son los mayores acreedores y beneficiarios especialmente del pago del servicio de la deuda Servicio de la deuda Suma de la amortización más los intereses del capital prestado. .

Sin negar las condiciones concretas en cada caso, reiteremos que la explicación central de esta evolución radica en la inherente voracidad e inestabilidad del capitalismo internacional y su proceso de acumulación, que es cíclico (pasa por alzas y bajas). Por cierto, en este contexto los cambios tecnológicos casi siempre han acompañado las soluciones para recuperar al capitalismo mundial, favoreciendo a los centros de poder en desmedro del mundo periférico. |10|

Además, el actual sistema no controla adecuadamente a las economías centrales en donde emergen las grandes recesiones, que terminan afectando sobre todo a los países más débiles. Incluso varios gobiernos, en vez de evitar las euforias financieras, las “incentivan” especialmente de forma indirecta a través de salvatajes de sus bancos sobre todo. Y esa fragilidad de la situación internacional eleva el riesgo de crisis en las economías empobrecidas -incluso crisis de no pago-, que viven permanentemente angustiadas por las presiones financieras.

Esto apunta a un grave problema estructural del sistema financiero internacional: la falta de un mecanismo de solución de la deuda ordenado, justo, transparente, humano, al que puedan recurrir los países que se enfrentan a una crisis de endeudamiento.

Preocupa que, a pesar de tanta experiencia acumulada, no se den pasos concretos para enfrentar dicho problema, y que la receta para enfrentar la crisis sea similar en todo tiempo y lugar. Se apuesta por ajustar las economías del capitalismo subdesarrollado especialmente usando el recetario neoliberal. Todo con el fin de atender las demandas del mercado financiero, sin considerar sus realidades domésticas, las condiciones que conllevaron a estas críticas situaciones, el contexto internacional y mucho menos la corresponsabilidad de los acreedores. Recordemos, como en los años 70, que los propios acreedores muchas veces presionaban (hasta a la fuerza) a que los países subdesarrollados adquieran créditos con condiciones y tasas de interés flotantes. Así se mantiene la lógica de dominación, injusticia y opacidad impuesta desde los bancos y gobiernos acreedores, aupados por los organismos multilaterales de crédito.

Lo que sí debe sorprendernos -y mucho- es que, a pesar de sumar tantas experiencias y hasta con muchas propuestas para enfrentar estas situaciones, en el mundo de la gran política (¿manejada por los mismos acreedores?) no se acepta la necesidad de un cambio profundo. Si bien es palpable en amplios círculos de la sociedad civil global una creciente conciencia de que es indispensable buscar y diseñar salidas concretas |11|, en los gobiernos de los grandes países aglutinados en el G-20 y en los organismos multilaterales no hay la voluntad para cristalizar las respuestas indispensables. ¿Será acaso que la falta de solución del problema de la deuda de los países pobres beneficia a los países ricos? Sin duda que la pregunta hasta parece necia…

La dificultad para cristalizar alternativas

El meollo de los problemas de sobreendeudamiento todavía no se ha entendido adecuadamente, y por eso no se los ha resuelto. Superarlo debería ser una prioridad en la agenda política global, tanto en beneficio Beneficio Resultado contable positivo neto fruto de la actividad de una sociedad. El beneficio neto es el beneficio después de impuestos. El beneficio a distribuir es la parte de aquél que puede ser repartido entre los accionistas. de los deudores, como de los acreedores de buena fe (si es que aún quedan).

La tarea, hoy más que nunca, no se agota en advertencias oportunas o simples reclamos. Precisamos construir una institucionalidad global de derecho. Aquí resaltamos el potencial político de propuestas que buscan establecer dicha institucionalidad para procesar, con transparencia y justicia, los problemas de sobreendeudamiento o situaciones abiertamente dolosas en la contratación de créditos internacionales.

Los problemas no desaparecen con simples condonaciones o renegociaciones de la deuda, pues no van a la raíz del asunto y a veces hasta lo complican. En las ocasiones cuando los problemas se resolvieron definitivamente medió una solución política como, por ejemplo, con el Acuerdo de Londres del 27 de febrero de 1953, con el que se solucionaron de forma definitiva e integral las deudas de Alemania de las post-guerras de la guerra misma. Hasta ahora, salvo en casos contados y explicables por el interés de los acreedores, se ha avanzado muy poco en soluciones de este tipo.

Hay otros esfuerzos destacables, pero aún insuficientes. Las auditorias ciudadanas son una herramienta potente para transparentar la deuda, pero no son efectivas si falta una institucionalidad que realmente procese sus recomendaciones y conclusiones |12|. Falta constituir un marco jurídico estructurado alrededor de las ideas de lo que podría ser un Tribunal Internacional de Arbitraje de la Deuda Soberana Deuda soberana Deuda de un Estado o garantizada por un Estado. , propuestas por Oscar Ugarteche y el autor de estas líneas
 |13|

Esta propuesta, en sus elementos básicos, ya ha sido discutida un par de veces en el pleno de Naciones Unidas, en donde se puso de relieve la especial importancia de hallar una solución rápida, eficaz, completa y duradera al problema de la deuda de los países subdesarrollados. Allí también se reclamó intensificar los esfuerzos por advertir oportunamente las crisis de la deuda mejorando los mecanismos financieros internacionales de prevención y solución de crisis. Se consiguió incluso una resolución de Naciones Unidas, impulsada por Argentina, en sept.-2014, con 124 votos positivos, solo 11 negativos y 41 abstenciones. Esta propuesta, si hubiera voluntad política, podría empezar a hacerse realidad inmediatamente con arbitrajes ad hoc, como sugiere Kunnibert Raffer |14|, como un primer paso mientras se institucionaliza el Tribunal.

Lo que interesa, en definitiva, es que los créditos externos se transformen en palancas que ayuden a resolver los problemas de financiamiento en las economías que los necesitan, y dejen de servir como herramientas de dominación. Desde esa perspectiva, los créditos externos podrían ser un mecanismo que canaliza adecuada e inclusive rentablemente los excedentes financieros de algunas economías. Incluso podrían resultar útiles para asegurar el comercio mundial. Lo fundamental es que la deuda deje de ser un mecanismo de exacción de recursos desde la periferia hacia los centros capitalistas y de imposición de políticas desde los países ricos, lo que demanda desarmar la práctica de la deuda externa como herramienta de especulación y dominación.

En definitiva, la deuda no puede seguir siendo un acto de violencia -que afecta a las sociedades y a la Naturaleza- cuyo objetivo es forzar al país deudor a hacer la voluntad de los acreedores vía renegociaciones y programas de ajuste estructural Ajuste estructural Política económica impuesta por el FMI como condición para la concesión de nuevos préstamos o para la refinanciación de préstamos anteriores. . Y tampoco puede ser un espacio para obtener ganancias exorbitantes, aprovechándose de las crisis y de la situación de indefensión de los países deudores que terminan muchas veces en manos de verdaderos “buitres” de las finanzas internacionales.

En este sentido, sería en extremo útil reflexionar sobre las posibles trabas que los países del capitalismo desarrollado impondrían al replanteamiento del manejo actual de la deuda. Si se deja de usar la deuda como mecanismo de extracción de recursos y de dominación, se estaría cuestionando a la propia acumulación de capital de los centros. Es decir, se estaría cuestionando a su condición misma de centros.

La historia nos enseña que, por la falta de respuestas estructurales, los países endeudados -con graves consecuencias sobre sus sociedades e inclusive sobre su medio ambiente- a menudo enfrentan muchos años de austeridad y miseria por las condiciones recesivas impuestas por los acreedores y los organismos de rescate, y sin ninguna garantía de que el sobreendeudamiento siquiera sea resuelto. Situación que termina por afectar a los propios acreedores.

Lamentablemente parecería que no hay memoria de lo sucedido anteriormente o que esa memoria, sobre todo en los banqueros y en los gobernantes, es muy frágil y no resiste la tentación de las ganancias fáciles vía concesión de créditos (como vimos, desde antes de 1825 hasta la fecha), muchas veces atados a la especulación, a la corrupción |15| o a grandes obras inútiles para los pueblos.

Entonces urge una discusión muy amplia para construir alternativas -reconociendo el carácter global del reto de la deuda externa-, que no pueden quedarse en simples acciones discursivas y, menos aún, en parches aislados e incluso cómplices con el poder financiero o el poder de los capitales transnacionales.

El reto de la solución de los conflictos sobre deuda externa impagable exige un redoblado esfuerzo político global. Quizá la propia superación del subdesarrollo capitalista -y hasta la superación mundial del capitalismo- requiere la resolución urgente del problema de la deuda. No se trata simplemente de resolver los momentos críticos producidos por el sobre endeudamiento, sino de construir otro marco internacional que subordine las finanzas a las demandas de sociedades equitativas conminadas a vivir en armonía con la Naturaleza |16|.

¡No desperdiciemos -nuevamente- la oportunidad de liberación que nos brinda el inminente colapso que augura el retorno de una generalizada crisis de deuda externa!

 

Por Alberto Acosta

Economista ecuatoriano. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Ex-candidato a la Presidencia de la República del Ecuador. Se agradecen los valiosos comentarios del economista ecuatoriano John Cajas-Guijarro.

14 de enero del 2017

Notas

|1| Alberto Acosta; La deuda eterna Una historia de la deuda externa ecuatoriana, LIBRESA, Quito, 1994 (cuarta edición).

|2| Se puede consultar en Alberto Acosta, “La increíble y triste historia de América Latina y su perversa deuda externa”. Artículo publicado en el libro Otras Caras de la deuda - Propuestas para la acción, Editorial Nueva Sociedad, Caracas 2001.

|3| Al respecto se recomienda revisar el texto de John Kenneth Galbraith, Breve historia de la euforia financiera, Ariel, 1991.

|4| Hay varios trabajos que han abordado esta evolución histórica. A más de los textos mencionados del autor de estas líneas, podemos señalar a modo de referencia mínima los siguientes: Oscar Ugarteche; El Estado Deudor - Economía política de la deuda: Perú y Bolivia 1968-1984, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1986; Carlos Marichal; Historia de la deuda externa de América Latina, Alianza Editorial, Madrid, 1988; Eric Toussaint, Bancocracia, ICARIA, Barcelona, 2014.

|5| 6 El gobierno de Rafael Correa, aún antes de la caída de los precios del petróleo, endeudó al país de forma alegre: la deuda pública (oficial) aumentó de 13,4 a 37,2 mil millones de dólares, es decir, más que se triplicó (ene.2007-nov.2016) (con una deuda externa que aumentó de 10,1 a 24,8 mil millones), Con esto, si bien la relación el PIB bordea el 40%, se ha alcanzado el mayor monto de deuda de toda la historia republicana. También desde el 2014 Ecuador retornó al redil del FMI y Banco Mundial, llegando a entregar más de la mitad de la reserva del oro a un banco de muy dudosa reputación: Goldman Sachs, con el fin de apalancar un crédito “santificado” por estos organismos. También, con el aval de semejantes “padrinos”, el Ecuador volvió a los mercados financieros y, a enero 2017, mantiene una deuda externa en bonos “soberanos” de 7,3 mil millones, contratada con tasas de interés elevadísimas (bordean o superan el 10%) y a plazos muy cortos (de 5 y 10 años), a más de la preventa de importantes cantidades de petróleo. A esto se suma el traspaso de grandes campos petroleros en explotación de manos de la empresa estatal a compañías transnacionales para conseguir anticipadamente desembolsos y tratar de sostener el financiamiento de corto plazo de la economía. Y todo este proceso sin transparencia.

|6| Ver el artículo de Prébisch “El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas”, Desarrollo económico. Vol.26. No.103. Octubre-diciembre. 1986.

|7| Entre los muchos trabajos sobre este tema recomendamos la importante investigación de Eric Toussaint; “Grecia: los bancos en el origen de la crisis - Las deudas reclamadas a Grecia son odiosas”, 2017 http://www.rebelion.org/docs/221523.pdf

|8| “La deuda mundial supera ya el 325% del PIB mundial y alcanza los 217 billones de dólares”, 5 de enero del 2017. http://www.eleconomistaamerica.com/...

|9| 10 Martin Khor, “Nueva crisis de la deuda amenaza la estabilidad mundial”, 14 de octubre de 2016 http://agendaglobal.redtercermundo.... De este artículo se tomaron las cifras del FMI y de la UNCTAD.

|10| 11 Semejante tendencia incluso ha generado una suerte de “Edad Media de alta tecnología”: “Edad Media con reducidos grupos humanos que concentran los avances tecnológicos manteniendo crecientes exclusiones sociales, en medio de insospechadas tensiones políticas y con un marcado deterioro ecológico”. Al respecto, se puede leer el texto del autor de estas líneas: “Los riesgos de una nueva Edad Media de alta tecnología”, Rebelion.org: http://www.rebelion.org/noticia.php...

|11| La lista de organizaciones de la sociedad civil que se esfuerzan por sensibilizar a la opinión pública y cambiar la posición de los gobiernos es larga. Destaquemos los esfuerzos del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) con alcance internacional, de LATINDAD en América Latina o de Erlassjahr en Alemania, para rescatar estas pocas iniciativas a modo de ejemplo.

|12| Recordemos el paso histórico que significo este tipo de auditoria en Ecuador en los años 2007-2008. Allí, no solo que no se cumplieron todas sus recomendaciones de la comisión de auditoria, sino que, por el contrario, pocos años más tarde el gobierno que impulsó dicha auditoria: el de Rafael Correa, volvió a las mismas andanzas de endeudamiento acelerado y poco transparente, tal como en épocas anteriores.

|13| Entre los varios textos escrito sobre esta cuestión se recomienda ver Oscar Ugarteche y Alberto Acosta; “Global Economy Issues and the International Board of Arbitration for Sovereign Debt (IBASD)”, El Norte - Finnish Journal of Latin American Studies No. 2, (Diciembre 2007). http://www.elnorte.fi/archive/2007-....

|14| Son muchos los aportes de este autor sobre este tema, entre otros se puede revisar: Kunnibbert Raffer; “Debt Relief for Low Income Countries: Arbitration as the Alternative to Present Unsuccessful Debt Strategies” in WIDER, UNU, Helsinki (2001) http://www.wider.unu.edu/conference...

|15| Hay que indagar sobre la legalidad y la legitimidad de la deuda. No todas las deudas merecen similar tratamiento. Muchas deben ser desechadas desde el inicio, sobre todo aquellas que caen en la categoría de deudas odiosas (contratadas por una dictadura, p. ej.); además, existen otros créditos que, por sus condiciones, podrían ser considerados como usurarios (con tasas de interés desproporcionadas, que de antemano hicieron imposible el servicio de la deuda) y corruptos (contratadas en condiciones que no se ajustan a las normas legales del país acreedor o deudor, o a normas internacionales), que por definición deberían ser nulos. A modo de ejemplo de los factores que habría que considerar, se puede mencionar la existencia de cláusulas ilícitas, vicios de consentimiento, anatocismo, tasas de interés usurarias, gastos y comisiones desproporcionados (cubiertas por los deudores, sin control alguno), operaciones simuladas, colusión dolosa, deudas “estatizadas” o “socializadas”, etc.

|16| Propuestas para impulsar una transformación de la arquitectura financiera internacional colocando a las finanzas al servicio de la vida y no de la acumulación del capital existen. Véase el aporte de Alberto Acosta y John Cajas-Guijarro: Instituciones transformadoras para la economía global - Pensando caminos para dejar atrás el capitalismo. En Varios autores: La osadía de lo nuevo – Alternativas de política económica. Grupo de Trabajo Permanente de la Fundación Rosa Luxemburg. Abya Yala, Quito, 2015.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

EEUU contra la OMC y el orden multilateral

Cuerpo: 

Las reglas comerciales internacionales y las bases institucionales del mercado mundial se han visto sacudidas por la promoción proteccionista de la política “America First” de la segunda economía más importante (CIA Factbook dixit). Las declaraciones del presidente de EEUU sobre las acciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) contradicen el propósito general de la organización multilateral. La OMC ha sido el organismo multilateral encargado, desde 1995, de regular el comercio internacional a través del establecimiento de un marco normativo, no vinculante, y de mecanismos para solución de disputas comerciales entre sus miembros 164 miembros.

Desde la campaña presidencial, Donald Trump mencionó en varias ocasiones la posibilidad de que EEUU se saliera de la OMC, recordando el aislacionismo estadounidense de los años 20. Woodrow Wilson creó la Liga de las Naciones en 1919 y nunca se afilió formalmente porque los republicanos, liderados por Henry Cabot Losge, opinaron “que la Liga comprometería a los EEUU con una organización costosa que reduciría la capacidad de los EEUU para defender sus propios intereses”[1] La idea permanece, de ahí la posición estadounidense contra Naciones Unidas y sus organizaciones afiliadas.

De acuerdo al análisis de sus ex-asesores Peter Navarro y Steve Bannon, y su actual representante comercial Robert. Lighthizer, la OMC ha permitido el abuso comercial de China hacia EEUU. No obstante que EEUU ha ganado el 90% de las controversias comerciales promovidas en su contra en los últimos veinte años.[2] Aun siendo el máximo inversionista extranjero del mundo y el actor más importante en temas económicos internacionales, EEUU sostiene una ridícula postura de víctima del mercado mundial en general, y de China y México en particular.

A mediados de enero de 2018 el presidente de EEUU anunció una imposición arancelaria del 20% para importaciones de lavadores y del 30% para importaciones de paneles solares. La decisión corresponde a una represalia directa contra las corporaciones coreanas, LG y Samsung Electronics; la china, Suniva; y la manufactura y exportación mexicanas. Aunque la medida, en realidad no es capaz de desestabilizar por sí sola a la economía mundial, viola las reglas comerciales de la OMC y el espíritu de libertad de comercio que EEUU ha promovido desde 1944, la política del libre mercado impuesta, en algunos casos, por el FMI y el BM, y las normas anti-dumping. Todo para favorecer a dos corporaciones americanas: Whirpool y SolarWorld Americas Inc.

Las consecuencias de esta decisión unilateral estadounidense pueden ser desastrosas. La señal económica que envía el mercado mundial expresa el proyecto de re-escribir las reglas comerciales de manera unilateral a favor de EEUU. ¡Imperialismo clásico! En la economía interna, la protección a las grandes corporaciones y los efectos macroeconómicos que genera, en lugar de reducir el déficit comercial y promover crecimiento económico, va a generar una subida de precios de los productos protegidos mientras quiebra a las pequeñas empresas estadounidenses en esa rama. Todo sumará la pérdida de empleos en las industrias eslabonadas, como por ejemplo de instalación de paneles solares. En el contexto internacional, el desdén de EEUU hacia la OMC y las instituciones multilaterales diseñadas para mantener el orden y la paz en mercado mundial, podría dar el espacio a una guerra comercial arancelaria.

Contra la unilateral decisión estadounidense, China y Corea del Sur pueden denunciar a la OMC el aumento de los aranceles como prácticas injustas, medidas desleales de protección y dumping. México puede apelar normativamente a la medida por dos caminos: el Capítulo 19 del TLCAN, el cual regula las medidas arancelarias, y al sistema de solución de controversias de la OMC. No obstante, el respeto de los acuerdos multilaterales no parece ser de interés de EEUU y los mecanismos de resolución de controversias no serán, de este modo, vía multilateralismo.

El mensaje es claro: las normas de la OMC no puedan regular las relaciones comerciales globales si EEUU decide promover políticas proteccionistas contra el libre mercado. Ahí se fue a la basura toda la teoría del comercio internacional. Sobre esta lógica, se inaugura un escenario de conflictos comerciales que deforma la estructura y el rumbo del comercio internacional, en el cual las más afectadas serán las economías más pequeñas con menor desarrollo.

La política “America First” y el despotismo con que el gobierno americano enfrenta la política comercial y el orden multilateral global está en oposición abierta a la doctrina que EEUU mismo le impuso al mundo en la década de los noventa través de las reformas estructurales promovidas vía el Banco Mundial. Desde la formulación del GATT (1947) hasta la conformación de la OMC (1994), EEUU buscó promover la dinámica del mercado internacional y posicionarse como el rector de las reglas comerciales globales. Actualmente, la constante agresión a las instituciones multilaterales de EEUU conduce a una situación de creciente incertidumbre económica y tensión geopolítica. La instancia más importante para prevenir guerras comerciales globales es la OMC, sin esta imperará la ley del más fuerte.

 

[1] https://history.state.gov/milestones/1914-1920/league

[2] https://www.factcheck.org/2017/10/trump-wrong-wto-record/

Tema de investigación: 
Crisis económica

Economías de América Latina y el Caribe tendrán moderada recuperación en 2018 y crecerán 2,2%

Autor: 
Cuerpo: 

Las economías de América Latina y el Caribe experimentarían una moderada recuperación en 2018 y crecerían 2,2% el próximo año, luego de anotar 1,3% promedio en 2017, señaló hoy la CEPAL al entregar su informe Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2017.

Las proyecciones de actividad para la región se dan en un contexto internacional más favorable que el de los últimos años. Según el informe, en 2018 se espera que la economía global se expanda a tasas cercanas a las de 2017 (en torno al 3%) y que exista un mayor dinamismo relativo de las economías emergentes frente a las desarrolladas. En el plano monetario se mantendrá una situación de amplia liquidez y bajas tasas de interés internacionales.

Adicionalmente, la demanda interna jugará un papel importante en la aceleración del crecimiento en 2018, aunque con diferencias entre componentes. El consumo privado sigue siendo un motor de la demanda interna pero en 2018 se destacará el mayor aporte de la inversión, producto de la recuperación de la formación bruta de capital fijo, señaló hoy la CEPAL.

La Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, ofreció una conferencia de prensa en la sede central del organismo en Santiago, Chile, para dar a conocer el documento, en el cual el organismo regional de las Naciones Unidas analiza el desempeño de las economías y actualiza sus últimas proyecciones de crecimiento para los países (entregadas en octubre pasado) y entrega sus recomendaciones para fomentar en la región un desarrollo con mayor inclusión, igualdad y sostenibilidad ambiental.

“Si bien el espacio fiscal es reducido en la región, necesitamos impulsar políticas públicas activas para sostener el ciclo expansivo. Entre ellas están fortalecer la regulación, el desarrollo productivo, la recaudación y el comercio intrarregional”, señaló la máxima autoridad de la CEPAL. “Se debe priorizar un gasto con mayor impacto sobre el crecimiento y la desigualdad, y evitar fuertes ajustes en la inversión pública para proteger el crecimiento en el mediano plazo”, agregó Bárcena.

A pesar del contexto internacional más favorable persisten, según la CEPAL, algunos desafíos y riesgos latentes que pueden afectar la consolidación del crecimiento en el mediano plazo. En el ámbito financiero se presentan incertidumbres originadas por la normalización de las condiciones monetarias que han venido implementando o anunciando  la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), el Banco Central Europeo y el Banco de Japón. A estas se agrega  la tendencia hacia una mayor desregulación financiera (leyes de reforma de Wall Street y de protección al consumidor en Estados Unidos).

La eventual  reforma tributaria en Estados Unidos  podría traer aparejada una mayor volatilidad financiera producto del aumento de los flujos de capitales hacia ese país.También se presentan  riesgos geopolíticos, en especial aquellos derivados del mayor proteccionismo observado en algunos países y que se reflejan en el creciente apoyo a partidos anti-globalización en algunas naciones de Europa y la votación a favor del Brexit en el Reino Unido el año pasado.

El resultado regional en 2018 se explicará en parte por el mayor dinamismo que presentará el crecimiento económico de Brasil (2%, comparado con el 0,9% de 2017). Además, varios países que venían creciendo a tasas moderadas tendrán una aceleración de la actividad económica (por ejemplo Chile, de 1,5% en 2017 a 2,8%; Colombia, de 1,8% a 2,6%; y Perú, de 2,5% a 3,5%). En América Latina, Panamá será la economía que anotará la mayor tasa de expansión el próximo año (5,5%), seguida de República Dominicana (5,1%), y Nicaragua (5,0%). Cuba, Ecuador y Venezuela marcarán cifras de 1%, 1,3% y       -5,5%, respectivamente, mientras que el resto de las economías de América Latina crecerán entre 2% y 4%.

En el análisis por subregión, para el próximo año la CEPAL espera un mayor dinamismo en las economías de América del Sur, que crecería al 2% (comparado con el 0,8% registrado en 2017). Centroamérica, por su parte, tendría una tasa de crecimiento de 3,6%, por encima del 3,3% de 2017. En tanto, para el Caribe de habla inglesa u holandesa se estima un crecimiento promedio de 1,5% para 2018 (comparado con la casi nula expansión que registrará en 2017), a lo cual contribuiría el gasto en reconstrucción de los daños causados por los huracanes Irma y María en algunos de los países isleños.

En materia laboral, se espera que la tasa de desempleo comience disminuir a partir del 2018, en consonancia con la mejora del crecimiento económico. Entre 2016 y 2017 la desocupación urbana aumentó de 8,9% a 9,4% por un aumento de la tasa de participación y un estancamiento en la tasa de ocupación. Para 2018 el desempleo bajaría a 9,2% por el aumento de la ocupación producto de la mayor demanda agregada, indica el informe.

En su Balance Preliminar 2017, la CEPAL recomienda a los países ampliar el espacio fiscal de acuerdo con la realidad de cada uno y a partir de tareas diferenciadas. Por ejemplo, en países con baja recaudación se puede mantener el activismo tributario, mientras que en todos se debe intentar reducir la elusión y evasión fiscal –que llegó a 340.000 millones de dólares en 2015-, fortaleciendo la administración tributaria.

El organismo también indica que es necesario ampliar los mecanismos de cooperación internacional, evaluar los espacios para el uso de crédito público (de acuerdo con la relación deuda/PIB de cada país), fortalecer la provisión de bienes públicos con un alto rendimiento económico y social (como son la infraestructura, protección social, salud y educación) y aumentar el coeficiente de inversión mediante asociaciones público-privadas y el rediseño de incentivos fiscales para políticas industriales, además de mejorar los mecanismos de gestión de gasto público y de rendición de cuentas, y cautelar la inversión pública, entre otras medidas.

Tema de investigación: 
Crisis económica

El Banco Mundial prevé que América Latina crezca un 2% este año

Autor: 
Cuerpo: 

El crecimiento de la economía global está siendo más robusto de lo esperado. La expansión fue del 3% el pasado año y el Banco Mundial proyecta que se mantendrá en el 3,1% el que acaba de arrancar. Es un repunte que califica de “notable” cuando se compara con el 2,4% de 2016. La tendencia se acelera para América Latina. Los países de la región se alejan más de la recesión y duplicarán el ritmo de crecimiento al 2% en 2018, frente al 0,9% en 2017.

La nueva estimación para la economía global se mejora en dos décimas frente a lo adelantado en junio para 2018. La lectura de 2017 es tres décimas más alta. Este mejor comportamiento se explica por un impulso de la inversión en los países avanzados y a una aceleración de la actividad en los emergentes, que crecerá al 4,5% este año. El Fondo Monetario Internacional publicará sus proyecciones el 22 de enero en la cumbre de Davos (Suiza).

La recuperación, como señala el Banco Mundial, está mejor repartida. “El crecimiento mejoró en más de la mitad de las economías en 2017”, señala el informe. Y aunque las curvas muestran que la tendencia seguirá en 2018, anticipa que se moderará de forma gradual a lo largo de 2019 porque la inversión en los países avanzados se relajará y por una desaceleración de la demanda en China.

Otro de los factores que apoya el crecimiento en las economías emergentes y en desarrollo es que poco a poco se disipa el efecto lastre del mercado de las materias primas. La previsión es que el precio de la energía y de los metales industriales se estabilice a los niveles actuales, tras las ganancias registradas desde el pasado verano. También pasará algo similar con los productos agrícolas.

Brasil se beneficia especialmente de esta coyuntura. De contraerse un 3,5% en 2015 y 2016 pasó a crecer un 1% en 2017 y lo hará un 2% en 2018 para asentarse entorno al 2,4% los dos años sucesivos. Es un ritmo que está en línea con la expansión para el conjunto de América Latina. De una recesión del 1,5% en 2015 pasará a crecer más de un 2,6% entre 2019 y 2020, tras hacerlo un 2% este 2018.

Más consumo

La proyección para la región es muy parecida a la que se anticipó hace seis meses, con ajustes de una décima al alza para 2017 y a la baja para 2018. El consumo privado es el principal sustento a la actividad económica. El crecimiento habría sido mayor si la inversión no hubiera sido tan modesta. Venezuela es el punto negro, con una contracción en el crecimiento del 4,2% para este año tras un 16,1% en 2017.

México, la segunda mayor economía de América Latina, rindió algo mejor de lo esperado en 2017. El crecimiento se espera repunte al 2,1% este año y de ahí suba al 2,9% en 2019. El Banco Mundial cita, sin embargo, la incertidumbre que genera la negociación del acuerdo de libre cambio con Estados Unidos y Canadá. También cita como riesgo las elecciones presidenciales que se celebrarán en julio.

Argentina, al igual que Brasil, se recupera de la recesión. Crecerá un 3% este año y el que viene, tres décimas por encima al crecimiento en 2017 y lejos de la contracción del 2,2% en 2015. En su caso se beneficiará de las inversiones en el ámbito de las infraestructuras. El proceso de recuperación de Perú tras las inundaciones le permitirá crecer un 3,8% este año. Columbia lo hará un 2,9% y Chile un 2,4%.

Recursos internos

Pese a este panorama más favorable y equilibrado, persisten riesgos. El Banco Mundial cita la posibilidad de que se materialice algún tipo de estrés financiero por el alza de tipos de interés y los altos niveles de endeudamiento. “La condiciones de financiación siguen siendo benignas pero se restringirán conforme las políticas monetarias se vayan normalizando en la grande economías avanzadas”, advierte.

En el caso concreto de América Latina, señala que el impulso externo al crecimiento será menor porque la expansión en Estados Unidos y en China tenderá a moderases en 2019 y 2020. “La región necesitará depender más de los recursos internos que en el pasado”, anticipa el Banco Mundial. También indica que el potencial seguirá siendo inferior a la media histórica previa a la crisis, por la baja productividad.

El incremento del proteccionismo, junto a las tensiones geopolíticas, también jugará en contra a corto plazo. “La escalada de las restricciones puede hacer descarrilar la recuperación y deshacer todo lo que se ganó con los pasados esfuerzos liberalizadores”, alerta el informe. También se cita la disrupción que pueden crear los desastres naturales, en especial en los países donde el margen fiscal es más reducido.

Tema de investigación: 
Crisis económica

El Banco Mundial recorta drásticamente la previsión de crecimiento para América Latina

Autor: 
Cuerpo: 

El Banco Mundial habla de “cisnes negros” al analizar la coyuntura global, un término que se popularizó cuando se gestaba el derrumbe del sistema financiero hace una década. Hace seis meses, el organismo con sede en Washington esperaba que América Latina acelerara el crecimiento este año. Ahora lo deja en un anémico 0,6%, medio punto más bajo que en 2017 y lejos del 1,7% que proyectó en junio. Y advierte, también, de los riesgos por el coste de la deuda y la reversión en los flujos de capitales.

“Lamentablemente”, comienza el informe, “la región ha tropezado con algunos obstáculos”. Cita el giro inesperado en Argentina –que se contraerá un 2,5% este año–, la desaceleración en Brasil –que crecerá solo un 1,2% en año electoral–, el deterioro de la ya de por sí crítica situación en Venezuela –que se contraerá un 18,5%– y un empeoramiento generalizado del entorno externo, con una consecuente disminución de las ventas al exterior. Esta suma de factores provocará, en definitiva, que el crecimiento de la región sea finalmente más bajo de lo pronosticado este 2018.

La nueva proyección contrasta con la afirmación, la pasada primavera, de que la región había retomado “finalmente” la senda de un crecimiento cada vez mayor, tras seis años marcados por los retrocesos. La situación para el conjunto de Sudamérica es incluso peor, porque las economías del subcontinente se contraerán una décima y arrastrarán a la baja al conjunto latinoamericano. Si se excluye el ya habitual efecto lastre de Venezuela, crecerían un 1,2%.

La solidez de la economía estadounidense ejerce, por el contrario, de sustento. Especialmente en Centroamérica y, sobre todo, en México, un país muy interconectado con la primera potencia mundial y que se expandirá a un ritmo estable del 2,3%. Los técnicos, sin embargo, siguen viendo la cifra mexicana “por debajo de su potencial”. También es un factor positivo para la región China y la recuperación del precio de las materias primas, lo que explica que Colombia crezca un 2,7%. Perú lo hará un 3,9% y Chile un 4%.

La previsión del Banco Mundial es que el crecimiento repunte tras este bache a una tasa del 1,6% en 2019. Pero esta estimación dependerá de cómo vayan tomando cuerpo “los nubarrones que se ven en el horizonte”. El mayor es la normalización de la política monetaria en EEUU, que ya está provocando una “drástica reversión” en los flujos de capital que entran en la región.

La subida del precio del dinero hace que las inversiones a tipo fijo en EEUU sean mucho más atractivas y se añade a la fortaleza del dólar –la moneda de referencia en lo cruces de toda la región latinoamericana–, que está obligando a algunos bancos centrales de países emergentes a salir a “defender” sus divisas y elevando aún más los costes de la deuda. Es decir, el temor es que la moderación en 2018 sea algo más que una piedra en el camino. “La situación general es preocupante”, admite el informe, que en este punto lanza la voz de alarma por el impacto de las guerras comerciales.

Precariedad fiscal

“El entorno internacional”, insiste el Banco Mundial, “es poco auspicioso”. Carlos Végh, economista a cargo de América Latina y Caribe, reitera que esta fragilidad en la recuperación vuelve a poner en evidencia la necesidad de que se adopten reformas para garantizar que la región puede elevar los muros de contención para resistir choques externos y poder gestionar sus propios riesgos.

El informe hace referencia a la “precaria” situación fiscal de la región; 29 de los 32 países tendrán un balance fiscal negativo. La deuda pública, añade, superó el 60% del producto interior bruto y hay seis países donde está por encima del 80%. Esta situación no hace más que elevar la prima de riesgo. “El acceso y el costo del crédito internacional se complica justo cuando es más necesario”, lamenta, al tiempo que recuerda que esto limita el margen de acción fiscal.

“La región no tiene más remedio que aumentar el ritmo del ajuste fiscal para garantizar las sostenibilidad de la deuda en el corto y mediano plazo”, insiste el equipo de Végh, “especialmente si la entrada neta de capital sigue cayendo”. En este sentido, concluye diciendo que es importante entender la naturaleza de los riesgos para predecir sus efectos y definir una respuesta que los mitigue.

América Latina, por tanto, es una región particularmente expuesta a los riesgos. “Teniendo en cuenta la incertidumbre existente”, opina Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para la región, “es más importante que nunca fortalecerse para afrontar el futuro con mayores garantías”. Eso permitirá también recuperarse más rápido tras el cisne negro. "No se podrá gastar más pero sí habrá que hacerlo mejor", concluye, "para proteger a los vulnerables e incrementar el crecimiento".

Tema de investigación: 
Crisis económica

El Banco de España en la crisis

Cuerpo: 

El pasado 4 de febrero, EL PAÍS publicó un editorial titulado “El prestigio del Banco” en el que, refiriéndose a las “controversias y acusaciones cruzadas” sobre el papel del Banco de España en la crisis bancaria que se desarrolla a partir de 2008, señalaba que hasta ahora “no ha existido una explicación convincente” de su papel en la supervisión y que, puesto “que es imperativo mantener la credibilidad de la institución, no parece una buena idea que permanezca en silencio o no haga las aclaraciones necesarias”.

En los límites de este artículo no puedo intentar dar una respuesta suficiente, ni siquiera resumida a esas y otras reflexiones del editorial. Pero sí puedo señalar cuáles deben ser, en mi opinión, las líneas fundamentales de esa explicación de conjunto que se echa en falta.

El origen de la crisis

No se puede entender nuestra crisis bancaria sin referencia a la burbuja crediticia e inmobiliaria que precede a la crisis, que fue, obviamente, una de sus causas, aunque no la única.

El crédito a hogares y empresas había pasado de representar el 81% del PIB a finales de 1999 a suponer el 166% al cierre de 2008. Algunas partidas crediticias, como la hipotecaria o la destinada a la promoción inmobiliaria aumentaron su peso durante ese periodo desde el 35% del PIB, en el primer caso, hasta el 95%; y desde el 4% hasta el 28%, en el caso del crédito a promotor.

La crisis internacional tuvo un impacto muy significativo en la economía española. La práctica desaparición de algunos de los principales mercados de capitales mayoristas a lo largo de 2007 y 2008, como el interbancario o el de titulizaciones, dificultó la normal financiación de las entidades de crédito españolas, que, en aquellos momentos, presentaban cuantiosas necesidades de financiación exterior. La traslación de estas tensiones a la economía real no se hizo esperar y, a lo largo de 2009, el PIB y el empleo retrocedieron un 3,6% y un 6,1%, con gran impacto negativo en las entidades de crédito, que comenzaron a sufrir pérdidas en un entorno de desplome de los precios inmobiliarios y fuerte aumento del desempleo.

La estabilización que parecía lograda en 2010 se interrumpió en 2011. Todas las instituciones, nacionales e internacionales, incurrieron en grandes errores de previsión, también el Banco de España. Esto, unido a la crisis en los mercados de deuda pública en la zona euro, que llegó a poner en cuestión la supervivencia de la moneda común, llevó a un intenso deterioro de nuestras entidades de crédito, especialmente del sector de cajas. Hay un dato que es un buen indicador del grave colapso de financiación que sufrió nuestra economía en 2012: en agosto de 2012 las entidades de crédito españolas llegaron a tener una deuda con el Eurosistema de casi 412.000 millones de euros, lo que equivalía a más del 34% de la liquidez inyectada por el Eurosistema a los bancos del conjunto del área euro. El Eurosistema se había convertido en el principal y, en algunos momentos, casi único proveedor de liquidez de nuestra banca.

Cómo se enfrentó la crisis

La estrategia adoptada para hacer frente a la crisis buscaba evitar la quiebra en cadena de un buen número de instituciones financieras. Esa estrategia perseguía, utilizando recursos privados y públicos y cambios legales e institucionales, evitar la contaminación de todo el sector bancario español, haciendo posible su posterior reestructuración, eliminando el riesgo de que se produjera una crisis de confianza, tanto en los mercados como entre los depositantes.

Otra opción posible, la liquidación mediante concurso de acreedores de las entidades con problemas, habría tenido un efecto demoledor sobre la estabilidad del sistema financiero y habría supuesto la asunción de gran parte de las pérdidas por los depositantes, o por el contribuyente, en la medida en que el Estado hubiera cubierto esos depósitos, pues el importe que hubiera podido cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en aquellos momentos habría quedado muy por debajo del total a compensar. Dejando aparte el caso de Lehman, que era un banco de inversión, en ningún país de los que se han enfrentado en los últimos años a una crisis bancaria se ha optado por dejar caer a los bancos que no pudieran hacer frente a la situación por sí solos.

En la estrategia adoptada primaron las soluciones privadas, mediante el saneamiento del balance de las entidades con sus propios recursos, a través de operaciones corporativas, acudiendo al propio sector a través del FGD y, solo en última instancia, mediante la inyección de fondos públicos —incluida la ayuda europea asociada al programa de asistencia financiera firmado en 2012—. No hay que olvidar que entre 2008 y 2013 las entidades de crédito españolas realizaron saneamientos por un total cercano a los 270.000 millones de euros, asumidos en su mayor parte por los accionistas de esas entidades. Hay que subrayar que los depósitos de clientes no sufrieron pérdida alguna.

También hay que recordar que, en nuestro caso, no se consideró una solución a la inglesa, a la alemana o a la holandesa, consistente en la inmediata nacionalización de las entidades en crisis, incluso entidades de gran tamaño. Aun así, el coste de la crisis en términos de recursos públicos, del que el Banco de España viene informando con detalle desde 2013, ha sido elevado, si bien, en términos de PIB se sitúa cerca del registrado en otros países de la zona euro.

El Banco de España 2008-2012

No tengo ninguna razón para pensar que el Banco de España no actuase en función del interés general y respetando la normativa vigente en cada momento. Pero esto no quiere decir, naturalmente, que acertase siempre, que adoptase siempre las decisiones óptimas, bien por insuficiencias propias, bien por restricciones políticas e institucionales —severas en el sector de cajas de ahorro—, bien por deficiencias de información en casos que después, cuando han podido ser estudiados con mejor información, han tenido derivaciones, judiciales o de otro orden. Pero creo que es obligado distinguir entre insuficiencias o, incluso, errores, y actuaciones susceptibles de reproche legal.

En relación con la valoración que merece la transparencia del Banco de España como supervisor, una cuestión que no puede ser ignorada es el deber legal de confidencialidad —idéntico o muy parecido al que existe en el Mecanismo Único de Supervisión del BCE y el resto de los supervisores nacionales—, que no le permite ofrecer una explicación pública de sus actuaciones cuando afectan a entidades concretas.

La actuación del Banco de España en la crisis está recogida y explicada con mucho detalle en la amplísima documentación que se ha ido publicando desde 2008 y que puede consultarse en Internet, en el portal del Banco de España sobre Reestructuración Financiera. Pero, superada la crisis y estabilizada la nueva supervisión europea y, en el marco de esta, la supervisión del Banco de España, es, seguramente, el momento de ofrecer una visión de conjunto de cuál fue la actuación del Banco durante el periodo 2008-2012.

 

Fuente:

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El Dólar: pre y post Trump

Cuerpo: 
v\:* {behavior:url(#default#VML);} o\:* {behavior:url(#default#VML);} w\:* {behavior:url(#default#VML);} .shape {behavior:url(#default#VML);}

El Dólar: pre y post Trump

Los mercados cambiarios en América Latina han sufrido de una gran volatilidad en los últimos meses. Se han hecho grandes apuestas contrarias en los mercados de divisas de las monedas latinoamericanas, principalmente debido a las declaraciones del candidato, y luego del presidente de EEUU, sobre el libre comercio y la política 

Desde las elecciones del 8 de noviembre de 2016, todas las monedas latinas perdieron frente al dólar, salvo el sol y el peso colombiano. Las promesas (o amenazas) de campaña contra América Latina, llevó a que los mercados financieros descontarán los peores escenarios económicos. Estas son una posible guerra comercial debido al proteccionismo declarado, al impuesto a las remesas, la deportación masiva de migrantes ilegales, y el bloqueo del movimiento de personas. De otro lado, para Latinoamérica el aumento temporal de los precios del cobre, petróleo, oro y plata fue un gran soporte para las divisas, especialmente de los países mineros y petroleros de la región, así como el acuerdo de paz de 

Del 10 de octubre de 2016 hasta la toma de protesta el 20 de enero de 2017, la moneda más afectada de América Latina fue el peso mexicano, que presentó una depreciación del 13.58%, tal vez debido a que México ha sido el país más hostilizado. El muro fronterizo, la deportación masiva  y la  renegociación del TLCAN o su disolución amenazan el tipo de cambio. Existe superávit comercial mexicano. Sin embargo, este superávit tiene complicaciones, por ejemplo de “producción compartida”: con 60% del total de bienes producidos entre ambos países fabricados en México y 40% en el vecino del norte,i Situación que no se desanudará ni con aranceles ni con 

La segunda moneda más afectada de la región fue el peso argentino por la certeza que la apuesta del gobierno de Macri sobre EEUU está perdida. Los bonos de deuda argentinos son los de mayor rentabilidad en dólares y son cotizados en Nueva York con gran demanda. Es poco probable que Macri cumpla con las expectativas que tenía de mejorar las relaciones entre ambos países, y por el contrario, es más probable que su bajo crecimiento económico sea aún más bajo si persiste en esa 

Argentina es el primer productor de limones del mundo, aunque no los exportaba a EEUU, por un juicio entablado, desde hace ya 15 años. Sin embargo, para en marzo y abril de 2017 se tenía contemplado recomenzar las exportaciones del cítrico, pero el 24 de enero el Departamento de Agricultura de Estados Unidos anunció el bloqueo a la llegada de cítricos argentinos, por orden de la Casa 

Luego de la toma de protesta, el 20 de enero del 2017, todas las monedas latinas, a excepción del peso argentino, se han apreciado de manera significativa. El más apreciado fue el peso mexicano, en un rebote especulativo, con 5.09%, seguido del real brasileño y peso chileno, que se apreciaron 1.90% y 1.98% respectivamente. El peso chileno y el sol peruano, en general, se han visto  fortalecidos, impulsados en gran medida por los precios de los minerales a finales del 2016.

El real brasileño se ha mostrado bastante estable y se ha apreciado 1.9% desde la toma de protesta de Trump. Entre las causas de este comportamiento se encuentran: la firmeza del Banco Central  brasileño, que contrarresta la incertidumbre provocada por los escándalos políticos; que el real viene de una profunda depreciación desde el 2015; y los posibles beneficios para la producción de soja del mercado del pacifico, especialmente con la renuncia de EEUU al TPP, lo cual no le permitirá competir con las mismos aranceles que el resto de los 

La renuncia del TPP por parte de EEUU no afectó, sin embargo, a las monedas latinas, posiblemente por la inmediata reacción de China de incorporar a dichos países (México, Chile y Perú) a la Asociación Económica Regional (RCEP) y al  Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP).

Los riesgos están presentes ante lo que aparentemente es la definición de nuevas reglas del juego internacionales de manera unilateral de parte de EEUU en su redespliegue económico; análogo a los gobiernos republicanos de Coolidge y Hoover de los locos años 20 de gran prosperidad. Gobiernos que, cabe recordar, terminaron abruptamente en la gran depresión de 1929.

 

 

[i]BBC MUNDO, 2017. Tras las críticas de Trump, ¿cómo es realmente la balanza comercial entre México y EE.UU.?, Washington: BBC.

Cué, C., 2017."Primer efecto Trump en Argentina: paralizada la exportación de limones", 23 de enero, 2017, Diario El País. Madrid

Moreno, J. M., 2017. "¿Qué explica el rally del peso con Trump Presidente?", Diario El Excelsior, Suplemento Dinero Llama Dinero, . Publicado el Lunes, 30 Enero 2017, Ciudad de México

Saavedra, M., 2017. "INEI: minería creció 16,29% pero pesca cayó 10,09% en el 2016", miércoles 01 de febrero del 2017, diario El Comercio. Lima:

NOTIMEX, 2017. "Brasil quiere aprovechar el proteccionismo de Trump para exportar soja y carne a más mercados",  1/02/2017 El Economista, Madrid.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El FMI y la próxima crisis

Cuerpo: 

El Fondo Monetario Internacional  ha emitido una alerta de que  la turbulencia en los mercados financieros y la caída de los precios de los activos está debilitando la economía mundial, la cual ya de por si atraviesa por problemas debido a la “modestia recuperación” de las economías avanzadas. Las expectativas de crecimiento para China son a la baja, lo cual impaxta en los débiles precios del petróleo y en general disminuye las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes y las de bajo ingreso.  Antes de la reunión del G-20 en Shanghái, el FMI pidió a los responsables políticos del G-20 llevar a cabo acciones multilaterales audaces para estimular el crecimiento y limitan el riesgo ¿pero el FMI se pueden preparar para la próxima crisis?

La respuesta de los funcionarios del G-20 fue negativa. El secretario del Tesoro de Estados Unidos Jacob J. Ley trató de amortiguar las expectativas de cualquier actividad gubernamental, advirtiendo "No hay que esperar una respuesta a la crisis en un entorno no-crisis". Del mismo modo, el ministro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble de Alemania declaró que "El año fiscal, así como las políticas monetarias han alcanzado sus límites”

El FMI, a continuación, puede ser el "primer nivel de respuesta" en caso de una mayor volatilidad y debilitamiento. La aprobación del cambio en el sistema de cuotas permite al FMI, darles una mayor representatividad a los miembros que aumenten sus recursos financieros.  Christine Lagarde, que acaba de ser reelegida para un segundo mandato, ha expresado que la instauración de nuevos programas de crédito, como la Línea de Crédito Flexible (LCF) y la Línea de Liquidez (PLL), ha fortalecido la red de seguridad mundial. Estos programas permiten que el FMI preste rápidamente a países con políticas sólidas. Pero fuera del FMI, Lagarde afirma que la red de seguridad se ha convertido en "fragmentada y asimétrica." Por lo tanto, se propone, "En lugar de confiar en un sistema fragmentado e incompleto de los acuerdos regionales y bilaterales, necesitamos una red internacional funcionamiento de los instrumentos de precaución que funcione para todos. "

Sin embargo, ¿es la falta de provisión de liquidez el principal problema que enfrentan las naciones de mercados emergentes? El Financial Times cita a Lagarde quien  afirma que toda asistencia a los exportadores de petróleo como Azerbaiyán y Nigeria debe venir sin ningún estigma, estos países  son claramente las víctimas de los choques externos,  pero también es importante entender que los choques externos no siempre son transitorios, y pueden continuar durante largos períodos de tiempo.

Hay muchas razones para esperar que persistan los bajos precios de las materias primas.  Si es así, los gobiernos de los países exportadores de materias primas acostumbrados a mayores ingresos pueden verse obligados a llevar abajo sus planes de gasto. Los niveles de deuda que parecían razonables en un conjunto de precios de exportación pueden llegar a ser insostenibles. En estas circunstancias, los países involucrados pueden enfrentarse a preguntas sobre su solvencia.

¿Pero es el FMI el organismo adecuado para hacer frente a la insolvencia? Los préstamos del FMI en tales circunstancias se han vuelto más comunes. Carmen M. Reinhart, de la Escuela Kennedy de Gobierno de Harvard y Christoph Trebesch de la Universidad de Munich mostraron que alrededor del 40% de los programas del FMI en los años 1990 y 2000 se destinó a países en alguna etapa de incumplimiento o reestructuración de la deuda oficial, a pesar de la política oficial del FMI de que no se prestan a los países en mora. Reinhart y Trebesch atribuyen la prevalencia de la continuación de los préstamos (que ha sido denominado "préstamo reincidente"), en parte, a la tolerancia de la continua falta de pago de la deuda del gobierno.

Más recientemente, la credibilidad del FMI sufrió un golpe debido a su implicación con Grecia y los gobiernos europeos que prestaron a ella en 2010. (Véase Paul Blustein para una cuenta de ese período.) Las directrices del FMI 's para la concesión de "acceso excepcional" para un miembro estipula que ese tipo de préstamo sólo podría llevarse a cabo si la deuda del miembro era sostenible en el mediano plazo. La deuda griega no era clara, por lo que el Fondo justifica sus préstamos con el argumento de que existía un riesgo de "efectos secundarios sistémicos internacionales." Sin embargo, la disposición del FMI a participar en el préstamo de rescate de 2010, sólo retrasa la eventual reestructuración de la deuda griega en 2012.

Reinhart y Trebesch  exponen que la intervención del FMI en deudas crónicas y la financiación del desarrollo, hace que sea más difícil concentrarse en su papel principal el cual es conceder créditos en una crisis de balanza de pagos. Por otra parte, su asociación con casos de insolvencia a largo plazo puede "echar a perder todos sus préstamos." Esto puede explicar la respuesta limitada a los programas de provisión de liquidez del FMI. Sólo Colombia, México y Polonia han mostrado interés en la LCF, y la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Marruecos en el PLL.

Incluso si el FMI recibe el poder para implementar nuevos programas, por lo tanto, su historial de crédito puede disuadir a los prestatarios potenciales. Este problema se agrava si el FMI trata a los países que necesitan para adaptarse a una nueva economía global como prestatarios temporales que sólo necesitan ayuda hasta que los precios de las materias primas suban. Los días en que las economías de mercados emergentes registran habitualmente altas tasas de crecimiento pueden haber llegado a su fin. Si es así, la reestructuración de la deuda puede llegar a ser un evento más común que debe ser abordado directamente.

Tema de investigación: 
Crisis económica

El Fondo Monetario Europeo y la profundización de la regionalización

Cuerpo: 

En medio de la Crisis Griega extendida a toda la zona Euro, los países de la región buscan una alternativa a la intervención de Instituciones como el Fondo Monetario Internacional, después de hace un año darle su apoyo, tienen razones para desconfiar de las políticas de ajuste estructural, y reclaman que no son medidas recomendables para Europa.

Como alternativa se ve en camino la creación del Fondo Monetario Europeo de esta forma superar los obstáculos para el rescate griego que Alemania y Francia no podrían llevar a cabo por el repudio social. Se vislumbra así un paso más en la regionalización de las instituciones financieras que ocurre simultáneamente en América Latina, Asia y Medio Oriente.

Disponible: Click aqui

Tema de investigación: 
Crisis económica

Un FMI europeo en miniatura

Cuerpo: 

Ante los graves problemas fiscales y de endeudamiento que ha presentado la Zona Euro, el proyecto de creación de un Fondo Monetario Europeo suena más latente. Éste, servirá como un embrión del FMI: teniendo la posibilidad de comprar deuda en los mercados como un inversor más, prestar dinero a los países con problemas a un tipo de interés más asequible y a plazos más holgados, actuar como cortafuegos al apoyar a la banca si es necesario. Sin embargo, muchos especialistas consideran la institución no es suficiente y que los problemas de la Zona no cesarán; sobre todo si no se toman las medidas pertinentes.

El Laberinto. Cómo América Latina y el Caribe puede navegar la economía global.

Cuerpo: 

Latinoamérica se encuentra en una situación económica adversa que Andrew Powell, coordinador del actual informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), no duda en llamar "laberinto complicado" hacia el crecimiento en tanto no se logren sortear con éxito los obstáculos internos y externos de carácter económico. A continuación una breve introducción de cada apartado:

Capítulo 2: Los riesgos para la economía global y las consecuencias para América Latina y el Caribe.

El débil desempeño económico en Estados Unidos, Europa, Japón y China es la prueba irrefutable que, a excepción del beneficio mayoritario de la baja en el precio del petróleo para la región Latinoamérica en conjunto, los choques externos son desfavorables y, en consecuencia, la obligación es promocionar programas que incrementen la productividad a nivel interno.

Capítulo 3: Los precios de las materias primas.

Al margen del debate sobre el origen estructural o financiero de la caída en el precio de las materias primas desde el 2011, lo claro es su comportamiento volátil e incierto. Como resultado, tanto los exportadores como los importadores deben optar por coberturas financieras, fondos de estabilización y reformas tributarias.

Capítulo 4: Políticas monetarias divergentes en Estados Unidos y Europa.

Si para Estados Unidos se habla de una lenta pero continua recuperación económica, en el caso de Europa el consenso apunta hacia un franco estancamiento. Tal es el origen de la divergencia en cuanto a política monetaria se refiere: encarecimiento del crédito en América y más relajación monetaria en Europa. El interés de Latinoamérica pasa por la conveniencia de contratar deuda en dólares o euros y el impacto sobre las reservas interncionales.

Capítulo 5: La evolución monetaria y financiera.

La reducción de las reservas internacionales; la política monetaria bajo entorno de inflación creciente y producción menor; las empresas con  problemas de deuda, cobertura, amortización y liquidez; y la reducción del crédito por parte de la banca, hacen imperioso identificar y amortiguar  los riesgos financieros sistémicos.

Capítulo 6: Posiciones fiscales y alternativas de política.

Las bajas tasas de crecimiento del aparato productivo, los menores precios de las materias primas y la resaca de políticas fiscales expansivas implementadas desde 2008 han deteriorado los balances fiscales de la mayoría de los países. La decisión de consolidación fiscal o respuesta contracíclica debe tomar en cuenta la brecha del producto y el déficit gubernamental

Capítulo 7: Los restos macroeconómicos de las políticas sociales.

¿Cómo mantener la racha de mejoramiento de los indicadores sociales impulsada por el cuantioso gasto público a partir de la Gran Recesión? Mejorando la eficiencia al centrarse en la calidad, promover la estabilidad y protección de los ingresos sin distorsionar los incentivos de los trabajadores y, por último, proceder con cautela en relación con la aprobación de compromisos potencialmente costosos e irreversibles.

Capítulo 8: Conclusiones y recomendaciones para las políticas.

La subida de las tasas de interés orquestada por la FED en Estados Unidos, la fragilidad de los balances de las empresas y el sector financiero y, finalmente, la posición fiscal adversa de la región, son los retos a superar en Latinoamérica. La agenda que adopte cada país debe obedecer a sus características específicas.

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

El Proteccionismo y la Renegociación del TLCAN

Cuerpo: 

EL PROTECCIONISMO Y LA RENEGOCIACIÓN DEL TLCAN

 

Oscar Ugarteche[1]

Myrsia Eliany Sánchez

Armando Negrete

 

Introducir un cambio de la dinámica del comercio estadounidense con el mundo y, especialmente, con China, México y Canadá fue una de las más poderosas promesas de campaña que llevó a Trump a la presidencia de EEUU. Sin embargo, hasta el segundo trimestre de su mandato, el tema no se ha resuelto e, incluso, la postura no se ha definido por completo, no obstante, su postura antiglobalizadora-unilateral “América First”.

A medida que la globalización, la apertura de mercado y el encadenamiento internacional de la producción se han intensificado, desde 1980, la competencia de las empresas transnacionales se ha convertido en la competencia de las economías nacionales. Con sus inmensos capitales, la movilidad y flexibilidad de sus procesos de producción, son las empresas trasnacionales las que poseen la fuerza política y económica de crear empleos, impulsar mercados, formar capital y generar crecimiento en economías nacionales y determinar las relaciones entre los países, y no a la inversa. Es por ello, que pese al sufrido 0.7% de crecimiento del PIB de EEUU del primer cuarto del año, se espera, para el segundo trimestre, un repunte del crecimiento a un ritmo anual del 3.9%.

¿Por qué ha mantenido EEUU, desde la década de los ochenta, un creciente déficit comercial con el resto del mundo? El déficit externo se ha convertido en una constante de su política económica, lo cual implica inyectar dólares al resto del mundo y depreciar el valor de su moneda. Este fenómeno resulta en una creciente exportación de capitales productivos (IED) y flujos de corto plazo hacia países con mayor desregulación laboral y menores costos de producción, así como juegos de arbitraje en los mercados de valores, en los cambiarios y en los mercados de commodities. De otro lado, las cadenas globales de valor fruto de la IED resultan para Estados Unidos en un aumento en la importación de bienes y servicios comparativamente más baratos y mejores, incluidos los bienes intermedios.  Por estas razones tienen esos inmensos déficits desde los años 80. Pero las razones de Estado no son las razones de las trasnacionales.

El Tratado Trilateral de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado en 1994 entre EEUU, Canadá y México, ofreció a EEUU y a sus empresas transnacionales la capacidad de deslocalizar la producción y construir cadenas globales de valor subregionales, así llamadas líneas de producción compartidas. El TLCAN, según Trump, ha sido el culpable de la desindustrialización, el creciente desempleo y los bajos salarios estadounidenses. No toma en cuenta que se firmó para beneficio de las trasnacionales estadounidenses y en perjuicio de la industria y agro mexicanos; la consecuencia ha sido la migración masiva del campo mexicano hacia EEUU a partir de entonces.

El informe de la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU, publicado en abril de 2017, mostró un incremento en el número de empleos de 211,000 y una reducción de la tasa de desempleo a 4.4% de las PEA. Mostró igualmente que los salarios promedio por hora aumentaron en 65 centavos en el mismo periodo. Debemos recordar que hay una reducción de la oferta laboral, en parte, por la creciente detención de migrantes a partir de enero y por las constantes amenazas de la construcción de un muro fronterizo que divide mercados laborales contiguos. Es decir, con menos oferta laboral y la misma demanda el impacto real del crecimiento salarial es de 0.03% en el periodo abril 2016 a abril 2017. Éste será el flanco débil de Trump.

La política estadounidense para reactivar la economía y recuperar el nivel de empleo se propone mediante el aumento del gasto público en infraestructura y defensa mientras se restringe la movilidad laboral. Sin embargo, esta política puede tener un efecto contrario y estimular la fuga de empresas al exterior. La medida clave de compensación a las empresas por el alza salarial es la propuesta de Trump de reducir la tasa de los impuestos a las utilidades corporativas del 35% al 15%. Su política fiscal pretende reactivar el crecimiento y aumentar la competitividad de las empresas, aunque disminuye ingresos fiscales lo que compensa con el desmantelamiento de los servicios sociales. Es una política de concentración del ingreso muy marcada.

Una política adicional para impulsar el crecimiento económico y el empleo es el cambio en los términos del TLCAN. Este tendrá consecuencias sobre todos los países que tengan acuerdos de libre comercio con EEUU, que son: Colombia, Perú y Chile, Centroamérica y República Dominicana. Donald Trump, después de calificar al TLCAN como desastroso para su país, iniciará las renegociaciones formales del acuerdo comercial con sus socios México y Canadá en agosto de 2017. De acuerdo con el representante comercial de EEUU Robert Lighthizer, los principales términos a renegociar serán: comercio digital, propiedad intelectual, medio ambiente, asuntos laborales y una cláusula del tipo de cambio. Previsiblemente no hay nada referente a los impuestos fronterizos ni a las remesas. Las empresas ya le hicieron saber que eso no se toca. Lo más peligroso es congelar los tipos de cambio y dolarizar la región como desean.

De esta manera, más que una renegociación del TLCAN, lo que se vislumbra son adiciones a la estructura original del tratado, en la que se reproducirá la misma estructura subordinada para México y Canadá. Sin embargo, el discurso proteccionista de Trump sí le abre la posibilidad a México, y a toda América Latina, de repensar la estructura de su base productiva y sus relaciones económicas internacionales. Brinda la oportunidad también para mirar cuán subordinado está el aparato político a la voluntad transnacional y la estructura económica nacional a la producción internacional y el mercado mundial y quizás reaccionar frente a esto.

 

[1] Oscar Ugarteche, Investigador titular Instituto Investigaciones Económicas UNAM, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, coordinador Proyecto Obela

Myrsia Eliany Sánchez, proyecto Obela

Armando Negrete, webmaster proyecto Obela

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El apoyo a la democracia en América Latina cae por quinto año consecutivo, según Latinobarómetro

Cuerpo: 

Los latinoamericanos están cada vez menos satisfechos con la salud de sus democracias y, lo que es peor, también creen menos en ella como la mejor forma de gobierno. Según el último Latinobarómetro, una prestigiosa encuesta regional que analiza 20.000 entrevistas realizadas en 18 países, el respaldo ha caído desde el 54% en 2016 al 53% este año, la quinta bajada consecutiva desde 2010, cuando se alcanzó un pico de 61%. El informe concluye que el declive de la democracia es lento e invisible “como la diabetes”. “Hay países que no son enfermos terminales, pero padecen una diabetes democrática generalizada. No ves el mal, no hay síntomas que llamen la atención, pero si no la tratas termina matándote”, dice la chilena Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, durante la presentación del informe 2017 en la sede del BID en Buenos Aires.

Este año, la encuesta se atrasó por la crisis en Venezuela. Lagos celebra la oportunidad de analizar un país “cuando está la fiebre alta”, pero advierte que la situación en Caracas “le ha hecho muy mal a la región por los problemas que oculta en otros países”. “Desde 2010 el apoyo a la democracia ha caído ocho puntos en promedio y aumentaron los indiferentes del 23% al 25% sólo en un año. La gente se aleja de los gobiernos y de las ideologías. También vemos una tremenda variación regional, porque tenemos 18 países, no una región homogénea”, dice Lagos.

Entre los ciudadanos que menos apoyan la democracia como sistema de gobierno están los brasileños (43%)y los mexicanos (38%). Al tope del listado, pero por la positiva, los venezolanos, con un 78% de apoyo. ¿Cómo se explica esto? “Entendemos que es una cuestión aspiracional. Los venezolanos están en crisis pero defienden a la democracia como la mejor opción”, explica Lagos. Cuando se trata de opinar sobre la salud del sistema actual las cifras se invierten: solo el 22% de los venezolanos se declara “muy satisfecho” o “más bien satisfecho” con la situación política y social.

Deterioro de Venezuela

La curva de satisfacción de los venezolanos no ha dejado de caer 2010, cuando alcanzó el 57% de opiniones positivas, pero, pese a lo que pueda creerse, Venezuela es más optimista que Brasil y México. Este año, sólo el 13% de los brasileños se declararon satisfechos, en línea con los mexicanos, que apenas llegaron al 18%.

Sólo en tres países están satisfechos con su democracia: Uruguay (57%), Nicaragua(52%) y Ecuador (51%). Argentina se encuentra quinta después de Costa Rica, con un 38%. Pero “vistos en conjunto, los indicadores revelan el deterioro sistemático y creciente de las democracias de la región. Los gobiernos sufren la misma suerte, cada año los latinoamericanos los aprueban menos. Lo que hoy es el promedio antes era el mínimo. No se observan indicadores de consolidación, sino, acaso, indicadores de des-consolidación”, advierte el estudio. La desconfianza en el gobierno alcanza al 92% de los brasileños y al 85% de los mexicanos.

El informe destaca un escenario que, a simple vista, puede parecer contradictorio: la caída de los indicadores políticos y sociales coincide con una subida generalizada de los económicos. El 54% de los latinoamericanos dijeron a los encuestadores de Latinobarómetro que su dinero les alcanza para llegar a fin de mes, dos puntos más que en 2016. Al tope se encuentran los brasileños, con el 68%, y en el último escalón los venezolanos, con el 21%. La conclusión del estudio es que hay “una disociación entre dos mundos, el mundo de la economía, y el mundo del poder político”. “La economía va bien para un lado y la democracia va para otro. No hay relación entre ellas, porque si bien hay una mitad de la población que se benefició, hay otra que está mirando. La región es bipolar: hay éxito económico y pobreza, lo económico avanza y los valores caen para abajo”, dice Lagos, para quien hoy, más que nunca, “la democracia no tiene que ver con la economía”.

 

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El ascenso del yuan como moneda de reserva internacional

Cuerpo: 

El ascenso del yuan como moneda de reserva internacional

El 23 de marzo del 2009,  en el fondo de la crisis financiera mundial y apenas cinco días después de anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos anunciando la compra de un primer tramo de bonos del Tesoro como parte de su programa de rescate, el gobernador del Banco Popular de China (BPC), Zhou Xiaochuan, expuso una cautelosa propuesta para la reforma al sistema monetario internacional.  La pieza central de la propuesta fue la creación de una nueva moneda de reserva internacional, que naciera de forma soberana y estuviera desligada de aquellos países que basaran  su divisa en el crédito, cuidando no mencionar a Estados Unidos.

Como primer paso el Gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan sugirió el uso de los derechos especiales de giro del FMI, mismos que podrían ser utilizados como activo de reserva, para realizar transacciones financieras  y para liquidación en el comercio internacional. Con el tiempo, los DEG podrían transitar de su configuración actual a una que fuera respaldada por activos reales y sirviera como un fondo de reserva de unidades de cuenta. La propuesta fue motivada en gran parte por las  grandes pérdidas de capital del Banco Popular de China, por las enormes reservas en dólares y por la inestabilidad financiera que trajo consigo la crisis.

La propuesta fue cordialmente aceptada pero poco a poco se fue desvaneciendo.

Decidido a superar su situación de gestión de reservas, y de igual modo contribuir en la creación de un sistema monetario internacional más diversificado, más líquido y menos volátil, el gobernador Zhou eligió otra opción: internacionalizar el yuan haciéndolo utilizable como la facturación y liquidación para el comercio internacional y las transacciones financieras. Esto era un gran paso para la apertura de capitales, suponía un yuan totalmente convertible que posteriormente asumiría un papel como moneda de reserva en el orden monetario internacional, de esta forma disminuiría la necesidad de adquirir dólares y se reducirían los riesgos por tipo de cambio.

Cuatro meses después de haberse establecido el comercio transfronterizo entre China Continental y Hong Kong que hizo posible comerciar en yuanes, se emprendió un programa piloto con el fin de internacionalizar la divisa y emprender una integración financiera global. Como primer paso el yuan seria probado como unidad de cuenta para transacciones internacionales lo que permitiría al mismo circular fuera de China continental. Como segundo paso, se busco que la divisa se expandiera y pudiera estar disponible para los mercados nacientes, principalmente del pacifico, para posteriormente probar su comportamiento en las inversiones. Para 2010 se les permitió a las entidades extranjeras financieras y no financieras invertir en bonos emitidos en yuanes los cuales fueron denominados “dim sum”.

A finales del 2011, la tercera etapa se inauguró con el establecimiento de empresas en Hong Kong y permitiendo la entrada de inversión extranjera a los mercados de capitales a través del programa de inversores institucionales extranjeros calificados. Estas medidas de liberalización en el mercado de capitales se aceleraron rápidamente. En noviembre del 2014 nace el programa stock connect, con el cual las bolsas de Shanghai y Hong Kong quedan conectadas. En diciembre del 2015, Corea del Sur emite los denominados “bonos panda”, los bonos son emitidos en yuanes con lo que se convierte en el primer gobierno soberano en vender bonos en moneda China.

El proceso de internacionalización se ha llevado a buen ritmo y adicionalmente se emprendieron  iniciativas de profundización financiera de largo alcance. En agosto del 2015, como parte de la reforma al tipo de cambio, China transitó a un régimen de flotación administrada más susceptible a las señales de precios en dos vías. El tipo de cambio quedaría compuesto por una cesta ponderada de 13 monedas guiando al yuan a una valorización en el mercado de divisas. A finales de octubredel 2015, como parte de una liberalización igualmente notable de las tasas de interés, el techo de las tasas de los depósitos en los bancos comerciales y de crédito rural fue eliminado.

Por último, en octubre del  2015 un nuevo Sistema de Pagos Interbancarios transfronterizo, que conecta a los usuarios globales del yuan bajo un mismo paraguas y proporciona una plataforma optimizada para la liquidación de pagos fue puesto en marcha. Con el tiempo el sistema adquirirá su propia línea de comunicación y tendrá la capacidad de operar de forma independiente, lo que será una pieza importante en el rompecabezas debido a la falta de infraestructura del mercado,  que impedía a los inversionistas institucionales de Asia liquidar sus pagos denominados en moneda local el mismo día de la operación, aliviando los problemas de dependencia de la llamada tercera zona horaria.

El 30 de noviembre de 2015, después del rechazo a la propuesta encaminada a crear una nueva moneda de reserva internacional, el FMI decidió  incluir formalmente el yuan como una de las cinco monedas fuertes en su cesta del DEG.

El camino que el yuan tiene por recorrer es complicado y tiene que ir escalando peldaños, es difícil decir que en el corto plazo pueda sustituir al dólar, sin embargo bien podría establecerse como alternativa y poco a poco ganar protagonismo en los próximos años.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El camino al poder en Brasil

Cuerpo: 

The path to power in Brazil.

Brazilian politics at the crossroads trhough the 2018 presidential election.

Brazil is in the midst of an impeachment trial, a serious financial crisis, and a corruption investigation that threatens to bring down even more of the country’s top leaders. In 2018, Brazil will conduct presidential elections that are likely to mark one of the most uncertain political moments in the last few decades. Shaken by recurrent scandals, Brazil’s political parties have lost credibility. At the same time, those in power today are fiercely trying to reposition themselves to maintain their status. Brazil is at a crossroads: it must either reinvent its political forces or deepen the fragmentation contributing to an unprecedented crisis in modern Brasília.

The country will face troubled times until its next election. After the initial impeachment proceedings against President Dilma Rousseff (PT—Worker’s Party), the interim government that took office in May 2016 will have to work hard to preserve its fragile coalition. Rousseff’s impeachment will likely be confirmed by the Senate in August. This will strengthen interim President Michel Temer’s position in relation to Congress, but he must carefully maneuver among political coalitions to get the necessary structural reforms approved. At the same time, Operation Car Wash—a corruption investigation involving politicians, construction companies, and the state oil company Petrobras—will continue implicating top politicians and complicating calculations about the country’s future for the coming months.

Questions about the course of Brazilian politics will inevitably intensify as the corruption investigation produces almost daily twists. After the traumatic interruption of the Workers’ Party mandate and its fourteen-year rule, what will be the fate of the country’s Left? Can Michel Temer’s Brazilian Democratic Movement Party (PMDB) and the Brazilian Social Democracy Party (PSDB), which is the Workers’ Party (PT) main opposition, forge an alliance for the next two years and beyond? How far will a new wave of social conservatism reach? Will the expected but gradual improvement in the economy ease popular pressure against the country’s leaders, or will a deep political reform be necessary? And finally, are there any viable alternatives to the traditional ruling class?

Political forces: perspectives after the crisis.

With the recent shocks that the Operation Car Wash investigation has dealt politicians of various parties, Brazil’s characteristic political fragmentation and the consequent instability of party alliances will almost certainly deepen. The country’s three main political parties—PT, PMDB, and PSDB—will emerge weakened, which can make way for other smaller and potentially volatile parties with less strategic coherence. With so many uncertainties, drawing up a multiyear plan to win the presidential election in 2018 will not be an easy task.1

 

In the past few years, Brazil’s major political power, the Workers’ Party, has endured a long period of uncertainty and disgrace. This began with the “Mensalão” scandal in 2005, 2 and deepened enormously starting in 2014, with Operation Car Wash. The discovery of these corruption schemes tainted the political novelty once enjoyed by the PT during Luiz Inácio Lula da Silva’s administration (2003-2010). The Workers’ Party was completely centered on Lula and the magnitude of the party’s troubles played down his administration’s social achievements—especially the fight against poverty—which was one of the PT’s proudest feats.

 

But though the Workers’ Party is in a weakened state, it will continue to be a major political force in the country. Although it has lost the support of much of the middle class (who used to favor Lula’s government), the Workers’ Party still has strong links with trade unions, civil servants, and various social movements. For the time being, Lula has the lead in the 2018 election polls, with approximately 20 percent of the votes. It is important to take into account that this is the worst crisis the Workers’ Party has faced since Brazil’s transition to democracy. A 20 percent lead in the polls is remarkable and is largely due to Lula’s persona, as he is considered a strong leader for those from the Left. It also reflects the weakness of other national politicians.

Other left-wing players such as the Party of Socialism and Freedom (PSOL) and United Workers’ Social Party (PSTU) will continue to jockey for political position. Although these parties have not been directly affected by the Operation Car Wash scandal, public opinion and support networks in various social movements still consider them as minor players on Brazil’s political stage.

 

Meanwhile, the PMDB and PSDB will each have a hard time reorganizing themselves in the post- impeachment period, as both lack strong leadership. In addition, it’s expected that Operation Car Wash will reach some of the most important names in both parties, which will limit the choices for candidates on a 2018 presidential ticket.

 

The PMDB and the PSDB are also struggling to develop support beyond just their opposition to the Workers’ Party. Even though both parties backed recent protests against the Workers’ Party, the center- right’s market-based policies—especially in the economic field– tend to win them little support in the country. Indeed, not even a majority of business leaders tend to support very pro-market policies.

 

With Temer, the PMDB intends to push market-based reforms, particularly those for social security (the main proposal for this reform would be to increase minimum retirement ages). However, the PMDB’s impetus for putting forward these reforms is to slow down the recession, not to promote an excessively market-based ideology. On the other hand, an important section of the PSDB defends these market- based views on ideological grounds.

 

Regardless of intentions, voters will see these reforms as a shift to the right promoted by the PMDB. The big question here is whether voters will condone this shift in light of the current crisis. Until impeachment proceedings are finalized—in other words, while Temer’s adminstration is still provisional—the interim president has two main priorities: a fiscal adjustment for the economy; and for politics, maintaining his significant block of support in Congress. The content of Temer’s plan does not differ substantially from the previous administration’s program; however, Dilma Rousseff was unable to win sufficient support from lawmakers to get her policies approved.

Only after the Senate confirms Temer’s mandate will his real administration emerge. It is expected that he will then alter his Cabinet and launch an aggressive infrastructure package (changing the role of state-owned companies such as BNDS, Eletrobrás, Petrobras, in addition to concession and privatization models). He is also expected to raise taxes and restructure social security, increasing the minimum retirement age. Additionally, Temer will try to make Brazilian labor laws more flexible. His policies will tend to be more market-based and similar to the administration of Fernando Henrique Cardoso (PSDB, 1995-2002).

Assuming these initiatives are undertaken, they will certainly impact the 2018 election and will be a test for what type of government Brazil wants: pro-market or interventionist. If the economy doesn’t respond quickly to Temer’s policies, his entire support group—PMDB, PSDB and parties such as the Brazilian Labor Party (PTB), Democratas, etc—will be shaken as they enter the presidential race.

Traditionally, the PMDB has not put forth its own presidential candidate, choosing instead to join coalitions with other groups. But recently, speculation about a PMDB presidential candidate has surfaced. It is unlikely that Michel Temer would be considered for the ticket. However, if his government is able to refuel significant economic growth and contain the political and social crisis, it may help set up the candidacy of Temer’s finance minister, Henrique Meirelles.

It is also expected that the PSDB will pick a candidate and try to win back its traditional place as the major political opposition party to the PT, as in the Lula-Dilma administrations. The biggest question is how the PSDB will produce a meaningful candidate in the next year and a half, especially taking into account internal divisions, which are likely to deepen with the current crisis. It has been suggested that Aécio Neves—who was a candidate in 2014—will soon be implicated in Operation Car Wash. But Geraldo Alckmin—Governor of the state of São Paulo and Lula’s second round opponent in the 2006 presidential elections—has a better chance to lead a ticket in 2018.

There is yet another group, more vocal and more media-savvy than the traditional parties, that has been gaining ground in the political game: the new conservatives. As a response to the more progressive movement’s concern with social issues and minority rights, some evangelical leaders, former police officers and chiefs, former mid-level military officers, and others have sought to foster policies that are mainly linked to fighting crime, family values, and gender issues. But without a clear economic agenda, these conservatives are more focused on challenging the left’s role in defending civil rights and individual freedoms than on issues related to the country's development.

 

This conservative wave will increasingly influence the national and regional legislative powers, but the chances for their representatives to gain significant power in the executive are slim. In any case, due to the political fragmentation in Brazil and the instability of national political coalitions, the smaller and more conservative parties will have more sway than apparent in the mere number of seats won in Congress. And in 2018, this influence is likely to grow even more.

 

Finally, new political forces with fresh profiles and new proposals are emerging in the political spectrum. This change is taking place not only among the urban middle classes—especially younger voters—but also with those linked to environmental issues, as well as certain business groups. These initiatives and their proponents have been gaining ground since 2013, due to their position against the corruption scandals and as an alternative to traditional politicians.

One of the main forces gaining with this type of initiative is former presidential candidate Marina Silva and her newly created party, Sustainability Network (REDE). Silva is a dissident of the Workers’ Party and has a long history with environmentalists both in her home state—Acre—and in the industry’s major non-governmental organizations. She was one of the few national political figures whose popularity rose after the street demonstrations that shook Brazil in 2013. 3

 

Silva remains an important electoral force and has, for now, threatened Lula's leadership in the polls for the 2018 race. In 2014, she was a serious presidential contender but lost her edge by failing to convince voters of her experience in the economic field. She is a likely candidate for the 2018 elections and remains an alternative to the PT-PSDB party cycles for the Brazilian presidency. But more importantly, not a single member of Silva’s party has been seriously involved in the “Mensalão” or Operation Car Wash scandals thus far.

Street demonstrations, beginning with those that swept Brazil in 2013, signal a search for clear alternatives in the upcoming election, even with the creation of the Sustainability Network party. According to surveys, the demographic that would likely support the Sustainability Network did not participate in either pro- or anti-impeachment demonstrations. Some of these groups defended the need for new elections and political reform. They did not view the impeachment proceedings as sufficient to alter the pattern of Brazilian politics. Winning this part of the electorate will be essential for whomever wants to take the 2018 election.

The economy and operation car wash: foundation for 2018.

A year and a half into Michel Temer’s interim administration, Brazil will endure one of the most decisive elections in its democratic history. The country will be offered the chance to renew a political class devastated by corruption or, alternatively, to keep its current bankrupt power structure in place. Given the current situation, the most likely outcome is a limited regeneration, with names that present themselves as new and alternative but that are, in fact, still supported by the traditional political foundations.

 

In 2018, candidacies and election results will depend on two main factors: the country’s economic climate and the effects of Operation Car Wash.

 

It is the country’s economic situation that has created more shifts in both public opinion and among Brazil’s elite. It is unlikely that the economy will recover extensively by 2018. But it is entirely possible that a partial recovery of investments and unemployment will occur, together with a drop in inflation and interest rates. 4 The country is expected to reach 2018 with small but positive growth in the economy, and therefore social tensions, stemming from unemployment and inflation, are expected to ease.

 

As far as Operation Car Wash, its consequences are already reverberating in the PT’s political base and particularly for its leadership: Lula da Silva and Dilma Rousseff. But the investigations into the scandal have not yet shown all of their force inside the PMDB and PSDB. The federal judge responsible for the investigations, Sergio Moro, has indicated that he will make key rulings and close the investigations by December 2016. But even if this occurs, the consequences will continue to be felt in 2017 and 2018.

Several leaders of the PMDB 5 are formal suspects and might be indicted in the coming months and years. However, it is expected that damage to the PMDB will be less severe than for the Workers’ Party. Unlike the Workers’ Party, whose appearance of ethical behavior was shattered by these corruption scandals, the PMDB has previously been tainted by similar corruption allegations and convictions, and so there would be no element of surprise or shock with new charges. In addition, the PMDB is not centered on a single, strong figure such as the PT’s Lula. Therefore, accusations against PMDB leaders are less contagious for its other members.

 

For the PSDB, it will be different. The party is, in this sense, more similar to the Workers’ Party than the PMDB. The reputation of its well-respected former President Fernando Henrique Cardoso, along with the anti-corruption rhetoric emphasized in public by several leaders of the PSDB, gives the electoral base the image of a party unlikely to be involved in corruption or influence peddling. If the Operation Car Wash proceedings manage to reach one or more of the PSDB’s heavy-weights, particularly its former candidate for the presidency, Aécio Neves, the damage to the party’s image would be all the more significant for the element of the unexpected.

In any case, the Operation Car Wash scandal will not destroy the current political structure in Brazil (as was the case with Operation Clean Hands in Italy). Not all defendants are expected to serve jail sentences. Brazil’s Federal Supreme Court has been managing the crisis, and the Court does not have an incendiary public profile. Although the Federal Supreme Court has shown a firm hand in the proceedings, it’s expected to act as a “moderating power,” preventing the investigations from fueling an implosion of the country’s political system, and even ensuring that conditions are met for the stability of the government.

Who will win and who will lose in 2018.

The 2018 elections will most likely see the vote split between a new candidate, who will be expected to bring the moderate left and voters demanding renewal together, and a second candidate, who will have stronger ties to the center-right and its political orthodoxy.

 

In the first camp, a possible Marina Silva ticket in the 2018 race would most likely become a favorite, as long as the two central problems with her candidacy are resolved: an alliance with a strong name in the economic field to bring substance to fiscal policies, and the professional development of her party, REDE, to create a strong base of support. Even without a clear economic policy, Marina is still viewed as the alternative candidate to traditional politicians, and she attracts voters in the moderate-left, who were stranded after the fall of the Workers’ Party. However, if she is declared the winner, she will suffer from the lack of REDE representatives in Congress, hindering her ability to govern.

 

Marina Silva’s main opponent will most likely be a representative from the center-right. Two possible names have emerged as candidates well-positioned to be on the 2018 presidential ticket: the Governor of São Paulo Geraldo Alckmin, from the PSDB; and the finance minister, Henrique Meirelles, the potential candidate for the PMDB.

Today, the PSDB is profoundly divided, due to several issues including its support of the Temer administration. Its most relevant candidates on the national level are former presidential candidate Aécio Neves, 6 Foreign Relations Minister José Serra, and São Paulo Governor Geraldo Alckmin. Current projections, however, are that both Neves and Serra may be more directly involved in the Operation Car Wash investigations than previously thought, 7 which would leave Alckmin as the most viable candidate for the party. Despite a controversial administration in São Paulo, the governor pleases most conservative sectors, especially those supporting tough measures against violence. 8

Henrique Meirelles already has clear presidential ambitions and would be a strong candidate for the PMDB. This is especially relevant as the party suffers from a lack of popular national candidates and risks losing other party luminaries to the Operation Car Wash investigations. Meirelles’ candidacy, however, depends on whether the Brazilian economy and its investments are able to bounce back from the current recession in time for the 2018 elections.

 

The Workers’ Party is expected to come through the end of 2018 stronger than it is today. The party might suffer important losses in the 2016 municipal elections—losing, for example, the city of São Paulo, the largest in the country. But the party may recover in coming years, especially if the economy does not grow more than 1 percent in 2018 and if controversial policies are passed, such as more flexible labor laws.

Due to the respect he still commands and the lack of alternative candidates from the Workers’ Party, the party’s great gamble will be to place Lula himself on the ticket. The only impediments for the ex- president’s candidacy are if he is indicted in connection with Operation Car Wash or if his health does not allow him to run for office. Despite Lula’s popularity, it would be hard for him to win a second round or run-off election. The main objective of a Lula candidacy for the Workers’ Party is to help strengthen other candidates’ campaigns for Congress, keeping the party as one of the key forces in the country, even if it means losing the presidency.

Finally, it’s possible that a surprise candidate may enter the 2018 race: the former governor of Ceará, Ciro Gomes, 9 has been mentioned as a “pre-candidate” for the Democratic Labor Party (PDT). Gomes had close ties to the Workers’ Party, having served as minister of national integration (2003-2006) in the first Lula administration and then supporting Dilma Rousseff in 2014. He also has historical ties with the PSDB, which he helped to establish in 1988. An articulate politician, Gomes has maintained that the Workers’ Party’s error was to allow itself to be associated with corruption schemes. He is also seen as an alternative candidate, with a vast knowledge of economic issues, giving him an edge against Marina Silva.

On the other end of the political spectrum are figures such as Congressman Jair Bolsonaro—a former low-ranking military officer, who is an advocate for the death penalty, the right to carry weapons, the end of gay marriage, and a supporter of the 1964 military dictatorship (among other controversial issues); he has been introduced as the right-wing’s choice. There is a chance that other candidates with similar ideology to Bolsonaro’s may emerge during the race, but it is unlikely that they will draw substantial levels of support.

In this context of political volatility, another possibility that can’t entirely be ruled out is a highly fragmented election, with many candidates dividing the electorate. This also occurred in the 1989 presidential election, when there were twenty-two registered candidates, of whom only seven—the novice and isolated Fernando Collor de Mello (with about thirty percent of the vote) and six other candidates—obtained more than four percent of the vote. 10 In this scenario, the creation of large political coalitions—whether situational or oppositional—will take place after the electoral process, leading to a fragile government faced with highly volatile power struggles. This scenario would exacerbate one of the biggest problems of the Brazilian political system—party fragmentation.

A chance for Brazil.

Regardless of the country’s mood and the 2018 election results, in the short term, Brazil will continue facing a crisis in its democratic governance. Comprehensive political reform is not on the country’s horizon; the smaller parties that provide essential support to the interim government would not survive if proposals to reduce the number of parties in Congress are carried out.

The good news is that gradual changes have begun. Brazil has ended corporate funding of political campaigns, thanks to a recent Supreme Court decision. 11 The country has also reduced the amount of free political advertising time on TV. 12 Some steps that can and should be taken to improve the current system, even if they won’t bring immediate results, are in the works. In the longer term, it is vital that gradual changes continue and, hopefully, develop into even more substantial reforms.

The emergence of a larger, more politically engaged and better educated middle class, as well as the growth of a new, more professional and civic-minded generation of politicians could represent the best chance for Brazil’s democracy to consolidate and strengthen. The 2018 election may be the first step in confirming this trend. The foundations have already been set.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El crecimiento en la economía mundial supera las expectativas, pero el aumento de riesgos podría amenazar las perspectivas económicas, según un informe de la ONU

Cuerpo: 

Growth in the world economy is surpassing expectations and global GDP is now expected to expand by more than 3 per cent this year and in 2019, reflecting strong growth in developed countries and broadly favourable investment conditions, a new UN report finds.

But rising trade tensions, heightened uncertainty over monetary policy, increasing debt levels and greater geopolitical tensions can potentially thwart progress, according to the United Nations World Economic Situation and Prospects (WESP) as of mid-2018, launched today in New York.

According to the report, world economic growth is now forecast to reach 3.2 per cent both in 2018 and 2019, an upward revision by 0.2 and 0.1 percentage point, respectively. This revised outlook reflects further improvement in the growth forecast for developed economies due to accelerating wage growth, broadly favourable investment conditions, and the short-term impact of a fiscal stimulus package in the United States.

World trade growth has also accelerated, reflecting a widespread increase in global demand. Many commodity-exporting countries will also benefit from the higher level of energy and metal prices. While the modest rise in global commodity prices will exert some upward pressure on inflation in many countries, the report notes that inflationary pressures remain contained across most developed and developing regions.

Speaking at the launch, UN Assistant Secretary-General for Economic Development and Chief Economist Elliott Harris said the upward revision in the global economic forecast reflected in the report is positive news for the prospects of making tangible progress towards achieving the Sustainable Development Goals, but cautioned that “there is a strong need not to become complacent in response to upward trending headline figures.”

“The report underscores that the risks have increased as well and highlights the need to urgently address a number of policy challenges, including threats to the multilateral trading system, high inequality and the renewed rise in carbon emissions,” he added.

Tema de investigación: 
Crisis económica

El curso actual del capitalismo y las perspectivas para la sociedad humana civilizada

Cuerpo: 

Una fase específica de la historia económica y social sudamericana ha llegado a su fin. Esta fase fue testigo de la exportación de materias primas o productos semiprocesados en gran cantidad y a altos precios, que permitieron a sus economías tener tasas de crecimiento considerables y a sus gobiernos financiar una serie de programas sociales sin cambiar la distribución de la riqueza. El “modelo”, como así se lo llamó, dependía de la tasa de crecimiento y la demanda de commodities en otras partes de la economía mundial, especialmente en China

La crisis de 2007 comenzó como una crisis financiera, tras la cual se puso al descubierto una profunda crisis de sobreacumulación y sobreproducción, compuesta por una tasa decreciente de ganancias. La crisis estaba en ciernes desde la segunda mitad de la década de 1990, y se demoró por la creación masiva de crédito y la plena incorporación de China a la economía mundial. El crac que comenzó a fines de 2008 fue de naturaleza global y no sólo una “Gran Recesión” norteamericana, golpeando inicialmente a las economías industrializadas. Los países emergentes, que pensaron que permanecerían mayormente inmunes a sus efectos, más tarde perderían esta ilusión.

La velocidad y la escala de la intervención gubernamental en 2008 por parte de los EE.UU. y los principales países europeos para apoyar al sistema financiero, y también, en forma temporal y en un menor grado, a la industria automovilística, expresan la presión directa de los bancos en defensa de la riqueza financiera y de las automotrices estadounidenses y europeas para proteger su posición contra los competidores asiáticos. Pero también expresaron una considerable cautela política, tanto local como internacionalmente.

Las medidas políticas promulgadas en 2008-2009 para contener la crisis ayudan a explicar la persistencia y el ulterior crecimiento de una masa de capital ficticio en la forma de títulos sobre el valor y el plusvalor implicados en innumerables operaciones especulativas, al mismo tiempo que una situación irresuelta de sobreacumulación y superproducción de una amplia gama de industrias. El continuo recurso de los gobiernos y los bancos centrales del G7 a la inyección de masivas cantidades de dinero nuevo en sus economías (quantitative easing, o “alivio cuantitativo”) ha provocado que enormes sumas nominales de capital ficticio ronden por los mercados financieros mundiales, volviéndolos altamente inestables.

La duración de la crisis mundial y la ausencia en la burguesía de un horizonte económico que no sea el de cortas recuperaciones cíclicas anuncian la convergencia y en última instancia la fusión de los efectos económicos y sociales de una prolongada crisis económica con los efectos, de dimensiones portentosas, del cambio climático.

Hoy, los capitalistas pueden enfrentar entre sí a los trabajadores de diferentes países y continentes. El logro más grande del capital durante los últimos 40 años ha sido la creación de una “fuerza laboral mundial”, a través de la liberalización de las finanzas, el comercio y la inversión directa y la incorporación de China e India en el mercado mundial.

De modo que para la burguesía, el problema es hallar un factor capaz de impulsar la acumulación otra vez, luego de varias décadas. Desde que se incorporó a China en el mercado mundial, ya no quedan “fronteras”. La única posibilidad son las nuevas tecnologías. Solamente éstas, con una inversión extremadamente alta y sus efectos en los empleos, son capaces de impulsar una nueva onda larga de acumulación, asociada con la expansión a través de nuevos mercados.

Que una revolución social radical es la solución, es algo más cierto que nunca, pero la amenaza de las crisis ecológicas, algo que era imprevisible para Marx, como también el legado político del siglo XX, no nos inducen a ser tan optimistas como trataba ser Mandel en 1981.

En ausencia de los factores capaces de lanzar una nueva fase de acumulación sostenida, la perspectiva es la de una situación en la que las consecuencias del lento crecimiento y la endémica inestabilidad financiera, junto al caos político que ellos alimentan en ciertas regiones hoy y potencialmente en otras, convergería con los impactos sociales y políticos del cambio de clima.

La acumulación del capital ha tomado la forma del desarrollo de industrias específicas. La combinación de la crisis global económica y la crisis ecológica del capitalismo es simultáneamente la de las relaciones sociales de producción y de un determinado modo de producción material, el consumo, el uso de la energía y los materiales o, nuevamente toda la base material en la que ha tenido lugar la acumulación, en particular durante los últimos 60 años, y las industrias asociadas con él –las energéticas, las automovilísticas, las infraestructuras viales y la construcción en particular, que conducen a modelos de ciudades intensivas en energía y de la producción de agroquímicos.

La prolongación de este modo bajo el capitalismo implica formas cada vez más destructivas de minería, perforación petrolera (por ejemplo, la perforación de pozos a través de espesas capas de sal en aguas ultraprofundas en el Ártico), la producción agrícola (el uso altamente intensivo de ingredientes químicos y la expansión de la agricultura mediante la deforestación) y los recursos oceánicos. Ahora es evidente que el calentamiento global y el agotamiento ecológico se han convertido en una “barrera inmanente” para el capital, y no, como todavía se lee en obras anteriores de estudiosos estadounidenses, en una barrera exterior

Mandel menciona el hecho de que el capitalismo haya alcanzado sus límites absolutos no significa que cederá el paso a un nuevo modo de producción.9 Las élites y los gobiernos controlados por ellas prestan más atención que nunca a la preservación y reproducción del orden capitalista. De modo que a su progresivo hundimiento junto a los efectos previsibles e imprevisibles del cambio climático se sumarán guerras y regresiones ideológicas y culturales, tanto las provocadas por la mercantilización y la financiarización de la vida cotidiana como las que toman la forma del fundamentalismo y el fanatismo religioso de los tres monoteísmos. La mortalidad a causa a las guerras locales, las enfermedades, y las condiciones sanitarias y nutricionales debidas a la gran pobreza continúan siendo contadas en decenas, sino centenares, de millones.

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El dólar y la lucha por su predominio.

Cuerpo: 

Si la relajación monetaria emprendida por la FED desde la Gran Recesión del 2008 (QEI, QEII y QEIII) fue sinónimo de desprestigio de la banca y de problemas en los mecanismos de control de precios (tipo de cambio, tasa de interés y materias primas) en Estados Unidos, la contraparte fue el aumento de las exportaciones, el mayor volumen de reservas internacionales, la apreciación de las divisas,   el auge de las bolsas de valores y el crecimiento económico en las economías emergentes.

Todo parece indicar que los comunicados de la FED pugnan por reanimar la frágil economía estadounidense exportando la crisis hacia Latinoamérica: sólo las expectativas sobre el futuro cercano pero incierto del alza de la tasa de interés en Estados Unidos puede explicar el repliegue de las reservas internacionales, la depreciación de los tipos de cambio, la disminución en el precio de las materias primas y los pronósticos de crecimiento económico a la baja para la región Latinoamérica. 

Leer documento completo

Tema de investigación: 
Crisis económica

El falso redespliegue y la debilidad del dólar

Cuerpo: 

EL FALSO REDESPLIEGUE Y LA DEBILIDAD DEL DÓLAR

 

Oscar Ugarteche[1]

Eduardo Bastida Hernández[2]

 

Un antiguo fantasma persigue al dólar estadounidense. Desde 1960 se habla de que llegará el punto donde el financiamiento externo del déficit comercial de EEUU terminaría. La llegada de Trump a la presidencia ha hecho crecer el riesgo país de EEUU y alejado los capitales de corto plazo, contrario a la idea que el alza de la tasa de interés los atraería de regreso. El efecto ha sido una depreciación del dólar en lo que va del 2017, que visto desde América Latina, se percibe como una apreciación de nuestras monedas.

Para la moneda estadounidense el 2017 no está resultando un buen año, en contraste a los buenos indicadores obtenidos por su economía: un nivel récord en el Dow Jones Industrial de 22,000 puntos en julio; una tasa de desempleo que continua a la baja, colocándose en un 4.3% para el mismo mes; una tasa de crecimiento anual del 2.6% para el segundo trimestre; y una tasa de interés de referencia favorable en comparación con otras economías[3]. Quizás hay miedo del fin del ciclo de expansión económica, que no por tibia fue menor su expansión.

 

El US Dollar Index, conformado por una serie de monedas lideradas por el Euro, muestra una depreciación del dólar del 9% en lo que va del año[4]. Otras divisas de países latinoamericanos se han visto beneficiadas por esto, tales como el sol Peruano y el peso Mexicano, como observamos en el gráfico 1, donde las monedas se aprecian obedeciendo la pérdida de valor del US Dollar Index. Lo mismo pasa para las otras en menor grado.

Dentro del planteamiento de la debilidad del dólar, es posible que los buenos datos registrados en el 2017 estén aun dentro del año fiscal de la administración de Obama, pero tienen proyecciones malas. Los rumores del cambio de la presidente del Federal Reserve Board Yellen acompañan la discusión sobre qué hacer para reactivar la economía de EEUU. Con la tasa de interés al alza, aunque aún negativa, el panorama es sombrío para una reactivación y posible para una nueva recesión. ¿Bajar la tasa más? Lo que se sabe es que el alza de la tasa de interés ha estancado el nivel de precios (ver tabla) y está induciendo un ciclo de bajada del PIB. De esta forma el mercado está descontando la incertidumbre respecto a la administración del nuevo presidente, castigando al dólar; de allí la contradicción respecto a los avances obtenidos por la economía estadounidense.

Las explicaciones sobre la debilidad del dólar presentan planteamientos que van desde una problemática con el crecimiento económico estadounidense, la falta de progreso en la implementación de nuevas políticas por parte de la administración de Trump y la incertidumbre en la habilidad de la FED para incrementar sus tasas de interés ante una tasa de inflación estancada. Una explicación más sencilla es que el alza de la tasa de interés se usa para contener el consumo y, con eso, la inflación. Tal parece que lo han logrado. El problema es, entonces, que no hay cómo recuperar la tasa histórica de interés y con ello el manejo de la política monetaria, sin enterrar la economía real en una deflación y una profunda recesión.

Del otro lado del Atlántico se expone que la tasa de crecimiento europea ha sorprendido, pero el precio del Euro sigue frágil y tiene una recuperación coyuntural. Ha subido desde enero del 2017, igual que las monedas latinoamericanas, por la depreciación del dólar. El crecimiento del PIB trimestral fue de 0.6% y anual de 2.2%. Los miedos políticos se han dispersado por el resultado electoral en Francia y el anuncio que el Banco Central Europeo va a reducir su programa de estímulos monetarios.[5] Sin embargo el Brexit va a golpear sobre su crecimiento del comercio y su PIB.

 

Otro argumento lo presentó Richard Gardner desde 1960, cuando en un artículo planteó que los continuos déficits de EEUU no son problema. Desde entonces concluyó: “Nosotros nos hemos preocupado de una escasez de dólares por la supuesta tendencia de EEUU a mantener superávits en su balanza de pagos. Pero nos hemos despertado ante la realidad de que EE.UU. se encuentra con un gran déficit de pagos”.[6]

Gardner argumentó que los déficits de EEUU se financian gracias a la posesión de dólares por parte de extranjeros, además de la utilidad del dólar como moneda de uso internacional para el comercio. Explicó que este proceso no duraría mucho más una vez que los países que lo financiaban dejaran de confiar en la economía estadounidense como respaldo de la moneda. Concluyó que EEUU podría resolver su problema de déficits externos, tema que le preocupa al actual presidente americano, a través de la reducción del gasto militar y la cooperación externa; la restricción de las importaciones y de las inversiones directas en el exterior; o con deflación de la economía americana. Sin embargo, advirtió que él mismo no lo recomendaba porque esto afectaría el prestigio de EEUU en el mundo.

Tras la crisis del 2008 se puso en duda el estatus del dólar como divisa internacional, y un proceso de des-globalización financiera desde la perspectiva del dólar parece estar en curso. La contrariedad prevista del mal desempeño económico estadounidense de los próximos trimestres se ha visto reflejada en el mal desempeño del dólar y la desconfianza como la moneda internacional de siempre. La moneda emergente es el Reminbi, que ha pasado de ser la moneda número 35 en pagos en el mundo en el 2010, a ser la 5ta moneda en el 2017. El dólar pasó de controlar, aún como moneda principal, el 84.95% de los pagos mundiales en el 2012, a sólo el 40.47% en el 2017.

Ante la incertidumbre del dólar se observa el uso de otras monedas en el comercio regional y una apertura a la discusión sobre si son necesarias nuevas unidades regionales de cuentas, que permitan asegurar el valor de las mercancías y un intercambio comercial estable y eficiente. Esta incertidumbre abre una oportunidad para generar nuevos tipos de integración internacional.

Finalmente, el cambio de gobierno en EEUU parece haber introducido elementos de incertidumbre cambiaria. Aunque ha creado, también, la certeza que el futuro de la economía americana no será ni estable ni sólido. Una recesión está por llegar, una frente a la cual no habrá instrumentos monetarios. La crisis del 2008, en este marco, no ha culminado y no se ven los elementos de redespliegue económico, a pesar de todo.

 

[1] Investigador titular IIEC-UNAM/SIN, coordinador del proyecto Obela

[2] Proyecto Obela

[3] New York Times, The Markets Are Up, Unemployment Is Down. How Much Credit Should Trump Get?

[4] Financial Times, Five markets charts that matter for investors.

[5] Market Watch, Anora Mahmudova, Why dollar weakness may have finally gone too far.

[6] Richard N. Gardner, Foreign Affairs, “Strategy for the Dollar”, edición de abril de 1960.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

El precio del petróleo: ¿es la China o la FED? Un diagnóstico latinoamericano.

Cuerpo: 

Oscar Ugarteche [i] y L. David Segovia Villeda [ii]. La abrupta disminución en el precio del petróleo ha desprestigiado el diagnóstico ortodoxo que subraya el papel concluyente de China y el exiguo efecto del mercado financiero sobre el valor del combustible. La prueba reside, por una parte, en la sincronía entre la demanda asiática en constante crecimiento y el desplome de los precios del hidrocarburo y, por otra, en la intensificación de la relación inversa entre tasas de interés de los bonos federales estadounidenses y el precio de los futuros de commodities a partir de 2009.

El transcurso de los meses delinea el saldo probable para Latinoamérica: aunque  matizado según la importancia del petróleo en el modelo comercial y en el erario público en cada uno de los países, a nivel región el triple arbitraje invertido conformado por tasa de interés, tipo de cambio y precio de materias primas prevé mayores tasas de retorno de los bonos gubernamentales (para frenar la salida de reservas internacionales y las presiones inflacionarias) y recorte al gasto público.

 

[i]Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

[ii]Miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM.

 

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

El trigo, otro commodity financiarizado

Cuerpo: 

Las fortalezas del trigo van de la fácil adaptación agronómica y el almacenamiento asequible, hasta la sencilla transformación en alimentos de alto contenido nutritivo. De ahí que entre sus usos destaca la producción de alimentos (para uso humano y animal) y biocombustibles. Se distinguen 5 tipos principales de trigo: rojo duro de invierno, rojo duro de primavera, rojo blando de primavera, blanco y duro, en orden descendente respecto a su producción en Estados Unidos (EU). Aunque los futuros se llegan a negociar desde la India (In) hasta Argentina y Hungría, la atención mundial está en los mercados estadounidenses: Bolsa de Comercio de Kansas City (KCBOT, en inglés), Bolsa de Granos de Minneapolis (MGE, en inglés) y, más aún, Bolsa de Comercio de Chicago (CBOT, en inglés).

La tendencia reciente en el precio futuro del trigo comerciado en el CBOT, muestra: a) alza impresionante del 434% desde 01/2000 hasta 02/2008 y b) desaceleración del 51% en 12/2014 a partir del máximo alcanzado en 02/2008. Destaca que en comparación con el resto de las materias primas, el boom terminó en 2008 y, de mayor importancia, el contraste entre el crecimiento extraordinario en un periodo tan corto de tiempo como el 08/2005-02/2008 y la caída pausada (que titubeo en 05/2010 y 02/2012) en los 7 años posteriores. ¿Tan alarmante fluctuación responde únicamente a los factores demográficos, económicos, naturales y geopolíticos que determinan la oferta y demanda?

La Unión Europea (UE), China (Ch), In, EU y Rusia (Ru) son los principales consumidores (Md) y productores (Ms) mundiales del grano. Del lado de la demanda, la participación de la UE, Ch e In ha sobre compensado el estancamiento de Ru y EU: el crecimiento de 26%, 18%, 17% y 12% en los cuatro primeros explica el alza de 837 a 1010 en Md. Respecto a la oferta, ahora se le suma Ru al ancla de arrastre conformada por la UE, Ch e In, ahora el incremento de Ms va de 804 a 966. A pesar de que los datos de las fuerzas del mercado dan cierto aliento a los diagnósticos conservadores, la estrechez entre Md y Ms bajo un escenario de gran volatilidad en el precio del trigo hace pensar en otro factor de gran envergadura.

El mercado financiero también da señales. Aún cuando el vínculo entre la tasa de interés de los bonos federales estadounidenses y el precio del trigo era sombría hasta 09/2004, de ahí hasta la fecha se dejan entrever un nexo positivo (09/2004-09/2008) y negativo (09/2008-09/2012): a partir de la política monetaria expansiva implementada por la Reserva Federal (FED, en inglés) se amplifica el principio de minimización de riesgos y maximización de beneficios al reemplazar futuros de trigo por bonos gubernamentales. Tal comportamiento queda evidenciado donde los contratos de futuros muestran una caída de las 232 mil a las 152 mil una vez que empiezan a germinar las opiniones de la academia, del mercado y la burocracia sobre la inevitable e incuestionable alza futura de las tasas de interés.

En el mercado de futuros hay un principio por el cual la diferencia entre el primer (f1) y el segundo (f2) contrato debe de ser únicamente el costo de almacenamiento de f2. Se relaciona el stock de trigo y el diferencial entre f1 y f2 como porcentaje del costo de almacenamiento total (renta de  bodega, intereses no percibidos y el seguro de la mercancía): sólido naranja del eje izquierdo y línea azul  del eje derecho, respectivamente. La línea roja de 100% indica la cobertura plena de los costos de almacenamiento y, en consecuencia, valores por encima y por debajo evidencian especulación. Lo que se aprecia es que con dos periodos de distancia, cuando bajan los precios de f2 (alza de la línea azul) suben los inventarios y cuando se incrementan los precios de f2 (caída de la línea azul) se reducen los inventarios.

En el año 2009 el Subcomité de Investigaciones Permanentes del Senado de EU publicó un informe titulado "Excesiva especulación en el mercado del trigo",[i] en donde hace pública la forma de operar de los agentes financieros entre 2001-2008 y denuncia los siguientes hechos: a) la mayor parte de los contratos adquiridos por los Comerciantes de Índices de Materias Primas (CIT´s, en inglés) no buscan la cobertura sobre la producción física pero si la especulación; b) la demanda hecha por los CIT´s incrementa el precio de los contratos futuros, agranda su diferencial respecto a los precios spot y hace más volátil e irracional el comportamiento de las cotizaciones; c) el accionar de los CIT´s atenta sobre el comercio físico del grano al afligir a agricultores, almacenadores y procesadores  vía costos no previstos y expectativas falsas sobre el precio futuro de la producción; d) las excepciones otorgadas por la Comisión Estadounidense de Comercio de Commodities a Futuro (CFTC en inglés) sobre el límite de contratos que puede comerciar algunos CIT´s han facilitado la especulación; y e) los programas federales de cobertura agrícola han perdido eficacia al considerar los precios futuros en las fórmulas que determinan el costo del crédito hacia los productores. La recomendación de política pública, orientada a reducir la brecha entre el precio futuro y spot, apuntó al aminoramiento de la especulación financiera vía mayores restricciones a los CIT´s sobre la posesión de contratos de futuros y no a los intentos del CBOT por acrecentar la actividad real: llevar el precio del futuro a los niveles del spot, en resumidas cuentas.

La financiarización de la economía avanza a pasos agigantados. La oferta y demanda agrícola, determinantes últimos de los precios de las materias primas hasta hace poco, están por ser rebasados ante la inminente importancia del sector financiero. El descubrimiento de que los precios de los futuros de trigo se desvinculan del precio spot debe ser tratado como un problema de seguridad alimentaria y un factor más de la concentración del ingreso: lo que ganan los especuladores es quitado a los productores y, en última instancia, pagado por los consumidores.

Véase el texto con gráficos en el documento adjunto

 

[i] Consultado el 02/06/2015 en http://www.hsgac.senate.gov//imo/media/doc/REPORTExcessiveSpecullationintheWheatMarketwoexhibitschartsJune2409.pdf?attempt=2

Tema de investigación: 
Arquitectura financiera

Escucha cuidadosamente los indicios de la próxima Recesión Global

Cuerpo: 

Economists are good at measuring the past but inconsistent at forecasting future events, particularly recessions. That’s because recessions aren’t caused merely by concrete changes in the markets. Beliefs and stories passed on by thousands of individuals are important factors, maybe even the main ones, in determining big shifts in the economy.

That is likely to be the case again, whenever we next endure a global recession. Worries that a big downturn might be imminent seem to have abated, but they still abound. In April, for example, the International Monetary Fund reported in its World Economic Outlook that while very modest growth is likely this year, the world economy was in a “fragile conjuncture.”

It is therefore worth asking what actually sets off a real global recession. Most discussions focus on leading indicators — statistics about economic variables that have preceded recessions. While these kinds of correlations can sometimes be useful in forecasting, they provide little understanding of why major changes are taking place. Leading indicators don’t usually address ultimate causes, nor do econometric models that try to predict events.

In fact, it’s instructive to remember that global recessions have usually begun suddenly and been a real surprise to most people. As I have argued in this column and with George A. Akerlof in “Animal Spirits” (Princeton 2009), such events can largely be ascribed ultimately to contagious stories of wide significance. Basically, global recessions tend to begin when newly popular narratives reduce individuals’ motivation to spend money. Psychology matters a great deal.

The biggest recession of all, the Great Depression, began suddenly with the stock market crash of October 1929, as Christina Romer, the former chairwoman of President Obama’s Council of Economic Advisers, pointed out in a famous paper. Even before 1929 was over, she found, department store sales and automobile registrations had declined, indicating that consumer spending had already dropped sharply. But why?

Economists were alarmed by the crash, she found, and their warnings helped make consumers wary. But let’s not overestimate the importance of these economic forecasts: Most people never actually read them. They received their information from other channels.

Back then, immediately after the market crash, church sermons were a powerful influence. Congregations were told that many businesspeople had behaved like gamblers and hucksters. Through these sermons and other word-of-mouth sources, moralizing about the stock market crash spread, affecting mass psychology. Frederick Lewis Allen, in the epilogue to his 1931 best seller “Only Yesterday: An Informal History of the 1920s,” wrote that cultural values changed after the crash: People began to dress more modestly, adopting a new formality and religiosity, reviving Victorian sexual taboos. It is reasonable to assume that many of these changes had an economic impact, mainly by discouraging spending.

Similarly in more recent downturns, broad cultural and social changes had big effects, too. Since World War II, there have been four global recessions, according to the International Monetary Fund, which defines such an event very specifically as negative global per capita economic growth over at least one year. In each case, these recessions lasted only one year, though relatively slow economic growth rates were also an issue in periods surrounding them. The recessions ended in 1975, 1982, 1991 and 2009.

As they had with the Great Depression, economists have cited concrete causes for these events. Oil has been named as a fundamental factor in each case, with price spikes blamed on the Yom Kippur war of 1973, the Iran-Iraq War beginning in 1980, the 1990-91 Persian Gulf war and rising energy demand in China and other emerging countries in 2008.

Broader social narratives are sometimes ignored, but they matter, too. Consider the recession of 1975. Along with oil prices, common ways of understanding and describing daily life also changed. The oil crisis was widely said to signal the end of an era of abundance. Lower highway speed limits were imposed to conserve fuel, and cars grew smaller. Americans were told to lower their home thermostats to 68 degrees. In large numbers, people began wearing sweatsuits, flannel leg warmers, thermal underwear and long johns. Among all this austerity, the economist E. F. Schumacher’s 1973 best seller “Small Is Beautiful” became a global morality lesson.

Let’s jump to the most recent global recession, the one of 2009. Oil prices, subprime mortgages and the freezing up of the financial system after the collapse of Lehman Brothers were all important factors. But why did we have a global recession? The transformation of distinct events into a broad global slowdown occurred through a variety of mechanisms. Reports about financial misdoings, the possible collapse of venerable institutions, rising unemployment caused by advanced technology — all of these affected the psychology of spending.

Where does this leave us now? No single narrative seems to have enough compelling force at the moment to engender a downturn as big as the last one. Many people have been borrowing from older narratives of risk and vulnerability while trying to understand the current economy. Oil prices have been slumping, not soaring, but there are significant worries about outsourcing, downsizing and globalization, along with deep concerns about rising inequality, refugee and immigrant flows, and what has been called secular stagnation of the economy. Political candidates on both the left and the right have been spinning charged and sometimes disruptive narratives about these issues.

We don’t know whether any specific event — say, an unexpected spike in oil prices or a decline in the stock market — will help transform any of the current social stories into a truly virulent economic disruption. We don’t know what is coming or when. But history does tell us that human imagination can spontaneously transform discrete events into world-shaking narratives of unexpected color and force.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Estancamiento con deflación redoux

Cuerpo: 
ESTANCAMIENTO CON DEFLACIÓN REDOUX

Oscar Ugarteche[i]

En febrero del 2014 escribí que se había ingresado en el décimo momento de la crisis. Que con el fin de las políticas monetarias expansivas los rendimientos de las tasa de interés iban a subir y con ello se iba a producir una reversión del triple arbitraje en curso.(http://alainet.org/active/71191) El efecto sería el contrario de lo visto en el periodo 2003 a 2012 que generó un mundo de dos velocidades: las economía ricas altamente endeudadas no crecen y están en deflación mientras las economías emergentes crecían aceleradamente empujados por los precios en auge de las materias primas, los diferenciales de tasas de interés y el alza en los índices de capitalización de las bolsas de valores emergentes. La inyección de flujos de los ricos a los emergentes llevaba a una acumulación de reservas internacionales y una sobre valuación de las monedas con el efecto consecuente de empujar al sector importador y el consumo en el exterior.

En esta etapa que duró más o menos una década, los analistas miraron a  China, principal consumidor de materias primas buscando la explicación. Cuando el crecimiento chino comenzó a descender en el 2007 y los precios siguieron al alza, seguir diciendo lo mismo era más fácil que decir que estábamos viviendo el efecto de la política monetaria expansiva de Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón. Mucho más sencillo que explicar que los bancos de inversión no estaban prestando dinero para producir sino que estaban guardándolo en reservas en la forma de inversiones en commodities, e inversiones en los mercados emergentes.

Ahora que culminó el programa de expansión del QE3, se puede apreciar que los flujos estaban revirtiendo, los tipos de cambio estaban ajustándose a la baja y dejando de estar sobrevaluados, y los ingresos por exportaciones primarias bajaron aceleradamente. Combinando el proceso de recuperación lentísimo e incierto de la economía de Estados Unidos con el estancamiento con deflación de Europa y Japón, la demanda global de materias primas ha bajado. El precio del cobre bajó 25% en dos años, el oro bajó alrededor de 37% de su pico y  la plata ha bajado 61% de 42.96 el 12 de abril del 2011 a 16.46 el 7 de diciembre del 2014. El petróleo, utilizando el Brent como referencia, bajó 41% de 116.73 a 68.33 el barril en el mismo periodo. El descenso continúa. Contrario a la predica del equilibrio general, si hay ciclos de materias primas, no basta tener a China creciendo para eliminar el ciclo.

En la América latina de la Alianza del Pacifico esto es un problema porque exportamos mano de obra barata o materias primas. Una baja del tipo de cambio significa menos importaciones y menos consumo ergo, menos crecimiento económico. Para los del MERCOSUR podría significar una alza de sus exportaciones industriales fuera del MERCOSUR

Los periodos de alza de la tasa de interés con baja en los precios de las materias primas siempre son los que anteceden crisis de balanza de pagos y de endeudamiento externo, por razones evidentes. Solo que esta vez no son los estados los endeudados sino las empresas grandes que resultarán, como es habitual, garantizadas por los estados cuando los pagos no puedan ser cubiertos por ellos. Las grandes empresas nacionales y trasnacionales toman crédito internacional por ser más barato que el crédito en América latina. Al proceso de nacionalización de la deuda se le conoce como la sucretización de la deuda por haber sido Ecuador el primero en hacerlo en 1982, seguido de México y de todos los demás en los años sucesivos.

Lo que estamos viendo podría ser entonces el inicio de la crisis global como tal. Hasta ahora había crisis en los países ricos altamente endeudados y bonanza en el resto del mundo. Ahora los países primario exportadores entran en recesión y los PRAE no salen del sopor de su estancamiento. Los países asiáticos  mientras tanto, seguirán creciendo  sin lograr compensar la caída de los precios de las materias primas, como en los últimos tres años. 

El Financial Times del 8 de diciembre del 2014 se interroga sobre el futuro de Chile que parece estar cambiando de rumbo luego de casi 40 años de liberalismo radical en su versión más cercana al mercado perfecto - ya alejada del monetarismo-.  Ninguna economía en América latina, salvo Colombia, ha logrado mantener su ritmo de crecimiento. Al igual que en los años 80 cuando ocurrió lo mismo, cabe preguntarse qué están haciendo de bien que el resto no hizo. De otro lado, las economías que estaban creciendo por el mercado interno como Brasil y Argentina igualmente están resintiendo la baja en sus ingresos exportadores que le ha restado el oxígeno para crecer, aumentando la demanda interna vía salarios o transferencias sociales. Las tasas de inversión se han visto estancadas tanto del sector privado extranjero con nuevas inversiones verdes como las inversiones públicas y las privadas para comprar empresas nacionales en dificultades.

Lo que es distinto esta vez a 1979, su antecedente critico gemelo más inmediato, es que las cuentas de capitales están perfectamente abiertas y que los mercados cambiarios en la era del dinero de crecimiento endógeno son gigantescos para las economías emergentes. Según el Banco de Pagos Internacionales (http://www.economonitor.com/blog/2013/09/bis-daily-fx-turnover-averages-5-3-trillion/) el peso mexicano y el yuan chino están entre las diez monedas más transadas al día, estando el peso mexicano en el rango sobre los 130,000 millones de dólares en pesos transados al día entre los mercados spot, forward, swaps cambiarios y derivados. A diferencia de China, México tiene la quinta economía con menor crecimiento en América tras veinte años de reformas económicas y el tratado de libre comercio con Estados Unidos.  Esto hace al peso un commodity particularmente frágil cuyo precio ser mantendrá mientras los operadores cambiarios sigan haciendo negocios. Sin duda una parte de esto proviene del narcotráfico. El problema con esta apertura perfecta es que podría dar lugar a estampidas cambiarias ante cualquier situación incómoda. Se está entrando en un periodo delicado de la economía internacional.

 

[i]Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

Tema de investigación: 
Crisis económica

Evasión fiscal en América Latina

Cuerpo: 

Evasión fiscal en América Latina llega a 340.000 millones de dólares y representa 6,7% del PIB regional

Los principales incumplimientos tributarios se dan en el impuesto sobre la renta.

Las reformas tributarias implementadas en los últimos años se han visto reflejadas en un moderado crecimiento del nivel de la recaudación impositiva  de los países latinoamericanos. Sin embargo, en la mayoría de ellos, la carga tributaria aún es baja con respecto a su nivel de desarrollo, y  como lo ha mostrado la CEPAL en informes recientes, los sistemas tributarios mantienen un sesgo regresivo, ya que los impuestos directos no generan suficientes ingresos fiscales para causar un impacto importante en la redistribución. Este resultado se debe principalmente al bajo nivel de tasas impositivas efectivas en América Latina, especialmente en el decil de altos ingresos.

Es por ello que la evasión tributaria constituye uno de los principales puntos débiles de las economías de América Latina. La CEPAL estima que en 2015 ascendió a un monto equivalente a 2,4 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) regional en el caso del impuesto al valor agregado (IVA) y 4,3 puntos del PIB en el caso del impuesto sobre la renta, lo que suma 340.000 millones de dólares (6,7% del PIB en total).

Así lo señala el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2016, una de las más importantes publicaciones anuales de la CEPAL, dada a conocer a fines de julio pasado. Según el documento, la evasión del impuesto sobre la renta de las empresas y de las personas llega a más de 60% en algunos países. Por añadidura, se percibe una llamativa dificultad para disminuir estos indicadores en un entorno de menor dinamismo económico y, peor aún, pese al enorme riesgo de sufrir una pérdida sustancial de recursos tributarios potenciales, la información disponible para cuantificar la magnitud del problema se hace insuficiente.

De acuerdo con la CEPAL, para combatir la evasión se requieren cambios administrativos en las estructuras tributarias de los países para mejorar la recaudación y la progresividad, dados los elevados niveles de informalidad, pobreza y desigualdad socioeconómica, la pobre calidad institucional y la escasa conciencia y educación fiscal de los contribuyentes.

La otra evasión: los flujos ilícitos del comercio internacional

La evasión fiscal no solo se limita al ámbito interno. Cuanto mayor es la inserción en la economía mundial, mayor es la posible erosión de la base tributaria. En este sentido, los flujos financieros ilícitos derivados del comercio internacional constituyen también una fuente considerable de pérdidas de recursos tributarios, agrega el informe.

De acuerdo con estimaciones de la CEPAL, estos flujos ilícitos –es decir, salidas de recursos derivados de la manipulación de precios del comercio internacional- representaron el 1,8% del PIB regional (765.000 millones de dólares) en el período acumulado de 2004 a 2013. Dos tercios de esta cifra se deben a la sobrefacturación de las importaciones y un tercio a la subfacturación de las exportaciones.

Según el estudio, la mayoría de los flujos ilícitos surgen de transacciones con Estados Unidos (38% de los flujos acumulados en el período analizado) y China (19%). En términos de productos, las principales pérdidas se registraron en dos sectores: maquinarias eléctricas (incluyendo computadoras) y reactores nucleares, calderas, máquinas, entre otros (incluyendo circuitos integrados).

Dado el actual contexto internacional, para combatir este  tipo de evasión es necesario profundizar los mecanismos de cooperación entre países y bloques regionales, para lo cual los organismos multilaterales pueden servir de espacios para alcanzar acuerdos y consensos. Esto sería de gran beneficio para las naciones de América Latina y el Caribe, señala el reporte.

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Exitosa colocación de deuda ¿Un “buen arreglo”?

Cuerpo: 

“Exitosa colocación de deuda”

Hace unas semanas Argentina regresó a los mercados financieros internacionales para realizar una masiva colocación de deuda pública. El equipo económico festejo el fin del default y destacó la colocación de 16.500 millones de dólares a un plazo promedio de 10 años y tasa promedio del 7,2 por ciento anual, como la mayor colocación de la historia a la menor tasa. Los grandes medios resaltaron el fin del aislamiento tras 14 años al margen de los mercados financieros internacionales, y los gurúes de la city predijeron un aluvión de inversiones capaz de erradicar hacia fin de año los síntomas de recesión económica.

Comenzando por las comparaciones históricas, está claro que las emisiones de bonos en el marco del plan Brady, el Megacanje o la reestructuración de 2005 implicaron montos muy superiores que, con excepción del Megacanje, fueron colocados a menores tasas. El hecho de que esta emisión no fuera en el marco de una reestructuración, no lo hace más destacable. Por el contrario, como el mismo equipo económico admitió que no se acordó una reestructuración y se decidió pagar al contado a los buitres y demás holdouts con plata prestada, porque exigían tasas aún mayores a las obtenidas mediante la reciente emisión.

Respecto al costo de fondeo, el 7,2 por ciento promedio anual no toma en cuenta el valor llave de acceso a los mercados de deuda: el pago a los buitres y demás holdouts. Ese valor llave de 9500 millones de dólares, implicó que pese a que se emitió deuda por 16.500 millones, sólo 7000 ingresen a la economía mientras que el resto va directo a la cuenta de los fondos buitres y demás holdouts. De esa manera, se pagará el 7,2 por ciento pero sobre una deuda nominal que más que duplica la plata que ingresa al país, por lo que la tasa real sobre los 7000 que nos quedan es más del doble y a eso hay que sumarle las amortizaciones. Haciendo las cuentas, se tendrá que pagar anualmente 1100 millones de intereses y 950 millones para amortizar el capital del pago a los buitres. Es decir 2150 millones de dólares al año para un ingreso de 7000 millones, que da un costo financiero implícito del 30 por ciento aproximadamente (=2150/7000).

Este elevado valor llave de acceso a los mercados de deuda puede diluirse en términos de tasa de fondeo, a medida que crezca el endeudamiento. La actual emisión incrementó en un 30 por ciento la deuda externa que en números redondos era de 50000 millones de dólares hacia fines del año pasado y que en los pocos meses de gestión Pro ya pasó de algo menos del 10 por ciento del PIB a algo más del 20 por efecto de la devaluación y la toma de deuda. La macroeconomía ortodoxa sostiene que la misma puede alcanzar hasta el 40-60 por ciento del PIB sin que la economía explote. Es decir, unos 70-140 mil millones adicionales, que serán llamados “inversiones” aunque se trate de colocaciones financieras.

El gran dilema argentino en materia de endeudamiento externo ha sido la utilización del crédito para generar bonanzas económicas de corto plazo, sin pensar en la capacidad de repago. Ese “populismo financiero” permite adormecer a la sociedad mientras se implementan políticas estructurales a favor de minorías nacionales e internacionales. Cuando la anestesia de la deuda se agota a fuerza de intereses y amortizaciones que crecen de manera exponencial, la sociedad despierta y encuentra una economía al borde de la cesación de pagos, presa de acreedores externos que la someten a sus mandatos a cambio de refinanciaciones que nunca alcanzan para solucionar la crisis, sino tan sólo para extender en el tiempo su dominancia financiera.

 

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/48-9306-2016-04-30.html

 

¿Un “buen arreglo”?

La cancelación de la deuda con los holdouts costó cerca de 7 por ciento en términos de tasa de interés. Esto es presentado como una victoria. Se estaría así frente a un “regreso triunfal” al endeudamiento, algo que nos devolvería la pertenencia al mundo, luego de haber estado “desconectado” desde la suspensión de pagos en 2001. En rigor, no hay tal regreso, porque la Argentina se endeudó en estos años. Así ocurrió por ejemplo con el Gobierno de la CABA en 2010, con YPF más recientemente, y con la Provincia de Buenos Aires en vísperas del acuerdo con los holdouts. El logro estaría en el monto colocado, y sobre todo en el menor costo. La deuda tomada por la Provincia de Buenos Aires pagó un interés 2 puntos mayor. De hecho, no se entiende la urgencia por tomarla, con el acuerdo a la vista y la perspectiva de una reducción de la tasa de interés.

La cuestión acerca de si este arreglo era necesario está abierta a debate. No comparto las posiciones que rechazan cualquier arreglo, o que sostienen que este arreglo es de por sí fuente de calamidades futuras. En definitiva, la operación realizada no representa un monto insostenible de endeudamiento. Se trata de un monto modesto frente a la gran renegociación concretada en 2005 y 2010 y el rescate de una parte del capital adeudado.

Es cierto además que las circunstancias han cambiado. Siete años atrás el superávit externo permitía rescatar títulos y no aceptar las tasas abusivas que emergían de una eventual renovación del endeudamiento; pero éste ya no es más el caso. El déficit en la cuenta energética -producto básicamente del agotamiento de las reservas convencionales de hidrocarburos-, la crisis de Brasil y la brusca reversión de los términos de intercambio han llevado al déficit en la balanza comercial en 2015; esto no ocurría en Argentina desde 1999.

Incrementar los pasivos externos en la coyuntura puede ser una forma de conservar el nivel de actividad económica. Pero no se trata de algo sostenible en un plazo prolongado. La cuenta corriente (transacciones de bienes y servicios, más pago de intereses y utilidades) ha arrojado en 2015 un déficit de 15.935 millones de dólares. Si se tomara deuda para cubrir este quebranto a la tasa del 7 por ciento anual, esto llevaría a una espiral a la larga insostenible. Si se supone, sólo como hipótesis, que las transacciones (comerciales y de servicios) se mantuvieran de aquí en más, el solo efecto del pago de intereses de la deuda necesaria para sostenerlo duplicaría el saldo negativo de la cuenta corriente en 10 años, de mantenerse el costo del 7 por ciento. Y quizá esta hipótesis resulte optimista, cuando “los mercados” perciban que la Argentina está exponiéndose en forma creciente. Es que la tasa de 7 por ciento es en realidad muy elevada; el Tesoro de Estados Unidos, por caso, se endeuda a un costo de 1 por ciento.

La experiencia de los últimos 15 años sugiere que el efecto de la devaluación no será importante; cuando el peso se depreció 200 por ciento en 2002, no se asistió en los años siguientes a un boom exportador, ni tampoco a una fuerte sustitución de importaciones; y por ahora, nada lleva a pensar en algo diferente. Sólo resta esperar que el escenario externo mejore, de la mano de la recuperación de Brasil y de mejores términos de intercambio.

Lo que debería quedar claro es que el proceso en curso puede desembocar en una nueva reestructuración de la deuda, en las actuales condiciones. Si la Argentina no logra salir del déficit en cuenta corriente “por sus propios medios”, esto es, sin recurrir a mayores pasivos externos, este escenario tiene verosimilitud. Sólo una drástica caída de la tasa de interés de la deuda nueva podría dar más margen.

Pero nadie debería sorprenderse si esto ocurre, empezando por los propios tomadores de la deuda argentina: una tasa elevada de interés indica una expectativa mayor de default. Tiene además la extraña virtud de contribuir a este default; pero así son las reglas de las finanzas. Como escribió Michel Mussa, funcionario del Fondo Monetario Internacional, al tratar el caso argentino “como ocurre con todos los inversores que toman riesgos, sea donde fuere, cuando las cosas salen particularmente mal, éstos (incluyendo los tenedores de bonos y otros garantizados por obligaciones contractuales) asumen sus pérdidas”.

* Cespa-FCE-UBA.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Financial Reform Newsletter: When Fed Vice Chair Stanley Fischer Warns of Disaster & More

Cuerpo: 

When Fed Vice Chair Stanley Fischer’s Hair is on Fire, People Really Should Pay Attention: Rolling Back Financial Protection Rules are “Extremely Dangerous and Extremely Short Sighted”

Some people are prone to exaggeration or overstatement.  Fed Vice Chair Stanley Fischer is not one of those people.  He is the opposite.  He is an urbane master of understatement, speaking in soft, measured tones, sometimes barely audible.  He was described by the Financial Times in a lengthy interview over the weekend as “self-effacing,” “courtly, quietly spoken and unobtrusive.”  He is, however, a giant voice in finance and financial regulation and he had a huge warning about the deregulatory zeal pervading Washington DC today:

“It took almost 80 years after 1930 to have another financial crash that could have been of that magnitude.  And now, after 10 years, everybody wants to go back to the status quo before the great financial crisis.  I find that really extremely dangerous and extremely short sighted. …[T]he pressure I fear is coming to ease up on the large banks strikes me as very, very dangerous.”  

The FT reported that he “criticized calls to easy up on stress testing, saying pressure to loosen standards on big banks was ‘very, very dangerous.’  He argued that the US had yet to deal with the so-called shadow banking system, which operates outside mainstream lenders, calling this a ‘terrible mistake’”:

“I am worried that the US political system may be taking us in a direction that is very dangerous…. One can understand the political dynamics of this thing, but one cannot understand why grown, intelligent people reach the conclusion that [you should] get rid of all the things that you have put in place in the last 10 years.”

He called this “mindboggling” -- we call it “mindless!”  The industry’s self-serving and bonus-driven cries for deregulation are as understandable today as they were in when Upton Sinclair memorably observed that:

“it is difficult to get a man to understand something when his salary depends on his not understanding it.” 

That also explains the industry’s many purchased allies in elected office, lobbyists, lawyers, PR spinners, academics and so many others.  But all the other “grown, intelligent people” should know better and should stand up to those letting their salaried-interests trump what is best for the country and the American people. 

If anyone said we should take down half the protections we put up around New Orleans after Hurricane Katrina in 2005 because ten years have passed and there hasn’t been another catastrophic hurricane, we would all correctly laugh at the idiocy of that notion.  Yet, the equivalent of that in financial reform is the prevailing ideology in the Trump White House, administration and much of Washington (egged on by Wall Street and its minions). 

We haven’t always agreed with the Vice Chair on policy, but he’s dead right here and, if the Trump administration, his regulators and the Republicans in Congress do just half of what they say they are thinking of doing, then history is going to judge them very harshly. 

Don't Gut a Key Financial Protection Rule: Banks Should be Banned from Gambling with Taxpayer Money

One of the industry's biggest financial protection rule targets is the Volcker Rule which bans banks from engaging in proprietary trading, which is trading for their own benefit.  This rule is detested by the biggest banks because "prop trading" has a very low cost to them, but results in huge bucks for their bonus pool. 

But the big, taxpayer-backed and taxpayer bailed-out banks on Wall Street can't say "get rid of the Volcker Rule because we want to gamble because we are addicted to huge bonuses," so they say the rule interferes with "market making" and limits "liquidity" which is bad.  Far too many elected officials, regulators and policy makers who should know better have been have been willing to uncritically accept these self-serving claims. 

Tellingly, the industry has provided no evidence that their claims are true or have any basis at all.  Given they uniquely have the data about trading and have a unique incentive to provide it if it proves their otherwise unsupported claims, it is all the more telling they have not provided the evidence.  We have argued for years that if the industry fails to provide such data at a granular level of product, market and context for independent analysis and confirmation, then their claims should be accorded no weight at all.

Importantly, others have looked at these claims and found no evidence to support them.  First, the Treasury Department report issued last year found no evidence to support such claims in the Treasury market and, last week, the SEC staff released an exhaustive 300-page report that "includes a comprehensive assessment of a large body of recent research in addition to original analysis performed by [SEC] staff."  It demolishes the industry claims that financial protection rules generally or the Volcker Rule in particular have harmed capital formation or liquidity at all.  (See the main findings here.) 

Sure, one preliminary study did find some evidence that the cost of trading a particular type of bond (distressed corporate bonds) at a particular point in time appear to be higher.  But, as Francine McKenna in MarketWatch detailed, Stanley Fischer pointed out why that study was limited and of limited use.  Moreover, as Fischer pointed out, "regulatory changes, even those that may have reduced market liquidity, likely have enhanced financial stability on balance.  Overall, liquidity is adequate by most measures, in most markets, and most of the time." 

None of that is to suggest that the Volcker Rule is perfect.  No rule is and it probably could use some tweaking regarding genuine community banks and banks that don't have prop trading operations or capacity.  But it would be a huge disservice to the American people to let the biggest taxpayer backed banks back into the gambling business when the banks get the bonuses and the taxpayers get the bills.​

Short and to the Point: “Fiduciary Duty Rule Critics Cry Wolf”

Like the complaints about the Volcker Rule, the industry’s complaints about the Department of Labor’s “clients’ best interests first” fiduciary duty rule are baseless and self-interested.  In this case, they are no more than attempts to protect a business model based on an indefensible conflict of interest, as exposed by Nir Kaissar in his Bloomberg View column:

“The rule has exposed an intolerable conflict of interest: brokers are paid by the mutual funds they recommend to clients.  For many investors, that neatly explains why they’ve been sold high-priced actively managed funds that routinely fail to keep up with the market.” 

Mr. Kaissar then takes on the industry’s arguments one-by-one, showing them to be meritless.  First, eliminating commissions will cause clients to pay more because fee based accounts cost more!  No, because commission based accounts are not prohibited, but they must adhere to the best interest fiduciary standard.  And, no, while fees might go up, all investors are going to save likely substantially as the fiduciary duty standard will likely result in the sale of lower cost, better performing products.  Moreover, it’s not even clear that fees will go up as businesses compete against each other for clients.  Second, retirement savers will have fewer choices!  No, not of products that are in their best interests.  Sure, maybe they won’t be steered into high priced, poorly performing products so their brokers can pocket commissions and prizes, but is that really a loss of choice for retirement savers that anyone should care about?

Third, the rule is complex and costly!  Consumer Federation of America’s star director of investor protection Barbara Roper is quoted killing this argument: “compliance with the fiduciary rule is hard because the conflicts are so pervasive and reining them in is a big job, not because the rule itself is so complex.”  In fact, as the conflicts are rooted out, overcome and “reined” in as the rule is implemented and enforced, the modest, unavoidable cost, complexity and burden of the rule will likely diminish substantially. 

That’s not too much of a price to pay so that when people hand over their hard-earned money, their advisors must put their clients’ interests first, not their own.  That makes the industry mad, but it is going to save tens of millions of retirement savers tens of billions of dollars every year.

SEC Abuses Its Authority When It Allows Lawbreakers Special Privileges by Granting Statutory Disqualifications Waivers

To protect investors, deter misconduct, reduce recidivism, promote market integrity, and remove bad actors from the markets Congress determined that there are certain illegal and fraudulent acts that warrant automatic disqualification from certain regulatory privileges that otherwise would be available to law-abiding market participants.  The SEC has discretionary authority to waive these statutory disqualifications, if it can show that it is for good cause and in the public interest.  However, in recent years the SEC has abused this discretionary authority, and has permitted egregious law-breaking firms to continue enjoying certain regulatory privileges, despite their rap sheet.  The time has come for the SEC to respect Congress's will and disqualify and bar felons and other bad-actors, so investors are better protected and market integrity is strengthened.  For more, including ways Congress and the SEC can fix this problem, see the latest in Better Markets blog.

Tema de investigación: 
Arquitectura financiera

Foro de la Financiación de las Naciones Unidas : Un amargo despertar después de la fiesta del multilateralismo de 2015

Autor: 
Cuerpo: 

2015 was an eventful year for everyone who cares about sustainable development. Three large conferences (financing for development, Agenda 2030 for Sustainable Development, and the Paris Climate agreement) unveiled, together, an ambitious agenda of multilateral efforts to eradicate poverty while preserving and nurturing our planet.

But those observing the first event to follow up on such lofty and ambitious commitments were suddenly awakened to the bitter reality of transitioning from paper to the realities of implementation.

The first official event as part of the newly-adopted format for follow up in the Financing for Development process, the ECOSOC Financing for Development Forum (“the Forum”), was held last April 18 through 20. The Forum was mandated by the Third Financing for Development (FFD) Conference, held in Addis Ababa (Ethiopia) last July, and which passed the Addis Ababa Action Agenda (AAAA).

After more than 12 years of a follow-up to FFD that proved very ineffective, its reinvigoration represented the primary concession made to developing countries in a package that otherwise had plenty of setbacks for them compared to the previous FFD outcomes (Monterrey in 2002 and Doha in 2008).

In spite of this, right from the start it became clear that developed countries were not ready to smooth the path for the Forum.

Because a General Assembly resolution that in the Fall of 2015 should have set some key parameters for the FFD Forum failed to do so, protracted negotiations over the Forum’s modalities had to take place earlier this year, eating into valuable time for negotiating an Outcome. At the modalities debate, developed and developing countries clashed over the length of the Forum, a conflict foretold in the Addis Ababa Action Agenda where the compromise was to hold the Forum for “up to five days.” In the end, the decision was to have it last only three days.

As civil society stated in a letter to the President of ECOSOC, this did not allow sufficient time to complete the tasks of the Forum that include “consideration of an expanded Financing for Development agenda [and] the additional consideration of the interlinkages between Financing for Development and the Agenda 2030.” In the same letter, the civil society organizations called for setting aside two additional days of ECOSOC schedule in the Fall to complete the task.

Another difficulty was in the timing and disagreements surrounding the Inter-Agency Task Force report’s methodology and role. The Inter-Agency Task Force comprises the major institutions involved in the FFD process (e.g. World Bank, IMF, UNCTAD and others) and has the mandate to “report annually on progress in implementing the Financing for Development outcomes and the means of implementation of the post-2015 development agenda and to advise the intergovernmental follow-up thereto on progress, implementation gaps and recommendation for corrective action.” But, upon developed countries’ insistence that it was too early to assess progress on implementation – conveniently forgetting that the FFD process started in 2002 -- the first report limited itself to lay out the methodology for monitoring implementation in the future. Even as it did this, it narrowed down its framework to the Addis Ababa Action Agenda, neglecting the previous FFD outcomes that the Addis Ababa Outcome actually reaffirmed. Civil society organizations called for avenues to engage in the preparation of future reports, and adequate space for the Forum to interrogate its methodology.

Moreover, developed countries claimed that the negotiations could not start until the report was produced. In the process, valuable negotiating time was lost. This is in spite of the fact that the monitoring function of the Forum –which the Inter-Agency Task Force could potentially serve well—is different from its actual “follow up” function, which is about policy and normative development of commitments undertaken in the FFD outcomes. In fact, it is on the latter that the greatest potential of FFD as a forum for consensus-building and advancing policy proposals lies. Civil society expressed hopes for the specification of focus issues to be developed “one to three years in advance of its consideration in the Forum so that adequate preparatory consideration may be undertaken in relevant international institutions and multi-stakeholder consultations.”

But developed countries reserved their most intransigent attitude for the negotiations on the Outcome. At a press conference the opening day of the Forum, assessing the draft Outcome Document (“the draft”) available at that moment, civil society organizations deplored the asynchrony between the negotiations and the global economic context in which they were taking place:

·         Three weeks before the Forum the “Panama papers” scandal had unleashed public anger over the extent to which they showed wealthy and powerful individuals and companies evading taxes, with some experts commenting that was likely just the tip of the iceberg. Yet the draft treated the revenue losses due to illicit financial flows as a domestic phenomenon to be addressed with merely domestic measures.

·         The weekend before the Forum, the World Bank and International Monetary Fund held their Spring meetings where discussions were dominated by the failure of the world economy to surmount stubbornly low growth and weak trade and demand, amidst the risks that low commodity prices, fluctuating exchange rates and tightening financial conditions posed for developing countries. Yet, the draft failed to use the gigantic opportunity of the Forum to discuss a fresh approach to reforms needed in the international monetary and financial system. The recently passed reform of voting at the IMF was welcomed as if representing compliance with the FFD outcomes call to broaden the participation of developing countries in economic decision-making.

·         The week of the Forum Argentina was going to financial markets to raise near USD 15 billion in debt at relatively high interest rates. Of the new debt – contracted at a tremendous social cost for the population going through job cuts and tariff hikes-- two thirds were expected to be immediately used to pay holdout (“vulture funds”) creditors that chose to stay out of a restructuring that 93 per cent of creditors had accepted. Yet the draft did not make any concrete reference to the need to improve sovereign debt restructuring processes that the FFD outcomes called for.

·         The migration crisis had exposed donor countries’ diversion of Overseas Development Assistance (ODA) flows. Yet, the draft refused to chart any path forward for addressing issues on the definition of ODA.

More oddly, for a document which task was to “assess progress, identify obstacles and challenges . . .  promote the sharing of lessons learned from experiences . . . address new and emerging topics of relevance,” the document failed to mention anything that could remotely resemble a negative assessment of progress.

Eventually, it became clear that the only way to overcome the standoff and have an Outcome, at all, would be to clean it from anything substantive. A welcoming to the Inter-Agency Task Force and its proposed methodology for coming years was about as close as it got to substance.

In a statement at the closing session, civil society expressed collectively its vision for the FFD follow-up:

“The FfD process is supposed to play a pivotal role in advancing socio-economic transformation of developing countries, democratizing global economic governance, and advancing systemic reforms of global economic frameworks in order to realign them with the imperatives of human rights and sustainable development. The FfD process is supposed to unlock the means of implementation to realize the aspirations expressed in the 2030 Agenda for Sustainable Development.”

Last year, fortifying the universal financing track at the UN was inextricable part of a grand bargain to ensure agreement on a universal sustainable development agenda. Thinking that such bargain does not need to be renewed every year, with a parallel show of commitment on both pieces of it, may prove a dramatic miscalculation. The important question is, with our (only) planet this time being at stake: is anyone making it?

Tema de investigación: 
Crisis económica

Geo-economics. Seven Challenges to Globalization.

Cuerpo: 

Ante un entorno de bajo crecimiento económico mundial los diagnósticos que apunten a futuras soluciones son bienvenidos. El más reciente informe del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) deja en claro los principales desafíos para la globalización, eje rector del capitalismo contemporáneo:

1.    Guerra económica: la imposibilidad de iniciar conflictos armados obliga a implementar tácticas económicas ofensivas (sanciones comerciales, guerras cambiarias y manipulaciones de precios).

2.    Geopolitización de las negociaciones comerciales: China con el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, en inglés), Rusia con la Comunidad Económica Euroasiática (EEU, en inglés) y México, Colombia, Chile y Perú con la Alianza del Pacífico.

3.    Nuevo capitalismo de Estado: el papel protagónico del Estado ha vuelto como respuesta a la Gran Recesión. Prueba de ello son las cada vez mayores atribuciones del Banco Central y las nuevas normatividades en diversidad de industrias que apremian el interés nacional vía participación única del sector público.

4.    Competencia por los mercados foráneos en vez de materias primas: tal fenómeno se debe al abaratamiento de los commodities y a la ampliación de la demanda efectiva en las economías en desarrollo.

5.    Supervivencia del centro a costa de la periferia: se cree que la actual tendencia al individualismo o dualismo comercial apunta a una globalización más organizada que, a último término, desemboca en un marco legal universal en materia de comercio, inversión y seguridad. Sin embargo, la evidencia de Rusia con Ucrania, Alemania con los países europeos en crisis y China con sus vecinos territoriales, apunta al beneficio del centro a costa de la periferia.

6.    Alianzas de infraestructura lideradas por China: los cuantiosos flujos de inversión proporcionados por el país asiático al resto del mundo reflejan su política exterior. La garantía en el suministro de materias primas y los nuevos mercados de consumo para la producción asiática son el meollo.

7.    Caída en el precio del petróleo: el diferencial entre oferta y demanda mundial del hidrocarburo causo la actual caída en el precio. Sin embargo, preocupa más el retorno de la fluctuación en el valor después de cierto periodo de estabilidad. Los beneficiados son los importadores por excelencia y los afectados aquellos exportadores del hidrocarburo.

En el terreno de las ideas se propone pactar normas que cesen la violencia comercial y territorial, reconfigurar la legislación estatal a favor de un punto medio entre liberalización e intervención, abandonar la dependencia económica de los países subordinados a las potencias regionales, la promoción del comercio interno y externo por parte de las empresas y, por último, la asistencia de instituciones internacionales o regionales para dar solución a los obstáculos inmediatos.

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

Global Wealth Report 2017: Where Are We Ten Years after the Crisis?

Cuerpo: 

As shown in the latest edition of the Global Wealth Report by the Credit Suisse Research Institute (CSRI), total global wealth has now reached USD 280 trillion and is 27 percent higher than a decade ago at the onset of the financial crisis.

US Gains Account for Half of Global Wealth Increase

In the past 12 months, total global wealth grew by 6.4 percent. It is the fastest pace of wealth creation since 2012 and one of the best results since the financial crisis. Moreover, as wealth increased faster than the population, global mean wealth per adult reached a new record high of USD 56,540.

Comparing wealth gains across countries, the United States is an unquestionable leader. The country continued its remarkable unbroken spell of gains after the financial crisis and added USD 8.5 trillion to the stock of global wealth. In other words, the US generated more than half of the total global wealth aggregation of USD 16.7 trillion of the past 12 months.

"So far, the Trump Presidency has seen businesses flourish and employment grow, though the ongoing supportive role played by the Federal Reserve has undoubtedly played a part here as well, and wealth inequality remains a prominent issue," commented Michael O'Sullivan, CIO for International Wealth Management at Credit Suisse. "Looking ahead, however, high market valuations and property prices may curb the pace of growth in future years."

Poland with Biggest Increase in Percentage Terms

In line with global wealth growth, wealth in Europe increased by 6.4 percent thanks to stability spread across the continent. From Europe, Germany, France, Italy, and Spain made it into the top ten countries with the biggest gains in absolute terms.
Converted into percentage terms, the biggest household wealth gain globally was recorded in Poland. The increase of 18 percent was driven mainly by rising equity prices.

Switzerland continues to lead the ranking in terms of both average and median wealth per adult in 2017, the latter favoring countries with higher levels of wealth equality. Since the turn of the century, wealth per adult in Switzerland has risen by 130 percent to USD 537,600.

China Is Catching Up

While the majority of wealth is still held by high-income economies in North America, Europe, and Asia Pacific (excluding China and India), new wealth creators are becoming more visible. China, after suffering losses of 20 percent during the crisis, quickly overtook its pre-crisis level of wealth growth. This year, its pace of wealth creation caught up with the pace of Europe, and its input to the global wealth stock was USD 1.7 trillion. This represents the second highest absolute wealth gain after the US.

Looking Back

According to the Global Wealth Report, the geographical coverage of wealth growth in the first years of this century was more widespread than ever before. The upward trends were steady across financial and non-financial asset classes, and regions. Emerging economies were becoming strong global players.

Last but not least, all levels of society were benefitting from the rewards. While global mean wealth per adult grew at 7 percent per year between 2000 and 2007, the bottom half of wealth holders did even better: Median wealth per adult grew at 12 percent per year.

In 2007 the global financial crisis brought this episode of growth to a halt, wiping 12.6 percent off global wealth.

Wealth Inequality as Heritage of Crisis

Shortly after the crisis, wealth growth resumed. It has managed to recoup the lost ground and rise further, but the average pace of growth has been less than half the pre-crisis rate

In the 12 months to mid-2017, significant rises in wealth were evident throughout the world, driven not only by robust equity markets, but also by substantial increases in non-financial wealth. It may signal that we are reverting to the pre-crisis pattern of growth.

The remaining negative heritage of the financial crisis is wealth inequality. It has been rising in all parts of the world since 2007. As calculated by the report authors, the top 1 percent of global wealth holders started the millennium with 45.5 percent of all household wealth, but their share has since increased to a level of 50.1 percent today.

Wealth Outlook for the Next Five Years

According to the report, global wealth should continue to grow at a similar pace to the last half a decade and is anticipated to reach USD 341 trillion by 2022.

Emerging economies are expected to generate wealth at a faster pace than their developed peers, and are likely to achieve a 22 percent share in global wealth at the end of the five-year period. Unsurprisingly, the strongest contribution is expected from China and is estimated at around USD 10 trillion, an increase of 33 percent.

The outlook for the millionaire segment is more optimistic than for the bottom of the wealth pyramid (less than 10,000 dollars per adult). The former is expected to rise by 22 percent, from 36 million people today to 44 million in 2022, while the group occupying the lowest tier of the pyramid is expected to shrink by only 4 percent.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Great Recession, greater illusions

Cuerpo: 

SYDNEY and KUALA LUMPUR, Sep 11 2018 (IPS) - In 2009, the world economy contracted by -2.2%. Growth in all developing countries declined from around 8% in 2007 to 2.6% in 2009 as the developed world contracted by -3.8% in 2009. The collapse of the Lehmann Brothers investment bank in September 2008 symbolized the US financial crisis that triggered the Great Recession of 2008-2009.

Demise of Keynesian consensus

In its immediate aftermath, a new consensus reversed the neoliberal Washington Consensus of the last two decades of the 20th century. Proclaimed by the G20’s London Summit of 2 April 2009, it envisaged return to Keynesian macroeconomic policies, including large-scale fiscal stimulus, supported by expansionary monetary policy.

The new policies were largely successful in tempering the recession, although much more should have been done. But with modest recovery, public debt, not economic stagnation, was soon sold as public enemy number one again.

G20 leaders at the June 2010 Toronto Summit turned to ‘fiscal consolidation’, with monetary policy accommodation to ‘contain’ its contractionary consequences, and ‘structural’ (mainly labour market) reforms, ostensibly to boost growth, especially in advanced economies. Meanwhile, despite G20 leaders’ pledges eschewing protectionism, trade restrictions grew.

Synchronized fiscal consolidation precipitated some Eurozone sovereign debt crises. Soon, several Eurozone countries experienced double dip recessions, as unemployment in Greece and Spain rose well over 25% following punitive policies required to qualify for European Union and International Monetary Fund (IMF) funding which mainly went to creditors.

Economists’ complicity

Misleading, ideologically-driven empirical analyses claimed to support the new policy reversal. Alesina and his associates promoted the idea of ‘expansionary fiscal consolidation’, that contractionary government expenditure cuts would be more than offset by private spending expansion due to boosted investor confidence.

Then, Reinhart and Rogoff exaggerated the dangers of domestic debt accumulation. Although soon exposed for major methodological flaws and suppressing relevant information, these studies had served their purpose.

The IMF Fiscal Monitor ahead of the June 2010 G20 Summit grossly exaggerated public debt’s destabilizing effects, advocating rapid fiscal consolidation instead. Later, the IMF admitted it had underestimated the fiscal multiplier and hence potential growth from such debt!

Faltering recovery and rising unemployment in the Eurozone caused the public debt-GDP ratio to rise instead. Meanwhile, supposedly unavoidable short-term pain caused prolonged suffering for millions without the promised medium- and long-term gains.

UN ahead of the curve

Besides the Bank of International Settlements’ legendary William White, the United Nations was ahead of the curve, not only in warning of the impending crisis, but also by providing appropriate policy advice, albeit largely ignored.

For example, the United Nations 2006 and 2007 World Economic Situation and Prospects (WESP) warned of instability and growth slowdowns due to disorderly adjustment of growing macroeconomic imbalances among major world economies. WESP warned that falling US house prices could cause defaults to spike, triggering bank crises.

The IMF and the OECD simply ignored such warnings, projecting rosy futures, and a ‘soft landing’ at worst. The April 2007 IMF World Economic Outlook (WEO) emphatically dismissed widely held concerns about disorderly unwinding of global imbalances, claiming economic risks had subsided. The July 2007 issue claimed: “The strong global expansion is continuing, and projections for global growth in both 2007 and 2008 have been revised up”.

The OECD June 2007 Economic Outlook insisted that the US slowdown was not heralding a period of worldwide economic weakness. “Rather, a ‘smooth’ rebalancing was to be expected, with Europe taking over the baton from the United States in driving OECD growth… Indeed, the current economic situation is in many ways better than what we have experienced in years.”

Although the IMF’s November 2008 WEO belatedly acknowledged the crisis’ severity, it forecast global recovery of 2.2% in 2009, suggesting the worst was over, thus supporting the reversal from fiscal expansion to consolidation. Depicting the ‘green shoots’ of recovery as self-sustaining, fiscal stimulus was abandoned after selective financial bailouts.

The IMF and OECD recommendations of structural reforms and fiscal consolidation have since failed to provide the long awaited, sustained global economic recovery.

The President of the UN General Assembly set up a commission led by Nobel laureate Joseph Stiglitz to study the crisis’ impact, especially for development, and recommend policies to prevent future crises. Yet, most remain unaware of its wide-ranging findings and policy recommendations, including international financial architecture reforms and reregulating finance to better serve the real economy.

The UN Secretary-General proposed a Global Green New Deal in 2009 to accelerate economic recovery and job creation while addressing sustainable development, climate change and food security. It envisioned massive, multilateral, cross-subsidized public investments in renewable energy and smallholder food production in developing countries.

The UN also consistently advocated policy coordination and warned against prematurely ending recovery efforts.

Missed opportunity, heightened vulnerability

With UN and similar policy advice largely ignored, global economic recovery has remained tepid for the last decade. This has prompted the ‘secular stagnation’ thesis obscuring the role of political and policy failures and missed opportunities.

Unconventional monetary policy, e.g., ‘quantitative easing’, has also widened income and wealth gaps besides fuelling financial asset bubbles. Earlier capital inflows are now exiting following monetary policy normalization in the West and new fears of emerging market vulnerabilities.

Having failed to ensure robust recovery despite accumulating more debt, both developed and developing countries have less policy and fiscal space to address the looming problems threatening them.

Meanwhile, the redistributive potential of fiscal policy has been weakened by reducing progressive direct taxes and increasing regressive indirect taxes, while cutting social expenditure. Also, powerful vested interests have blocked attempts to limit obscene executive remuneration and enforce minimum wages, arguing that such measures discourage business and job creation.

Also, the hyped notion of ‘inclusive inequality’ has served to justify rising economic disparities, by arguing that deregulation has enabled wealth accumulation and middle class expansion.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Grecia y la cuarta etapa de la crisis

Cuerpo: 

A partir de la Crisis Hipotecaria en Estados Unidos, el contagio financiero ha llegado a través de los bancos europeos y finalmente a todos los rincones del planeta por medio del comercio. "La Gran Recesion" no ha pasado, y en 2010 veremos una etapa más de quiebras y crisis, esta  vez no son los bancos los que estan en peligro, sino los Estados nación y la integridad de la Union Europea.

Disponible: Click aqui

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Grecia y la deuda fatal

Tema de investigación: 
Crisis económica

Intereses y agentes extranjeros en Venezuela

Cuerpo: 

Intereses y agentes extranjeros en Venezuela

 

Oscar Ugarteche[1] y Armando Negrete[2]

 

Existe un riesgo alto que un problema de política nacional se resuelva con una intervención militar y que esta pueda gatillar un problema internacional en Sudamérica. Venezuela está en el centro del tablero, con un problema político de representación y legitimidad, una crisis económica y un intervencionismo encubierto. Está sometida, al mismo tiempo, a los intereses económicos y planes geopolíticos de las tres potencias globales: EEUU, China y Rusia. El geográficamente extraño ingreso de Colombia a la OTAN fue concluido el 18 de mayo del 2017 tras acordar el desarrollo de un programa individual de cooperación y establecer áreas prioritarias de trabajo. El escenario de conflicto no podría ser peor, ni para Venezuela ni para Sudamérica.

Venezuela

Después de la Asamblea Constituyente realizada el pasado domingo 30 de julio, el contaminado ambiente político de Venezuela y la difusa imagen de lo que está pasando en aquél país, frente al infinito número de artículos, opiniones, análisis y propaganda que se publica sobre el tema, impiden una comprensión precisa sobre las causas económicas de la actual crisis, sus causas y verdaderos riesgos. Venezuela es, por mucho, una de las naciones geopolíticamente más importantes del continente. Es la cabeza de la Cuenca del Caribe, y posee reservas estratégicas de petróleo, agua, cobre, cobertura forestal y metales raros. Tiene una importancia política y económica superior a su peso en la producción regional que fue de 7.1% del PIB de América Latina, en el 2015. Tiene la principal reserva de petróleo del mundo y es además el principal exportador de petróleo del hemisferio occidental. (Ver gráfico)

La producción de petróleo está nacionalizada a través de la paraestatal PDVSA que posee la empresa petrolera CITGO, en EEUU. Esta representa una de las 8 empresas refinadoras más grandes en el mercado norteamericano y la sexta empresa distribuidora de gasolina.

Desde 2005 PDVSA es impulsora de importantes proyectos e infraestructura de Petrocaribe en la cuenca caribeña. La empresa exporta petróleo a los países caribeños a un precio que se paga en efectivo y en crédito a largo plazo siguiendo el molde del Tratado de San José.

PDVESA y ROSNEFT

El pasado mes de abril, PDVESA adquirió un préstamo de 2,000 mdd de la empresa petrolera estatal rusa ROSNEFT, con una hipoteca del 49.9% de la empresa CITGO. En caso de incumplimiento, ROSNEFT tendría un control casi mayoritario de CITGO. Esto coloca a Rusia dentro del tablero del juego venezolano y del Caribe.

Según el congresista republicano Duncan, “Rusia se podría convertir en el segundo mayor propietario extranjero de la capacidad de refinación estadounidense”. El exiliado venezolano Roger Santodomingo, del Centro para el Desarrollo y la Democracia de las Américas[3], sostiene que “los rusos no quieren quedarse colgados con CITGO y buscan sustituir ese colateral por control sobre campos petroleros venezolanos” Ambos son escenarios complicados que colocan a Rusia o dentro de EEUU o dentro de la Cuenca del Caribe.

Las posibles represalias de Washington contra Venezuela por haber efectuado elecciones para una asamblea constituyente sin el voto mayoritario de la población, podría tener un “impacto potencial en los envíos de petróleo a los EEUU, del que Venezuela es el tercer mayor proveedor después de Canadá y Arabia Saudita” [4].

 El escenario militar

Existen negociaciones entre Rusia y Nicaragua, Cuba y Venezuela, para establecer bases navales, según el ministro ruso de defensa Shoigu.[5]. Del otro lado el comité de asuntos extranjeros del Capitolio propuso la ley Nicaragua[6] para presionar al país centroamericano por su apoyo a Venezuela y Cuba. Es una manera de “limpiar la casa” de regímenes adversos. Antes fueron Honduras, Paraguay, Argentina y Brasil. Ahora se coloca a Venezuela al medio de intereses contrapuestos de EEUU con Rusia al igual que en Siria, Irak, Libia, y Qatar.

 China es un nuevo jugador que aumentó su participación en el mercado de Venezuela entre el año 2000 y 2015, cuando pasó del 0.98% del total de sus importaciones y el 0.069% de sus exportaciones, al 14.1% y 14.5%. Es un gran socio comercial petrolero aunque su mirada de largo aliento está en sus metales raros estratégicos- como el cerio (Ce), dysprosio (Dy), erbio (Er), europio (Eu), gadolinio (Gd), holmio (Ho), lanthano (La), entre otros - sobre los cuales tiene un quasi monopolio mundial, utilizados en equipos de alta tecnología.

Finalmente el peligro más grande es la sustitución estadounidense de la política exterior por la fuerza militar que se aprecia en las prioridades del presupuesto nacional presentado y la fuerte presencia militar en su administración. Es inaceptable que los problemas políticos internos de un país se definan por la pugna entre los tres poderes mundiales. Debe rescatarse el principio de la no intervención.

 

[1] Investigador titular IIEC-UNAM/SNI coordinador del proyecto Obela

[2] Proyecto Obela

[3] https://elpais.com/elpais/2017/07/31/opinion/1501502778_110766.html

[4] http://uk.reuters.com/article/uk-venezuela-politics-usa-idUKKBN1A22EL?il=0

[5]http://www.infodefensa.com/latam/2014/03/01/noticia-rusia-negocia-apertura-bases-militares-caribe.html

[6] https://www.congress.gov/bill/114th-congress/house-bill/5708/all-info

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

La FED se arriesga

Cuerpo: 

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se está arriesgando. El 14 de junio, el Comité de Política Monetaria de la Fed elevó su llamada tasa de interés 'política', que establece el piso para todas las tasas de interés para préstamos en los EE.UU. y, a menudo, en el extranjero. Esto significa que el coste de los préstamos para gastar en las tiendas o para invertir en la expansión de negocios se elevará.

Si, el incremento fue solamente de 25 pb (0,25%), del 1% al 1,25%, pero la Fed claramente pretende llevar a cabo nuevos aumentos (hasta quizás un objetivo del 3%). Ya ha detenido su programa de flexibilización cuantitativa (para aumentar las reservas bancarias).

Y ahora se está aumentando el precio del dinero, así como la reducción de la cantidad disponible de este. Cada vez será más difícil conseguir dinero.

La Fed está haciendo esto porque cree (o tiene la esperanza) de que la economía de Estados Unidos esté ya en la vía de una aceleración sostenida del crecimiento del PIB real hasta recuperar el nivel tendencial del 3% o más anterior a la Gran Recesión. La Larga Depresión, por lo menos en los EEUU, se ha acabado, según la Fed.

Sin embargo, hay indicadores de la economía de Estados Unidos que la Fed interpreta mal. En primer lugar, la Fed cree que la inflación de precios en las tiendas y los servicios domésticos se situará en una media anual del 2% o más y por lo tanto necesita aumentar las tasas para controlar la inflación. Y sin embargo, las últimas cifras de la inflación publicadas esta semana muestran que se está desacelerando, no acelerando. En abril, la inflación personal del consumidor en EEUU cayó de nuevo al 1,7% anual (la inflación subyacente es del 1,5%), tras tres meses de poco o ningún aumento. A pesar de que el mercado laboral es 'rígido' con una tasa de desempleo muy baja, hay poca o ninguna aceleración en el aumento de los salarios y el gasto en consumo es débil.

Esto va muy en contra del pensamiento económico keynesiano tradicional de que los mercados de trabajo rígidos conducen a un aumento de los salarios y la inflación, en la llamada curva de Phillips. En la década de 1970 se demostró que la relación entre una baja tasa de desempleo y el aumento de la inflación era erronea porque las economías capitalistas tuvieron a la vez un alto desempleo e inflación: la estanflación. Ahora la Fed se enfrenta a una baja tasa de desempleo y una baja inflación: ¿el 'estancamiento secular' ? La curva de Phillips no está funcionando.

El Comité de la Fed está ignorando los bajos datos de inflación y en su lugar está haciendo hincapié en el impulso del crecimiento económico que está por venir. Sin embargo, los últimos datos del PIB real no justifican ese optimismo. En el primer trimestre de 2017, el crecimiento anual del PIB real fue sólo del 1,2%. La mayoría de las previsiones para el actual trimestre (abril-junio) sugieren una tasa de crecimiento anualizada de 2,5%. Eso significa que en la primera mitad del año, la economía de Estados Unidos crecería en torno al 1,8% anual, en realidad menos que en 2016.

La Fed prevé un 2,2% para el conjunto de 2017 – por debajo de las tasas de crecimiento previas a la crisis. Pero incluso para alcanzar ese 2,2% se requeriría una tasa de crecimiento anual del 2,6% para la segunda mitad de 2017. De hecho, la Fed espera una tasa de crecimiento de sólo el 2,1% el próximo año y un 1,9% en 2019, con una tasa de crecimiento a largo plazo de tan sólo el 1,8 %. Esto está muy lejos de las proyecciones de Trump de un 3-4% anual que cree que se pueden lograr. De hecho, como demuestra John Ross en una excelente nota, el capitalismo de Estados Unidos ha mostrado consistentemente una tendencia a la baja en las tasas de crecimiento, sobre todo en el siglo XXI. Y esto es debido a la desaceleración de la inversión empresarial.

Todo esto sobre la base de que no habrá una nueva recesión antes de 2020. Y ese es el riesgo. Aumentar el coste de los préstamos cuando la economía está creciendo solo moderadamente y la inflación es baja ejercerá presión sobre las empresas endeudadas, provocando una nueva reducción de la inversión e incluso quiebras. La deuda de las empresas de Estados Unidos nunca ha sido mayor porque las empresas han acumulado bonos y préstamos a tasas muy bajas de interés. El aumento de los costes de los préstamos podría comenzar a transformar la recuperación en recesión.

Algunos keynesianos reconocen que la Fed debería cambiar su objetivo de inflación al 4% y que no debería aumentar su tasa de política hasta que la inflación no llegue a ese nivel. Otros dicen que permitir que la inflación llegue a ese nivel y mantener las tasas de interés bajas por mucho más tiempo crearía una enorme burbuja de crédito financiero que podría ser incontrolable cuando la economía se acelere. En otras palabras, la economía convencional está volando a ciegas, sin saber qué hacer.

Cuando la Fed comenzó su plan de aumentos en diciembre pasado, advertí que la Fed estaba arriesgándose a que, dada la débil inversión empresarial, el aumento progresivo de las tasas de interés podría poner en dificultades a un sector de empresas estadounidenses y desencadenar una nueva recesión o una depresión. De hecho, esa fue la razón por la que la Fed frenó nuevas subidas durante un tiempo. Pero ahora está de nuevo saltando hacia lo desconocido.

Es cierto que, después de caer en la mayor parte de 2016, las ganancias empresariales en Estados Unidos se han recuperado un poco en 2017. Sin embargo, las ganancias empresariales cayeron de nuevo en el Q1 de 2017, aunque fueran un 3,7% más que el año pasado. Pero sólo incluyendo las ganancias del sector financiero: las ganancias del sector no financiero se han reducido este año.

A nivel mundial, los beneficios empresariales también han crecido. El banco de inversión JP Morgan ahora sigue de cerca la relación entre los beneficios empresariales globales y la inversión empresarial (¡por lo menos un conjunto de economistas ortodoxos reconocen la importancia de los beneficios en las economías capitalistas!). Mis lectores ya saben que hay una estrecha relación entre beneficios, la inversión y el crecimiento en las economías capitalistas. JPM cree que los beneficios globales están aumentando un 5% anualmente y, por lo tanto, proyectan un aumento similar de la inversión y el crecimiento. Así que tal vez la mejora de los beneficios, la inversión y el crecimiento en Japón y Europa va a compensar la debilidad recurrente en los EEUU. Veremos.

Por otra parte, la tasa de interés en los EE.UU. también impulsa las tasas de interés a nivel mundial, dado el potente papel del capital estadounidense. No ha habido una reducción real de la acumulación de la deuda del sector privado en las economías más importantes, que tuvo lugar en la década de 2000 y culminó en la crisis global de crédito de 2007. Esa deuda se acumuló en un contexto de condiciones favorables al endeudamiento: bajas tasas de interés y crédito fácil. Entre 2000 y 2007, la proporción de la deuda mundial del sector privado en relación con el PIB aumentó de alrededor de 140% a 163%, según el FMI.

En las economías emergentes, después de la Gran Recesión, el aumento de la deuda del sector privado ha sido masiva. La mayor parte de esta deuda adicional es el resultado del endeudamiento de las empresas en estos países para aumentar la inversión, pero a menudo en áreas improductivas como la propiedad y las finanzas. Y gran parte de estos créditos adicionales se realizó en dólares. Así que la decisión de la Fed de elevar el coste de los préstamos en dólares hará crecer este endeudamiento empresarial. La relativa recuperación de los beneficios empresariales globales y la actividad económica en la última parte de 2016 puede no durar hasta finales de 2017.

Michael Roberts es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2017/06/15/taking-a-risk/

Tema de investigación: 
Crisis económica

La Realidad de la Economía Mundial

Tema de investigación: 
Crisis económica

La administración de Trump se opone a los sindicatos en un caso clave de la Suprema Corte

Autor: 
Cuerpo: 

The Trump administration sided against public employee unions Wednesday evening in a Supreme Court case that could deal the labor movement a crippling financial blow.

In a brief submitted in Janus v. American Federation of State, County, and Municipal Employees, the Office of Solicitor General sided with a child-support specialist for the state of Illinois who's challenging AFSCME's legal right to collect so-called "fair-share fees" from union nonmembers. Unions say such fees are necessary to cover collective bargaining costs for union nonmembers, whom they're required by law to represent. But plaintiff Mark Janus is arguing that the mandatory fee violates his protected speech under the First Amendment.

Janus' legal challenge is financed in large part by the conservative Bradley Foundation, which sees the case as an opportunity to impose right-to-work rules on public employee unions in all 50 states. Twenty-eight states have passed right-to-work laws blocking private-sector unions from collecting fees from union nonmembers, most recently Missouri (though unions will seek to overturn that state's right-to-work law, passed in February, in a referendum next year).

Donald Trump won the presidency with strong support from white working-class voters, but as a candidate he expressed support for the right-to-work movement. "I like right to work," he told a North Carolina radio station during the campaign.

The Office of Solicitor General had not previously weighed in on Janus, but under President Barack Obama it sided with unions in a nearly identical case, Friedrichs v. California Teachers Association, and argued that public-employee fair share fees were legal. That case (also financed by the Bradley Foundation) ended in a 4-4 deadlock in 2016 after the death of Justice Antonin Scalia, who had been expected to vote against fair share fees. It's thought likely that with Justice Neil Gorsuch on the bench, the high court will abolish fair share fees later this term when it rules in Janus.

For the Trump administration, the court brief is the latest in a series of moves to roll back union power, including Trump's appointment of pro-management board members to the National Labor Relations Board. In June, the Office of Solicitor General switched sides in another case before the high court concerning the legality of mandatory arbitration fees in employment contracts, which unions typically oppose. Under Obama, the Office of Solicitor General had argued that the fees were illegal, but under Trump it reversed field and declared them legal.

 

In its Janus brief, the Office of Solicitor General embraced the plaintiff's argument that fair share fees violated his right to free speech. "In the public sector," the brief said, "speech in collective bargaining is necessarily speech about public issues," and "virtually every matter at stake in a public-sector labor agreement affects the public."

 

"Compelling employees to subsidize speech on politics and public policy imposes a severe burden that even highly restrictive prohibitions on speech in the workplace do not," the brief said.

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

La crisis mundial del capitalismo en 2016 Financiarización con subconsumo

Cuerpo: 

El artículo presenta los acontecimientos económicos internacionales con el mayor detalle posible para ver si se puede hacer una recapitulación y una lectura teórica. El concepto de crisis tiene en distintos idiomas sentidos variados y eso impacta sobre el modo de analizar. La hipótesis que se está buscando probar acá es que se trata de un proceso de crisis de dos tiempos donde primero hubo un problema financiero en Estados Unidos que se contagió al resto del mundo, y luego se transformó en una crisis de subconsumo con sus consecuencias en el crecimiento y la deflación. Las más afectadas han sido las economías maduras que no crecen pero esto se ha contagiado al resto del mundo a través de las políticas de tasas de interés de las economías líderes. Las causas del subconsumo serían los ajustes en los niveles de endeudamiento de las familias y del consumo para reducir los déficit fiscales en las economías líderes.

http://www.iade.org.ar/modules/galerias/photo.php?lid=355&cid=1
Tema de investigación: 
Crisis económica

La economía argentina

Cuerpo: 

La economía Argentina es un Informe Económico Mensual que realiza el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) en él se da una descripción de lo que acontece al mes de septiembre en dicha economía, los temas abarcados van desde empleo, actividad, precios, finanzas públicas y sector externo.

"A 4 meses de firmarse el primer acuerdo stand-by con el FMI, el gobierno debió solicitar un pedido de waiver al incumplir las metas de reservas y de inflación que habían sido pactadas con el organismo. La inviabilidad de las metas fijadas en el primer acuerdo y la inevitable renegociación del mismo habían sido anticipadas por el CESO en su informe de junio titulado “Rumbo al formal waiver”.

El nuevo acuerdo implicó una renegociación del monto de los créditos, el cronograma de entregas y del manejo de la política monetaria y cambiaria. A cambio, el gobierno implementó un brusco ajuste de las cuentas públicas que incluyó el cierre de 10 ministerios y la elaboración de un proyecto de presupuesto con déficit cero para 2019."

Lea el informe completo:

DESCARGUE AQUÍ

Portada: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

La economía mundial y América Latina ante la continuidad de la crisis global

Autor: 
Cuerpo: 

Los veinte textos que integran el presente libro, tienen como base a las discusiones desarrolladas en el Seminario Internacional de la Red de Estudios de la Economía Mundial realizado en octubre de 2015, el cual se desarrolló en la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en el marco de los festejos por los 50 años de creación de dicha Facultad.

El objeto principal de los capítulos de este libro, y por consiguiente de las discusiones previas en el Seminario antes mencionado, fue revisar la situación actual de la economía mundial y de las economías de Amé- rica Latina, en el contexto de continuidad de la crisis global que sigue estando presente y que en el periodo reciente ha acentuado sus efectos en la región.

Según verá el lector, para dicha revisión los textos se han agrupado en cuatro temas: el primero reúne cinco trabajos relacionados con el desenvolvimiento de la crisis mundial; el segundo tema, está referido a la crisis en las relaciones económicas internacionales, con tres trabajos; el tercer apartado, con cinco trabajos, se refiere distintos aspectos de la situación de América Latina o de grupos de países de la región; y, el cuarto tema reúne siete trabajos referidos a países latinoamericanos específicos: México, Brasil, Bolivia y Colombia.

                                                                                                                               * * *

El primero de los temas del libro se titula El desenvolvimiento reciente de la crisis mundial: tendencias y debates, y abre con el capítulo de Orlando Caputo, “Algunas formulaciones económicas de Marx, y la actual crisis económica mundial”, en el cual se revisan algunos de los principales cambios de la economía mundial, vinculándolos con distintas formulaciones desarrolladas por C. Marx, y argumentando la pertinencia de dichas formulaciones para el análisis del actual escenario global.

En el segundo capítulo, titulado “Debates sobre la crisis mundial y la necesidad del pensamiento crítico”, Julio C. Gambina pasa revista a la actual situación de crisis de la mundialización capitalista, destacando algunos de los principales rasgos de dicha situación –en particular lo referido a la integración subordinada de distintos países, usando como ejemplo a Grecia– y destacando la disyuntiva entre subordinación y anticapitalismo que enfrentan distintos países latinoamericanos.

Claudio Lara titula el tercer capítulo como “Hacia el estancamiento generalizado de la economía mundial”, argumentando que dicho estancamiento generalizado va ganando presencia en el periodo reciente, abarcando con fuerza a las economías de América Latina y a los países “emergentes” al mismo tiempo que en las economías desarrolladas se mantiene el ciclo recesivo y los peligros de deflación, todo ello acompa- ñado de una nueva ola financiera global que ha venido extendiéndose de manera creciente hacia las economías en desarrollo y las “emergentes”.

En el cuarto capítulo, Susana Rappo y Rosalía Vázquez presentan el artículo “Lo alimentario como parte de la crisis global”, en el cual exploran la gravedad del problema alimentario mundial, sintetizando las principales causas de dicho problema, su relación con la crisis energé- tica y la crisis ambiental, y las características del orden agroalimentario mundial vigente, e identificando a los ganadores y perdedores de dicho orden y de la situación alimentaria global.

El capítulo que cierra el primer tema del libro, se titula “Las peque- ñas y medianas empresas como parte de las cadenas de valor en el contexto de la globalización”; en él, Hilda Puerta y Teresa Cruz estudian el papel que juegan las empresas pequeñas y medianas como eslabones de las cadenas productivas y de valor, en un contexto de endurecimiento de las reglas de la competencia, identificando los factores que determinan una inserción exitosa las Pymes en dichas cadenas y la necesidad de desarrollar estrategias en esa dirección.

                                                                                                                                          * * *

El segundo de los temas que se estudian en este libro se titula Los impactos actuales de la crisis en las relaciones económicas internacionales, y en el capítulo inicial de dicho tema, “La situación actual de las negociaciones comerciales multilaterales”, Jaime Estay revisa el desenvolvimiento de la Ronda de Doha, y en general de la OMC, identificando los principales problemas y conflictos que han impedido la finalización de dicha ronda y que tienen en crisis a dicha Organización, la cual a su juicio se mantiene a pesar de los avances parciales logrados con los llamados “Paquetes” de Bali y de Nairobi.

La pregunta “¿Existe en realidad una crisis del FMI?”, corresponde al título del segundo capítulo, en el cual René Arenas Rosales evalúa el papel desempeñado por el FMI en los asuntos monetarios y financieros internacionales, identificando las modificaciones ocurridas en dicha institución y los distintos problemas que ella ha generado o ha sido incapaz de enfrentar, a pesar de los cuales el Fondo ha resultado fortalecido en la actual crisis mundial.

El capítulo final del segundo tema del libro, “Europeismo y antieuropeismo en la izquierda europea. El debate Streeck-Habermas”, de Federico Manchón, revisa la intensificación del enfrentamiento entre europeistas y antieuropeistas en la izquierda europea, favorecida por la crisis y por la gestión de la crisis, identificando los principales ejes del debate entre los dos grupos, particularmente lo referido a la construcción institucional europea y a la relación que desde esas posiciones se postula respecto del capitalismo y la democracia.

                                                                                                                                 * * *

El tercer tema de este libro se titula América Latina ante el actual escenario mundial e internacional, y en dicho tema el capítulo inicial, “Problemas y perspectivas de la Nueva Arquitectura Financiera Regional. El caso de la cooperación monetaria en el ALBA-TCP”, de Daniele Benzi, Tomás Guayasamín y Mónica Vergara, analiza la propuesta de una Nueva Arquitectura Financiera Regional (NAFR) y, en particular, el desenvolvimiento del Banco del ALBA y del Sistema Unitario de Compensación Regional –con su unidad de cuenta común, el Sucre– destacando las limitaciones y problemas de dichas iniciativas, así como las dificultades que para ellas implica la estructura productiva y de intercambios de los países participantes.

En el segundo capítulo del tema, Julián Paz, Isaías Aguilar e Isabel Angoa presentan el texto “Los estados latinoamericanos y el desarrollo ante el escenario mundial e internacional reciente”, en el cual revisan la actual situación de las economías latinoamericanas, destacando los impactos negativos para ellas que sobre todo en el periodo reciente se han derivado de la situación mundial, y el deterioro presente en la región en variables tales como los precios de las exportaciones, los términos del intercambio, el saldo en la cuenta corriente de la balanza de pagos, los ingresos fiscales y el comportamiento de la producción global.

En el siguiente capítulo, Antonio Elías presenta el texto “La ofensiva del capital continúa en el marco de la crisis a través de los megatratados plurilaterales”, donde identifica los principales contenidos de la ofensiva estratégica del capital desplegada desde los años setenta del siglo pasado, destacando para el periodo reciente los megatratados plurilaterales impulsados por los Estados Unidos, para revisar a continuación lo ocurrido con los gobiernos progresistas en América Latina, y concluir con lo referido al caso uruguayo, donde coexisten en el gobierno sectores que pretenden subordinarse a los intereses del capital con otros sectores que impulsan un proyecto de inserción internacional ligada al Mercosur y a los países progresistas que busca un camino alternativo a las recetas de los organismos internacionales, lo cual quedó en evidencia con la postulación y posterior retiro de dicho país de las negociaciones del Acuerdo en Comercio de Servicios (TISA).

El cuarto capítulo de este tercer apartado se titula “Socialismo y buen vivir en América Latina”; en él, Jaime Ornelas y Raúl Lozada presentan un recuento del “desarrollo/subdesarrollo”, como concepto y como caracterización impuesta en los países atrasados desde el fin de la segunda guerra mundial, identificando los distintos momentos por los que ha atravesado dicha imposición y la crítica intelectual y práctica hacia ella en América Latina, para concluir argumentando a favor de un dialogo intercultural en la región, que se apoye en las semejanzas entre la cosmovisión de los pueblos originarios con el socialismo de raigambre marxista.

En el último capítulo de este apartado, Jesús Rivera y Eduardo Aguilar ofrecen el texto “Límites y posibilidades de una inserción solidaria de América Latina en la Economía mundial”, en la cual revisan a la economía solidaria como alternativa basada en la confianza, la ayuda y la solidaridad, en oposición al individualismo, el egoísmo y la competencia que definen al capitalismo, proponiendo distintos puntos a considerar para lograr una forma de inserción e integración solidaria de América Latina, y en particular lo referido al comercio justo y solidario –que tenga como motor la utilización del valor de uso y no el valor de cambio– y a la construcción una colaboración solidaria dentro de una verdadera dinámica de cooperación.

                                                                                                                                  * * *

En el cuarto y último tema que se abarca en este libro, se titula La situación reciente en países de América Latina, y en el primer capítulo Alejandro Álvarez nos presenta el texto “México 2015-16: ¿el eslabón débil del ajuste petrolero en la crisis global?”, en el cual se hace un recuento de la relación EU-México, concentrado en las relaciones energéticas entre esos dos países, argumentando que, en un contexto global de sucesivas burbujas financieras –de las cuales la más reciente es la del “shale oil”– y de cambios profundos que vienen ocurriendo en el mercado petrolero internacional, en la economía mexicana están presentes cinco factores estructurales que han cambiado la dinámica de la relación entre economía y política, de los cuales tres están directamente relacionados con el petróleo –la alta participación del petróleo en los ingresos fiscales, la política fiscal de baja recaudación que ello permite, y la relación a la baja entre reservas y producción petrolera–, y la conjunción de esos factores está provocando de un lado el desborde del endeudamiento público, y de otro lado, el hartazgo de la población por las políticas de austeridad.

El siguiente capítulo, de Josefina Morales e Isidro Téllez, titulado “Minería: acumulación neocolonial por desposesión en México bajo el TLCAN”, identifica las nuevas modalidades de acumulación del capital que se han desplegado en las décadas recientes –denominadas por David Harvey “acumulación por desposesión”– centrando la atención, para México, en la privatización de empresas públicas y principalmente en la “minería neocolonial”, analizando la fuerza que esta ha adquirido, las modalidades –y facilidades gubernamentales– bajo las cuales se ha desenvuelto y los cambios ocurridos en el proceso de trabajo minero y en las relaciones laborales de la minería.

El tercer capítulo, de Noemí Levy, titulado “Nuevas formas de organización económica y viejos desequilibrios: un análisis basado en la economía mexicana”, revisa los planteamiento cepalinos y dependentistas del tercer cuarto del siglo pasado sobre las causas del subdesarrollo, centrándose a continuación en el periodo de globalización y dominación del capital financiero, identificando para este período las causas que impiden a los países atrasados, y en particular a México, un pleno desarrollo de las fuerzas productivas a partir de la apertura de la cuenta de capitales, lo cual se relaciona con los desequilibrios que se han generado en las últimas décadas y con el hecho de que dicha apertura no ha generado mayor financiamiento hacia la producción ni incrementos en los niveles de inversión.

El siguiente capítulo, “Brasil 2003-2015: balance de una experiencia ‘popular’”, de Rosa Maria Marques y Patrick Rodrigues, presenta un balance de la política económica aplicada en los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y de Dilma Rousseff, identificando tanto los avances logrados –particularmente en el ámbito social– como los límites de dicha política, derivados principalmente de no enfrentar los problemas estructurales brasileños, ni los intereses del gran capital nacional e internacional, con la consiguiente continuidad de una inserción dependiente en el mercado mundial.

Lourdes Regueiro y Claudia Marín, en el quinto capítulo titulado “Integración en el proceso de internacionalización de los capitales: el caso de Brasil”, avanzan en la identificación para Brasil de los vínculos entre los principales actores del proceso de internacionalización /integración, esto es, por una parte el Gobierno y por la otra las empresas consideradas brasileñas que han tenido un papel activo en el proceso de internacionalización de la economía en dicho país –sobre todo hacia Perú, Chile. México, Colombia y el MERCOSUR –, dedicando una especial atención al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), como un actor clave en su rol de puente entre el gobierno y los agentes económicos en su proceso de internacionalización.

En el sexto capítulo, titulado “Los éxitos económicos de Bolivia comparados con América Latina, Chile y México”, Graciela Galarce centra la atención en el comportamiento de algunas de las principales variables económicas de Bolivia, comparando dicho comportamiento con lo ocurrido en el conjunto de América Latina y el Caribe y en particular con Chile y México, países éstos que son paradigmas de la aplicación profunda y prolongada del neoliberalismo. De la comparación de variables como la producción global, la formación bruta de capital fijo, la deuda externa, las reservas internacionales y la inflación, la autora concluye que el mejor comportamiento de la economía boliviana se debe fundamentalmente a su modelo económico, basado fundamentalmente en la nacionalización de los hidrocarburos, de los recursos mineros, eléctricos y el sector servicios, que ha permitido contar con los recursos para desarrollar un proceso industrializador acompañado de mejoras en las condiciones sociales y comunitarias.

El capítulo final del cuarto tema, y de la totalidad del libro, “Colombia: La negociación de la tierra en La Habana”, de Carlos Guillermo Álvarez, analiza lo referido al asunto agrario en las negociaciones de paz entre las FARC y el gobierno colombiano en la Habana, para lo cual el autor hace un recuento del problema agrario y de la propiedad territorial en el mundo, de dicho problema en Colombia y de los sectores que se disputan la renta agraria, argumentando que lo acordado sobre el asunto en La Habana apunta, a lo más, a una modernización y ampliación de las relaciones burguesas en el campo colombiano, sin poner en peligro dichas relaciones.

                                                                                                                                            * * *

De acuerdo a la reseña presentada, y según podrá comprobar el lector, a lo largo de los distintos capítulos del libro se aborda una diversidad de tendencias y problemas que hoy están presentes en el funcionamiento sistémico, en la economía internacional y en la región latinoamericana. Sin embargo, más allá de esa diversidad y de los análisis específicos que en relación a distintos tópicos se ofrecen en cada capítulo, el conjunto del libro apunta claramente a la identificación de un escenario económico global fuertemente deteriorado, en el cual los desequilibrios y tendencias recesivas siguen estando presentes, y las incertidumbres se imponen en las previsiones sobre los comportamientos futuros.

Así también, como tendencia general, en los trabajos del libro se identifica para América Latina una situación particularmente difícil, en la cual coexiste un marcado deterioro económico que ha estado encabezado por la caída de precios en las exportaciones de productos primarios, con importantes cambios en el escenario político en varios de los países con los llamados “gobiernos progresistas”, todo lo cual plantea fuertes interrogantes acerca del avance y posible consolidación de las estrategias alternativas que desde hace ya varios lustros se han venido impulsando en la región.

Esos rasgos generales que actualmente caracterizan al escenario económico mundial y de la región, y en el interior de los cuales se desenvuelven los análisis presentes en los distintos capítulos del libro, no sólo dan cuenta de una extrema complejidad presente en el desenvolvimiento de la realidad económica, sino también de los retos que hoy enfrenta el pensamiento económico para abordar el estudio de dicha realidad, y en particular el pensamiento crítico, cuya necesidad se vuelve aún más patente dadas las notorias insuficiencias de las teorías ortodoxas para explicar tanto la amplitud y profundidad de los cambios que hoy están en proceso, como las nuevas configuraciones que a través de ellos se están abriendo paso.

En el sentido recién señalado, consideramos que la utilidad del libro que estamos ofreciendo al lector, no sólo radica en la actualidad y relevancia de los temas tratados, sino también en el aporte que con dicho tratamiento se busca hacer al muy necesario desarrollo de marcos analíticos de carácter crítico, que permitan avanzar hacia la construcción de alternativas.

Jaime Estay

Coordinador del libro

Descargar aquí

Portada: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

La fortaleza del dólar pone en jaque a las grandes divisas latinoamericanas

Cuerpo: 

Las monedas de Brasil, México Colombia y Chile sufren por la subida de tasas en EE UU, pero esquivan el cataclismo del peso argentino

El mundo emergente se había acostumbrado en los últimos tiempos a una extraña sensación de calma. Los enormes volúmenes de liquidez acumulados tras años de políticas monetarias expansivas en las economías avanzadas habían rebosado las Bolsas y los mercados de bonos, llegando también a los activos de los países en desarrollo. Pero la volatilidad es inherente a su propia naturaleza emergente y, antes o después, vuelve a tocar a su puerta. Esta vez, la causa ha sido una combinación de factores que van desde el fortalecimiento del dólar estadounidense por la subida de tipos de interés en la primera potencia mundial hasta el efecto contagio de las dificultades argentinas, pasando por las expectativas de mayor inflación y la creciente percepción de proximidad del fin de ciclo económico. Un cóctel que amenaza con convertirse en un quebradero de cabeza en América Latina.

Mayo ha traído consigo turbulencias en el mercado cambiario. La primera semana del mes fue la peor para las monedas emergentes en más de un año y esta avanza por los mismos derroteros. El nerviosismo se ha instalado sobre la tercera economía de América Latina, Argentina, un país que lleva el pánico financiero en su ADN y que ya ha tenido que pedir un rescate al Fondo Monetario. Y se ha extendido al resto de grandes países de la región. A la sangría del peso argentino se han sumado las fuertes caídas del peso mexicano, colombiano y chileno. También del real brasileño, que se deja un 14% en los tres últimos meses. Las divisas aminoraron ayer parcialmente las pérdidas de los días anteriores. "Al estar incluidos en la misma categoría de activos [emergentes y latinoamericanos], hay un cierto contagio de lo que está sucediendo en Argentina", apunta Jonathan Heath, ex economista principal de HSBC para Latinoamérica y hoy analista independiente.

Salvo inesperado cambio de rumbo, los tipos de interés de referencia en Estados Unidos llegarán en junio al 2% por primera vez desde mediados de 2008. Eran otros tiempos: Lehman Brothers aún vivía y la Gran Recesión solo empezaba a fraguarse. Y aunque el incremento en el precio del dinero ha sido telegrafiado desde el día uno después de la crisis, las consecuencias se dejan sentir en los mercados: el endurecimiento de la política monetaria y la expectativa de mayor inflación en los próximos trimestres ha llevado el interés del bono estadounidense a 10 años al filo del 3%, su nivel más alto desde 2014, introduciendo una variable nueva en el juego de equilibrios en la balanza de muchos inversores. "¿Merece más la pena depositar el dinero en activos de riesgo cuando el papel estadounidense —teóricamente exento de incertidumbre sobre su futuro pago— empieza a ofrecer rentabilidades atractivas?", se empiezan a preguntar en los cuarteles generales de las grandes firmas de inversión. Y el mero cuestionamiento agita a América Latina y el resto de emergentes.

"La combinación de mayores tasas en EE UU y perspectivas de inflación más altas es muy negativa para las monedas latinoamericanas", asevera Armando Armenta, estratega del banco de inversión suizo UBS para mercados emergentes. "La gente empieza a ver fundamentos menos sólidos y algunos entran en pánico, golpeando a los países con fundamentos más débiles, como Argentina", agrega un segundo analista de una gran firma de inversión que prefiere no revelar su nombre. "Es un año más volátil en general: lo hemos visto en la Bolsa y en el mercado de renta fija, y empezamos a verlo en el mercado de divisas". Paradójicamente, el bache de las monedas emergentes llega en momento dulce para el petróleo —una variable que suele estar positivamente correlacionada con la evolución de las monedas de la región, donde casi todos los países son productores—, que cotiza en máximos de tres años y medio impulsado por la inestabilidad geopolítica.

En poco más de 20 días, los grandes inversores han sacado 5.500 millones de dólares de los mercados emergentes de deuda, según los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) recopilados por Reuters. En el caso de Latinoamérica, esa cifra asciende a 1.200 millones de dólares solamente en la última semana, cuando se han acelerado las salidas, según Bloomberg. Este movimiento tiene, inevitablemente, un efecto directo sobre la cotización de las respectivas monedas regionales: vender deuda de un país supone, también, deshacerse de moneda nacional. Todo sin que, todavía, la mayor área económica del mundo junto con EE UU, la eurozona, haya movido ficha en forma de subidas de tipos.

En este entorno, Argentina es, por mucho, el país que peor lo tiene. A su posición más débil de reservas internacionales que el resto de grandes países latinoamericanos se suma la gran proporción de deuda pública denominada en dólares, tras haber recurrido en mayor medida a emisiones en moneda estadounidense para cubrir sus necesidades de financiación. Pero no es el único. México es la economía latinoamericana más expuesta al mercado estadounidense, y el debilitamiento del peso frente al dólar —que ya ha borrado todas las ganancias cosechadas desde el pasado 1 de enero— tiene efectos de calado su economía. Negativos, como el encarecimiento de los productos importados, con el consecuente repunte de la inflación o la pérdida de valor internacional de los ahorros de sus nacionales. Y positivos, como la mayor competitividad, un factor nada despreciable en una economía tan abierta como la mexicana: las manufacturas del país norteamericano son hoy un 8% más baratas que hace tres semanas por un único factor ajeno a la cadena productiva, la depreciación del peso.

"En líneas generales, los países de la región están mejor preparados que en el pasado para afrontar una situación así", apunta Martín Castellano, economista jefe del IIF para América Latina. "Sin embargo, la posición fiscal es peor, con deudas más altas y mayores déficits en todos los países de la región". El mayor riesgo pasa, en su opinión, por un giro radical de la política macroeconómica tras las elecciones que se celebran este año en tres países clave de la región: Brasil, Colombia y, sobre todo, México. En este último caso, aunque el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, lleva meses tratando de tranquilizar a los mercados, los financieros no las tienen todas consigo. No, al menos, hasta no ver con sus propios ojos que la retórica cristaliza en una política fiscal prudente y en la total independencia del banco central.

"En México hay factores propios que han llevado a la depreciación del peso: la incertidumbre en torno a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y la cercanía de las elecciones", agrega Alberto Ramos, de Goldman Sachs. "La disputa entre el sector privado y el candidato puntero en las encuestas [López Obrador] ha creado un entorno de volatilidad que no ha sido atajado, con la consecuente salida de capitales y la pérdida de fuerza del peso", cierra José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico de México.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

La globalización y los nuevos descontentos

Cuerpo: 

Globalization and its New Discontents

NEW YORK – Fifteen years ago, I wrote a little book, entitled Globalization and its Discontents,describing growing opposition in the developing world to globalizing reforms. It seemed a mystery: people in developing countries had been told that globalization would increase overall wellbeing. So why had so many people become so hostile to it?

Now, globalization’s opponents in the emerging markets and developing countries have been joined by tens of millions in the advanced countries. Opinion polls, including a careful study by Stanley Greenberg and his associates for the Roosevelt Institute, show that trade is among the major sources of discontent for a large share of Americans. Similar views are apparent in Europe.

How can something that our political leaders – and many an economist – said would make everyone better off be so reviled?

One answer occasionally heard from the neoliberal economists who advocated for these policies is that people are better off. They just don’t know it. Their discontent is a matter for psychiatrists, not economists.

But income data suggest that it is the neoliberals who may benefit from therapy. Large segments of the population in advanced countries have not been doing well: in the US, the bottom 90% has endured income stagnation for a third of a century. Median income for full-time male workers is actually lower in real (inflation-adjusted) terms than it was 42 years ago. At the bottom, real wages are comparable to their level 60 years ago.

The effects of the economic pain and dislocation that many Americans are experiencing are even showing up in health statistics. For example, the economists Anne Case and Angus Deaton, this year’s Nobel laureate, have shown that life expectancy among segments of white Americans is declining.

Things are a little better in Europe – but only a little better.

Branko Milanovic’s new book Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization provides some vital insights, looking at the big winners and losers in terms of income over the two decades from 1988 to 2008. Among the big winners were the global 1%, the world’s plutocrats, but also the middle class in newly emerging economies. Among the big losers – those who gained little or nothing – were those at the bottom and the middle and working classes in the advanced countries. Globalization is not the only reason, but it is one of the reasons.

Under the assumption of perfect markets (which underlies most neoliberal economic analyses) free trade equalizes the wages of unskilled workers around the world. Trade in goods is a substitute for the movement of people. Importing goods from China – goods that require a lot of unskilled workers to produce – reduces the demand for unskilled workers in Europe and the US.

This force is so strong that if there were no transportation costs, and if the US and Europe had no other source of competitive advantage, such as in technology, eventually it would be as if Chinese workers continued to migrate to the US and Europe until wage differences had been eliminated entirely. Not surprisingly, the neoliberals never advertised this consequence of trade liberalization, as they claimed – one could say lied – that all would benefit.

The failure of globalization to deliver on the promises of mainstream politicians has surely undermined trust and confidence in the “establishment.” And governments’ offers of generous bailouts for the banks that had brought on the 2008 financial crisis, while leaving ordinary citizens largely to fend for themselves, reinforced the view that this failure was not merely a matter of economic misjudgments.

In the US, Congressional Republicans even opposed assistance to those who were directly hurt by globalization. More generally, neoliberals, apparently worried about adverse incentive effects, have opposed welfare measures that would have protected the losers.

But they can’t have it both ways: if globalization is to benefit most members of society, strong social-protection measures must be in place. The Scandinavians figured this out long ago; it was part of the social contract that maintained an open society – open to globalization and changes in technology. Neoliberals elsewhere have not – and now, in elections in the US and Europe, they are having their comeuppance.

Globalization is, of course, only one part of what is going on; technological innovation is another part. But all of this openness and disruption were supposed to make us richer, and the advanced countries could have introduced policies to ensure that the gains were widely shared.

Instead, they pushed for policies that restructured markets in ways that increased inequality and undermined overall economic performance; growth actually slowed as the rules of the game were rewritten to advance the interests of banks and corporations – the rich and powerful – at the expense of everyone else. Workers’ bargaining power was weakened; in the US, at least, competition laws didn’t keep up with the times; and existing laws were inadequately enforced. Financialization continued apace and corporate governance worsened.

 

Now, as I point out in my recent book Rewriting the Rules of the American Economy, the rules of the game need to be changed again – and this must include measures to tame globalization. The two new large agreements that President Barack Obama has been pushing – the Trans-Pacific Partnership between the US and 11 Pacific Rim countries, and the Transatlantic Trade and Investment Partnership between the EU and the US – are moves in the wrong direction.

The main message of Globalization and its Discontents was that the problem was not globalization, but how the process was being managed. Unfortunately, the management didn’t change. Fifteen years later, the new discontents have brought that message home to the advanced economies.

 

 https://www.project-syndicate.org/commentary/globalization-new-disconten...

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

La gran normalización del comercio mundial

Cuerpo: 

Exceptionally weak global trade growth over recent years has presented a puzzle to academics and policymakers alike. This column presents a study by an expert network across European central banks which suggests that it may actually be the past strength of trade which was exceptional, rather than the subsequent slowdown. The recent deceleration of trade growth can thus be seen as a ‘great normalisation’. The important implication is that an upturn in aggregate demand will not necessarily lead to a significant recovery in global trade.

Exceptionally weak global trade growth over recent years has presented a puzzle to academics and policymakers alike.1 Annual world import growth has fallen below its long-run average since mid-2011 and remained there since, representing the longest period of below-trend growth in nearly half a century. Even more importantly, the link between global production and trade appears to have changed.2 While global trade grew at approximately twice the rate of global GDP prior to the Global Crisis, the share of trade in global GDP has discontinued its strong upward trend and largely stagnated over recent years (Figure 1).

Pre-crisis trade elasticities have, however, also shown considerable variation over time, with the ratio of global import to GDP growth fluctuating significantly prior to the Great Recession (Figure 2). In fact, the growth ratio peaked in the mid-1990s, and has gradually declined thereafter.3 A recent study by an expert network of European central banks4 finds that the decline in this ratio is primarily due to structural factors, which had temporarily lifted the income elasticity of trade significantly above unity (IRC Task Force 2016). More recently, these push factors have largely run their course and thus provide less support to trade growth. From this perspective, the current environment therefore reflects a normalisation of the trade elasticity towards its long-run value of unity.

Specifically, the study shows that the change in the global trade-income relationship between the pre-crisis period and more recent years is driven by both compositional as well as structural effects. The former are not necessarily structural and can reverse over the medium term. The latter, on the other hand, alter the fundamental relationship between trade and economic activity also at the country level. These two factors each contribute roughly half to the overall decline in the trade elasticity, respectively.

Among compositional effects, the geographical shift in economic activity has played a key role. The past decade was characterised by significant changes in the relative contributions of advanced and emerging economies to global growth and trade, with the contribution of the latter in global GDP increasing considerably (Figure 3). Since advanced economies typically exhibit higher trade elasticities than their emerging market counterparts, their decreasing importance in the global economy has implications for the global trade elasticity (Slopek 2015). In fact, a simple decomposition exercise shows that up to half of the decline in the global trade elasticity is attributed to the relative demand shift from advanced to emerging economies. The second compositional factor is linked to shifts in activity to demand components that are less trade-intensive (Bussière et al. 2013). In particular, investment has been weak after the Global Crisis among advanced countries, also contributing to the global trade weakness.

At the same time, several structural developments have additionally lowered trade elasticities at the individual country level. In particular, the expansion of global value chains had significantly supported gross trade growth in the 1990s and early 2000s, when intermediate components were increasingly shipped multiple times between economies along their production chains. Current indicators however suggest that the sharp rise in global value chains has stalled and possibly even reversed after 2011 (Figure 4), removing an important source of global trade growth. While the underlying reasons are manifold, anecdotal evidence points to expanding protectionist measures among the drivers of the global value chain slowdown. For instance, a recent ECB survey of large Eurozone firms found that two thirds of respondents list local content requirements as one of the main reasons for relocating production outside Europe (ECB, 2016). Local content requirements induce firms to increasingly source and produce in their export markets, which in turn substitute for earlier trade flows.

Another structural factor relates to financial frictions. In particular, financial development and better access to capital markets have been seen as an important factor in building up export capacities (Kletzer and Bardhan 1987, Beck 2002). While the empirical literature confirms the positive impact of financial development on the level of trade openness, recent analysis suggests that the marginal effect of finance on trade decreases considerably with the size of the financial sector (Gächter and Gkrintzalis 2016). The findings point to a threshold – estimated when private sector credit reaches around 100% of GDP – where further financial deepening is no longer associated with increasing trade relative to GDP. These non-linearities may also have played a non-negligible role in the global trade slowdown, as many countries have experienced substantial financial sector development in the two decades prior to the crisis.  As financial sectors have matured, however, with many countries approaching the estimated threshold, the support provided by financial deepening for further trade growth has waned.

Finally, falling transportation costs and the removal of trade barriers have also considerably contributed to buoyant trade growth prior to the crisis. As these trade frictions have already reached rather low levels, however, further improvements and hence additional support to global trade growth will be limited going forward. In addition, recent evidence is pointing at a steady increase in protectionist measures and a lack of progress in global and even regional trade liberalisation initiatives.5

An assessment of the factors driving the trade slowdown thus suggests that the weakness is likely to persist, as both the shift in activity from advanced to emerging economies and the structural factors are unlikely to reverse over the medium term. In the absence of any further positive shocks to trade openness – such as renewed waves of multilateral trade liberalisations – the new normal for the global trade elasticity is likely to look broadly similar to the weak level observed over recent years. While strong recessions in a number of countries, particularly Russia and Brazil, as well as the slowing and ongoing transition of China’s economy to a more consumption-based and service-sector oriented economic growth model pushed global trade growth even below this new normal in 2015, world trade is unlikely to grow significantly faster than economic activity going forward. The great normalisation of global trade therefore implies that even a rebound of global GDP growth to pre-crisis levels would not lead to a significant recovery of global trade.

References

Beck, T (2002). “Financial development and international trade: Is there a link?”, Journal of International Economics 57(1): 107-131.

Borin, M and M Mancini (2015), “Follow the value added: bilateral gross export accounting”, Banca d’Italia Economic Working Paper, No 1026.

Boz, E, M Bussière and C Marsilli (2014). “On the recent slowdown in global trade”, VoxEU, 12 November.

Bussière, M, G Callegari, F Ghironi, G Sestieri and N Yamano (2013). “Estimating Trade Elasticities: Demand Composition and the Trade Collapse of 2008-2009”, American Economic Journal: Macroeconomics 5(3): 118-151.

Constantinescu, C, A Mattoo and M Ruta (2015). “Explaining the global trade slowdown”, VoxEU, 18 January.

ECB (2016), “Global production patterns from a European perspective: Insights from a survey of large euro area firms”, Economic Bulletin, Issue 6, Box 4.

Evenett, S and J Fritz (2015). “Protectionism and the fall in world trade”, VoxEU, 12 November.

Ferrantino, M and D Taglioni (2014). “Global value chains in the current trade slowdown”, VoxEU, 6 April.

Gächter, M and I Gkrintzalis (2016). “The finance-trade nexus revisited: Is the global trade slowdown also a financial story?”, mimeo, European Central Bank.

Hoekman, B (2015). The Global Trade Slowdown: A New Normal?, VoxEU.org eBook, June.

IMF (2016). “Global trade: What’s behind the slowdown?”, World Economic Outlook, Chapter 2, October.

IRC Trade Task Force (2016). “Understanding the weakness in global trade: What is the new normal?”, Occasional Paper Series No. 178, European Central Bank, September.

Kletzer, K and P Bardhan (1987). “Credit markets and patterns of international trade”, Journal of Development Economics 27(1-2): 57-70.

Martínez-Martín, J (2016), “Breaking down world trade elasticities: a panel ECB approach”, Banco de España Working Paper, No 1614.

OECD (2016). “Cardiac Arrest or Dizzy Spell: Why is World Trade so Weak and what can Policy do about it?, OECD  Economic Policy Paper No. 18, September.

Slopek, U (2015). “Why has the Income Elasticity of Global Trade Declined?”, mimeo, Deutsche Bundesbank.

WTO (2016). “Trade in 2016 to grow at slowest pace since the financial crisis”, Press Release.

Endnotes

[1] Pertinent examples featured on this Vox include Hoekman (2015), Evenett and Fritz (2015), Constantinescu et al. (2014), Boz et al. (2014) and Ferrantino and Taglioni (2014). Recent analyses by international organisations include IMF (2016), WTO (2016) and OECD (2016).

[2] Indeed, formal structural break tests find evidence for a change in the trade-GDP relationship at end-2009, reflecting the impact of the Great Recession (Martínez-Martín 2016).

[3] The trade collapse during the Great Recession and the subsequent rebound represent a temporary exception from this trend, which is why this episode should be excluded from an analysis of the weakened trade-growth relationship.

[4] The task force was established by the International Relations Committee (IRC) of the European System of Central Banks (ESCB) and consisted of 31 experts from 15 central banks. The final report has been published as an ECB Occasional Paper (IRC Trade Task Force 2016).

[5] Examples can be found in the Centre for Economic Policy Research Global Trade Alert Initiative, the Work Bank Temporary Barriers database, the failure of the WTO to make progress with the post-Doha trade agenda and the difficulties in concluding the negotiations between the US and the EU on TTIP.  

Tema de investigación: 
Crisis económica

La guerra comercial de EEUU contra el mundo: ¿están seguros?

Cuerpo: 

Un nuevo anuncio unilateral arancelario estadounidense ha vuelto a sacudir las bases del orden comercial internacional. El presidente de EEUU, Donald Trump, declaró el último día de febrero, la imposición de tarifas arancelarias a la importación estadounidense de acero en 25% y en aluminio en 10%. La decisión, acompañada de la consigna “queremos un mercado libre, justo e inteligente”, confirma la postura del mandatario sobre la protección arbitraria y sin cálculo económico de sectores, ramas y empresas estadounidenses frente al orden comercial multilateral.

El funcionamiento comercial internacional bajo las normas de la OMC no permite aumentos arancelarios unilaterales y puede ser llevado a juicio. No obstante, bajo la Ley de Expansión Comercial de 1962 estadounidense, el presidente puede decretar, sin apelación del Congreso, medidas arancelarias que resguarden la seguridad nacional. Fuera de EEUU la respuesta natural, bajo los principios elementales de relaciones internacionales, son actos de reciprocidad. Trump puede ordenar las acciones que tomará internamente su país, pero no puede controlar las represalias que tendrán sus políticas fuera de EEUU.

Hay un solo problema, EEUU es un productor de aceros muy pequeño y un consumidor de aceros diminuto. Los grandes productores de acero son China (46.3%), y muy por debajo Japón, India, y de aluminio, con una proporción similar, son China, Rusia, Canadá e India. Así, frente a la medida tomada por EEUU, estos países pueden hacer una de dos:

  1. Abrir un caso en la OMC, aplicar represalias, levantar aranceles a los productos estadounidenses importación y restringir las franquicias con impuestos específicos a las franquicias.
  2. Reproducir la postura Coreana frente a las refrigeradoras: “¡si quieren pagar más por su acero y su aluminio, allá ellos!”.

La ventaja china sobre la producción del acero frente a EEUU es de 8 veces; sobre la demanda es de 7 veces. Lo que exporta china de acero al mundo es igual a la producción anual de EEUU. China importa materia primas barata con los mercados deprimidos de los últimos años y transforma el acero, con salarios bajos y tecnología de punta, porque ha llegado tarde a la industria. EEUU transforma el hierro en acero con salarios altos y tecnología intermedia, porque llegó temprano. Cabe recordar que de esta industria desaparecieron Gran Bretaña, Suecia y Alemania, los que llegaron más temprano.

El poder político y económico que actualmente poseen las trasnacionales en este rubro es inconmensurable. Con la medida, podrían ser afectadas las acereras: ArcelorMittal, Rizhao Steel, China Baowu Group, Fangda Steel, y aluminieras: UC Rusal, Aluminum Corp. of China, China Power Investment Corp., Rio Tinto Alcan Inc., Norsk Hydro ASA. Éstas serán un frente que difícilmente podrán detener cuando tomen represalias, recíprocas, contra la medida proteccionista estadounidense. La exportación de autos y aviones americanos va a bajar porque sus costos subirán. Un pequeño arancel sobre estos los termina de sacar del mercado automotriz que les queda en el mundo, que ya no es muy importante frente a las industria automotriz china, india, alemana y japonesa. O la industria aeronáutica.

Una vez más, esta decisión se presenta anti-teórica frente a los problemas económicos que enfrenta EEUU y el estancamiento donde está empantanado hace una década. El aumento de aranceles a las importaciones de acero y aluminio genera, necesariamente, un aumento de costos de las industrias consumidoras de estos vitales insumos. Generará un alza de precios en: refrescos, alimentos enlatados, maquinaria y equipo, aviones, autos, refrigeradores, lavadoras (por decreto presidencial), etc. Otra vez serán los consumidores estadounidenses que terminen pagando el alza del precio final derivado de estos aranceles, mientras el mundo los mira asombrados ante la inutilidad de las medidas.

La cuestión es: ¿a quién beneficia el aumento de costos de producción siderúrgica y en las derivadas producciones automotriz y metal-mecánica? Si bien es cierto que United States Steel Corp. (fundada por Andrew Carnegie a fines del siglo XIX) y A.K. Steel Corp., entre otros, habían buscado medidas de protección, sin embargo, la medida no les ofrecerá condiciones de desarrollo, producción, comercio y empleo nacionales frente al mercado mundial. Esta medida puede tener consecuencias contraproducentes en el crecimiento de la economía de EEUU y la pérdida de la poca competitividad internacional que le queda.

La agenda proteccionista americana continúa acumulando descontento comercial alrededor del mundo. Las repetidas advertencias de las consecuencias que tendría el avance unilateral de las políticas proteccionistas estadounidenses han sido ignoradas por la Casa Blanca. Mientras tanto la embajadora americana en México renunció el mismo día de este anuncio así como la más reciente portavoz de la Casa Blanca.

Para rematar la medida anunciada, Trump publicó en su cuenta de Twitter: “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. Con esto, además de hacer una muestra pública de su ignorancia, olvida que en las guerras comerciales todos los concurrentes pierden y, casi todas, acaban militarmente.

Tema de investigación: 
Crisis económica

La manifestación de los riesgos: Perspectivas de crecimiento económico del 2018

Cuerpo: 

El ímpetu del discurso optimista del primer trimestre del 2018, emanado del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se ha enfrentado con la realidad económica mundial, los previsibles anuncios del alza de las tasa de interés por el Reserva Federal de EEUU (Fed) y con los riesgos aparejados al alza de aranceles unilaterales estadounidense.

En las Perspectivas de la Economía Mundial de abril, publicado por el FMI, se mantuvieron las previsiones de crecimiento económico mundial en un nivel de 3.9%. Por otro lado, las estimaciones del Banco Mundial a corto plazo permanecieron positivas para 2017 y 2018, aunque han moderado su optimismo a mediano plazo a un 3% y 2.9%, para 2019 y 2020, respectivamente.

Sin embargo, las tensiones creadas por EEUU complican el escenario próspero de la economía mundial. Eventos como el alza de las tasa de interés del Fed; el anuncio de otras dos alzas durante el 2018 (en setiembre y diciembre) y dos más en el 2019 (marzo y junio); los posibles incrementos en las tasas de interés del resto del mundo, provocado por el aumento en EEUU, y su impacto sobre la inversión y el consumo del resto del mundo; la guerra comercial iniciada por el gobierno estadounidense; el incremento en las tensiones geopolíticas provocadas con la colocación de la embajada de EEUU en Jerusalén, el tema de Corea del Norte y la situación en Venezuela; y los recientes acontecimientos en la política migratoria americana, significan riesgos altísimos para la economía mundial. La expresión de estos riesgos ha generado, por principio, un alza en el endeudamiento de las economías emergentes y la deuda de los países de la OCDE, pero se manifestarán de muchas otras formas.

Las primeras reacciones a la esquizofrenia de EEUU han sido varias. En Europa se ha normalizado la política monetaria para terminar con el “quick easing”; después que EEUU lo hiciera, con un proceso gradual, para alcanzar sus objetivos de inflación. Ante las variaciones de la tasa de interés de referencia de la Fed, los Bancos Centrales latinoamericanos tuvieron reacciones contrarias: México, Argentina y Ecuador la aumentaron, mientras Brasil, Perú y Colombia la disminuyeron (ver cuadro 1).

Si bien las respuestas a la baja de la tasa de interés o su mantenimiento obedecen al cumplimiento de los objetivos de inflación de cada país, los próximos incrementos esperados en la tasa de referencia del Fed, terminarán orillando a los países emergentes a incrementar sus respectivas tasas. Entre más fuertes sean los cambios, los choques sobre la Demanda Agregada serán más profundos.

Los efectos de la política proteccionista de EEUU son igual o más preocupantes. El TLCAN parece con menos posibilidad de sobrevivir, debido a la puesta en marcha de aranceles al acero y al aluminio. México, por una parte, respondió con aranceles a productos como aceros planos y embutidos; y amenazó sobre productos esenciales como soja y maíz.1 Canadá, el país más afectado por las medidas, se dispuso a imponer aranceles sobre las compras de bienes por un valor de 12,800 millones de dólares. Por si fuera poco, la tensión entre EUA y Canadá creció después de la reunión del G-7 en Quebec, por las nocivas declaraciones del asesor económico Peter Navarro sobre los comentarios finales del mandatario Justin Trudeau acerca de los nuevos aranceles impuestos (ver “El final de la era multilateral: EEUU sobre todos y fuera del juego”, www.obela.org, 06/15/2018) .

La Unión Europea respondió, ante las mismas medidas arancelarias, con impuestos del 25% sobre sobre productos de consumo y agrícolas. A lo cual EEUU ha amenazado con aplicar un arancel del 20% a las importaciones de coches provenientes de Europa, y ha amenazado, también, a las importaciones de vehículos y autopartes de México, Canadá y Japón. Lo que se está construyendo es un escenario de guerra comercial.

La relación entre China y EEUU es cada vez más hostil. Después que el Secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, confirmara que entre ambos países se había acordado la suspensión de aranceles a productos de ambos países, se impusieron aranceles de entre 15% y 25% a más de 1,000 productos provenientes de China, cerca de $50,000 mdd relativos a medicamentos y tecnología. China respondió con tasas del 25% sobre 659 productos agrícolas, entre los que destacan la soja, el maíz, arroz, res y cerdo. A lo cual EEUU reaccionó con aranceles a $200,000 mdd. China, en consecuencia, ha anulado las negociaciones hechas con EEUU, y ha asegurado que responderá con represalias proporcionales.

La política del presidente Donald Trump no ha parecido responder a las necesidades de largo plazo de la economía estadounidense. Tratar de resolver el prolongado estancamiento económico con incrementos de la tasa de referencia, hasta llegar al 3.5% en 2019 o extenderlo hasta 2020 al 4%, sólo generará nuevas presiones inflacionarias derivadas del proteccionismo comercial. Esto afectará más el comercio internacional, esta vez con las economías emergentes, pues se verán incrementados sus niveles de endeudamiento externo, de por sí ya elevados. Se provocarán depreciaciones en las monedas con inherente volatilidad y contracción de sus mercados, como ya se ha visto en Brasil, México y Argentina.

Todo esto derivará en incrementos mayores de sus tasas de interés, con lo que estancarán los componentes de demanda agregada y generarán una desaceleración del crecimiento económico regional y mundial. EEUU está jugando, solo y a la fuerza, a recolocarse como el país líder a costa de todo y de todos. Sin embargo no está enfrentando el problema central: el cambio tecnológico y la baja productividad. El déficit comercial estadounidense es fruto de esto y no es culpa del resto del mundo.


 

Fuentes:

FMI, WEO, abril 2018. https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2018/03/20/world-economic...

Mars, Marta (10 de junio, 2018) , “La brecha entre Trump y los países del G7 se agrava tras una cumbre crispada por el comercio” en El País, https://elpais.com/internacional/2018/06/09/actualidad/1528557793_763550...

ONU, World Economic Situation and Prospects 2018 Update as of mid-2018 https://www.un.org/development/desa/dpad/publication/world-economic-situ.../

Forbes (15 de junio, 2018). “Trump impone aranceles a productos chinos; el gigante asiático alista contraataque” https://www.forbes.com.mx/trump-anuncia-aranceles-de-25-a-productos-tecn...

Forbes (14 de junio, 2018), “México estudia imponer aranceles a maíz y soja de EU” https://www.forbes.com.mx/mexico-estudia-imponer-aranceles-a-maiz-y-soja-de-eu/

World Bank Group.(junio 2018) Global Economic Prospects: The Turning of the Tide? http://www.worldbank.org/en/publication/global-economic-prospects

1 Forbes (14 de junio, 2018), “México estudia imponer aranceles a maíz y soja de EU” https://www.forbes.com.mx/mexico-estudia-imponer-aranceles-a-maiz-y-soja-de-eu/

Tema de investigación: 
Crisis económica

La tormenta bancaria que se aproxima

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Latin America. New Challenges to Growth and Stability.

Cuerpo: 

La incertidumbre sobre el crecimiento económico futuro, el efecto de la baja en el precio de los commodities, la solidez de las variables macroeconómicas ante shocks externos, el impacto de la normalización monetaria en Estados Unidos y la idoneidad de las reservas internacionales, es el panorama que rige la actual agenda académica, política y social en Latinoamérica.

A continuación un breve bosquejo de lo tratado en cada uno de los capítulos:

Capítulo 1. América Latina: los nuevos retos.

Señala los principales retos económicos de la región y propone una agenda de política para mitigarlos: la solución a la caída en el precio de los commodities y al panorama financiero restrictivo debe apremiar ciertas reformas microeconómicas orientadas a incrementar la productividad del trabajador.

Capítulo 2: Crecimiento potencial en América Latina.

A partir de un ejercicio de contabilidad de los factores productivos para Latinoamérica durante el periodo 1970-2012, se sabe que el motor de crecimiento durante la primer década del Siglo XXI fue la productividad total de los factores y, enfáticamente, la mano de obra.  El desafío consiste en impulsar la inversión y el factor trabajo bajo un entorno de freno a la formación bruta de capital (a raíz del menor precio de los commodities) y las limitaciones naturales existentes en materia de trabajo.

Capítulo 3: Después del boom: Los precios de los productos básicos y el crecimiento económico en América Latina y el Caribe.

Calcula el efecto de la baja en el precio de los commodities y de la desaceleración de la demanda china sobre el crecimiento económico de Honduras, Perú, Trinidad y Tobago, Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Brazil y Paraguay. Sin el auxilio de programas avocados a impulsar la productividad y el producto potencial, de la escisión entre el aparato exportador primario y el resto de la economía, y de política fiscal eficiente, el golpe será duro y prolongado.

Capítulo 4: El ciclo de precios de las materias primas: los peligros de la mala administración del boom.

La intranquilidad de Latinoamérica frente al menor precio de las materias primas es justificada. Aquellos países con tipo de cambio flexible, balance en la cuenta corriente y favorable posición fiscal tienden a sobrellevar de mejor manera el contratiempo en comparación con las naciones que mantienen un régimen cambiario fijo, desbalance de la cuenta corriente, déficit gubernamental y dolarización financiera.

Capítulo 5: Los auges de los términos de intercambio: patrones de ahorro-inversión y una nueva métrica de ingresos inesperados.

Empleando un indicador que divide el efecto del auge de los términos de intercambio entre los ingresos extraordinarios y el ahorro asociado, es claro que la renta y el ahorro agregado han sido mayores, pero no así el ahorro marginal, en el boom de la década pasada en comparación con el auge de 1970. Tal premisa pone en duda la generalizada voz de seguridad que ante cualquier problema refiere a las cuantiosas reservas acumuladas como el santo remedio.

Capítulo 6: Las condiciones externas y la sostenibilidad de la deuda en América Latina.

Se clasifica a los países de Latinoamérica en función de la robustez fiscal para hacer frente a escenarios adversos. En el primero tenemos a Venezuela y Argentina, quienes se verían con restricciones fiscales ante el menor de los shocks desfavorables; en el segundo contamos a Brasil, México, Uruguay y Ecuador, naciones que tendrían rango de movimiento fiscal ante contagios internos o externos; y en el tercer conglomerado se encuentra Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Colombia, países que poco deben de preocuparse ante panoramas desalentadores.

Capítulo 7: La política fiscal se ha vuelto menos procíclica en América Latina?

Se menciona que durante los últimos años la política fiscal de la mayoría de los países de Latinoamérica, a contracorriente de las economías avanzadas, ha sido procíclica. Para tratar de corregir el mal camino es imperioso pugnar por sostenibilidad y transparencia.

Capítulo 8: Jugando con las olas globales: el impacto de los shocks financieros externos en las economías de mercados emergentes.

Importante el considerar que la mayor integración que ha tenido lugar en América Latina no es sinónimo de impactos externos más abruptos. La evidencia muestra que la magnitud del shock tiene mucho que ver con el régimen cambiario, balanza de pagos, deuda externa y profundización financiera.

Capítulo 9: Shocks financieros globales y los flujos de capital bruto en Latinoamérica.

El estudio de los factores que inciden sobre la entrada o salida de la inversión nacional al país residente muestra que la repatriación de recursos se da más bajo escenarios de turbulencia financiera global que ante movimientos de la tasa de interés en Estados Unidos.

Capítulo 10: Desbordamientos de América Latina a partir de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos.

Examina el efecto a corto y largo plazo del incremento en la tasa de interés establecida por la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) sobre el flujo de inversión (de agentes nacionales y extranjeros) para los países latinoamericanos. A corto plazo se prevé que los flujos de connacionales y extranjeros salgan del país con dirección al mercado de deuda norteamericano. En el largo plazo se piensa en una especie de "efecto compensatorio" que reduce el éxodo de capital nacional pero no el foráneo.

Capítulo 11: Mercado de la vivienda en América Latina: necesitamos preocuparnos de una burbuja?

Pretende dar respuesta al siguiente cuestionamiento: ante un futuro cercano donde prevalecerán mayores tasas de interés, ¿el desenvolvimiento reciente del mercado hipotecario de la vivienda es un problema? La sentencia es un alarmante sí.

El "Latin America. New Challenges to Growth and Stability" publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede ser considerado como un insumo a la respuesta que busca la región pues, resalta por pasar del ámbito teórico al empírico para así lograr un delineamiento de políticas acordes a la realidad.

Descargar aquí

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

Lecciones de la crisis de América latina de los años 80 para la crisis de Europa de hoy

Cuerpo: 

Hay analogías entre la crisis europea contemporánea y la latinoamericana de los años 80. En el presente texto presentamos una mirada desde el lado de los deudores latinoamericanos de lo que fue dicho proceso y de lo que se puede anticipar en la Europa actual. Algunos elementos son opuestos. América latina entró por un problema de balanza de pagos, Europa por uno fiscal. En Europa reventó la banca como efecto del credit crunch surgido en Estados Unidos, En América latina estalló la balanza de pagos y los tipos de cambio por un problema de tasas de interés internacionales. En Europa la crisis comienza con tasas de interés bajas que luego descienden rápidamente. En América latina fue con tasas de interés muy altas que aunque bajaron, se mantuvieron históricamente en niveles muy altos. En América latina la deuda era bancaria en notas con tasas interés variable (FRNs), en Europa la deuda es en bonos con tasas fijas. En Europa es un exceso de inversión privada en viviendas, en América latina es alta inversión pública.

LEER

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Libor scandal: the bankers who fixed the world’s most important number

Cuerpo: 

At the Tokyo headquarters of the Swiss bank UBS, in the middle of a deserted trading floor, Tom Hayes sat rapt before a bank of eight computer screens. Collar askew, pale features pinched, blond hair mussed from a habit of pulling at it when he was deep in thought, the British trader was even more dishevelled than usual. It was 15 September 2008, and it looked, in Hayes’s mind, like the end of the world.

Hayes had been woken up at dawn in his apartment by a call from his boss, telling him to get to the office immediately. In New York, Lehman Brothers was hurtling towards bankruptcy. At his desk, Hayes watched the world processing the news and panicking. As each market opened, it became a sea of flashing red as investors frantically dumped their holdings. In moments like this, Hayes entered an almost unconscious state, rapidly processing the tide of information before him and calculating the best escape route.

Hayes was a phenomenon at UBS, one of the best the bank had at trading derivatives. So far, the mounting financial crisis had actually been good for him. The chaos had let him buy cheaply from those desperate to get out, and sell high to the unlucky few who still needed to trade. While most dealers closed up shop in fear, Hayes, with a seemingly limitless appetite for risk, stayed in. He was 28, and he was up more than $70 million for the year.

Now that was under threat. Not only did Hayes have to extract himself from every deal he had done with Lehman, he had also made a series of enormous bets that in the coming days interest rates would remain stable. The collapse of Lehman Brothers, the fourth-largest investment bank in the US, would surely cause those rates, which were really just barometers of risk, to spike. As Hayes examined his trading book, one rate mattered more than any other: the London interbank offered rate, or Libor, a benchmark that influences $350 trillion of securities and loans around the world. For traders such as Hayes, this number was the Holy Grail. And two years earlier, he had discovered a way to rig it.

Libor was set by a self-selected, self-policing committee of the world’s largest banks. The rate measured how much it cost them to borrow from each other. Every morning, each bank submitted an estimate, an average was taken, and a number was published at midday. The process was repeated in different currencies, and for various amounts of time, ranging from overnight to a year. During his time as a junior trader in London, Hayes had got to know several of the 16 individuals responsible for making their bank’s daily submission for the Japanese yen. His flash of insight was realising that these men mostly relied on inter-dealer brokers, the fast-talking middlemen involved in every trade, for guidance on what to submit each day.

Brokers are the middlemen in the world of finance, facilitating deals between traders at different banks in everything from Treasury bonds to over-the-counter derivatives. If a trader wants to buy or sell, he could theoretically ring all the banks to get a price. Or he could go through a broker who is in touch with everyone and can find a counter-party in seconds. Hardly a dollar changes hands in the cash and derivatives markets without a broker matching the deal and taking his cut. In the opaque, over-the-counter derivatives market, where there is no centralised exchange, brokers are at the epicentre of information flow. That puts them in a powerful position. Only they can get a picture of what all the banks are doing. While brokers had no official role in setting Libor, the rate-setters at the banks relied on them for information on where cash was trading.

Most traders looked down on brokers as second-class citizens, too. Hayes recognised their worth. He saw what no one else did because he was different. His intimacy with numbers, his cold embrace of risk and his unusual habits were more than professional tics. Hayes would not be diagnosed with Asperger’s syndrome until 2015, when he was 35, but his co-workers, many of them savvy operators from fancy schools, often reminded Hayes that he wasn’t like them. They called him “Rain Man”.

By the time the market opened in London, Lehman’s demise was official. Hayes instant-messaged one of his trusted brokers in the City to tell him what direction he wanted Libor to move. Typically, he skipped any pleasantries. “Cash mate, really need it lower,” Hayes typed. “What’s the score?” The broker sent his assurances and, over the next few hours, followed a well-worn routine. Whenever one of the Libor-setting banks called and asked his opinion on what the benchmark would do, the broker said – incredibly, given the calamitous news – that the rate was likely to fall. Libor may have featured in hundreds of trillions of dollars of loans and derivatives, but this was how it was set: conversations among men who were, depending on the day, indifferent, optimistic or frightened. When Hayes checked the official figures later that night, he saw to his relief that yen Libor had fallen.

Hayes was not out of danger yet. Over the next three days, he barely left the office, surviving on three hours of sleep a night. As the market convulsed, his profit and loss jumped around from minus $20 million to plus $8 million in just hours, but Hayes had another ace up his sleeve. ICAP, the world’s biggest inter-dealer broker, sent out a “Libor prediction” email each day at around 7am to the individuals at the banks responsible for submitting Libor. Hayes messaged an insider at ICAP and instructed him to skew the predictions lower. Amid the chaos, Libor was the one thing Hayes believed he had some control over. He cranked his network to the max, offering his brokers extra payments for their cooperation and calling in favours at banks around the world.

By Thursday, 18 September, Hayes was exhausted. This was the moment he had been working towards all week. If Libor jumped today, all his puppeteering would have been for nothing. Libor moves in increments called basis points, equal to one one-hundredth of a percentage point, and every tick was worth roughly $750,000 to his bottom line.

For the umpteenth time since Lehman faltered, Hayes reached out to his brokers in London. “I need you to keep it as low as possible, all right?” he told one of them in a message. “I’ll pay you, you know, $50,000, $100,000, whatever. Whatever you want, all right?”

“All right,” the broker repeated.

“I’m a man of my word,” Hayes said.

“I know you are. No, that’s done, right, leave it to me,” the broker said.

Hayes was still in the Tokyo office at 8pm when that day’s Libors were published. The yen rate had fallen 1 basis point, while comparable money market rates in other currencies continued to soar. Hayes’s crisis had been averted. Using his network of brokers, he had personally sought to tilt part of the planet’s financial infrastructure. He pulled off his headset and headed home to bed. He had only recently upgraded from the superhero duvet he’d slept under since he was eight years old.

Hayes’s job was to make his employer as much money as possible by buying and selling derivatives. How exactly he did that – the special concoction of strategies, skills and tricks that make up a trader’s DNA – was largely left up to him. First and foremost he was a market-maker, providing liquidity to his clients, who were mostly traders at other banks. From the minute he logged on to his Bloomberg terminal each morning and the red light next to his name turned green, Hayes was on the phone quoting guaranteed bid and offer prices on the vast inventory of products he traded. Hayes prided himself on always being open for business no matter how choppy the markets. It was his calling card.

Hayes likened this part of his job to owning a fruit and vegetable stall. Buy low, sell high and pocket the difference. But rather than apples and pears, he dealt in complex financial securities worth hundreds of millions of dollars. His profit came from the spread between how much he paid for a security and how much he sold it for. In volatile times, the spread widened, reflecting the increased risk that the market might move against him before he had the chance to trade out of his position.

All of this offered a steady stream of income, but it wasn’t where the big money came from. The thing that really set Hayes apart was his ability to spot price anomalies and exploit them, a technique known as relative value trading. It appealed to his lifelong passion for seeking out patterns. During quiet spells, he spent his time scouring data, hunting for unseen opportunities. If he thought that the price of two similar securities had diverged unduly, he would buy one and short the other, betting that the spread between the two would shrink.

Everywhere he worked, Hayes set up his software to tell him exactly how much he stood to gain or lose from every fraction of a move in Libor in each currency. One of Hayes’s favourite trades involved betting that the gap between Libor in different durations would widen or narrow: what’s known in the industry as a basis trade. Each time Hayes made a trade, he would have to decide whether to lay off some of his risk by hedging his position using, for example, other derivatives.

Hayes’s dealing created a constantly changing trade book stretching years into the future, which was mapped out on a vast Excel spreadsheet. He liked to think of it as a living organism with thousands of interconnected moving parts. In a corner of one of his screens was a number he looked at more than any other: his rolling profit and loss. Ask any decent trader and he will be able to give it to you to the nearest $1,000. It was Hayes’s self-worth boiled down into a single indisputable number.

By the summer of 2007, the mortgage crisis in the US caused banks and investment funds around the world to become skittish about lending to each other without collateral. Firms that relied on the so-called money markets to fund their businesses were paralysed by the ballooning cost of short-term credit. On 14 September, customers of Northern Rock queued for hours to withdraw their savings after the bank announced it was relying on loans from the Bank of England to stay afloat.

After that, banks were only prepared to make unsecured loans to each other for a few days at a time, and interest rates on longer-term loans rocketed. Libor, as a barometer of stress in the system, reacted accordingly. In August 2007, the spread between three-month dollar Libor and the overnight indexed swap – a measure of banks’ overnight borrowing costs – jumped from 12 basis points to 73 basis points. By December it had soared to 106 basis points. A similar pattern could be seen in sterling, euros and most of the 12 other currencies published on the website of the British Bankers’ Association each day at noon.

Everyone could see that Libor rates had shot up, but questions began to be asked about whether they had climbed enough to reflect the severity of the credit squeeze. By August 2007, there was almost no trading in cash for durations of longer than a month. In some of the smaller currencies there were no lenders for any time frame. Yet, with trillions of dollars tied to Libor, the banks had to keep the trains running. The individuals responsible for submitting Libor rates each day had no choice but to put their thumb and forefinger in the air and pluck out numbers. It was clear that their “best guesses” were unrealistically optimistic.

A game of brinkmanship had developed in which rate-setters tried to predict what their rivals would submit, and then come in slightly lower. If they guessed wrong and input rates higher than their peers, they would receive angry phone calls from their managers telling them to get back into the pack. On trading floors around the world, frantic conversations took place between traders and their brokers about expectations for Libor.

Nobody knew where Libor should be, and nobody wanted to be an outlier. Even where bankers tried to be honest, there was no way of knowing if their estimates were accurate because there was no underlying interbank borrowing on which to compare them. The machine had broken down.

Vince McGonagle, a small and wiry man with a hangdog expression, had been at the enforcement division of the Commodity Futures Trading Commission (CFTC) in Washington for 11 years, during which time his red hair had turned grey around the edges. A practising Catholic, McGonagle got his law degree from Pepperdine University, a Christian school in Malibu, California, where students are prepared for “lives of purpose, service and leadership”.

While his classmates took highly paid positions defending companies and individuals accused of corporate corruption, McGonagle opted to build a career bringing cases against them. He joined the agency as a trial attorney and was now, at 44, a manager overseeing teams of lawyers and investigators.

McGonagle closed the door to his office and settled down to read the daily news. It was 16 April, 2008, and the headline on page one of the Wall Street Journal read: “Bankers Cast Doubt on Key Rate Amid Crisis”. It began: “One of the most important barometers of the world’s financial health could be sending false signals. In a development that has implications for borrowers everywhere, from Russian oil producers to homeowners in Detroit, bankers and traders are expressing concerns that the London interbank offered rate, known as Libor, is becoming unreliable.”

The story, written at the Journal’s London office near Fleet Street, went on to suggest that some of the world’s largest banks might have been providing deliberately low estimates of their borrowing costs to avoid tipping off the market “that they’re desperate for cash”. That was having the effect of distorting Libor, and therefore trillions of dollars of securities around the world.

The journalist’s sources told him that banks were paying much more for cash than they were letting on. They feared if they were honest they could go the same way as Bear Stearns, the 85-year-old New York securities firm that had collapsed the previous month.

The big flaw in Libor was that it relied on banks to tell the truth but encouraged them to lie. When the 150 variants of the benchmark were released each day, the banks’ individual submissions were also published, giving the world a snapshot of their relative creditworthiness. Historically, the individuals responsible for making their firm’s Libor submissions were able to base their estimates on a vibrant interbank money market, in which banks borrowed cash from each other to fund their day-to-day operations. They were prevented from deviating too far from the truth because their fellow market participants knew what rates they were really being charged. Over the previous few months, that had changed. Banks had stopped lending to each other for periods of longer than a few days, preferring to stockpile their cash. After Bear Stearns there was no guarantee they would get it back.

With so much at stake, lenders had become fixated on what their rivals were inputting. Any outlier at the higher – that is, riskier – end was in danger of becoming a pariah, unable to access the liquidity it needed to fund its balance sheet. Soon banks began to submit rates they thought would place them in the middle of the pack rather than what they truly believed they could borrow unsecured cash for. The motivation for low-balling was not tied to profit – many banks actually stood to lose out from lower Libors. This was about survival.

Ironically, just as Libor’s accuracy faltered, its importance rocketed. As the financial crisis deepened, central bankers monitored Libor in different currencies to see how successful their latest policy announcements were in calming markets. Governments looked at individual firms’ submissions for clues as to who they might be forced to bail out next. If banks were lying about Libor, it was not just affecting interest rates and derivatives payments. It was skewing reality.

There was no inkling at this stage that traders such as Hayes were pushing Libor around to boost their profits, but here was a benchmark that relied on the honesty of traders who had a direct interest in where it was set. Libor was overseen by the British Bankers Association (BBA). In both cases, the body responsible for overseeing the rate had no punitive powers, so there was little to discourage firms from cheating.

When McGonagle finished reading the Wall Street Journal article, he emailed colleagues and asked them what they knew about Libor. His team put together a dossier, including some preliminary reports from within the financial community. In March, economists at the Bank for International Settlements, an umbrella group for central banks around the world, had published a paper that identified unusual patterns in Libor during the crisis, although it concluded these were “not caused by shortcomings in the design of the fixing mechanism”.

A month later, Scott Peng, an analyst at Citigroup in New York, sent his customers a research note that estimated the dollar Libor submissions of the 18 firms that set the rate were 20 to 30 basis points lower than they should have been because of a “prevailing fear” among the banks of “being perceived as a weak hand in this fragile market environment”.

While there was no evidence of manipulation by specific firms, McGonagle was coming around to the idea of launching an investigation.

In 2009, Hayes was lured away from UBS to join Citigroup. The head of Citigroup’s team in Asia, the former Lehman banker Chris Cecere, a small, goateed American with a big reputation for finding new ways to make money, had been given millions of dollars to attract the best talent – and Hayes was his round-one pick.

It wasn’t just the $3m signing bonus that had won Hayes over. The promise of a fresh start at one of the world’s biggest banks, with him at centre stage in its aggressive expansion into the Asian interest-rate derivatives market, had proved too tempting to resist. After persuading him to join, Cecere boasted to colleagues that he’d found “a real fucking animal”, who “knows everybody on the street”.

Cecere set in motion plans for Citigroup to join the Tibor (Tokyo interbank offered rate) panel which, Hayes would crow, was even easier to influence than Libor because fewer banks contributed to it. Hayes wanted to hit the ground running when he started trading, and being able to influence the two benchmarks that helped determine the profitability of the bulk of his positions was an important step. Another was bringing Citigroup’s own London-based Libor-setters on board.

Advertisement

On the afternoon of 8 December, Cecere was at his desk on the Tokyo trading floor. He had an office but seldom used it, preferring to be amid the action. He believed that six-month yen Libor was too high. After checking the submissions from the previous day, he was surprised to see that Citigroup had input one of the highest figures.

Cecere contacted the head of the risk treasury team in Tokyo, Stantley Tan, and asked him to find out who the yen-setter was and request that he lower his input by several basis points. It turned out the risk treasury desk in Canary Wharf was responsible for the bank’s Libor submissions.

“I spoke to our point man in London,” Tan wrote back to Cecere that afternoon. “I have asked him to consider moving quotes [lower]”.

Cecere checked the Libors again later that night and was annoyed to see that Citigroup had only reduced its six-month rate by a quarter of a basis point.

He wrote to Tan, “Can you speak with him again?”

The following day, Tan went back to the treasury desk in London as requested. He also forwarded the message chain to Andrew Thursfield, Citigroup’s head of risk treasury in London. The response he got back from his UK counterpart left little room for misinterpretation: it was a thinly veiled warning to back off.

Hayes, who sat just behind his boss, was not on the email chain, but Cecere sent it to him.

Thursfield was a straitlaced man in his forties who had spent more than 20 years in risk management at Citigroup after joining as a graduate trainee. He saw himself as the guardian of the firm’s balance sheet and didn’t take kindly to being told how to do his job by a pushy trader who knew nothing of the intricacies of bank funding.

Rather than lowering the inputs, Thursfield’s team increased its submission days later, pushing the published Libor rates higher. Hayes would have to try a different tack. On 14 December he sent an email to his London counterpart, asking him to approach the rate-setters directly.

“Do you talk to the cash desk and did we know in advance?” Hayes asked, referring to the bank’s decision to bump up its Libor submissions. “We need good dialogue with the cash desk. They can be invaluable to us. If we know ahead of time we can position and scalp the market.”

What Hayes didn’t realise was that no amount of schmoozing was going to get the rate-setters onside. Unlike some banks, Citigroup was taking the CFTC’s investigation into Libor seriously. In March 2009, Thursfield had personally delivered an 18-page presentation via video link to investigators on the rate-setting process. The cash traders weren’t about to risk their necks for someone they didn’t know who worked on the other side of the world.

It wasn’t just that they knew they were being watched. Thursfield was not only a stickler for the rules but had taken a personal dislike to Hayes when the pair had met three months earlier. It was October 2009, shortly after Hayes had accepted the job at Citigroup, and his boss had sent him to London to meet the bank’s key players.

“Good to meet you. You can help us out with Libors. I will let you know my axes,” Hayes said by way of an opening gambit when he was introduced to Thursfield.

Unshaven and dishevelled, Hayes told the Citigroup manager how the cash desk at UBS frequently skewed its submissions to suit his book. He boasted of his close relationships with rate-setters at other banks and how they would do favours for each other. Hayes was trying to charm Thursfield, but he had badly misjudged the man and the situation. The following day Thursfield called his manager, Steve Compton, and relayed his concerns.

“Once you stray on to talking about Libor fixings, I mean we just paid another $75,000 bill to the lawyer this week for the work they’re doing on the CFTC investigation,” Thursfield said. “Whoever is the desk head, or whatever, [should] have a close watch on just what he’s actually doing and how publicly. It’s all, you know, very much barrow-boy-type [behaviour].”

The knock on Hayes’s door came at 7am on a Tuesday, two weeks before Christmas 2012. Hayes padded down the bespoke pine staircase of his newly renovated home in Woldingham, Surrey, to let in more than a dozen police officers and Serious Fraud Office investigators. A year before, he had been fired from Citigroup, and shortly afterwards returned to the UK, where he married his girlfriend Sarah Tighe.

Hayes stood at his wife’s side as the officers swept through the property, gathering computers and documents into boxes and loading them into vehicles parked at the end of the gravel driveway. The couple had only moved in a fortnight before. Their infant son was upstairs in bed. Traffic was heavy by the time the former trader was led to the back of a waiting car. The 20-mile crawl from Surrey to the City of London passed in silence.

Bishopsgate police station is a grey, concrete building on one of the financial district’s busiest thoroughfares. In a formal interview, Hayes was told he had been brought in to answer questions relating to allegations that between 2006 and 2009 he had conspired to manipulate yen Libor with two of his colleagues. Hayes responded that he planned to help but would need time to consider the 112 pages of evidence so would not be answering any questions that day. It was late when he arrived back in Surrey.

In June, Barclays had become the first bank to reach a settlement with authorities, admitting to rigging the rate and agreeing to pay a then-record £290 million in fines. From the moment Barclays had settled, sparking a political firestorm that burned for weeks, Hayes’s destiny had been leading to this point. The Serious Fraud Office (SFO), which had previously resisted launching a probe into Libor rigging, was forced to reverse its position and on 6 July issued a statement announcing it would be undertaking a criminal investigation. That week the government launched its own review into the scandal. The British public and its politicians were out for scalps.

On 19 December, eight days after his arrest, Hayes was at home on his computer when a news bulletin popped up with a link to a press conference in Washington. As cameras flashed, Attorney General Eric Holder and Lanny Breuer, head of the Justice Department’s criminal division, took turns outlining the $1.5bn settlement the authorities had reached with UBS over Libor. The Swiss bank, they explained, had pleaded guilty to wire fraud at its Japanese arm. Then came the sucker punch.

“In addition to UBS Japan’s agreement to plead guilty, two former UBS traders have been charged, in a criminal complaint unsealed today, with conspiracy to manipulate Libor,” said Breuer. “Tom Hayes has also been charged with wire fraud and an antitrust violation.” Neither Tan nor Cecere has ever been charged with wrongdoing.

At that moment the full horror of the situation hit Hayes for the first time. The two most powerful lawyers in the US planned to extradite him on three separate criminal charges, each carrying a 20–30 year sentence. Less than 24 hours later, a member of Hayes’s legal team was on the phone to the SFO to discuss cutting a deal.

Fighting the charges seemed futile: the UBS settlement made reference to more than 2,000 attempts by Hayes and his colleagues to influence the rate over a four-year period. He was the star attraction, the “Jesse James of Libor”, as he would later tell it. The US authorities had yet to issue extradition papers, but it was only a matter of time.

So began a race to convince the SFO to take on Hayes as a sort of chief informant, who in return would receive leniency and, more importantly, an agreement that he would be dealt with in the UK.

To secure this arrangement Hayes had to agree to tell the SFO everything he knew and promise to testify against everybody involved. Crucially, he also had to plead guilty to dishonestly rigging Libor. It was not enough to admit trying to influence the rate. He had to confess that he knew it was wrong.

During two days of so-called scoping interviews to test his knowledge of the case, Hayes talked openly about his campaign to rig Libor, for the first time in his life. At the SFO’s offices near Trafalgar Square he admitted he had acted dishonestly and brought the investigators’ attention to aspects of the case they knew nothing about. The interviews covered everything from his entry into the industry and his trading strategies to how the Libor scheme began and the various individuals who helped him rig the rate. They barely had to prod to get him to talk. Hayes seemed to relish reliving moments from his past. His voice sped up when he talked about heady days piling into positions, squeezing the best prices from brokers and playing traders off against each other.

“The first thing you think is where’s the edge, where can I make a bit more money, how can I push, push the boundaries, maybe you know a bit of a grey area, push the edge of the envelope,” he said in one early interview. “But the point is, you are greedy, you want every little bit of money that you can possibly get because, like I say, that is how you are judged, that is your performance metric.”

Paper coffee cups piled up as Hayes went over the minutiae of the case. At one stage, Hayes was asked about how he viewed his attempts to move Libor around. The exchange would prove crucial.

“Well look, I mean, it’s a dishonest scheme, isn’t it?” Hayes said. “And I was part of the dishonest scheme, so obviously I was being dishonest.”

This article is adapted from The Fix: How Bankers Lied, Cheated and Colluded to Rig the World’s Most Important Number by Liam Vaughan and Gavin Finch (Wiley, £19.99). To order a copy for £16.99, go to bookshop.theguardian.com or call 0330 333 6846

 
Tema de investigación: 
Arquitectura financiera

Migration and Remittances: Recent Developments and Outlook Special Topic: Forced Migration

Cuerpo: 

En este artículo del Banco Mundial se establece que el crecimiento de las remesas en el 2014 se encuentra liderado principalmente por tres regiones: Asia Oriental y el Pacífico, Asia del Sur, y América Latina y el Caribe.

En cifras se establece que países como la India recibirá los US$ 71 mil millones para este 2014 (previéndose  que se mantendrá como mayor receptor de remesas), seguido por China con US $ 64 mil millones, Filipinas con US $ 28 mil millones, México con US $ 24 mil millones, Nigeria con US $ 21 mil millones y Egipto con US $ 18 mil millones.

Las perspectivas para las remesas en la región de Asia Central y el Pacífico son favorables, con una proyección de 4.9 % para llegar a US$ 127 millones en 2015. En tanto, las remesas a Asia del Sur se están recuperando con fuerza este 2014, se espera que las remesas oficialmente registradas para la región crezcan un 5,5 % a más de US$117 millones en 2014. Las perspectivas para las remesas en la región de Asía del Sur son favorables, con una aceleración en crecimiento esperado en la India y expansiones continuas en Nepal y Bangladesh en 2015.

Por su parte, America Latina y el Caribe se encuentra en recuperación, y por ello se espera que los flujos de remesas sean de un 5,0 % proyectando US$ 64 mil millones en 2014; para 2015 se proyectan en 4,3 % para alcanzar los US$67 mil millones. Los datos que arrojan para México, el Salvador, y Guatemala, en su conjunto representan más de la mitad de las remesas a la regionalización, mostrando un crecimiento de 6% en los primeros ocho meses del 2014, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embrago, el ritmo de crecimiento en el resto de America Latina ha sido lento y desigual, especialmente para Argentina, Bolivia, Paraguay y Perú; pero debido a los controles de cambio en países como Argentina y Venezuela, también se están impactando las remesas en estos países incluyendo  a Colombia.

Finalmente, en lo referente a la migración forzada, se establece que el desplazamiento forzado se ve típicamente como cuestión humanitaria, pero dado que tiene efectos sobre el crecimiento, el empleo y el gasto público para los países tanto de origen como de destino, también es un grave problema de desarrollo. El impacto de la migración en el desarrollo se localiza por una parte, en los países de acogida donde los efectos en el aumento de la oferta de trabajo y en los salarios dependen de si los migrantes forzados complementan o sustituyen las habilidades de los trabajadores locales; sin embrago, el crecimiento sólo se ve reforzado si los migrantes traen nuevas habilidades; por otra parte,  las comunidades de acogida también se benefician de los flujos de ayuda adicionales que se pueden recibir para ayudar a los países en el cuidado de los refugiados.

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

México ante el TLCAN

Cuerpo: 

México ante el TLCAN

Fidel Aroche Reyes[1]

Desde el Siglo XIX en diversas formas y ocasiones la élite mexicana ha tratado por todos los medios de mantener muy buenas relaciones con el gobierno de EEUU, con la probable distancia durante el régimen de Porfirio Díaz. Recordemos, Benito Juárez se refugió y se apoyó en ese país en medio de los avatares de su presidencia, las reformas liberales y el caos nacional de entonces, invasiones francesas incluidas y a pesar de las (para entonces) recientes guerras de Tejas y la Alta California. A partir de los años 1910 fue fundamental para los sucesivos gobiernos revolucionarios alcanzar el reconocimiento de ese país y las relaciones no se normalizaron hasta los años 1940. Complejo panorama tuvo nuestra diplomacia del Siglo XX, jugar a ser independiente pero sin enfrentar a la potencia.

Más recientemente, México ha preferido la alianza con los EEUU a todo coste antes que con otros posibles socios; por ejemplo en la gestión de la llamada “crisis de la deuda” en los años 1980, nuestro país rompe un acuerdo con el Club de Deudores cuando el gobierno anunció la negociación con el los bancos acreedores y las instituciones internacionales apoyados en otras, secretas, justamente con EEUU. En la actualidad el gobierno mexicano pregona las bondades de mantener acuerdos comerciales con EEUU y quiere convencer al Cono Sur de seguir nuestros pasos. La propuesta del Acuerdo Transpacífico (ATP) fue adoptada también como un hecho inevitable que ni merecía la pena discutirse. Los ejemplos siguen y los hay más recientes; no es fácil entender los motivos de esas conductas.

En 2017 el Presidente de los EEUU ha anunciado que su país se retira del ATP, así como su intención de renegociar el TLCAN; el Gabinete mexicano manifiesta su pesar, más parecen funcionarios de los organismos financieros internacionales o de potencias extranjeras. El Canciller mexicano, quien solo sabe un poco de economía ortodoxa al estilo estadounidense (existen otros) no atina a reaccionar, como tampoco ha sabido qué hacer ante los insultos proferidos contra el país. Es decir, no ha sido capaz de hacer su trabajo, pero ello no es motivo para que deje el cargo. Amenaza, sin embargo con ser implacable en su intento de defender el libre comercio aún si en su mayoría éste ocurre entre las plantas de las transnacionales instaladas en México frente a las ubicadas en el resto de Norteamérica. Recordemos –otra vez- el lejano origen del TLCAN es un acuerdo para facilitar las operaciones del sector automotor entre EEUU y Canadá. No es difícil ver que el carácter del TLCAN es todavía ese y la escasez de empresas mexicanas innovadoras y propietarias de marcas valiosas es un lastre para que el país aproveche la internacionalización como un medio efectivo de desarrollo.

Es decir, el gobierno no se ha planteado la pregunta de si (o por qué) conviene a México mantener un acuerdo comercial que implica la integración económica con EEUU y –a partir de allí- la subordinación política. A veces, parece que ésta es más del interés de la élite mexicana. El principal argumento para la firma, aceptación y adherencia del TLCAN se refería a la prosperidad general en que devendría. Sin embargo, a 23 años de su puesta en vigor, ninguna de sus promesas se ha cumplido, como lo avalan los estudios existentes sobre este tema. El crecimiento de México se ha encontrado entre los menores del continente durante las últimas décadas, de modo que las brechas de ingreso y bienestar entre nosotros y nuestros socios, el Canadá y los EEUU, no se han cerrado, no obstante que estos países tampoco han crecido aceleradamente.

Grafico 1. Crecimiento del PIB per cápita[2]

México continúa una senda de estancamiento económico (ver gráfico), donde la creación de empleos es muy lenta y por ende, el bienestar de la población no está garantizado. El TLCAN no es la única fuerza que explica este comportamiento; está ampliamente demostrado que las políticas contractivas del Banco de México y la ausencia de políticas de desarrollo juegan su parte, pero el Tratado sirve como ancla para continuar con una estrategia de crecimiento que no ha rendido los frutos prometidos.

Además de ello, la población sigue aumentando, junto con la pobreza, la emigración, la violencia, la desigualdad regional, la concentración del ingreso, la falta de institucionalidad, la corrupción y otros males que aquejan al país. En síntesis, el subdesarrollo no ha retrocedido, sin embargo la economía ha incrementado su dependencia hacia los EEUU. Podría demostrarse la conexión entre la falta de crecimiento económico y varias de sus consecuencias no necesariamente económicas, como los problemas enumerados en este párrafo. Es decir, la subordinación política y la dependencia económica son obstáculos para resolver nuestros problemas, como había quedado demostrado antes de la revolución liberal de los 1980s. Sin embargo, hoy, México carece de un sentido de lo que implica el “interés nacional” y es poco probable que la élite se proponga un cambio de rumbo para enfrentar la realidad. La renegociación del TLCAN que ofrece el gobierno de EEUU es una oportunidad para que México replantee su relación económica y política con el exterior, pero la élite no parece estar enterada de cuáles son los problemas nacionales.

 

[1] Posgrado de la Facultad de Economía, UNAM

[2] Banco Mundial en Obela.org

Tema de investigación: 
Crisis económica

México se juega el 80% de sus exportaciones

Cuerpo: 

 80%. En torno a esta cifra giran buena parte de las preocupaciones económicas mexicanas desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Es el porcentaje de sus exportaciones que tienen como destino final Estados Unidos y Canadá, sus dos principales socios comerciales, y sufriría una merma sustancial si el republicano cumple su amenaza de renegociar o, lo que es peor, romper, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) vigente desde hace más de dos décadas. Para una economía tan abierta como la mexicana, supondría limitar una de sus principales fuentes de divisas y llevaría al país a un terreno inexplorado en un momento en el que sus otras dos vías de ingresos –las remesas procedentes de EE UU y la petrolera estatal, Pemex– también están en jaque por, respectivamente, la dialéctica abrasiva del magnate y el abaratamiento del crudo. Solo el turismo permanece como un motor de crecimiento fiable.

Pero, entre toda esa extensa gama de amenazas, la de la renegociación o ruptura del TLC sin duda se lleva la palma. Si en algo coinciden todos los expertos en comercio internacional consultados en la última semana es que la diversificación de la matriz exportadora solo es posible a largo plazo –a 10 o 15 años vista–, mientras que a corto es muy difícil ajustarse a un shock como un arancel del 20%, como el que ha dejado caer Trump. “No estamos en los años cuarenta, cuando todo lo que se exportaba se producía íntegramente en México. Hoy, las firmas automotrices y de electrónica solo producen una parte en el país y fabrican prácticamentead hoc”, apunta Luis Ernesto Derbez, rector de la Universidad de las Américas Puebla y exsecretario (ministro) de Economía y de Relaciones Exteriores en el Gobierno de Vicente Fox (2000-2006).

En el momento actual, la mejor baza para frenar la avalancha proteccionista sería “empezar a dialogar” con las multinacionales instaladas en suelo mexicano para coordinar una actuación conjunta, añade Derbez. Empresas como Ford –uno de los grandes exponentes del sector automotriz, el que más exporta a EE UU (74.000 millones de dólares en 2015) y uno de los más imbricados en la economía mexicana–, ya se han tenido que anotar millonarias pérdidas por la cancelación de su nueva planta en el país latinoamericano. Y esto es solo el principio: de llevar sus planes a término su ambiciosa agenda proteccionista, dejaría en una situación complicada a empresas de la talla de General Motors (automóviles), IBM o HP (informática), potenciales aliadas del Gobierno de Peña Nieto en defensa del statu quo.

“México no debería sentarse a renegociar nada de la versión actual del acuerdo”, recomienda Derbez. “En realidad, debería ser más una modernización y no tanto una renegociación: centrarse en asuntos como el transporte o el comercio electrónico, que no estaban en la mesa cuando se firmó, en 1994”. En todo caso, recuerda, la ruptura del tratado sería una mala noticia pero no el fin del mundo: “Habría que irse a la normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC), con aranceles que, sobre vehículos, son del 3%. Sería asumible”.

A largo plazo, todas las miradas se centran en China, cuya cuota actual sobre las exportaciones mexicanas es prácticamente testimonial (del 2%). También en Brasil (1,3%) y Corea del Sur (0,7%), mercados importantes con importantes complementariedades con el país hispanoamericano.

El caso de Canadá, la tercera pata del TLC, es muy distinto al de México. “Acaba de cerrar un acuerdo comercial muy interesante con la Unión Europea [el CETA] y, además, tiene unas estructuras productivas muy distintas”, subraya Ignacio Bartesaghi, de la Universidad Católica del Uruguay. A eso hay que añadir que su relación con EE UU está más centrada en los servicios y menos en los bienes. “El problema de Trump es México, no Canadá”, zanja Bartesaghi.

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

NICARAGUA: ¿¿EL FIN DE UNA ERA??

Tema de investigación: 
Crisis económica

Oil Sector Performance and Institutions. The Case of Latin America

Cuerpo: 

No hay duda que el actual sobresalto de las economías exportadoras hubiera sido tímido y diferido de haber establecido cuantiosos fondos de estabilización cuando se tuvieron altos precios del petróleo. Lo anterior se infiere de la relación positiva entre Precio-Inversión-Producción (PIP) aludido por los escritores, siempre y cuando esté vigente una legislación energética con vocación de mercado.

Se inicia con un simplificado bosquejo teórico de las modalidades que puede presentar un mercado petrolero: en lo concerniente al nivel de injerencia del sector público se tiene a Compañías Estatales de Petróleo (CEP´s) “bajo control del gobierno” o “regidas por leyes privadas” (diferenciadas por la distribución de la renta, administración, comportamiento comercial y responsabilidad) y, referente a la desregulación de la formación bruta de capital, existen CEP´s con “disponibilidad directa a la inversión privada” o “mediadas por un Órgano de Regulación Descentralizado (ORD)” (distintas en los tópicos de acceso a las reservas del hidrocarburo y nivel de competencia). Con base al cumplimiento del nexo PIP se califica de ejemplar al grupo de países conducidos por leyes privadas y con facilidad de inversión privada (Brasil, Colombia y Perú) y de ineficaz al conjunto de economías caracterizadas por control del gobierno y poseedoras de un ORD (Argentina, Ecuador, México y Venezuela).

En lo que refiere a la evidencia empírica se toman en cuenta las reformas a los estatutos del sector petrolero en cada uno de los 7 países (Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela): las naciones que forman el grupo ejemplar tuvieron enmiendas acordes a los requerimientos de un mercado con protagonismo del sector privado, mientras que la otra congregación privilegio un viraje con mayor injerencia del ente gubernamental. Es claro que el trabajo va en la dirección del Estado como agente distorsionador en el mercado petrolero.
 

Descargar aquí

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

Otra oportunidad desperdiciada por Latinoamérica. Entrevista a José Gabriel Palma.

Cuerpo: 

Los primeros años del nuevo Siglo proporcionaron un escenario de uno en un millón para la región latinoamericana: precio elevado de las materias primas, crédito externo asequible y demanda cuantiosa de China.  Si no se fomentó la inversión, la diversificación productiva y la absorción tecnológica, y en vez de ello se optó por el ensanchamiento del aparato exportador primario y de bienes de baja tecnología, la respuesta debe rastrearse en la falta de ambición y de una ideología progresista en el círculo del poder, nos dice el economista chileno José Gabriel Palma, académico de la Universidad de Cambridge en Reino Unido y de la Universidad de Santiago y de Valparaiso en Chile.

El caso de Chile y la Argentina se citan como reflejos de la paradoja que azota a la región: política comercial, industrial y económica ineficaz alineada a un mayor endeudamiento de los hogares al tiempo que multinacionales, traders, rentistas y especuladores disfrutan de cuantiosas utilidades.

¿Y qué hay del acreedor mundial por excelencia? Pese a las bondades y el poder económico que goza China en la actualidad, tampoco es un secreto la fragilidad financiera que sufre: agenda económica combativa a los intereses de Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales, así como las desalentadoras proyecciones de crecimiento para  sus principales socios comerciales (Estados Unidos, Europa y Japón).

Descargar entrevista completa aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

PROBLEMAS DE DEUDA RONDAN NUEVAMENTE: perspectivas de la economía mundial para el segundo semestre 2018

Cuerpo: 

Estamos ya en el tercer trimestre del año y comienzan a resaltar las heterogeneidades de las diferentes regiones económicas. Carencias y problemas particulares se evidencian ante un entorno mundial caracterizado por la materialización de eventos considerados de riesgo para las perspectivas económicas tanto de corto como mediano plazo, pues existen consecuencias que están muy ligadas a la inversión con repercusiones en la productividad mundial. El alza de la tasa de interés de Estados Unidos tiene efectos sobre precios de commodities, bolsas de valores emergentes y tipos de cambio negativos para el crecimiento mundial. Sin duda sirve para colocar a Estados Unidos uber alles, primero, como dice el presidente de aquel país.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se espera que el crecimiento mundial sea de 3.9% tanto para 2018 como 2019. Evidentemente, al mirar las diferentes latitudes del orbe la historia comienza a mostrar gran disparidad. En el cuadro 1 se presenta las proyecciones del crecimiento por bloques económicos. Como se observa, Asia es la que impulsa el crecimiento mundial, pues se espera un crecimiento de 6.5% para el año en curso. En el otro extremo está América Latina y el Caribe, cuyas perspectivas de crecimiento se revisaron a la baja, pasando de un 2% a tan solo 1.6%.

Para las economías avanzadas y la Unión Europea los pronósticos de crecimiento se encuentran en un 2.4% y 2.2%, debajo del mundial. Además de que éstos también se redujeron 0.1% y 0.2% respectivamente. Aunque de acuerdo con estimaciones del FMI, varios de sus integrantes estarían produciendo ya para este año a su máxima capacidad e incluso algunos, como es el caso de los EEUU y Alemania, estarían produciendo por encima del producto potencial (ver documento). En cuanto a la comunidad de Estados Independientes y Oriente Medio las revisiones al alza tienen que ver con el incremento de los precios de commodities.

Como se observa en la gráfica Crecimiento del PIB, China está muy por encima del promedio, con tasas de 6.6%. Aunque el caso estadounidense resulta importante tanto por dimensión como por impacto. El estímulo fiscal que se llevó a finales de diciembre de 2017 en dicha economía parece tener un impulso más que positivo. El crecimiento esperado es de un 2.9% al final del presente año. Por lo acontecido desde finales 2017 el Federal Reserve System (FED) ha decidido incrementar la tasa de referencia para los bonos federales a un rango de 1.75% – 2.00%. En este sentido se espera una normalización de la política monetaria en el futuro próximo. Con una proyección de 4.5% de interés básico para el 2020, el impacto sobre el crecimiento mundial será fuerte.

La apreciación del dólar se está dando por incrementos de las tasas de interés, por tensiones comerciales entre las principales potencias, así como por problemas fiscales tanto en países desarrollados como en emergentes. Esto genera problemas como incrementos en el costo de la deuda, caídas en los tipos de cambio y consecuentemente problemas inflacionarios, además de incrementar la incertidumbre, lo cual ha desembocado en problemas cambiarios como los vistos en Argentina1 y Turquía2. Los problemas mayores del alza de la tasa de interés son para Europa y Japón cuyos niveles de deuda son mayores de 100% del PIB.

Se dice que como no deben en dólares no les afecta. El único problema es que si el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ) no nivelan sus tasas con las de EEUU entonces el arbitraje a favor del dólar les afecta adversamente como ya se ve. A la corta o a la larga ambos bancos centrales se nivelarán con el FED como lo han hecho siempre. Su servicio de deuda subirá del 1% al 5% del PIB como efecto del alza y deberán ajustar gastos fiscales para evitar un creciente déficit fiscal. Eso reducirá aún más el crecimiento anémico que tienen. Dado que la Unión Europea es una zona de demanda mundial fuerte, su ralentización impactaría sobre la demanda de materias primas afectando a ciertas economías emergentes.

Existen otros problemas que la ONU señala como factores de riesgo para el crecimiento. Entre ellos sobresale el número de conflictos armados y la movilidad de refugiados, tanto en América Latina como en Medio Oriente y África. Para el futuro inmediato entonces y bajo esta serie de acontecimientos, los problemas de deuda y consolidación fiscal restringen en gran medida a las economías del G-7 y evidentemente a las economías en desarrollo. Esto atenta contra el crecimiento sostenido y los logros de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De seguir con la trayectoria, los problemas de concentración del ingreso se agudizarán.

La historia nos ha mostrado que tanto una política económica inadecuada como la fragilidad de una economía ante shocks externos pueden terminar en recesiones e incluso crisis. Hoy en día se presentan indicios de la exposición de diversos países. Por ejemplo, los niveles de endeudamiento, los cuales se observan en la gráfica Deuda externa y de gobierno, donde con excepción de la comunidad de Estados Independientes y las economías emergentes y en desarrollo de Europa, los niveles de deuda de los gobiernos representan más de un 48% del PIB. El caso extremo es América Latina, con un 65%. En cuanto a deuda externa, las economías emergentes tienen una proporción del 40% de su producto con excepción de Europa y Asia. Los porcentajes para estos dos bloques son de 58.2% y de 17.5% respectivamente como proporción del PIB. Esto frente al situación de la Unión Europea y Japón es menos problema. Estados Unidos seguirá con un déficit creciente ignorando los efectos que deja en la economía mundial confiado en que el resto de los bancos centrales del mundo le seguirán comprando sus bonos del tesoro ad infinitum.

Sólo por poner un ejemplo, para este año, la economía argentina tiene un balance fiscal de -5.5% y una deuda de gobierno de 54% ambos como porcentaje del PIB, situación que, entre otras cosas, llevó a buscar a la administración de aquel país una vez más apoyo del FMI. Otro caso similar, se dio en Grecia en 2009, cuando el déficit fiscal alcanzó un -15% y el nivel de deuda sobrepasó el 120% de su producto, con las consecuencias ya bien sabidas. Organismos como CEPAL y la ONU señalan que es prioritario generar espacios fiscales sanos no sólo para economías emergentes sino también para economías avanzadas con lo que no se puede sino concurrir en aras de un crecimiento más estable en un futuro cercano.

Referencias:

1 https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/05/14/por-que-argentina-entro-en-una-crisis-economica-durante-el-gobierno-de-macri_a_23434653/

2 https://www.nytimes.com/es/2018/08/14/turquia-crisis-lira/

Tema de investigación: 
Crisis económica

Perspectivas de las economías latinoamericanas frente a la economía mundial

Cuerpo: 

PERSPECTIVAS DE LAS ECONOMIAS LATINOAMERICANAS FRENTE A LA ECONOMÍA MUNDIAL

 

Oscar Ugarteche[i]

Armando Negrete[ii]

 

El inicio de 2017 estuvo marcado por la elección de Trump como presidente de EEUU y por el proceso del Brexit europeo. Los efectos que sus amenazas y políticas económicas tienen en el orden mundial son inevitables. EEUU completó, en 2015, un PIB 3.14 veces más grande que toda la región Latinoamericana en su conjunto, y Gran Bretaña es la quinta parte de la economía de la Unión Europea. Los cambios políticos en ambos lados son importantes para el rumbo del desarrollo y crecimiento económicos de la región. El estancamiento europeo del 2017, y en adelante, está asegurado por la contracción de su marcado en 20% y EEUU parece estar frente a una primavera breve de fortalecimiento de su moneda pero con poca reactivación productiva.

En América Latina la dependencia externa se ha fortalecido, aunque virado hacia China para Sudamérica, en la Cuenca del Caribe se ha fortalecido en su relación con EEUU. En dicha cuenca está Venezuela, que enfrenta una amenaza: de un lado la inversión extranjera más importante de EEUU es de capital de PDVSA en la forma de CITGO, una de las principales empresas refinadoras y distribuidoras de gasolina después de Exxon. De otro, Venezuela le vende crecientemente a China y se endeuda con Rusia, lo cual crea un escenario bélico en la Cuenca del Caribe, mare nostrum americano. Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicho, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA.

El posible escenario de Venezuela de quiebra de PDVSA y, por lo tanto, de un cese de pagos en los bonos externos, generaría un problema internacional mayor. Así hay que entender la solicitud de Colombia de ingresar a la OTAN, o ¿América del sur está en el Atlántico Norte? De igual forma hay que entender la declaración de Obama cuando miró que Venezuela era una amenaza para EEUU. Esto, a su vez, coloca a Cuba en una situación de mayor debilidad frente a la amenaza de bloqueo de EEUU, reiterada por el actual presidente republicano.

El escenario económico que se le presenta, en este marco, a América Latina es la combinación de un problema estructural sumado a una transformación dependiente de las estructuras comerciales, financieras y productivas internacionales. Las hegemonías comerciales, el enclave económico regional, la gestión de la política neoliberal en vínculo con el mercado mundial, y la estructura de la división internacional del trabajo fueron modificadas, desde la década de los 90, por las grandes tasas de crecimiento de las economías asiáticas, especialmente China. Ahora, el giro proteccionista y la recesión de EEUU con el revés británico sólo han complicado el panorama y acelerado los procesos de crisis y transformación en la región, la cual insiste en mantener el mismo patrón de acumulación del capital que en los años 50: exporta materias primas e importa bienes industriales. Existen tres excepciones en la región las cuales generan dinámicas y relaciones regionales distintas: México, que exporta mano de obra barata en la forma de maquila y de migrantes; Brasil y Argentina que tienen estructura productivas más complejas, desde los años 50, y un acuerdo comercial (Mercosur) que les ha permitido ampliar sus mercados.

                                                                                                         

La heterogeneidad de las economías Latinoamericanas no sólo se debe a la estructura comercial y relación con el mercado mundial, sino al tamaño y participación de sus economías en la división internacional del trabajo. Por una parte, entre Brasil, México, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile y Perú representan más del 90% del total del PIB latinoamericano; y los primeros tres más del 70%. Esto ha creado relaciones de influencia y dependencia incluso al interior de la región. México aunque sea profundamente dependiente a la economía norteamericana, influye en los países centroamericanos; tanto como Brasil en Sudamérica. No obstante, no sólo se trata de la media del capital nacional, sino de su composición y crecimiento. En los últimos 5 años México, Brasil y Argentina, crecen en 2.8%, 1.4% y 1.0% respectivamente, mientras que Panamá, Bolivia, Nicaragua y República Dominicana han crecido a tasas promedio superiores a 5%; y, aunque en menor medida, Paraguay, Perú y Colombia superiores a 4%.

En promedio, la participación del comercio de América Latina en el PIB ha sido, entre 2010 y 2015, de más del 69%. Esto muestra, por otra parte, la importancia de la dinámica comercial y la dependencia a las estructuras del mercado internacional, tanto intrarregionales como mundiales. Estructuralmente, la dinámica del aparato productivo de la Cuenca del Caribe ha estado marcada por cuánto se relaciona con el mercado estadounidense. Esta formación ha generado dos dinámicas diferentes: conformar alianzas y cadenas productivas regionales o integrarse a las cadenas globales de la producción de EEUU. Así fue como se aisló México, Centroamérica y el Caribe, de la dinámica comercial de sudamericana.

 

 

Las relaciones comerciales en América Latina están en su mayoría organizadas, formalmente, a partir de tres tratados comerciales multilaterales: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994), Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (2006) y el Mercado Común del Sur (1991). Es por esto que mientras México envía el 81% de sus exportaciones totales a EEUU, Brasil sólo destina el 12% y Argentina el 5%.

No obstante, China ha mostrado importantes aumentos en la inversión extranjera en Sudamérica y en sus importaciones provenientes de este mercado. Adicionalmente, con el retiro de EEUU del proyecto de Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), China encontró una creciente influencia y poderío comerciales en la región. Por esta razón los puntos de agenda de la renegociación del TLCAN, y su efecto sobre el tipo de cambio, se vuelven tan importantes, pues existe el deseo de congelarlo y, de esta manera, dolarizar las economías de los socios de la Alianza del Pacifica; una demanda estadounidense muy antigua y una extensión de lo logrado en Ecuador, El Salvador y Panamá. Cabe recordar que esto fue lo que propuso, en 1989, el secretario de Estado Blaine y se discutió en la Conferencia Monetaria de 1891.

EEUU va a revisar los contratos del Estado con extranjeros (procurement); la propiedad intelectual y la extensión de las patentes; y las reglas de origen. Lo que logre la renegociación del TLCAN con México será lo que replique con todos los demás países, socios comerciales multilaterales y tratados bilaterales de libre comercio: Chile (2004), Perú (2007), Panamá (2007) y Colombia (2007). En vista la postura inicial del gobierno mexicano cuando dice que el muro “no es un tema bilateral” (¿¿??) y acepta de las demandas de reducción de las exportaciones de azúcar refinada y de un aumento de las de caña sin refinar, es posible que México acepte todo lo que proponga EEUU, a cambio de que el tema migratorio lo dejen en paz.

 

 

Una tendencia adicional al escenario del porvenir económico latinoamericano, es el deterioro de la política, la democracia y de la gobernanza que sufre la región. Por una parte, la crisis y caída de los gobiernos progresistas, que a pesar de la heterogeneidad de los proyectos, el fracaso político y las dificultades económicas de estos gobiernos (léase Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Brasil) representa un incierto giro de las relaciones regionales y la cooperación comercial, en todos los niveles. El caso de Venezuela es aún peor. Su tránsito político y económico corre el riesgo de ser militarmente intervenido, por su nivel de endeudamiento externo, composición de los aparatos productivos y dependencia al nivel de precios de materias primas, así como los vínculos con China y  EEUU y los intereses del mercado petrolero.

Por otra, sin distinguir aquí su orientación política, el abandono del interés nacional y el creciente descaro que los funcionarios políticos de todos los niveles de gobierno, de todos los países de la región, muestran cuánto se han convertido en gestores a sueldo del Estado, a favor de los interese de las compañías transnacionales. Así lo dejó claro el caso Odebrecht, el conglomerado global de construcción brasileño. Este creó y financió una estructura financiera formal dedicada exclusivamente a la gestión y pago de sobornos a funcionarios gubernamentales en tres continentes, para ganar las concesiones de operación y construcción. Salvo el Perú, que ha sido desde Fujimori un enigmático y aislado ejemplo de justicia y encarcelamiento de gobernantes y funcionarios corruptos, en el resto de América Latina se han puesto en operación los tradicionales sistemas de encubrimiento, censura, olvido y cinismo que protegen a las clases en el poder, más en México que en el resto, pero en todos. No obstante que la propia empresa se declarara culpable y accediera a pagar 4.5 mil millones de dólares de penalización por sus actos criminales, los Gobiernos son lentos en abrir la información y en sancionar.

En conjunto, las opciones que tiene Latinoamérica para transitar la decadencia de la hegemonía norteamericana y el auge del poder chino; la nueva era proteccionista y la reestructuración comercial y financiera global; y superar sus crisis políticas, representativas y sociales, sobre una base de profunda desigualdad y concentración del ingreso, no son sencillas y necesitarán que la convergencia de los diferentes poderes políticos, económicos y sociales se ocupe de los problemas nacionales, más que de los cortoplacistas intereses personales. No obstante, tolerante al fracaso de sus estimaciones, el FMI pronosticó un crecimiento del PIB latinoamericano, para 2017, del 2%, poco estimulado por México o Brasil, de quienes se espera 1.7% y 0.2% respectivamente y más por el 3.9% estimado para Centroamérica, donde destaca el 5.8% estimado para Panamá.

La oportunidad que ofrecen los presentes cambios de las relaciones comerciales, tanto para el Mercosur con su relación con China, como para América del Norte y Centroamérica con el posible debilitamiento comercial con EEUU, así como el reacomodo de las relaciones comerciales de la Unión Europea, puede ser bien aprovechada y generar mejores condiciones económicas para América Latina. Se debe trabajar en un esquema productivo no anclado en materias primas y mano de obra barata, transitar de uno modelo profundamente dependiente a las cadenas productivas internacionales, hacia otro con mayor autonomía industrial y diversificación productiva que considere nuevamente a la región.

 

[i] Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económica de la UNAM, Coordinador del Proyecto OBELA, miembro del SNI/CONACYT

[ii] Proyecto OBELA

Tema de investigación: 
Crisis económica

Política monetaria heterodoxa (QE), guerra de divisas e inercia inflacionaria

Cuerpo: 

En julio de 2011, el  ex ministro de economía brasilero, Guido Mantega, informó de efectos negativos no vistos desde la década de  los 90´s en el mercado cambiario brasilero y en sus exportaciones a causa de la depreciación del dólar americano, alentada por políticas monetarias expansivas (QE) en  EEUU, Inglaterra y Japón para disminuir su deflación.

El cambio hacia la brusca revaluación del Real afecto seriamente a las exportaciones provocando el efecto inverso en los exportadores americanos quienes aumentaron sus ingresos. Es lo que el FMI conoce- y prohíbe en sus estatutos- como devaluaciones competitivas, base de la competitividad espúrea.

La aplicación masiva de las QE europea y japonesa produjo una más acelerada y furiosa apreciación del dólar,  a un punto tal, de afectar no solo a los países aún dolarizados,  sino también la  débil recuperación norteamericana, en términos de su demanda interna, consumo, déficit comercial y, aun más, del gasto de capital e inversión residencial.  

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

Populism: The Phenomenon

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Repensando la teoría macroeconómica antes de la siguiente crisis

Autor: 
Cuerpo: 

While many countries throughout the world have faced severe financial crises over the last decades, and while the Japanese stagnation and the 1997 Asian financial crisis did induce some additional interest for the introduction of banking and finance in macroeconomic theory, it is only with the advent of the US subprime financial crisis that macroeconomic and monetary theories put forward by mainstream economists have started to be questioned.

Still, there are at least two views about the role played by economic theory in generating the Global Financial Crisis, which, depending on one’s opinion, can be ascertained to having started at any of the three following times: when real estate prices in the US started to decline in the summer of 2006, when interbank money markets first froze in Europe during the summer of 2007, or when it was announced that the Lehman Brothers investment bank declared bankruptcy on the 15 th of September 2008. If we take the earlier date, then we can say that the financial crisis and its aftermath have been going on for nearly ten years.

In this essay I discuss how the end of the Great Moderation – this 15-year period of low inflation and low variance in real growth rates in the Western world — has been interpreted by the advocates of mainstream economics and what changes the subprime financial crisis has or may have entailed with respect to macroeconomic theory. I review of a number of key issues in macroeconomic theory, examining what seems to have been changed or been questioned as a consequence of what has happened during and after the financial crisis. The third section is devoted to the concept of hysteresis, which seems to have been resurrected by mainstream economists. The fourth section deals with a number of miscellaneous issues, in particular the shape of the aggregate demand curve and the lack of a relationship between interest rates and public debt or deficit ratios. I conclude with broad brushes about what ought to disappear and what might disappear from macroeconomic theory. Many others, such as Stiglitz (2014) and Mendoza (2013) have done an excellent job in pursuing this kind of exercise. Here I offer my idiosyncratic thoughts, starting with the reaction of economists to the crisis.

Descargar aquí

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Situación de Latinoamérica al segundo trimestre de 2015.

Cuerpo: 

La baja del crecimiento mundial para 2015 se produce en buena medida por la moderación del crecimiento mundial en el primer trimestre, por la desaceleración temporal en EE.UU. y el deterioro de la actividad en algunos de los principales países emergentes.

Los precios de los principales activos financieros y los tipos de cambio continuaron debilitándose hasta mediados de marzo, momento en el que empezaron a recuperarse (sin revertir completamente las pérdidas) a medida que ganaba más fuerza la percepción de que el ajuste de los tipos de interés por parte de la Fed tardaría más y sería más lento de lo que se anticipaba al inicio del año. Hacia delante, continuará la volatilidad en los mercados financieros a medida que los datos de actividad y empleo en EE.UU. sigan modificando las expectativas sobre el inicio de las subidas por parte de la Fed.

Mientras tanto, la previsión a la baja sobre el  crecimiento de América Latina, hasta el 0,6% en 2015 y 2,1% en 2016 está determinada por (i) un crecimiento menor al anticipado en el cuarto trimestre de 2014 y el primero de 2015; (ii) el deterioro de la confianza de hogares y empresas, causada por aumento del ruido político y de la incertidumbre sobre las políticas económicas en muchas economías de la región, lo que ha perjudicado al consumo e inversión del sector privado, y (iii) la caída del gasto público en algunas economías importantes de la región, como Brasil, México, Colombia y Perú. El aumento del crecimiento en 2016 vendría determinado por (i) el empuje de la demanda externa, al hilo del aumento del crecimiento mundial; (ii) el impulso a la inversión pública, especialmente en las economías andinas, y (iii) un menor ajuste macroeconómico en economías importantes como Brasil. El ajuste a la baja de las previsiones de crecimiento en 2015 se concentra especialmente en Brasil, México y Perú, pero afecta a casi todos los países de la región.

La inflación aumentó en la región, a pesar de la debilidad cíclica, pero se retornaría a los objetivos de los bancos centrales a finales de 2015 o 2016, salvo en Brasil y Uruguay (aunque dentro de la banda objetivo en Brasil). Con la excepción de México, la inflación al final del primer trimestre se situó por encima de lo que esperábamos hace un año y también hace tres meses, por la depreciación del tipo de cambio (especialmente en Perú y Chile) y por factores idiosincráticos, entre los que destacaron aumentos de impuestos (Chile, Brasil), el alza de precios administrados (Brasil), shocks a los precios de los alimentos (Perú, Colombia) y factores inerciales (Uruguay, Brasil).

Por su parte, se mantendrá la presión a la depreciación de los tipos de cambio, por el desacoplamiento de las subidas de tipos de interés de la Fed y déficits exteriores aún abultados. La depreciación reciente de los tipos de cambio en la región (sólo levemente corregida por la debilidad del dólar desde abril) se produjo a pesar de las intervenciones cambiarias en algunas economías de la región (Perú). Hacia delante, los mercados cambiarios seguirán muy pendientes de la estrategia de normalización de la política monetaria por parte de la Fed y de la evolución del precio de las materias primas, lo que nos indica que nuevos episodios de volatilidad son muy probables. A pesar de algunas apreciaciones puntuales en algunos países, principalmente en Chile y Colombia, en parte debido a un mayor apoyo del precio del cobre y del petróleo, en muchos casos la depreciación de las divisas continuará a lo largo del horizonte de previsiones, en particular en Brasil, Perú y Paraguay.

Descargar aquí

Tema de investigación: 
Crisis económica

Suiza, el anfitrión de la nueva guerra de divisas

Cuerpo: 
Suiza, el anfitrión de la nueva guerra de divisas

Oscar Ugarteche[i], Tesalia Valencia[ii]

 La mañana del 15 de enero, el Banco Central Suizo anunció el retiro del piso del tipo de cambio frente al euro, fijado en 1.20 francos por divisa europea en el 2011, y decidió bajar la tasa de interés a los depósitos medio punto, de -0.25% hasta -0.75%, con el objetivo de mitigar el calentamiento de la economía, y con ello, desincentivar la entrada de capitales. Este repentino giro, se tomó como medida de prevención ante la acelerada depreciación de la moneda única frente el billete verde, lo que ocasionaba a su vez un debilitamiento en los últimos meses del franco suizo ante el dólar. Por otro lado, se estableció para proteger al país de una avalancha de dinero derivada de la incertidumbre por la relajación cuantitativa del Banco Central Europeo.

A diferencia de otros bancos centrales, el Banco Suizo no le pertenece totalmente al gobierno, ya que una parte se encuentra en manos de organismos particulares e instituciones públicas, y el resto, equivalente al 45%, es propiedad de accionistas privados que incluyen regiones administrativas suizas, conocidos como cantones, muchos de los cuales recibían dividendos con un tope máximo de 6% del beneficio neto de la comisión negociadora hasta antes del 2014. Desde entonces, los accionistas han estado quejándose debido a la falta de estas transferencias, de modo que el abandono del tipo de cambio fijo se asentó como la única forma para lograr el regreso de los dividendos.

La teoría bajo la maniobra aplicada confía en que el cobro por la tenencia de dinero en el banco central  obligará a buscar mejores rendimientos en otros lugares, ya sea a través de la inversión en activos productivos en la unión monetaria o por la transferencia de dinero hacia activos más seguros en el extranjero. En el primer caso, la inversión productiva adicional contribuiría a impulsar el crecimiento directamente, mientras que en el segundo, las salidas de capital ayudarían a debilitar la moneda haciendo que las exportaciones ganen competitividad.

No obstante, lo único cierto hasta ahora es la desconfianza y la incertidumbre inyectada en el mercado cambiario causando múltiples pérdidas -o en algunos casos enormes ganancias- originadas de la rápida apreciación del franco suizo de hasta 41% en un momento frente al euro, de tal manera que al final el impacto más significativo se resintió precisamente en el mercado de valores suizo, el cual tuvo un desplome de 8.7%, el más importante en un cuarto de siglo.[iii] Por otra parte, el disturbio también provocó grandes pérdidas para miles de inversionistas y diversas instituciones internacionales como son Citigroup y Deutsche Bank, que perdieron cientos de millones, al igual que algunas pequeñas casas de bolsa que fueron totalmente evisceradas. Asimismo, ocasionó que el corredor de divisas al por menor más grande de Estados Unidos y tercer a nivel mundial, Forex Capital Markets (FXCM), casi se declarara en quiebra después de anunciar que podría haber caído en incumplimiento de algunos requisitos de capital regulatorio, por lo que fue rescatado inmediatamente por medio de un crédito de emergencia de 300 millones dólares provisto por la firma de inversiones Leucadia National Corp.[iv]

La inesperada apreciación del franco vislumbra un panorama obscuro y un tanto ambiguo, ya que por un lado, significa que los precios en Suiza se han ajustado debido a que alrededor del 60% de los productos son importados,y se teme que pueda convertirse en un descenso sostenido que acentúe la deflación de -0.3% ya presentada, factor que ha impactado negativamente al conjunto de la actividad económica y; por otro lado, representa un desafío inmenso para el turismo y los exportadores suizos como Swatch, Tissot, Tag Heuer, Nestlé, Novartis, entre otros, los cuales obtienen la mayor parte de sus ganancias de las ventas al exterior -aproximadamente el 85%-, razón por la que tendrán que esforzarse para reducir los costos de forma radical, probablemente con afectaciones importantes en los empleos y salarios.[v]

Para los vecinos centro europeos el golpe se está viendo en los costos de las hipotecas. Con tasas de interés cercanas a cero, muchos polacos y húngaros tomaron prestado dinero de la banca suiza para pagar sus viviendas y ahora el costo de estos préstamos se ha encarecido sustantivamente. El estancamiento que puede inducir en centro europa es un factor que debe contemplarse para proyecciones de crecimiento global.

En tanto, a las secuelas de la medida suiza en el resto del mundo, se percibe en primera instancia la repercusión del aumento generalizado de los precios para sus principales socios importadores, como son el caso de Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos. La nueva medida abre la posibilidad de una reconfiguración espacial en búsqueda de nuevos refugios para capitales con el aliciente de cobrar un interés más atractivo. Bajo este panorama, América Latina surge como destino oportuno gracias a la rentabilidad de las tasas de interés a los depósitos con la que ciertos países cuentan, entre los que destacan: Brasil con una tasa que ofrece casi 8% de rendimiento, Chile5.2%, Uruguay 4.6%, Paraguay con 4.2%, Colombia 4.2% y México con 1.3%. De confirmarse lo anterior, el territorio Latinoamericano podría acumular reservas –no reflejadas en el producto interno-, sin olvidar establecer ciertas precauciones para suavizar las reacciones al alza de los tipos de cambio que podrían reducir la competitividad en el exterior, de modo que sería necesario mantener primero políticas macroeconómicas sanas, especialmente monetarias y cambiarias; para evitar entradas masivas de capital sin ningún control de tal manera que se puedan anticipar medidas cuando salgan.

Finalmente, la decisión suiza, aunada a la reducción posterior de la tasa de interés de Dinamarca -0.35% y Canadá -0.75%-, parecen ser el inicio de una guerra de divisas en búsqueda de restablecer el crecimiento en medio de la evolución de un mercado cambiario lleno de incertidumbre, abrumado por las fuerzas deflacionarias europeas, la baja en el precio del petróleo, el estancamiento de Europa, la débil recuperación estadounidense, que en el desorden económico mundial actual, ha provocado el fortalecimiento de la divisa americana, empujándole así la crisis al resto del mundo.

 

[i]Economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org

[ii]Miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM.

[iii]Véase “El banco central suizo toma al mundo por sorpresa”

http://www.swissinfo.ch/spa/el-banco-central-suizo-toma-al-mundo-por-sorpresa/41219744

[iv]Véase “JP Morgan Owned The Swiss Franc Move”

http://uk.businessinsider.com/jp-morgan-makes-300m-from-swiss-franc-2015-1

[v]Véase “Banco central suizo quita freno a la apreciación del franco” http://www.swissinfo.ch/spa/fin-al-freno-a-la-apreciaci%C3%B3n-del-franco-suizo-frente-al-euro/41217426

Tema de investigación: 
Crisis económica

The Fallacy of Trump’s Alternative Trade Calculation

Cuerpo: 
Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

The Nicaraguan Crisis and the Manicheanism of the US Left

Cuerpo: 

In accord with the infantile manichean view of a significant portion of the US Left, the world is black and white and there are good gu ys and bad guys. This is a template into which everything must by political dogma fit. Since the US is intervening in Nicaragua (which it is, and which is condemnable) then, ergo, it is doing so in order to overthrow the regime of President Ortega and his wife, Vice-President Rosario Murillo, and ergo this regime must be the good guy. In these accounts there is absolutely no focus on — apparently a quite studious non-observation of — the internal contradictions in Nicaragua that have given rise to the crisis. There is little or no inkling of an understanding of the internal class, social, and political dynamics in the country, much less what exactly what the US is up to in Nicaragua or what its National Endowment for Democracy (NED) funding actually seeks to achieve.

Typical of a spate of articles in US Left media outlets charging that the Nicaraguan crisis can be explained by US regime change against a revolutionary government, a “color revolution," and a “right-wing coup d’état” by Washington and its allies, Roger Harris published an article in early August, “Regime Change in Nicaragua,” duly reprinted in a slew of Left media venues. In it, Harris points to high growth rates that he notes have received accolades by the IMF and the World Bank, the reduction of poverty, the provision of free health and education. He attributes allegedly “inexplicable” violence that erupted in April to the Ortega-Murillo regime “being targeted by the US for regime change” because “the good things it has done provoked the ire of the US.” He also points to $1.5 million dollars recently approved by USAID for NED for the purpose, in his words, of “overthrowing the government.” He concludes, “any replacement of Ortega would be more, not less, neoliberal, oppressive, and authoritarian.”

Yet the facts and the history are there for all those who actually wish to see them. Until the crisis, Ortega has had excellent relations with the US. His government has received US economic aid and even some military assistance. It has cooperated with Washington in the "drug war" and in its immigration policies. It has co-governed with the Superior Council of Private Enterprise (COSEP, the powerful umbrella association of Nicaraguan capitalist class) and has turned Nicaragua into a haven for transnational capital precisely by achieving the internal conditions (e.g., lowest wages in Central America, internal stability) for it to flourish in the country, which in turn has meant that transnational capital has poured massive investment into the country and helped generate those growth rates that the Harris and others applaud. Has the free provision of health and education been something positive? Absolutely. Has that earned the regime the enmity of Washington? Absolutely not. Social indicators have significantly improved, in part, because of high growth rates brought about by high commodity prices until a few years ago, by the massive influx of foreign capital, and by several billions of dollars in a Venezuelan subsidy to Nicaragua that has now almost dried up. The agricultural sector is not dominated by peasants but by transnational agribusiness while peasants have had to push out into what remained of the agricultural frontier, encouraged by the Ortega government which has provided support to peasants to do so. In the course of capitalist development in Latin America this is the well-known pattern of rural capital accumulation. The Ortega twist was to give some limited support to the peasant sector while simultaneously subordinating it to the agribusiness sector. Has the government handed out zinc roofs, pigs, and chickens to many poor peasant families? Yes. While this may be positive for those families, why should the Left consider this something revolutionary rather than the same clientelism as elsewhere (the Institutional Revolutionary Party in Mexico is a model).

Since when should the Left be applauding that the IMF and the World Bank declares that the Ortega government is doing a wonderful job? Since when should the Left consider a government progressive (much less revolutionary) because it has generated all the conditions to attract transnational capital? Well then, should we not have applauded all the neoliberal regimes in Latin America for such commendation by the IMF and the World Bank, for how they have provided transnational capital with all that it wants? Has the Ortega regime, with its assistancialism, been anywhere near as “bad” as these other neoliberal regimes? Certainly not. But that neither means that its social programs have earned the wrath of Washington nor that it should be defended in the face of the mass opposition generated by its own project and by a course of capitalist development it has pursued that has now entered into crisis.

This leaves the matter of US intervention. Articles from the US Left on the NED funding merely mention it without any understanding or analysis of what it seeks to achieve. This funding started in the mid-1980s and has never ceased. It is not new to the Ortega-Murillo period. In the 1980s it was part of the counterrevolutionary strategy. From 1990 and on it has sought to bolster pro-neoliberal/capitalist forces in civil society, to help these forces to achieve hegemony in civil society, to promote the transnational capitalist agenda in the country, and to prevent any radicalization of civil society. The funding under Ortega has pursued these same objectives. They have not been aimed at overthrowing Ortega, which is simply absurd, as Ortega has co-governed with these self-same forces bolstered by the NED.

Washington's big concern is not getting rid of Ortega but in preserving, in the face of a crisis that sprung from internal contradictions, the interests of transnational capital in the country and the hegemony of capital over any post-Ortega political project. What the US most fears is an unstable and unpredictable vacuum of power in the country. But the problem is that that the traditional political right in Nicaragua (the Liberals in particular) are in a state of political disorganization, which leaves it to the business sector and its corporate (gremial) forms of organization to put together some sort of transition process. It is this business sector, its agencies and its think tanks, that has received most of the funding. This is the "soft landing" strategy of not pushing Ortega out too fast lest the situation spiral out of control. It is not a “color revolution” or “coup d’état” strategy against a revolutionary government. Should the US strategy of "soft landing" be condemned? Absolutely.

Finally, have right-wing forces taken advantage of the uprising to try to gain control over it? Absolutely. Have these forces deployed their own violence. Yes. Have they manipulated a disorganized and politically incoherent grassroots opposition to Ortega-Murillo? Yes. Would the post-Ortega scenario the Right seeks to achieve be "more, not less, neoliberal, repressive, and authoritarian" than the regime, as the article suggests? Probably (note however that the neoliberal regimes from 1990 until Ortega took power never carried out the mass repression and the massacres that Ortega has!). But why should this mean that the Left should line up behind the neoliberalism, repression, and authoritarianism of the regime? That manichean view has no place in a Left approach to the Nicaragua.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

The next economic crisis: digital capitalism and global police state

Cuerpo: 

Los capitalistas transnacionales y las élites globales confían en que la economía mundial se ha recuperado del colapso financiero de 2008, pero existen razones para creer que otra crisis de grandes proporciones se vislumbra en el horizonte.

La digitalización y las tecnologías de la cuarta revolución industrial están impulsando una nueva ronda de reestructuración capitalista global, que también están agravando las condiciones estructurales subyacentes que generan crisis; en particular, sobreacumulación. Los inversores transnacionales han estado inyectando miles de millones de dólares en la rápida digitalización del capitalismo global como la última salida para su excedente capital acumulado y cubriendo sus apuestas sobre nuevas oportunidades de inversión en el Estado policial mundial.

El concepto de Estado policial global nos permite identificar cómo las dimensiones económicas de la transformación capitalista global se cruzan en nuevas maneras con las dimensiones políticas, ideológicas y militares de esta transformación.

Existe una convergencia en torno a la necesidad política del capitalismo global de control y represión social y su necesidad económica de perpetuar la acumulación frente al estancamiento. Cuando llegue la próxima crisis, las fuerzas de la resistencia de abajo y la Izquierda deben estar en condiciones de tomar la iniciativa y hacer retroceder al Estado policial global.

 

Descarga aquí

Palabras clave: 
Portada: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Trump budget plan could add $6tn to public debt in a decade, analysts say

Cuerpo: 

Donald Trump’s tax-cutting and spending plans could add another $6tn to the US public debt over the next 10 years, independent budget analysts have calculated, as the Congressional Budget Office warned the US’s current spending plans alone could trigger a financial crisis.

The CBO released its latest assessment of the US budget and economic outlook on Tuesday. The CBO reported that Trump would inherit a $559bn deficit for 2017 and still-sluggish economy that will, on its current course, add another $10tn to the public debt over the next decade.

Trump’s campaign promises of major tax cuts and a vast infrastructure investment would add $6tn to that debt, according to independent analysis by the nonpartisan thinktank Committee for a Responsible Federal Budget.

“My hope is that when Trump and his administration see how high our debt is that it gives them a little pause before they start to pursue huge tax cuts and infrastructure spending,” said Marc Goldwein, policy director of the Committee for a Responsible Federal Budget.

The CBO report projects that the US’s gross debt will grow from almost $20tn to $30tn by the end of 2027. Debt held by the public is expected to grow from about $14tn to almost $25tn. The major drivers for the debt are the growing cost of looking after the US’s ageing population and expected rises in interest rates.

“This is not a problem of runaway defense spending or runaway welfare programmes. It’s a problem of the rising cost of major entitlements that mainly go to the elderly and rising interest rates which are returning to more normal levels,” said Goldwein.

Unless something changes, within three decades the debt will double when measured against the size of the economy’s gross domestic product (GDP), the broadest measure of a nation’s economic health, reaching a level never seen in US history, the CBO said.

“Three decades from now, for instance, debt held by the public is projected to be nearly twice as high, relative to GDP, as it is this year – and a higher percentage than any previously recorded,” the CBO reported. “Such high and rising debt would have serious negative consequences for the budget and the nation.”

A debt of that size would lead to lower productivity and wages, and hamper lawmakers’ ability to use tax and spending policies to respond to unexpected challenges.

“The likelihood of a fiscal crisis in the United States would increase. There would be a greater risk that investors would become unwilling to finance the government’s borrowing unless they were compensated with very high interest rates; if that happened, interest rates on federal debt would rise suddenly and sharply,” the CBO warned.

Trump campaigned on a promise to cut public and business tax rates and in his first two days in office he has doubled down on those pledges, meeting with a series of CEOs to reaffirm his tax cutting commitments. On Tuesday, Democrats unveiled a $1trn infrastructure plan that they hope will win Trump’s backing.

Goldwein said he was hopeful that the CBO report might lead Trump to rethink his plans. “We saw this with President Clinton, who ran on middle class tax cuts but when he got into office he saw how bad the budget situation was and passed a major deficit reduction bill,” he said.

“Tax cuts need to be paid for, infrastructure needs to be paid for and we need to find a way to deal with the growth of our major entitlement programs, social security and Medicare,” he said.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Trump el hombre de la banca

Cuerpo: 

Los precios de las acciones de los bancos de Estados Unidos tuvieron un crecimiento acelerado desde el día después del triunfo de Donald Trump. La repentina subida de las acciones se debió a la propuesta del desmantelamiento de la Ley Dodd-Frank y a la reducción del impuesto tributario corporativo. Los que se preguntan para quien trabaja Trump, la respuesta está debajo.

Con el alza de precios de las acciones de la banca americana, el precio de las acciones de los bancos Europeos se dispararon. Lo impresionante es que las acciones tanto de bancos ingleses, alemanes como italianos habían estado a la baja entre 2015 y el día antes de las elecciones americanas, como resultado de los escándalos de crimen organizado y del estancamiento secular que atraviesa Europa.

La controversia sobre el manejo de las finanzas internacionales con la llegada de Trump al poder, además de replantear el tema de la desregulación del sistema financiero, hace que esto se pueda analizar utilizando el dilema del prisionero, ¿cómo se ejecutaría la política del gobierno de Donald Trump? Hay cuatro jugadores: el corporativo de Wall Street, el gobierno de Trump, los reguladores del sistema financiero, y el pueblo. El objetivo ideal sería “ganar-ganar” para cada uno, pero como cada jugador conoce la estrategia de su oponente, la rivalidad, la competencia y la avaricia llevaran a que cada agente busque su mayor beneficio, no importando si se perjudica al contrincante. Trump juega a sacar a los otros del juego, reguladores y pueblo, para beneficio de los corporativos de Wall St. El gobierno de Trump son los mismos del corporativo de Wall St, como vimos antes.

Visto desde un análisis Gramsciano, los dueños del poder están sentados en el poder y subordinan a todos los demás actores para su beneficio. Por primera vez de manera abierta, los dueños del poder no tienen representantes en el poder político sino están ellos mismos ahí. Trump ganó las elecciones y la bolsa comenzó a crecer. Luego anunció la derogación de la ley Dodd- Frank en el “Presidential Executive Order on Core Principles for Regulating the United States Financial System”, del 3 de febrero, y la bolsa de valores entró en un frenesí y pasó los 21,000 puntos. Estaba en 18,000 puntos en noviembre. En tres meses el valor de las acciones en bolsa ha subido 16% y de los bancos. El 21 de febrero, las bolsas de Estados Unidos valían 900,000 millones de dólares más que tres meses antes. Esto equivale al 80% del PIB de México.

Falta aún el anuncio de la disminución de los impuestos corporativos de 35% a 15% de las utilidades netas antes de impuestos. De lograrse la propuesta, Wells Fargo y otros seis bancos serían beneficiados. El sistema bancario ahorraría 12 mil millones de dólares al año y sus ganancias se incrementarían en un 14%, de acuerdo a datos de Bloomberg .

La reacción de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo fue de una profunda preocupación, ya que puede llevar a un nuevo colapso financiero con devastadores efecto sobre todo el mundo, como la crisis del 2008.

En Europa, los banqueros han presionado desde finales de 2016 para que los requerimientos de capital se reevalúen. Porque según ellos, están subestimando el peso de sus activos. A los bancos más grandes se les pide una mayor capitalización, lo que afecta a los bancos más pequeños que deben seguirle el paso. Hasta antes de noviembre de 2016 los bancos europeos habían cotizado por debajo de la mitad de su valor en bolsa. Los malos reportes de sus hojas de balance y los escándalos de crimen organizado con bancos americanos en los mercados de oro, tasa de interés, mercado cambiario y de futuros los afectó mucho.

Tras la elección de Trump el 7 de noviembre del 2016, y su objetivo de desregular la reforma financiera, muchos de estos bancos vieron una recuperación del precio de sus acciones, análoga a la recuperación de la banca americana. Esto quiere decir que hay una gran apuesta por parte de los banqueros europeos por la desregulación de los mercados financieros, primero en Estados Unidos y luego en Europa. Deutsche Bank, que fue el blanco constante de multas por parte del Departamento de Justicia (DoJ) americano, observó un crecimiento en el precio de sus acciones de casi el 40 por ciento desde noviembre del 2016

Los bancos ingleses igualmente mostraron una mejora en el precio de sus acciones. Royal Bank of Scotland había tenido una caída de sus acciones de 47% en el 2016 y para inicios de 2017 mostró un crecimiento del 22%. Lloyds Banking Groupy Barclays, que estuvieron coludidos en la manipulación de la tasa de interés Libor y que también fueron multados por el DoJ, mostraron un mejoramiento de sus acciones del 17 y 23 por ciento respetivamente.

De este modo hay que entender que el gobierno de Trump es el corporativo de Wall St pero es además el representante de los corporativos financieros europeos.

 

Ciudad de México,2 de marzo de 2017.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Trump ordena reducir los impuestos a los más ricos y a las empresas

Cuerpo: 

La Casa Blanca se puso este miércoles a batir tambores. Con el tono de las grandes ocasiones, la Administración de Donald Trump presentó lo que denominó “la mayor reforma fiscal de la historia”. Una promesa electoral destinada a desatar la euforia de sus votantes y restañar las heridas sufridas por el presidente en sus casi 100 días de mandato. La iniciativa tiene como punto nuclear la reducción del 35% al 15% del impuesto a las empresas (incluidas las de Trump) y se acompaña de una batería de propuestas que vuelven del revés el actual modelo fiscal.

Llegaron, hablaron y desataron el caos. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el director del Consejo Económico, el exbanquero Gary Cohn, desplegaron sobre la mesa en apenas 20 minutos un inmenso abanico de medidas, sabedores de que cada una tiene su propio e infinito debate. Fue un golpe de efecto en el que junto a la promesa de una “simplificación masiva” de las declaraciones de impuestos, la Administración de Trump hizo desaparecer el impuesto de Sucesiones, redujo los tramos fiscales del IRPF de siete a tres (10%, 25% y 35%) y rebajó la carga de los más ricos del 39% al 35%.

El plan también abre la puerta a un trato benévolo para las repatriaciones de capital de las empresas y a la desaparición de casi todas las deducciones del impuesto sobre la Renta, salvo la desgravación por hipotecas y las donaciones a ONG. En esta marejada se incluye la aplicación de un tipo cero para parejas que ganen menos de 24.000 dólares al año y la recuperación de un tipo del 20% sobre los dividendos, que dejarán de sumarse así a los ingresos de los inversores, lo que elevaba su factura fiscal.

La avalancha, a la que Trump quiere dar prioridad política, llegó sin propuesta de ley ni un plan detallado de su impacto sobre la economía y los ingresos. Más bien se trató de una colección de directrices encaminadas a estimular los sueños de prosperidad, cuya ambigüedad evita los puntos que desatarán la batalla en las Cámaras y centra el mensaje en aquello que el presidente quiere destacar: él cumple sus promesas.

La medida clave es la rebaja del tipo del impuesto de Sociedades del 35% al 15%. El recorte implica, según la Tax Foundation, que el Estado federal deje de recaudar dos billones de dólares en 10 años. Esta merma supone uno de los grandes obstáculos del plan. Los republicanos se niegan aprobar cualquier medida que haga subir el déficit, situado en 2016 en el 3,2% del PIB (587.000 millones de dólares), y si no se compensan esos ingresos será muy difícil que dejen pasar la propuesta tal y como ha sido presentada.

Objetivo: el crecimiento

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, intentó calmar los ánimos acudiendo a la vieja curva de Laffer, aquella teoría que establece que una rebaja impositiva fuerte genera suficiente crecimiento económico, lo que a medio plazo compensa su efecto sobre las arcas públicas. Desde su enunciado en 1974 esa teoría ha sido el gran asidero del liberalismo americano. Pero su efectividad ha sido puesta en duda tantas veces como ha sido empleada, sobre todo, en grandes magnitudes. Así, ciertos estudios establecen que un recorte como el actual requiere un crecimiento sostenido del PIB del 5% para compensar la merma de ingresos, un porcentaje muy superior al previsto el miércoles por el propio Mnuchin (3%).

Pero si hay dudas en el terreno económico, estas apenas se perciben en el electoral. La rebaja al 15% es una de las grandes promesas de Trump y su campo de aceptación va más allá de sus votantes. Ahora mismo, las empresas en Estados Unidos, con los impuestos locales y estatales, soportan una carga cercana al 40%. Con el recorte, quedarían por detrás de Francia o Japón, y millones de empresas verían aumentar de golpe su rentabilidad. Su aceptación, más allá de los colores partidistas, es tan evidente que uno de sus principales problemas, como han destacado los expertos, es que se intente utilizar también para derivar por esa vía las declaraciones de ingresos personales, mucho más onerosas.

La otra cara es más ideológica. Con este hachazo fiscal, Trump se muestra como un presidente dispuesto a mimar a la iniciativa privada, pero distante de los problemas sociales. En su fracasado afán por derribar la reforma sanitaria de Obama no le importó presentar un plan que, por un ahorro de un 150.000 millones de dólares, dejaba el año próximo sin seguro médico a 14 millones de personas. Ahora, está dispuesto a someter el presupuesto de Estados Unidos a una tensión histórica que es muy difícil que no devenga en recortes en programas sociales. Otro golpe a los más débiles.

 

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Trump: Desmantelamiento de Dood-Frank

Cuerpo: 

Tras la crisis financiera estadounidense del 2007-2009, se perdieron 8 millones de millones de dólares en la bolsa y se restructuró el sector financiero. Las multas que vienen siendo aplicadas relacionadas a esa etapa suman más de 350,000 millones de dólares y están asignadas a los bancos mayores de Estados Unidos y del mundo. A consecuencia de esto se produjo una reforma a iniciativa del G20 en Londres en marzo del 2009. Dentro de Estados Unidos se generó como consecuencia una ley regulatoria a medias, a instancias de los senadores Christopher Dodd y Barney Frank. La Wall Street Reform and Consumer Protection Act. Apenas a días de asumir la presidencia, Trump ha emitido una orden ejecutiva para derogarla. La consecuencia ha sido un auge el precio de las acciones.

La ley Dodd-Frank, creó dos organismos que regulan actualmente al sector financiero, el Financial Stability Oversight Council(FSOC) – consejo de vigilancia de estabilidad financiera - y el Consumer Financial Protection Bureau (CFPB) – la Oficina de protecciones financiera del consumidor-. Aunado a estos dos organismos, se creó la regla Volcker, nombrada en honor al ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker que les prohíbe a los bancos realizar con recursos del banco: 1. especulación de corto plazo por medio de derivados y 2. el comercio propietario. Se define comercio propietario al que efectúan las instituciones financieras por cuenta propia. Estas prácticas no benefician a los clientes y aumentan los riesgos del banco en su conjunto.

El FSOC se encarga de vigilar a las instituciones financieras al revisar sus hojas de balance, con el fin de brindar mayor eficiencia y transparencia al sector financiero, para evitar rescates con dinero público de los “demasiado grandes para quebrar”. La Reserva Federal, también monitorea a los bancos grandes por medio de las pruebas de estrés y es quien participa del banco de Pagos Internacionales de Basilea y coordina las políticas globales con ellos.

Esta ley tuvo un efecto restrictivo en la cantidad de activos financieros emitidos por parte de los bancos, que se disparó entre 1980 con la promulgación de la primera ley de desregulación de instituciones de depósito y control monetario que le permite fusionarse a los bancos y se deshizo de los topes de las tasas de interés que imponía la Fed, desde 1934, gracias a la ley Glass–Steagall . (Ver gráfico 1).

Trump, habla de bajar la regulación impuesta por el CFPB y el FSOC, reducir la supervisión de la Fed en los bancos mediante sus pruebas de estrés que “ha transformado a los bancos en adversos al riesgo”, dice. La consecuencia para él es el freno al crecimiento económico americano por la poca expansión crediticia de estos. Con los mismos argumentos quiere quitar la regla de Volcker.i

El representante Jeb Hensarling es el encargado de puntualizar los cambios a la ley Dodd-Frank en su propuesta llamada “ley de selección financiera” -Financial Choice Act. La reacción desde Basilea, donde se coordinan las políticas supervisoras globales, fue de desconcierto.ii

Un impacto importante sobre la nueva dirección de la desregulación financiera, fue la renuncia el viernes 10 de febrero de Daniel Tarullo, presidente del Federal Financial Institutions Examination Council,. Este organismo es el encargado de hacer las revisiones a los bancos americanos “demasiado grandes para quebrar”, por lo que su renuncia dejaría el camino más llano a la desregulación. Las acciones de Bank of America subieron 1% media hora después de anunciada su renuncia la tarde del 10.iii

El anuncio de los cambios a la ley impactó sobre el precio de las acciones bancarias en Nueva York y Londres. El NASDAQ Bank Index, que engloba el precio de las acciones de los 24 bancos estadounidenses más grandes, ha subido 24% entre el 8 de noviembre que fue electo Trump, y el 2 de febrero del 2017. (Ver gráfico II)

Al observar las acciones de los principales bancos europeos, algunos casi quebrados, han tenido un auge parecido al de los bancos americanos creciendo entre octubre del 2016 y febrero del 2017 en un 22.80%, teniendo el gran salto después de la victoria electoral de Trump. Esto parece ser una muestra que el complejo financiero internacional puede estar detrás de Trump. Sin duda están enfrentados los bancos europeos con sus reguladores y deben preguntarse cuando los desregulan a ellos también.

El gran aumento en el precio de las acciones de todos los bancos se explica en parte, por los intereses financieros globales representados dentro del equipo económico de Trump tanto en el consejo de asesores económicos de la Casa Blanca como en el Departamento del Tesoro. Los banqueros prevén que la rentabilidad de los bancos aumentará considerablemente por la disminución de las regulaciones, de las reservas de liquidez y de capital exigidas y que esto llegará a Europa pronto.

Kolakoweki en Investopedia calcula que los beneficios del sector bancario americano gracias a la desregulación serán de aproximadamente 120 mil millones de dólares, de los cuales 100,000 millones serían para los 6 bancos más grandes.iv

Los bancos usaran estas ganancias para aumentar los dividendos pagados y para efectuar grandes programas de recompra de acciones lo que elevaría significativamente el precio de las acciones y las utilidades por acción de los bancos. (índice P/E)

Todo esto le trae una serie de complicaciones al complejo financiero no estadounidense. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, advirtió que esta serie de modificaciones aleja a los EE.UU. de los objetivos de estabilidad de Basilea al disminuir los requerimientos de capital a los bancos americanos, poniendo así en riesgo al total del complejo financiero mundial.v

La calificadora Fitch’s, aseguró que disminuir los requerimientos de capital a los bancos americanos, tendrá dos efectos negativos para el complejo financiero: un aumento del riesgo sistémico y un aumento en el costo de la deuda a los mismos en el mundo.

Se está empezando a alimentar, una crisis mayor del complejo financiero. Lo más preocupante es que tanto América Latina como el resto del mundo, se ven enfrentados a niveles de inestabilidad financiera muy alta que podría poner a la economía mundial en un foso económico más profundo que donde nos dejó la crisis de 2008.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Trumpismo y la nueva economía global

Cuerpo: 

La decisión del gobierno del Presidente Donald Trump de renegociar con México el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha sido interpretada por la mayoría de los comentaristas como la salva de arranque de una nueva oleada de proteccionismo estadounidense. Pero el discurso público de Trump no debe confundirse con la esencia del programa económico de su gobierno y las probables políticas comerciales. Una explicación mejor para la renegociación –la que podría arrancar tan temprano como a mediados de agosto– reside en la transformación de la economía norteamericana y global en los años posteriores a la puesta en vigencia en 1994 del TLCAN.

La región económica norteamericana forma parte de un sistema globalizado de producción y finanzas. Aunque tuvieron motivación para hacerlo, las élites políticas y económicas estadounidenses no podrían desenmarañar a Estados Unidos (o a la región norteamericana) de las vasta red de cadenas de subcontratación y “outsourcing” (externalización) que caracteriza la economía global. Trump y los multimillonarios que conforman su gabinete son parte de la clase capitalista transnacional. El imperio empresarial de la familia de Trump se extiende sobre el mundo, incluyendo fábricas en México que se aprovechan de la mano de obra barata para exportar a Estados Unidos gracias a las disposiciones del TLCAN.

Trump atacó al TLCAN durante su campaña electoral como parte de su estrategia de obtener una base social entre sectores de la clase obrera estadounidense, desproporcionadamente blanca, quienes enfrentan una cada vez mayor inseguridad y el deterioro de sus condiciones de vida como resultado de la globalización capitalista. Ningún candidato puede aspirar a ser electo a la presidencia sin presentar un mensaje populista. También fue obligada Hillary Clinton a declararse durante la campaña en contra del Acuerdo de Asociación TransPacífico (conocido por sus siglas en inglés como TPP) que Trump echó a la borda una vez que tomo posesión, y al igual que Barack Obama fustigó contra la globalización y sus efectos devastadores para los trabajadores cuando él se postuló para la presidencia.

Pero mas allá del discurso público, no hay nada populista en las políticas que hasta la fecha el gobierno de Trump ha planteado. El “Trumponomicos” abarca la desregulación total, recortes del gasto social, el desmantelamiento de lo que aun queda del Estado de bienestar social, las privatizaciones, la reducción de los impuestos a las corporaciones y los pudientes, y una expansión de los subsidios estatales al capital – en fin, el neo-liberalismo en esteroides. La élite política estadounidense se ve muy dividida y sumida en luchas internas, pero los empresarios e inversionistas están en su mayor parte encantados con el programa neo-liberal de Trump, como lo indica el fuerte aumento de la bolsa de valores en los meses posteriores a su elección.

De la Economía Industrial a la Economía Digital

Cuando fue negociado el TLCAN a principios de los años 90, las compañías más grandes en Estados Unidos eran la automotriz, de electrodomésticos, y de maquinas-herramienta, mientras la manufacturera aun impulsaba la economía estadounidense. Al momento que el TLCAN entró en vigencia en 1994, la Organización Mundial de Comercio (OMC) aun no existía, pocas personas utilizaban en internet, y apenas las computadoras entraban en uso generalizado pero aun no existía la economía digital. Las negociaciones del libre comercio tuvieron en aquel entonces como objetivo principal el establecimiento de un sistema globalizado de producción por medio del levantamiento de las barreras nacionales al movimiento transfronterizo de los bienes. Este objetivo fue logrado gracias al TLCAN, junto con la creación de la OMC en 1995, y la subsiguiente aprobación, entre 1995 y 2016, de una cantidad extraordinaria de 400 acuerdos comerciales internacionales, de acuerdo con los datos de la OMC.

Pero desde que el TLCAN y la OMC entraron en vigencia la economía global ha seguido su proceso de desarrollo y transformación. En particular, la transnacionalización de los servicios y la emergencia de la llamada economía digital y de datos – incluyendo las comunicaciones, la informática, la tecnología de plataforma y digital, el comercio electrónico, los servicios financieros, el trabajo profesional y técnico, y un sinfín de otros productos no tangibles tales como la cinematografía y la música que requieren protecciones de propiedad intelectual - se han colocado al centro de la agenda capitalista global. De hecho, el crecimiento mundial del comercio en servicios ha superado por mucho el de los bienes en el último cuarto de siglo. Ya para 2017, los servicios representaban aproximadamente el 70 por ciento del producto mundial bruto.

Por un lado, Estados Unidos lidera el camino en el desarrollo de la economía digital y les corresponde a los servicios la mayor cuota de crecimiento de las exportaciones. Estados Unidos registró en 2016 un déficit comercial de $750 mil millones de dólares con el resto del mundo en cuanto a exportaciones de bienes, sin embargo registró ese año un superávit de $250 mil millones en la venta de servicios. En 2016 Estados Unidos tuvo un déficit comercial con México de $64 mi millones en concepto de exportaciones e importaciones de bienes, pero registró un superávit de casi $7 mil millones en el comercio de servicios con ese país, de acuerdo con los datos de la Ofician del Representante de Comercio de Estados Unidos.

Por otro lado, México rápidamente realiza una transición hacia la economía digital. El valor de los servicios de la informática en 2016 ascendió a $20 mil millones y se espera que incremente año por año en un 15 por ciento. Los empresarios mexicanos de la alta tecnología se vanaglorian del surgimiento de los valles de silicio en la Ciudad de México y en Guadalajara, las dos ciudades mas grandes del país.

El TLCAN no incluía disposiciones relacionadas con el comercio digital. Además, no incluía estipulaciones en cuanto a las empresas estatales y el sector energético mexicano, ni tampoco obligó a México a reformar su código laboral o de abandonar una cantidad de prácticas regulatorias. Aunque el gobierno mexicano del Presidente Enrique Peña Nieto ha permitido la participación de las compañías energéticas extranjeras en la exploración y la producción por primera vez desde que el país nacionalizó el petróleo en 1938, el sector energético en su mayor parte aun sigue siendo nacional y público. Y los sucesivos gobiernos neo-liberales en México no han podido avanzar mucho en sus esfuerzos por reformar el código laboral y levantar las regulaciones en cuanto a la contratación de los trabajadores con el fin de flexibilizar a la mano de obra.

El representante estadunidense de comercio Robert Lighthizer, quien representará a Estados Unidos en la renegociación del TLCAN, fue explícito en declarar que el objetivo de la renegociación es “modernizar” y “actualizar” el acuerdo. “El TLCAN fue negociado hace 25 años,” dijo, “y mientras han cambiado considerablemente nuestra economía y nuestros negocios, el TLCAN no ha cambiado.” En particular, dijo, el “comercio digital” apenas había empezado cuando el TLCAN entró en efecto. Son necesarias nuevas disposiciones relacionadas con el comercio digital y la propiedad intelectual, afirmó. Lejos del proteccionismo, al insistir en renegociar el TLCAN y otros aspectos del régimen comercial global, Estados Unidos funge para bajar las barreras nacionales al comercio digital y de servicios que constituyen ahora la vanguardia de la economía global, es decir, Estados Unidos promueve la nueva generación de la globalización.

¿Por qué la retórica nacionalista, populista, y proteccionista?

El intento de explicar las relaciones comerciales, económicas e internacionales desde una perspectiva anticuada del Estado-nación oscurece más que aclarar las dinámicas del nuevo capitalismo global. Si bien es cierto, si apartamos el comercio de servicios, que Estados Unidos tiene un enorme déficit comercial con México, al igual que con China y muchos otros países, el hecho es que las exportaciones que van desde territorio mexicano al territorio estadounidense no son exportaciones mexicanas  en sentido estricto. Mas bien son exportaciones de centenares de corporaciones transnacionales de todas partes del mundo que operan en territorio mexicano y que mueven sus productos por las vastas redes de la economía global. Las exportaciones de bienes desde México a Estados Unidos son exportaciones no de un Estado-nación sino de estas corporaciones transnacionales que cruzan numerosas fronteras en sus operaciones globales. Las estadísticas comerciales nacionales esconden la esencia transnacional de la nueva economía global, y con ello, las relaciones transnacionales de clase detrás de muchas dinámicas políticas internacionales contemporáneas.

¿Entonces, por qué Trump ha atacado a México mediante un discurso que es nacionalista, populista, y proteccionista, por no mencionar profundamente racista? Para contestar esta pregunta hay que identificar una contradicción fundamental en el capitalismo global: la globalización económica se lleva a cabo dentro de un sistema de autoridad política basada en el Estado-nación. Esta contradicción genera un sinfín de dilemas para los Estados y para la élite transnacional. La legitimidad de los gobiernos depende del crecimiento, la generación de empleos, y la prosperidad. Pero en la época de la globalización los gobiernos dependen de atraer a sus territorios nacionales la inversión corporativa transnacional, lo que a cambio se logra con la provisión al capital de los incentivos relacionados con el neoliberalismo – la presión para abajo sobre los salarios, la desregulación, la austeridad, etc. – que terminan agravando la desigualdad, el empobrecimiento, y la inseguridad para las clases trabajadoras.

Para decirlo en términos académicos, los Estado-naciones enfrentan una contradicción entre su necesidad de promover la acumulación transnacional en sus territorios y su necesidad de lograr la legitimidad política. Los gobiernos alrededor del mundo han venido experimentando cada vez más agudas crisis de legitimidad frente a las desigualdades sin precedente que produce la globalización. Esta situación genera políticas desconcertantes y aparentemente contradictorias.

El Trumpismo es una respuesta ultra-derechista a la crisis de legitimidad que descansa sobre un mensaje populista y nacionalista dirigido en particular a aquellos sectores de la clase obrera, desproporcionalmente blanca, que enfrentan condiciones laborales y sociales cada vez más precarias. La fanfarronería imperial y el discurso racista, basados en parte en despertar el sentimiento anti-mexicano y anti-inmigrante, es una apelación a estos sectores a que canalicen su temor e inseguridad hacia una conciencia racista de su condición.

Por lo tanto, la agenda mexicana de Trump no puede verse separada del recrudecimiento de la guerra contra los inmigrantes, en particular aquellos de México y de Centroamérica. La criminalización de los inmigrantes, el fuerte incremento de las redadas y las detenciones, y la retórica de “construir el muro,” forman parte de una estrategia más amplia de desarticular la organización política y la resistencia que se extienden entre las comunidades inmigrantes en años recientes. No es de sorprenderse que la reciente oleada de detenciones y deportaciones de inmigrantes de México y Centroamérica han hecho blanco en particular a los dirigentes del movimiento pro derechos de los indocumentados.

Pero la economía estadounidense y la clase capitalista transnacional dependen de la súper-explotación de una fuerza laboral en peonaje debido a la falta de derechos ciudadanos. Los gobernantes norteamericanos han venido explorando el reemplazamiento del sistema actual de súper-explotación de la mano de obra inmigrante indocumentada con un masivo programa de “trabajadores visados” que sería más eficaz en conjugar la súper explotación con el súper control. Así, mientras ha disparado el numero de detenciones y deportaciones de trabajadores inmigrantes en California en años recientes, el uso de “trabajadores visados” en la industria agropecuaria en ese estado, cuyo valor asciende a $47 mil millones de dólares, incrementó en un 500 por ciento entre 2011 y 2017.

Todo esto no quiere decir que el discurso populista, nacionalista, y proteccionista de Trump puede ser descartado. Este discurso está impregnado de un racismo atroz en tanto inspira una movilización neo-fascista de los grupos de extrema derecha en la sociedad civil norteamericana y agrava las tensiones internacionales. Pero nos conviene ver el Trumpismo como una respuesta, ultra derechista y altamente contradictoria y inestable, a la crisis del capitalismo global más que una política mordaz de proteccionismo y de populismo.

Tema de investigación: 
Crisis económica

Un sátrapa en la presidencia de Estados Unidos

Cuerpo: 

UN SÁTRAPA EN LA PRESIDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

Oscar Ugartechei, Armando Negreteii

 

Según la Academia de la Lengua Española, se entiende por sátrapa a la “persona que gobierna despótica y arbitrariamente y que hace ostentación de su poder”. No existe un sustantivo adjetivado más exacto para definir al actual presidente de EEUU. Este tipo de gobernante fue más común observarlo en Estados frágiles con burguesías dependientes de la época de la doctrina de seguridad y desarrollo (1950 a 1980). Ésta era la época cuando EEUU auspiciaba golpes de Estado y prefería militares afines a ellos –ante la posibilidad de la amenaza comunista – que demócratas reformistas. Algunos ejemplos son Fulgencio Batista de Cuba (1940 a 1959), Rafael Leónidas y Héctor Trujillo de República Domicana (1930 a 1960) y los Somoza, padre e hijos de Nicaragua (1934 a 1979), todos ejemplares de libro de texto.

Se hará un ejercicio de comprensión sobre la manera cómo: 1) un sujeto como el actual presidente de EEUU, más cerca del Americano Feo de Eugene Burdick y William Lederer, que de un presidente al servicio de la libertad y la democracia, capaz de antagonizar a propios y ajenos, llegó a ser el actual presidente estadounidense, y 2) qué tipo de gobierno podría implementar. Una explicación posible a la primera cuestión gira en torno a la masa de votantes estadounidense, ignorante, xenófoba, racista, homofóbica y clasista. Los otros no parecen haber votado. El problema al margen de la arbitrariedad, para la segunda, es que como jefe de Estado del país más influyente del mundo debe ser tolerado por los líderes políticos mundiales, asimilado por la estructura interna administrativa de EEUU y, en ocasiones, incluso ser frenado.

Trump es un sátrapa en el cargo de Presidente sin la talla de un Jefe de Estado ni el conocimiento de los intereses del Estado. Ha demostrado no tiene ni la más menor idea de qué implica que el Presidente de EUU diga una cosa u otra, ni le interesa. Sus declaraciones son después de un curso de golf, en alguno de sus clubs, acompañado generalmente por su esposa e hija.

Otro rasgo de su satrapía radica en cómo considera a la prensa que de opposición, como generadora de comunicación falsa (fake news) mientras que la alineada y leal genera buenas noticias (good news). En su mundo simplista polarizado de fuerzas del bien y del mal, él es la fuerza del bien y el resto, la del mal. No obstante, en ningún plano se han normalizado sus bravuconadas y desatinos diplomáticos, su ignorancia histórica, su búsqueda de impunidad (ante la no presentación de su declaración jurada de impuestos y las numerosas investigaciones sobre sus relaciones empresariales y políticas con Rusia) y el desdén por la opinión pública. Él, por su parte, se vuelve cada vez más violento.

Para gobernar, un sátrapa avanza con el vaciamiento del Estado e instala a su familia en los puestos de control; el sátrapa gobierna con su familia, para su familia y en familia. Este vaciamiento se muestra en las numerosas y crecientes vacantes en el Poder Ejecutivo estadounidense. A pesar de esto, no ha tenido fuerza ni para impulsar ninguna de sus promesas de campaña ni ha completado todos los puestos en el Poder Ejecutivo. Están vacantes, o no han sido ratificados, el Consejo de asesores económicos de la Casa Blanca, el Consejo de Representantes de Comercio, el Consejo Estratégico de Comercio del Departamento de Comercio, la Agencia de Protección Ambiental, puestos altos del Departamento de Estado, y diversos puestos de representantes y cuerpos de asesores del aparato de Estado.

Bajo estas condiciones, la posibilidad de gestión política de los problemas económicos, militares y sociales no puede ser democrática. Frente a la renegociación del TLCAN con México y Canadá, ¡el futuro del 26.5% del PIB global!, EEUU no cuenta con un Consejo de Asesores Económicos, no tiene confirmados al Director de la Oficina de Políticas de Ciencia y Tecnología, ni al Director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas. Incluso, semanas previas al inicio de las rondas de negociación, Trump desmanteló el Consejo de Asesores de Manufacturas y el Foro de Política y Estrategia, cuyos miembros son los directores de firmas transnacionales como: Boeing, General Electric, IBM, Tesla, JPMorgan, Intel, Ford, Dell, Wallmart, entre otras.

Así como las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio más importante del mundo tiene implicaciones en el resto de la estructura comercial y productiva global, la aparición de un sátrapa en el ejecutivo de EEUU ha comenzado a tener implicaciones en el resto del mundo. La derecha radical encontró apoyo moral en Trump, como se vio en la marcha de Charleston, Virginia. Globalmente ha podido observarse, también, el ascenso de las fuerza radicales de derecha tras el Brexit en Gran Bretaña; del partido neonazi Alternativa para Alemania al Parlamento Alemán; el creciente apoyo a Marine Le Pren en Francia. Aunque sátrapa, este hombre tiene, no obstante, el mando militar y ejecutivo de EEUU.

Trump, el sátrapa, ha afianzado su deseo de sustituir la política exterior por política militar, lo cual es un riesgo para Latinoamérica y el mundo. Será vital la respuesta regional que den los gobiernos latinoamericanos, a la arbitrariedad comercial, las intervenciones militares, las pseudo-ayudas humanitarias y las incursiones democráticas.

____________________________________________________________________

i Investigador Titular IIEc-UNAM / SNI. Coordinador del proyecto OBELA

ii Proyecto OBELA

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Venezuela and the Next Debt Crisis

Autor: 
Cuerpo: 

The markets for the bonds of emerging markets have been rattled by developments in Venezuela. On November 13,Standard & Poor’s declared Venezuela to be in default after that country missed interest payments of $200 million on two government bonds. Venezuelan President Nicolás Maduro had pledged to restructure and refinance his country’s $60 billion debt, but there were no concrete proposals offered at a meeting with bondholders. By the end of the week, however, support from Russia and China had allowed the country to make the late payments.

Whether or not Venezuela’s situation can be resolved, the outlook for the sovereign debt of emerging markets and developing economies is worrisome. The incentive to purchase the debt is clear: their recent yields of about 5% and total returns of over 10% have surpassed the returns on similar debt in the advanced economies. The security of those returns seem to be based on strong fundamental condtions: the IMF in its most recent World Economic Outlook has forecast growth rates for emerging market and developing economies of 4.6% in 2017, 4.9% next year and 5% over the medium term.

The Quarterly Review of the Bank for International Settlements last September reviewed the government debt of 23 emerging markets, worth $11.7 trillion. The BIS economists found that much of this debt was denominated in the domestic currency, had maturities comparable to those of the advanced economies, and carried fixed rates. These trends, the BIS economists reported, “..should help strengthen public finance sustainability by reducing currency mismatches and rollover risks.”

It was not surprising, then when earlier this year the Institute for International Finance announced that total debt in developing countries had risen by $3 trillion in the first quarter. But surging markets invariably attract borrowers with less promising prospects. A FT article reported more recent data from Dealogic, which tracks developments in these markets, that shows that governments with junk-bond ratings raised $75 billion in syndicated bonds this calendar year. These bonds represented 40% of the new debt issued in emerging markets. Examples of such debt include the $3 billion bond issue of Bahrain, Tajikistan’s $500 million issue and the $3 billion raised by Ukraine. These bonds offer even higher yields, in part to compensate bondholders for their relative illiquidity.

The prospects for many of these economies are not as promising as the IMF’s aggregate forecast indicates. The IMF’s analysis also pointed out that there is considerable variation in performance across the emerging market and developing economies. The projected high growth forecast for the next several years is based in large part on anticipated growth in India and China, which account for more than 40% of the collective GDP of these nations. Weaker growth is anticipated in Latin America and the Caribbean, sub-Saharan Africa, North Africa and the Middle East.

The IMF also raised concerns about the sustainability of the sovereign debt of these countries in October’s Global Financial Stability Report. In the case of low-income countries, the report’s authors warned: “…this borrowing has been accompanied by an underlying deterioration in debt burdens… Indeed, annual principal and interest repayments (as a percent of GDP or international reserves) have risen above levels observed in regular emerging market economy borrowers.” Similarly, Patrick Njoroge, head of Kenya’s central bank, has warned that some African nations have reached a debt-servicing threshold beyond which they should not borrow.

None of these developments will surprise anyone familiar with the Minsky-Kindleberger model of financial crises. This account of the dynamics of such crises begins with an initial change in the economic environment—called a “displacement”—that changes the outlook for some sector (or nation). The prospect of profitable returns attracts investors. Credit is channelled by banks to the new sector, and the increase in funds may be reinforced by capital inflows.The demand for financial assets increases their prices. There is a search for new investments as the original investors take profits from their initial positions while new investors, regretful at missing earlier opportunities, join the speculative surge. The pursuit of yield is met by the issuance of new, increasingly risky assets. The “speculative chase” further feeds a price bubble, which is always justified by claims of strong fundamentals.

At some point there is a reassessment of market conditions. This may be precipitated by a specific event, such as a leveling off of asset prices or a rise in the cost of funding. An initial wave of bankruptcies or defaults leads to the exit of some investors and price declines. Further selling and the revelation of the flimsy undergirding of the speculative bubble results in what Kindleberger calls “revulsion.” In a world of global financial flows there are “sudden stops” as foreign investors pull out their funds, putting pressure on fixed exchange rates. Contagion may carry the revulsion across national boundaries. The end, Kindleberger wrote, comes either when prices fall so low that investors are drawn back; or transactions are shut down; or when a lender of last resort convinces the market that sufficient liquidity will be provided.

The market for the bonds of developing economies has followed this script. The initial displacement was the improvement in the growth prospects of many emerging market countries at a time when the returns on fixed investments in the advanced economies were relatively low. A credible case could be made that emerging market economies had learned the lessons of the past and had structured their debt appropriately. But the subsequent increase in bond offerings by governments with below investment grade ratings shows that foreign investors in their eagerness to enter these markets were willing to overlook more risky circumstances. This leaves them and the governments that issued the bonds vulnerable to shocks in the global financial system. A rise in risk aversion or U.S. interest rates would lead to rapid reassessments of the safety and sustainability of much of this debt.

This potential crisis has caught the attention of those who would be responsible for dealing with its painful termination. The IMF’s Managing Director Christine Lagarde at the Fund’s recent annual fall meeting warned of the risk of “a tightening of the financial markets and the potential capital outflows from emerging market economies or from low‑income countries where there has been such a search for yield in the last few years.” The IMF has dealt with this type of calamity before, and it never ends well.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

Warnings of a New Global Financial Crisis

Autor: 
Cuerpo: 

PENANG, Malaysia, Jun 11 2018 (IPS) - There are increasing warnings of an imminent new financial crisis, not only from the billionaire investor George Soros, but also from eminent economists associated with the Bank of International Settlements, the bank of central banks.

The warnings come at a moment when there are signs of international capital flowing out of some emerging economies, including Turkey, Argentina and Indonesia.

Some economists have been warning that the boom-bust cycle in capital flows to developing countries will cause disruption, when there is a turn from boom to bust.

All it needs is a trigger, which may then snowball as investors in herd-like manner head for the exit door. Their behaviour is akin to a self- fulfilling prophecy: if enough speculative investors think this is the time to move back to the global financial capitals, then the exodus will happen, as it did in previous “bust” phases of the cycle.

Soros recently told a seminar in Paris: “The strength of the dollar is already precipitating a flight from emerging-market currencies. We may be heading for another major financial crisis. The economic stimulus of a Marshall Plan for Africa and other parts of the developing world should kick in just at the right time.”

If Soros is right about an imminent crisis, its trigger could come from another European crisis. Or it could be outflow of funds from several developing countries. Some had received huge inflows when returns were low or even zero in the rich countries. With US interest rates and bond prices going up, the reverse flow is now taking place and it is only the start with more expected to take place.

Soros’ prediction may not be widely shared. “Honestly I think that’s ridiculous,” said the head of investment bank Morgan Stanley commenting on Soros.

The Soros warning reminded me of a South Centre debate held in Geneva in April, when we hosted two eminent main speakers to launch their book, “Revolution Required: The Ticking Bombs of the G7 Model.”

The authors were Peter Dittus, former Secretary General of the Bank of International Settlements (BIS), and Herve Hamoun, the former Deputy General Manager of BIS. The BIS is a club of 60 central banks, known as the bank for central banks.

You can’t get a more respected conservative establishment than the BIS, also famous for the quality of its research.

Yet the two recently retired top BIS leaders wrote a book in simple direct language warning of “ticking time bombs” in the global financial system waiting to explode because of the reckless and wrong policies of the major developed countries. Nothing short of a revolution in policy is required, to minimise the damage of a crisis that is about to come, they say.

At the Geneva meeting, Dittus and Hannoun pointed to several problems or “time bombs” that had developed in the developed countries, with potential to harm the world.

The main problem is what they call the G7 debt-driven growth model. The major countries, except Germany, have lax fiscal policies with high government liabilities as percent of GDP. In particular the United States has an irresponsible fiscal policy which it has exported to other G7 countries, except Germany.

The US administration has expanded new expenditure and tax cuts by over a trillion dollars, with no funding other than more debt. This “reckless behaviour”, leading to a US fiscal deficit projected to be around 1 trillion USD in 2019, was made possible by the permissive monetary policy conducted by the Fed since 2009, the silence or complacency of the big three US based ratings agencies, and the IMF’s blessing.

The G7 central banks have also become the facilitators of unfettered debt accumulation, according to the authors. The near zero or negative nominal interest rates are a huge incentive to borrow and extreme monetary policies have destroyed any incentive to fiscal rectitude.

G7 total debt in 3rd quarter 2017 was around USD 100 trillion. Together the US, the UK, Canada, Japan and the Eurozone account for 64% of the world total debt.

The authors assert the G7 extreme monetary policies since 2012 have undermined the foundations of the market economy.

There are now centrally planned financial markets and the break up of key elements of the market economy model.

Long term interest rates are manipulated, valuations of all asset classes are deeply distorted, sovereign risk in advanced economies is deliberately mispriced, and all these do not reflect fundamentals.

They warn that the unprecedented asset price bubble engineered by G7 central banks is a ticking time bomb that is ready to burst, after seven years of near zero interest rates and speculative excesses in bonds, stocks and real estate. The Federal Reserve has dealt with the bursting of every asset bubble of the last 20 years by creating another, larger bubble.

They also warn that the quantitative easing policy of recent years may shift to a worse policy of government debt monetisation.

Although central banks have made it very clear that large scale government bond purchases are a temporary measure taken for monetary policy reasons, they are slipping into a different concept – that of a permanent intervention of central banks in government bond markets.

This is seen as a way to solve the sovereign debt crisis in major advanced economies, by transferring a growing part of government debt to the central bank: 43 per cent of G7 government bonds in major reserve currencies are now held by central banks and other public entities

G7 central banks are at risk of heading towards the slippery slope which ultimately leads to government debt monetization.

G7 central banks at the cross roads: normalisation or debt monetisation?

They are facing a dilemma, the authors point out. They have to choose between highly risky scenarios: policy normalisation or government debt monetization?

For the time being, the Fed and the Bank of Canada are leaning towards normalization, albeit at a slow pace, while the ECB and the Bank of Japan are dangerously heading towards a continuation in a way or another of the debt monetization experiment.

Here is the dilemma: G7 central bank’ policy normalisation is the only option consistent with their mandate and with a return to the rules of a market economy. But when G7 Central Banks eventually exit from their unconventional policies, they will contribute to the bursting of the asset price bubbles engendered by their monetary experiment.

This could well be the worst financial crisis ever experienced, as the level of debt and the artificial level of asset prices have no precedent.

But an even worse systemic crisis would result from the continuation of current unconventional policies leading central banks to cross the rubicon of government debt monetisation. The perpetuation of these policies, with their zero or negative interest rate policy and large-scale purchases of government debt, would encourage fiscal deficits and the continued expansion of public debt.

Public debt monetisation, through the transfer of always more government bonds on G7 central banks balance sheets, would destroy the market economy as it would pave the way for an unlimited expansion of the public sector, say the authors.

The above shows why the former BIS officials believe a new financial crisis is brewing. Changing the recent policy will lead to an explosion, but continuing with the same policy while buying time will lead to an even bigger crisis.

Their analysis of the crisis in the G7 countries matches that of Yilmaz Akyuz, the South Centre’s Chief Economist and author of the book, Playing With Fire.

Akyuz goes further, in analysing the impact a global crisis will have on developing countries. Since the 2009 global crisis, the developing countries have built up new and increased vulnerabilities to global financial shocks.

Their financial sector has established even more and deeper links to international financial markets, shown for example by high percentage of the ownership of foreign funds and investors in the domestic stock markets and in government bonds of developing countries.

Therefore if there is a significant or big outflow of these foreign funds, the some economies may suffer from loss of foreign reserves, currency depreciation, higher external debt servicing, higher import prices, falling prices of houses and equities and in worse cases an external debt crisis. A few developing countries are already facing crisis and seeking IMF bail-outs.

Many developing countries still have strong economic fundamentals. But in many cases, their economies are weakening in one way or other, and the worsening global economic prospects (including the real possibility of a trade war) do not augur well. The conditions for an external-debt problem have increased.

It would thus be wise for them to monitor and analyse what is happening globally, as these will significantly affect the economy. Scenarios should be established on what may happen externally, including the onset of a new global crisis, how this may affect the economy in various ways, and to prepare for various measures that can be taken. Crisis prevention and crisis aversion should now be a priority.

Dealing with the domestic economic issues should go together with preparations to cope with changing external situations. Though we may not be able to control what happens abroad, we can take measures to respond appropriately.

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

World economy at risk of another financial crash, says IMF

Cuerpo: 

The world economy is at risk of another financial meltdown, following the failure of governments and regulators to push through all the reforms needed to protect the system from reckless behaviour, the International Monetary Fund has warned.

With global debt levels well above those at the time of the last crash in 2008, the risk remains that unregulated parts of the financial system could trigger a global panic, the Washington-based lender of last resort said.

Much has been done to shore up the reserves of banks in the last 10 years and to put in place more rigorous oversight of the financial sector, but “risks tend to rise during good times, such as the current period of low interest rates and subdued volatility, and those risks can always migrate to new areas”, the IMF said, adding, “supervisors must remain vigilant to these unfolding events”.

A dramatic rise in lending by the so-called shadow banks in China and the failure to impose tough restrictions on insurance companies and asset managers, which handle trillions of dollars of funds, are highlighted by the IMF as causes for concern.

The growth of global banks such as JP Morgan and the Industrial and Commercial Bank of China to a scale beyond that seen in 2008, leading to fears that they remain “too big fail”, also registers on the IMF’s radar.

The warning from the IMF Global Financial Stability report echoes similar concerns that complacency among regulators and a backlash against international agreements, especially from Donald Trump’s US administration, has undermined efforts to prepare for another downturn.

The former UK prime minister Gordon Brown said last month that the world economy was “sleepwalking into a future crisis,” and risks were not being tackled now “we are in a leaderless world”.

Speaking this week before the fund’s forthcoming annual meeting – taking place next week on the Indonesian island of Bali – the IMF’s head, Christine Lagarde, said she was concerned that the total value of global debt, in both the public and private sectors, has rocketed by 60% in the decade since the financial crisis to reach an all-time high of $182tn (£139tn).

She said the build-up made developing world governments and companies more vulnerable to higher US interest rates, which could trigger a flight of funds and destabilise their economies. “This should serve as a wake-up call,” she said.

The stability report said the development of digital trading platforms and digital currencies such as bitcoin, along with other financial technology companies, had been rapid. It said: “Despite its potential benefits, our knowledge of its potential risks and how they might play out is still developing. Increased cybersecurity risks pose challenges for financial institutions, financial infrastructure, and supervisors. These developments should act as a reminder that the financial system is permanently evolving, and regulators and supervisors must remain vigilant to this evolution and ready to act if needed.”

In a separate analysis, as part of the IMF’s annual economic outlook, it warned that “large challenges loom for the global economy to prevent a second Great Depression”.

It said the huge rise in borrowing by corporates and government at cheap interest rates had not shown up in higher levels of research and development or more general investment in infrastructure.

This trend since the collapse of Lehman Brothers, which triggered the global financial crisis, had limited the growth potential of all countries and not just those which suffered the most in the aftermath of the crash. It had also left the global economy in a weaker position, especially as it enters a period when a downturn is possible.

The IMF said: “The sequence of aftershocks and policy responses that followed the Lehman bankruptcy has led to a world economy in which the median general government debt-GDP ratio stands at 52%, up from 36% before the crisis; central bank balance sheets, particularly in advanced economies, are several multiples of the size they were before the crisis; and emerging market and developing economies now account for 60% of global GDP in purchasing-power-parity terms – which compares with 44% in the decade before the crisis – reflecting, in part, a weak recovery in advanced economies.”

Like many institutions the IMF has warned that rising levels of inequality have a negative impact on investment and productivity as wealthier groups hoard funds rather than re-invest them in productive parts of the economy. Without a rise in investment economies remain vulnerable to financial stress.

Tema de investigación: 
Crisis económica

¿COMO VA El MUNDO AL 2016?

Palabras clave: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

¿El mundo en deflación?

Cuerpo: 

El 29 de enero del 2016, casi 30 meses después, en España, “un litro de petróleo cuesta menos que una lata de cola[i] ”. Y, en Europa, la tasa de interés euribor cae por quinto mes consecutivo[1] y ya se discute si, con tasas negativas, los bancos deberían pagar a sus depositantes[2]. Y, qué decir de los accionistas de renta variable que no compran o venden esperando que el precio de la acción baje más[3]

En el diccionario keynesiano, demanda pospuesta significa demanda destruida. Y cuando la gente y las empresas posponen su consumo o inversión esperando menores precios futuros, estamos ante una alerta de una posible espiral deflacionaria.

Es claro que (la cola y el euribor) son evidencias no concluyentes, pero, son precursores deflacionarios –como el Dry Baltic Index para tarifas de transporte marítimo de materias primas secas en el mundo, que, dicho sea de paso, se encuentran en el nivel más bajo de su historia.

Amable lector: súper bien camuflado[ii] por banqueros centrales, académicos conservadores y, en particular, por la FED, encontramos que, en el estruendo de la crisis del 2008, el escenario temido fue caer en una espiral deflacionaria por Ben Bernanke – expresidente de la FED[iii]. En la actualidad, como veremos más adelante, el control de la deflación continúa siendo la principal pesadilla de los mayores banqueros centrales.

También habría que mencionar que diversos países europeos fueron inducidos a la deflación y depresión, notablemente Grecia, y también aquellos países en que la troika aplicó desproporcionadas políticas de austeridad y privatización[iv], de forma poco profesional, desinformada e incluso arrogante.

Las conclusiones de un “exhaustivo informe” auditado de la Comisión Europea[v]”sobre programas de asistencia financiera a Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia y Reino Unido, concluyeron que las misiones nacionales de la troika “no estaban preparadas para la magnitud de la crisis que estalló, ni para la “gestión de los programas de asistencia[4]”.

Como salida al cambalache deflacionario europeo, el Banco Central (BCE) decidió replicar la política monetaria - QE adoptada (claro, considerando las particularidades locales de tiempo y espacio) por los bancos centrales de los países deflacionarios senior como Japón[vi] hace casi dos décadas, EEUU [vii] y algunos países nórdicos, desde hace 3 y 7 años.

La aplicación de la QE se ha caracterizado por la amplitud y naturaleza de los avales públicos, así como por la masividad de los subsidios estatales otorgados a la banca sistémica-IFS para salvarla de situaciones de falta de liquidez o insolvencia. Aquel resultado es novedoso por las magnitudes históricamente inéditas de subsidios públicos y además, porque indican el nivel de dependencia parasitaria del subsidio del Estado al actual sistema financiero IFS para expandirse o sobrevivir.

 

[1] http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/03/suvivienda/1236078832.html

[2]http://www.elmundo.es/economia/2016/02/05/56b497b722601d2a478b45a1.html euribor cotiza negativo por primera vez …

[3] “Esto lleva a que la gente, por no sufrir la sensación de pérdida, se auto-engañe diciendo que mientras no vende no pierde (cuando su patrimonio sí se ha reducido) y prefiere arriesgarse en una misma posición una y otra vez antes que vender y esperar que baje más para comprar” http://www.marketwatch.com/story/junk-bond-stress-is-spreading-beyond-energy-says-moodys-2016-02-02 LSI

[4] En el momento de escribir este artículo los trabajadores griegos cumplían la tercera huelga en contra de la reducción las pensiones y aumento de la edad de jubilación en el marco del tercer tramo del acuerdo con el FMI. 

 

 

[i]http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/un-litro-de-petroleo-ya-cuesta-menos-que-uno-de-agua-una-lata-de-cola_eemMTgd8R1XhemSKwvNhr2/

[ii] Resultó difícil encontrar el termino deflación en memorias, informes, en nuestra base de datos. Se usarían eufemismos como desaceleración o ralentización del crecimiento de los precios

[iii] Por declaraciones propias de B.Bernanke ,

[iv]http://www.telegraph.co.uk/finance/economics/11431452/Greece-leads-eurozones-slide-into-deflation.html particularmente Grecia, pero también Irlanda, Portugal, España, Italia, Reino Unido, entre otros países de la periferia europea, fueron inducidos a estados deflacionarios y depresivos por la aplicación de políticas de austeridad, privatización y liberalización condicionadas por la troika. 

[v] “En un exhaustivo informe en el que los auditores europeos analizan la asistencia financiera concedida a cinco países -Hungría, Letonia, Rumanía, Irlanda y Portugal-, el Tribunal concluye que la Comisión “no estaba preparada para la magnitud de la crisis que estalló” ni para la “gestión de los programas”

[vi]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160129_economia_japon_tasa_interes_negativa_me, http://www.theguardian.com/world/economics-blog/2016/feb/12/abenomics-shinzo-abe-japan-poor-health-nikkei-slide-terminal

[vii] Helicóptero Ben, apelativo de B Bernanke expresidente de la FED atribuido a su propensión a inundar de liquidez a los bancos para evitar una quiebra sistémica 

 

 

 

 

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

¿Hacia la tercera ola de la recesión económica mundial?

Cuerpo: 

La economía global estaría amenazada por la aparición de medidas neo-proteccionistas en los países del Primer Mundo, especialmente tras la reciente firma por Donald Trump de la orden ejecutiva “Buy American, Hire American” (compra americano, contrata americanos) así como por la posible retirada de EEUU del Tratado Internacional suscrito por 195 países en el 2015 para reducir las emisiones contaminantes, conocido como Acuerdo del Clima de París.

¿Finiquito a los Tratados Comerciales Transnacionales?

La obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales por maximizar los beneficios, (debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos), les habría inducido a endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo mediante OPAS hostiles y a la intensificación de la política de deslocalización de empresas a países emergentes en aras de reducir los costes de producción (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores). Así, el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México (NAFTA o TLCAN), firmado por el Presidente George W. Busch en 1.992  habría provocado que adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano, por lo que Trump se propone renegociarlo.

Igualmente, la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sería la  pieza central de Obama en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico para hacer frente a la Unión Euro Asiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015, pero el Presidente electo de EEUU, Donald  Trump incluyó en su programa electoral la salida de EEUU de dicha asociación. Finalmente, tenemos el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre EEUU y la UE) cuyas negociaciones deberían finalizar para principios del 2017 pues en teoría tan sólo implicaban la eliminación de aranceles, la normativa innecesaria y las barreras burocráticas pero la tardía reafirmación de la soberanía europeísta por parte del eje franco-alemán aunado con el retorno a políticas neo-proteccionistas por parte de Trump, lograrán que la niebla del olvido cubra con su manto el TTIP.

¿Hacia el  Neo-proteccionismo?

El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la imposición de sanciones por UE-Japón-EEUU contra Rusia , marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011. Así, asistiremos al finiquito de los Tratados Comerciales transnacionales (TTIP, NAFTA y TTP) y a la implementación por las economías del Primer Mundo de medidas proteccionistas frente a los países emergentes cuyo paradigma sería el establecimiento por  EEUU de medidas antidumpin contra el acero y el aluminio chinos, mediante la imposición de aranceles del 25% y del 10% respectivamente y que significarán el retorno al Neo-Proteccionismo económico.

Finalmente, tanto la UE como EEUU implementarán la Doctrina del “Fomento del Consumo de Productos nacionales” en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas, subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados. Elevación de los Parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes. Ello obligará a China, México, Sudáfrica, Brasil e India a realizar costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

¿Hacia la Tercera ola de la recesión?

El riesgo latente de una “tercera ola de la recesión” provocada por la inminente guerra comercial EEUU-China y el posterior estallido bursátil podría provocar que el estancamiento económico se adueñe de la economía mundial en el Bienio 2019-2020. Así, China estaría inmersa en una crisis económica identitaria al tener que implementar una amplia batería de reformas estructurales y entre las fragilidades de su economía se encuentran la todavía limitada integración financiera internacional, su aislamiento y control del aparato estatal en el ámbito interno, así como una asignación de recursos económicos poco eficiente provocada por el paternalismo público y un insuficiente nivel de desarrollo de las redes de distribución, marketing y venta. Los desafíos están centrados en vencer la alta  dependencia de China respecto de la demanda de las economías desarrolladas y la incierta capacidad de la demanda privada para tomar el relevo una vez que se agoten los estímulos públicos.

Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas.

¿Se avecina un nuevo crash bursátil?

Debido al “efecto Trump” los inversores de EEUU estaban instalados en la euforia tras superar el techo ionosférico de los 26.000 puntos en el Dow Jones, (rememorando el boom bursátil  de los años 20, preludio del crack bursátil de 1.929), por lo que eran incapaces de percibir el vértigo de la altura, pero los altos niveles de déficit de Estados Unidos (1,5 billones $ en el 2019) y la sombra del impeachment que planea sobre Donald Trump provocará que los grandes inversores sientan por primera vez el mal de la altura que les llevará  a reducir su exposición al riesgo con el consecuente efecto bajista en las cotizaciones de las acciones y revalorización de la Deuda soberana (bono norteamericano superando el 3 % de rentabilidad).

Por último, la inflación en EEUU acelerará las próximas subida de tipos de interés del dólar en el 2018, haciendo que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil, con lo que cumplirá la máxima del iconoclasta  Galbraith: “Llegará el día en que el mercado descienda como si nunca fuera a detenerse”. Dicho estallido tendrá como efectos colaterales la consiguiente inanición financiera de las empresas, la subsiguiente devaluación de las monedas de incontables países para incrementar sus exportaciones y como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras.

¿Nueva ola involucionista?

Asimismo, el final de la globalización económica provocará la irrupción en el escenario geopolítico de la nueva ola desestabilizadora mundial originada por causas económicas (el ocaso de la economía global); culturales (el declive de las democracias formales occidentales debido a la cultura de la corrupción;  la pérdida de credibilidad democrática de incontables gobiernos de países occidentales y del Tercer Mundo) y geopolíticas (la irrupción de un nuevo escenario geopolítico mundial  tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU y Rusia).

Dicha estrategia consistirá en la implementación de “golpes de mano blandos“ que tendrían a Honduras, Paraguay, Egipto, Ucrania, Irak ,Tailandia y Yemen como paradigmas, con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes insensibles a los dictados de Washington por regímenes militares autocráticos,  produciendo un goteo antidemocrático que terminará deviniendo en una nueva ola involucionista mundial que alcanzará a todos los continentes y que tendrá especial virulencia en Oriente Medio (Líbano, Turquía, Túnez, Pakistán y Azerbaiyán) y América Latina (Brasil, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Haití, El Salvador, Panamá y Venezuela).

Tema de investigación: 
Crisis económica

¿Miedo a Trump? Los acreedores de EEUU 'amenazan' con deshacerse de su deuda

Cuerpo: 

Los principales acreedores extranjeros de EEUU están empezando a pensarse dos veces si financiar al gobierno de este país ahora que Donald Trump ocupa la Casa Blanca. También es cierto que las necesidades de los bancos centrales de estos países pueden estar propiciando parte de las ventas de esta deuda, no obstante, los últimos datos también puede ser una llamada de atención para Donald Trump.

Si los inversores extranjeros reducen sus compras de bonos del Tesoro, la Reserva Federal comienza a reducir su balance (en el que tiene 2,45 billones de bonos del Tesoro) y Trump comienza a gastar todo lo prometido (lo que incrementará el déficit público), la mezcla puede ser un tanto explosiva para los rendimientos de la deuda pública de la mayor potencia económica del mundo.

Japón da el primer paso

En Japón, que es principal tenedor de bonos del Tesoro de Estados Unidos (ligeramente por encima de China), los inversores realizaron el mayor volumen de ventas netas de bonos del Tesoro de EEUU en casi cuatro años (según datos del mes de diciembre). Pero no se trata solo de los japoneses, en todo el mundo, los extranjeros están dejando de lado la deuda pública de esta economía como no lo habían hecho nunca, según aseguran desde el portal financiero Bloomberg.

Desde Tokio hasta Pekín, pasando por Londres, el consenso es claro: pocos inversores extranjeros quieren apostar por los 13,9 billones de dólares del Tesoro de EEUU que circulan por los mercados. Las perspectivas de mayores déficits públicos, una inflación al alza, junto con las expectativas de subidas de tipos de la Fed, están haciendo que la deuda norteamericana parezca menos segura para los inversores extranjeros. Además, Trump y su discurso provocativo, también podrían estar siendo un lastre para las inversiones en bonos del Tesoro americano.

"Ahora podría ser más difícil de lo habitual que los japoneses inviertan en el Tesoro y el dólar este año, debido a la incertidumbre política", asegura Kenta Inoue, estratega jefe de inversión en bonos extranjeros en Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities en Tokio. "Los rendimientos del Tesoro podrían volver a subir rápidamente en un futuro, lo que va a seguir desanimando a los inversores".

Las tenencias de extranjeros

Aún así, nadie se atreve a decir que los extranjeros vayan a abandonar por completo los bonos del Tesoro. Después de todo, aún conservan 5,94 billones de dólares, o aproximadamente un 43% del mercado de deuda del gobierno estadounidense (aunque esto represente una caída desde 56% en 2008.) Una retirada significativa y rápida puede dañar a los principales poseedores, como son Japón y China. Es decir, aunque Washington puede ser el gran perjudicado, si los bonos del Tesoro reducen su precio drásticamente, los grandes tenedores extranjeros sufrirán un descenso del valor de sus carteras o reservas de divisas.

Por ahora, la demanda nacional ha sido capaz de absorber la disminución en las ventas en el extranjero. El rendimiento del bono de EEUU a a 10 años se encuentra relativamente estable, pagando un interés que oscila entre el 2,3 y 2,5% en los últimos meses. No obstante, las dudas pueden comenzar a crecer si la Reserva Federal comienza a reducir su balance justo ahora que los inversores extranjeros muestras sus reticencias a la hora de poner su dinero en deuda pública de EEUU. 

Sin embargo, cualquier disminución constante de la demanda extranjera podría tener consecuencias a largo plazo en la capacidad de Estados Unidos para financiarse a precios relativamente bajos, especialmente teniendo en cuenta los ambiciosos planes de Trump para incrementar el gasto en infraestructuras, recortar los impuestos y poner a 'Estados Unidos primero'. El presidente ha apuntado contra Japón y a China, los dos principales acreedores extranjeros, acusando a estos países de devaluar sus divisas para conseguir ventajas comerciales.

Trump debe tener cuidado con las acusaciones que realiza, sobre todo cuando incluye a los grandes acreedores de EUUU. En una guerra comercial todo es posible, y estos países cuentan con un gran 'arma nuclear financiera', cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro americano.

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

¿Pueden las estimaciones erróneas del FMI contribuir a malas decisiones de política económica?

Tema de investigación: 
Crisis económica

¿Qué es la brecha del producto?

Cuerpo: 

A los economistas y las autoridades les interesa saber no solo si el PIB sube o baja, sino también si durante los altibajos el producto corriente se sitúa por encima o por debajo del producto potencial de largo plazo.

La brecha del producto es la diferencia entre el producto efectivo y el producto potencia de una economía. El producto potencial es la cantidad máxima de bienes y servicios que una economía puede generar operando a máxima eficiencia, es decir, a plena capacidad.

Asó como el PIB puede subir o bajar, la brecha del producto puede ser positiva o negativa. Ningún caso es ideal. Una brecha indica que una economía es ineficiente porque está consumiendo demasiados recursos o no está consumiendo los suficientes.

DESCARGUE AQUÍ

Portada: 
Tema de investigación: 
Crisis económica

¿Qué lugar ocupa la economía cubana en la región? Una medición a la tasa PPA de las brechas de ingreso y productividad

Cuerpo: 

El presente estudio, compara a Cuba con 10 economías de igual tamaño  de América Latina y el Caribe (AL-10) y evidencia que la economía cubana ha venido perdiendo peso relativo en la región, ya no es la más grande según su PIB ni la de mayor ingreso per cápita.

Entre 1970 y 2014, el PIB de Cuba creció 3,2% mientras que las economías de AL-10 crecieron 4,0%; para el 2011, el PIB per cápita cubano  se estimó en  US$PPA 5.973 superado por Uruguay, Panamá, Costa Rica y República Dominicana. Este comportamiento se explica por la descapitalización y menor productividad del país.

En síntesis, las ganancias en términos de progreso social han marchado en paralelo a una gran pérdida de eficiencia económica para Cuba, que aún no supera los niveles previos a la crisis ni le permiten alcanzar un mejor desempeño en la región.

Descagar aquí

 

Portada: 
Tema de investigación: 
Informes y estadísticas

¿Vienen cambios en América Latina? Las 8 elecciones que podrían definir el futuro de la región

Cuerpo: 

Este año se llevarán a cabo varios procesos electorales en América Latina. Aunque los especialistas han centrado su análisis en las elecciones de México, Brasil, Venezuela y Colombia, que podrían darle un vuelco al mapa geopolítico, tampoco podemos olvidarnos Costa Rica y Paraguay, así como el cambio de presidente en Cuba y la consulta popular que se celebrará en Ecuador.

  • Elecciones en Brasil

En el gigante suramericano, hasta la fecha existen por lo menos 14 precandidatos a la presidencia, sin embargo, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva es el candidato con mayor opción a ganar en una primera vuelta, que será el 7 de octubre.

El otro contendiente más cercano es Jair Bolsonaro, de extrema derecha, aunque todavía deberá disputar su candidatura con Paulo Rabello de Castro en las primarias del Partido Social Cristiano.

Por último, la ecologista Marina Silva, exministra del Ambiente de Lula y dos veces candidata, en 2010 y 2014, se presenta como otra opción con posibilidades, aunque ha sido señalada por sus detractores de "mantenerse al margen" en medio de la crisis política del país.

¿Lula presidente?

Las "posibilidades electorales de Lula pueden ser truncadas", explica el internacionalista venezolano Luis Quintana, quien considera que esto ocurriría si avanza el "cerco judicial" por presunta corrupción contra el líder del Partido de los Trabajadores (PT).

La candidatura de Lula "no solo lucha contra un oponente determinado, sino que se enfrenta al poderosísimo aparato mediático", a "los grandes industriales" favorecidos por el golpe contra la expresidenta Dilma Rousseff y a la "estructura del Estado que lo ha perseguido", considera Quintana.

Si Lula logra superar estos "colosales obstáculos", representará un "gran aliento al proceso democrático en Brasil y un nuevo impulso al proceso de integración regional", expresa el especialista consultado.

  • México: ganar o perder

La izquierda mexicana ha hecho popular un dicho para las elecciones: "si pierdes, pierdes y si ganas, pierdes", con referencia a los procesos electorales catalogados como fraudulentos en 1988, 2006 y 2012.

En 1988 dos responsables de la red de cómputo de las elecciones presidenciales fueron asesinados antes de los resultados finales, en un proceso que, según los expertos, estuvo lleno de irregularidades y donde ganó la presidencia Carlos Salinas de Gortari, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En los comicios de 2006 y 2012 también se posó la sombra del fraude, tras las votaciones donde resultaron ganadores Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, respectivamente. En esas oportunidades, hubo grandes movilizaciones de mexicanos a favor de Manuel López Obrador, el candidato de la izquierda, quien perdió las elecciones.

¿A la tercera va la vencida?

López Obrador, del partido Morena, "será presidente si el triunfo es muy holgado, es decir, indiscutible, algo difícil de lograr, pero no imposible", considera el internacionalista entrevistado.

Su triunfo le daría un "vuelco a México". "Sería una revolución no declarada", donde los "pobres pasarían a ser las protagonistas de la historia de ese país. De perder, cualquiera que gane será más de lo mismo", afirma Quintana.

Los otros cuatro precandidatos con opciones, de los 48 inscritos hasta ahora, que buscan firmas para postularse y que han conseguido ya un buen número son: Jaime Rodríguez Calderón "El Bronco", actual gobernador de Nuevo León, y Margarita Zabala, exmiembro del Partido de Acción Nacional (PAN) y exprimera dama, esposa de Felipe Calderón.

De igual manera están en tercer lugar, Armando Ríos Piter, ex miembro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y actual senador; y en el cuarto se encuentra María de Jesús Patricio Martínez "Marichuy", defensora de los Derechos Humanos, vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Concejo Indígena de Gobierno (CIG).

  • Expectativa en Venezuela

Hasta ahora el panorama no se encuentra muy definido. El vicepresidente de ese país, Tarek El Aisami, afirmó el 29 de noviembre que Nicolás Maduro sería el candidato de las fuerzas revolucionarias. Sin embargo, no ha habido alguna proclamación oficial del candidato de bloque patriótico.

Con respecto a la oposición, en la mesa de diálogo junto al Gobierno se ha incluido el punto de las elecciones presidenciales. No obstante, aún no se ha presentado un candidato unitario opositor, que vaya más allá de algunas manifestaciones aisladas, como la del político Claudio Fermín, del partido tradicional Acción Democrática, quien afirmó recientemente que se postularía a la candidatura presidencial.

Venezuela se "enfrenta a una de las crisis económicas más severas" y a pesar de estas circunstancias, el chavismo ha demostrado capacidad de ganar elecciones, afirma el internacionalista, al hacer referencia a los tres procesos electorales de 2017 donde el bloque revolucionario obtuvo amplia mayoría.

"El gran alivio"

El Gobierno tiene la responsabilidad de "reesperanzar al electorado" sobre la recuperación de la economía, "manteniendo las garantías sociales que le ha caracterizado en casi 20 años de mandato", explica Quintana.

En la región, sería un "gran alivio" que, junto a Cuba, Venezuela "no sea derrotada por las fuerzas que están diezmando a la región con sus recetas neoliberales", opina.

"Su triunfo podría darle un nuevo auge a las fuerzas de la izquierda en América Latina", considera el internacionalista y profesor universitario.

  • Mayo, en Colombia

La primera vuelta de las elecciones en Colombia será el próximo 27 de mayo, quien obtenga la mitad más uno de los votos será proclamado ganador, pero si ninguno alcanza esa cantidad de boletas deberá presentarse a segunda vuelta en junio.

La politóloga colombiana Lina Guisao advierte que aunque "hay muchos candidatos" y aún falta mucho trecho para el día de la elección, ya se empiezan a definir los temas de agenda de debate sobre el que se centrarán los postulantes.

Los aspirantes a la contienda con más chance, según las encuestas, son: el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo; el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro; el exvicepresidente de Colombia, Germán Vargas Lleras; uno de los jefes negociadores del acuerdo de paz, Humberto de la Calle; y la conservadora Marta Lucía Ramírez.

Primeras elecciones de las FARC

Pese a que no cuenta con la mayor intención de voto, la peculiaridad este año se la lleva la participación del ex guerrillero Rodrigo Londoño a la carrera presidencial con el partido FARC, siglas que ahora significan Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

Otros candidatos que están rezagados en las encuestas pero podrían conformar alianzas cuando se acerque el comicio son Iván Duque, del partido opositor Centro Democrático; el ex Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez; y la ex ministra del trabajo, Clara López.

Si bien la corrupción encabeza la agenda de debate para los aspirantes, Guisao apunta que en esta oportunidad encontrarán un electorado más escéptico.

La 'posverdad'

La especialista también considera que el futuro de los acuerdos de paz tendrán un espacio importante en las agendas, pero que no estará centrado en el debate. Venezuela, como siempre, entrará como tema de la contienda porque "es un fantasma que en Colombia asusta mucho".

Sobre los derechos civiles, Guisao considera que podrían tomar la palestra de la discusión política, tal como lo hicieron durante el plebiscito sobre los acuerdos de paz el año pasado, por la presencia de candidatos como Ordóñez y el aumento de la población adscrita a las iglesias cristianas: "Se dice que son unos 10 millones de personas; es decir, tenemos mucha gente que asume posiciones sobre temas sociales a partir de posturas religiosas".

Pero para la politóloga, el factor más preponderante de este comicio será el de la 'posverdad', "porque en 2018 habrá unas estrategias muy amañadas de mentiras a las que habrá que estar atentos".

  • Cambio de presidente en Cuba

Cuba convocó a elecciones el año pasado, a los Comicios Generales 2017-2018, que tiene dos etapas: la primera es la elección de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular; en la segunda se eligen a los delegados a las asambleas provinciales y diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

A la fecha existen 12.640 propuestas de personas con capacidades para integrar las asambleas provinciales y el Parlamento cubano, para este último serán electos 612 diputados.

La fecha de los comicios no está definida todavía. Lo que si está claro es que la gestión de las actuales asambleas provinciales vence el 25 de marzo y la del Parlamento el 19 de abril; luego que fuera aprobada una extensión del mandato de Castro por parte de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Una vez conformado el nuevo Parlamento, se elige, en ese órgano, al Consejo de Estado: presidente (actualmente Raúl Castro, quien ha dicho que se retirará), primer vicepresidente, vicepresidentes, secretario y demás miembros.

  • Comicios en Costa Rica

Costa Rica celebrará elecciones el 4 de febrero para elegir al presidente, dos vicepresidentes y a 57 diputados que integrarán la Asamblea Legislativa de 2018 a 2022.

A la fecha, hay 13 candidatos para la presidencia y cinco puntean en las encuestas: Antonio Álvarez, Juan Diego Castro, Rodolfo Piza, Rodolfo Hernández y Carlos Alvarado.

Un Trump costarricense

Entre los candidatos con mayores posibilidades se encuentra Antonio Álvarez, del Partido Liberación Nacional (PLN) —agrupación que ha tenido 7 presidentes desde 1948, incluyendo a Oscar Arias y Laura Chinchilla—, luego de ganar las elecciones internas en abril de 2017.

De igual manera, cuenta con la mayoría de las preferencias Juan Diego Castro, quien ha sido catalogado como el 'Donald Trump de Costa Rica'.

También se encuentran Rodolfo Piza, por el Partido Unidad Social Cristiana, quien fue candidato en 2014; Rodolfo Hernández por el Partido Republicano Social Cristiano y Carlos Alvarado, por el Partido Acción Ciudadana (PAC), movimiento actualmente en el poder con Solís.

  • Escenario en Paraguay

Los paraguayos están convocados a elecciones generales el próximo 22 de abril.

Los cargos a elegir son: presidente y vicepresidente de la República, senadores titulares (45) y suplentes (30), parlamentarios del Mercosur titulares (18) y suplentes (18), diputados titulares (80) y suplentes (80), gobernadores (17) y juntas departamentales (17).

Las dos opciones

Para estos comicios, a la fecha solo hay dos candidatos a la presidencia, que resultaron electos en las elecciones partidarias primarias celebradas el pasado domingo 17 de diciembre.

Por el Partido Colorado, el contendiente es Mario Abdo Benítez, actual senador e hijo de Mario Abdo Benítez, exsecretario privado del dictador Alfredo Stroessner. 'Marito', como también se le conoce, se declara, como buen conservador, "pro vida y familia".

El otro candidato, Efraín Alegre, es del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), el más antiguo del país, que formó alianza con el izquierdista Frente Guasu (la concertación del exmandatario derrocado Fernando Lugo).

  • Consulta en Ecuador

Ecuador acudirá a las urnas el próximo 4 de febrero para participar de una Consulta Popular y Referéndum, solicitado por el presidente Lenín Moreno.

El electorado será consultado sobre siete temas específicos relacionados con sanciones a actos de corrupción, reelección, delitos sexuales, prohibición de minería metálica, derogación de la Ley de Plusvalía, incremento de la Zona Intangible y la reducción del área de explotación petrolera.

Esta consulta ha profundizado la crisis, que terminó en división, del partido gobernante Alianza Pais. La agrupación política se fragmentó entre correístas (seguidores del expresidente y fundador del movimiento, Rafael Correa) y morenistas (por Lenín Moreno).

Tema de investigación: 
Crisis económica

“Buy American, Hire American!”: A Worrisome Slogan

Cuerpo: 

In calling for a policy of “Buy American, Hire American,” President Donald Trump has resurrected and embellished a slogan that has been around at least since the Great Depression. But the slogan sends a poor signal to the rest of the world, undercuts fundamental economic precepts, risks retaliatory actions from trading partners, and offers a false promise to American citizens.

In 1933, at the end of his term, President Herbert Hoover inaugurated “Buy American,” in the midst of the Great Depression. The law granted a preference to domestic products in all federal government purchases—what’s often called government procurement. In the 84 years since, the slogan has had its ups and down, both as a patriotic declaration and as a guide to government policy, both federal and state, to promote domestic industries and jobs.1 At congressional insistence, President Barack Obama embraced “Buy American” in the 2009 stimulus legislation (the American Recovery and Reinvestment Act or ARRA; see Hufbauer and Schott 2009), sideswiping US obligations in the World Trade Organization (WTO) and the North American Free Trade Agreement (NAFTA). All public projects backed by ARRA funding—e.g., highways, public transportation, wastewater treatment—were required to use domestically-produced iron, steel, and manufactured goods. A waiver could be invoked if Buy American raised the cost of the overall project by more than 25 percent. Canada, a major supplier of steel to the United States, sought specific waivers to buffer discrimination against its firms.

President Trump’s addition of “Hire American” to the familiar “Buy American,” was aired  in his election campaign and repeated in his speech to Congress(link is external) on February 28, 2017. The audience could almost hear the exclamation point. On April 18, 2017, Trump issued an executive order, “Buy American and Hire American,”(link is external) calling on federal agencies to be more vigilant in shunning foreign goods and services. The primary aim is to “maximize...the use of goods, products, and materials produced in the United States” and “to create higher wages and employment rates for workers in the United States.”

Regarding “Buy American,” the executive order directs agencies to “scrupulously monitor, enforce, and comply with Buy American laws.” It requires reports on compliance, minimized use of waivers and exceptions, and ultimately new proposals for policies that ensure that federal financial assistance and procurement “maximize the use of materials produced in the United States, including manufactured products; components of manufactured products; and materials such as steel, iron, aluminum, and cement.” Significantly, the order reaffirms the “melted and poured” standard for US iron and steel production—in other words, all manufacturing processes must occur in the United States. In evaluating bids for government contracts, agencies are directed to avoid any use of foreign-sourced dumped or injuriously subsidized content. The US Trade Representative and the Department of Commerce are also directed to evaluate US commitments in its 20 free trade agreements and the WTO government procurement agreement between 47 members—in which the United States grants national treatment to foreign suppliers in exchange for reciprocal access to those country’s government procurement markets—and whether such commitments “weaken” or circumvent Buy American laws. A comprehensive review is to be submitted to the president within 220 days.

Regarding “Hire American,” the order calls for strict enforcement of immigration laws and US guest worker and visa programs governing entry of foreign workers into the United States. The departments of Labor, Justice, Homeland Security, and State are directed to put forward reforms to prevent “fraud or abuse” of the system and ensure H1B visas are only rewarded to the “most-skilled or highest-paid petition beneficiaries.”

What’s wrong with “Buy American, Hire American!”? As a political slogan, nothing, if you’re a nationalist. As a policy, enforced by federal and state procurement rules, four disadvantages stand out:

“Hire American,” enforced by limits on skilled immigration (notably H1B visas) conveys a vivid impression that the United States no longer welcomes talented persons from abroad. For generations, America’s strength has been its welcome mat for skilled immigrants who bring innovative ideas to universities, to the industrial heartland, to Silicon Valley, and to every place in between. The specific features of new rules may not be unreasonable, but the surrounding context sullies the historic welcome mat.

“Buy American” negates a fundamental precept of the American economy: allowing every purchaser, whether an individual, a firm, or a public agency to get the best combination of price and quality. This precept is the foundation of competition, which in turn drives productivity. One reason American industries have reached high productivity levels is their relentless quest to meet and beat competition from foreign firms. Over the past decade, when import growth has been unusually slow, it’s no coincidence that productivity growth has also been subnormal, less than 1 percent a year (see Hufbauer and Lu 2016). It makes no sense to further stifle productivity growth by discouraging Americans from purchasing goods and services made abroad.

“Buy American” provokes instant echoes abroad: “Buy France,” “Buy Canada,” “Buy China.” Indeed, the promotion of domestic content as part of government procurement policies is already widespread (see Evenett and Fritz 2015(link is external) and Stone, Messent, and Flaig 2015(link is external)). In its latest National Trade Estimate Report on Foreign Trade Barriers(link is external), the United States calls out Argentina, Brazil, Canada, India, Indonesia, Nigeria, and Russia, among others, for buy-local policies that discriminate against US firms. Government procurement accounts for around 15 percent of global GDP, and US firms excel at supplying items that governments buy—everything from electric power plants, to refineries, to rail cars, to medical equipment, to software systems. The echoes to “Buy American, Hire American!” close multiple markets to US exports and foreclose good jobs in premier American firms.

“Buy American” suggests that net jobs will be created if Americans stop buying foreign products. The implication is that the United States can protect its way to prosperity and full employment. To be sure, protection reduces imports, but it also reduces exports by imposing an invisible tax on all the inputs that exporting firms need to compete in global markets. Research shows that there is no connection between high tariffs and low trade deficits, nor is there any connection between protection and low unemployment. While protection benefits particular industries, the benefit comes at a high cost to economy.2

Perhaps the US Trade Representative’s 2017 report on trade barriers(link is external) released during the Trump administration summarizes the disadvantages of “Buy American” best:

“In recent years, the United States has observed a growing trend among our trading partners to impose localization barriers to trade—measures designed to protect, favor, or stimulate domestic industries, service providers, or intellectual property at the expense of imported goods, services or foreign-owned or developed intellectual property. These measures may operate as disguised barriers to trade and unreasonably differentiate between domestic and foreign products, services, intellectual property, or suppliers. They can distort trade, discourage foreign direct investment and lead other trading partners to impose similarly detrimental measures. For these reasons, it has been longstanding U.S. trade policy to advocate strongly against localization barriers and encourage trading partners to pursue policy approaches that help their economic growth and competitiveness without discriminating against imported goods and services.

NOTES

1. See Hufbauer et al., 2013, “Not Buying It: Buy American/Buy America” in Local Content Requirements: A Global Problem, Washington, Peterson Institute for International Economics.

2. Research by the Organization for Economic Cooperation and Development (link is external) tracks the impact of local content requirements (LCRs) attached to government procurement (GP), as well as localization policies more broadly. They conclude that GP LCRs “reduce the number of firms eligible to enter markets which can lead to an increase in market power and a reduction in output and employment. These outcomes raise the cost of GP, undermining the ‘value for money’ objective.” Mandates or conditions attached to local content can restrict trade and increase domestic prices, but the ultimate effect depends on the structure of the affected market, as well as a country’s policies related to market entry.

 

Tema de investigación: 
Crisis económica

Noticias

2013

Enero

Multiplicadores fiscales: la transformación discursiva del FMI

Cuerpo: 

A raíz de la crisis de 2008, el Fondo Monetario Internacional (FMI) sufre de una nueva  crisis de credibilidad. Su misión es mantener la estabilidad de la economía mundial para que no se repitiera una crisis como la del 29. ¿Qué estaban mirando cuando reventó la crisis? La crisis iniciada en agosto del 2007 recién fue analizada en enero del 2009. El problema subyace en el diagnóstico equivocado de Estados Unidos en su informe del Artículo IV del 2007.

A partir de la segunda mitad de los setenta, el FMI ha actuado más como el ‘brazo armado' del Departamento del Tesoro estadunidense y cobrador judicial y menos como un fondo multilateral de ayuda a la estabilización monetaria. La crisis de la deuda en América Latina (AL) en la década de los ochenta y la crisis asiática de 1997-98 pusieron al descubierto su articulación acorde con los intereses del complejo financiero bancario con base en Wall Street y la City.

Disponible en: Click aqui

Tema de investigación: 
Crisis económica

La crisis estructural: los imponderables de mediano plazo

Cuerpo: 

A partir del agravamiento de la crisis, el mundo es testigo de una transición sistémica. Subyacen a la vez, tres procesos en el periodo de transición: 1) el cambio climático, 2) las pandemias y 3) la guerra nuclear.

No son imponderables en cuando a los peligros que entrañan para toda la humanidad. Son imponderables en cuanto al momento en que podría ocurrir cualquiera de tales desastres.

Por un lado, todo lo que ha estado ocasionando el cambio climático de hecho está acelerando en vez de amainar en velocidad. Los antagonismos entre Estados en desarrollo y desarrollados parecen hacer inconseguible cualquier acuerdo que pudiera mitigar los riesgos.

Adicionalmente, se sabe que los niveles de agua subirán, las temperaturas en varias partes del mundo cambiarán, así como también es posible un cambio en la localización de la producción agrícola y las fuentes de energía a zonas diferentes.

En cuanto a las pandemias, se ha descubierto que los gérmenes han encontrado nuevos modos de volverse más resistentes y de crear nuevas clases de afecciones que nuestras fuerzas médicas hallan extremadamente difícil de combatir.

Finalmente, el incremento de la proliferación nuclear puede dotar a los agentes no estatales de dicho armamento. Con todo, parece que el aumento de armas nucleares podría reducir la probabilidad de enfrentamiento inter estatales.

¿Qué hacer? Tomar acciones para que evitar cualquiera de los tres imponderables.

Texto completo da clíck aquí

Estados Unidos: Desconexión del hombre-enfermo del mundo y última fase del impacto de la crisis sistémica global

Autor: 
Cuerpo: 

La crisis mundial se ha venido desarrollando en cinco fases: 1) inicio, 2) aceleración, 3) impacto, 4) decantación y 5) desarticulación geopolítica global. No obstante, a partir de las dos últimas fases se puede observar la irrupción de una sexta fase: la fase final de la crisis que tendrá lugar en 2013.

Esta etapa estará caracterizada por tensiones extremas, que serán básicamente de dos tipos, tensiones políticas internas y las financieras mundiales. Podría haber señales que provoquen la desaparición de los últimos compradores de bonos del Tesoro.

Desaparición que la Fed ya no estará en condiciones de compensar, lo que conllevará a un aumento de los tipos de interés que impulsará el endeudamiento estadunidense a niveles astronómicos no dejando ya ninguna esperanza a los acreedores de ser reembolsados.

De tal suerte, que de acuerdo con el GEAB, 2013 se convertirá en el año 1 de esta "racionalización", tanto de las cuentas estadunidenses como mundiales. Al final de cuentas, el problema central de la economía mundial continúa siendo Estados Unidos y su dólar.

Todos estos factores, económicos, geopolíticos, estadunidenses, globales, convergen simultáneamente en el segundo trimestre de 2013. Se identifica el periodo que va de marzo a junio de 2013 como explosivo, al final de las negociaciones en Estados Unidos sobre el techo de la deuda y el abismo fiscal.

Se prevé en un primer momento la caída de los mercados a finales de 2013, posteriormente la propagación del impacto a todo el planeta y finalmente, el arrastre a la recesión económica mundial.

Texto completo da clíck aquí

Febrero

Mercados financieros internacionales en el 2012: “Cumbres borrascosas”

Cuerpo: 

La trayectoria de los mercados financieros durante el 2012 no fue favorable y, al igual que el año anterior, primó la incertidumbre respecto a la evolución de la crisis de deuda soberana en la eurozona, dentro de la cual se caracterizaron tres elementos a lo largo del 2012: la crisis de las finanzas públicas, la fragilidad de los sistemas bancarios domésticos y la aplicación de programas de rescates con una alta dosis de austeridad.

Aunado a la crisis de la eurozona, el desempeño de la economía estadounidense continuó con un ritmo de crecimiento bajo y con fuertes presiones fiscales y de deuda.

Para atenuar los problemas, disminuir los riesgos e imprimir confianza a los inversionistas, las autoridades monetarias de las naciones industrializadas continuaron con sus políticas expansivas, pero el impacto de estas no fue suficiente para reanimar el crédito, la producción y el consumo, y una vez más el año culminó con sombrías perspectivas para superar la crisis.

2012

Enero

El rechazo checo y británico al Tratado del euro no inquieta a la UE

El País (Enero, 31)

El paro de la Eurozona alcanzó el 10,4% en diciembre, su mayor nivel desde 1998

El País (Enero, 31)

La UE consagra el principio de austeridad

El País (Enero 31)

Alza al IVA y tasa a operaciones financieras, impone Sarkozy

La Jornada (Enero, 30)

Rebaja la agencia Fitch la calificación a Italia y España

La Jornada (Enero, 28)

Reclaman a Alemania oposición a elevar los fondos de estabilidad para Europa

La Jornada (Enero, 28)

Alemania podría destruir la UE, advierte George Soros

La Jornada (Enero, 26)

Creará BM fondo por 27 mil mdd para Europa

La Jornada (Enero, 26)

BM: sólo grandes reformas a los gobiernos salvarán la eurozona

La Jornada (Enero 25)

Europe poses global recession threat, IMF says

Reuters UK (Enero, 25)

United Kingdom economy heads for recession

Reuters UK (Fnero, 25)

El Tesoro español aprovecha la alta demanda y los tipos bajos para cerrar un enero de récord

El País (Enero, 25)

Garantizan nuevo rescate para Grecia

La Jornada (Enero, 24)

United Kingdom debt hits 1 trillion pounds as recession looms

Reuters UK (Enero, 24)

World needs 600 million new jobs in next decade

Reuters UK (Enero, 24)

Se requerirá un billón de dólares para financiamiento si empeora la crisis: FMI

La Jornada (Enero, 19)

Las reformas de Mario Monti despiertan a Italia

El País (Enero, 19)

El BM reduce pronósticos de crecimiento mundial

La Jornada (Enero, 18)

Jobless in UK rate at new 17-year high

Reuters UK (Enero, 18)

El mundo está al borde de otra recesión económica, alerta ONU

La Jornada (Enero, 18)

Rebaja S&P la calificación al fondo de rescate europeo

La Jornada (Enero, 17)

Francia coloca deuda a tipos más bajos pese a la pérdida de la "triple A"

El País (Enero, 17)

Dispara tensión S&P en Europa al bajar nota crediticia a 9 países

La Jornada (Enero, 14)

Pide FMI a Hungría "pasos tangibles" para estabilizar la economía

La Jornada (Enero, 13)

Rechazó el Parlamento Europeo nuevo borrador del pacto de disciplina fiscal

La Jornada (Enero, 12)

Anuncia Rajoy recortes en España por 40 mil millones de euros

La Jornada (Enero, 11)

Advierte Cameron de veto a impuesto a acuerdos financieros en la Eurozona

La Jornada (Enero, 9)

Londres sale en defensa del euro con una mayor aportación al FMI

El País (Enero, 9)

Desencuentro en la UE por la insisitencia de Francia de gravar operaciones financieras

La Jornada (Enero, 8)

En categoría basura, entra deuda pública de Hungría

La Jornada (Enero, 7)

Rebeldía del gobierno húngaro ante el FMI y la UE exaspera inversionistas

La Jornada (Enero, 6)

Euro zone´s economy slumps at year-end

Reuters UK (Enero, 6)

Anuncia el gobierno de Rajoy medidas "difíciles e impopulares"  

La Jornada (Enero, 6)

High irish unemployment keeps lid on recovery hopes

Reuters UK (Enero, 5)

La UE estrecha el cerco sobre Hungría

El País (Enero, 5)

Mil millones de personas en el umbral de hambre: FAO

La Jornada (Enero, 4)

Podría superar el 8% el déficit de España en 2012

La Jornada (Enero, 3)

Abril

Prevé la OIT: 202 millones sin empleo este año

La Jornada (Abril, 30)

Merkel se enroca en los recortes en la UE

El País (Abril, 27)

Desconcierto ante plan de la UE de subir su gasto

La Jornada (Abril, 26)

La economía del Reino Unido sufre su peor recaída en la recesión desde los 70

El País (Abril, 25)

La Reserva Federal se resiste a aprobar más medidas de estímulo

El País (Abril, 25) 

La recesión de España se agrava con una caída del 0,4% en el PIB del primer trimestre

El País (Abril, 23)

OIT: Desolador panorama para los trabajadores este año y en 2013

La Jornada (Abril, 22)

El precio internacional de los alimentos superó el máximo alcanzado en 2008

La Jornada (Abril, 21)

Recomienda la IP al G20 que el dólar deje de ser la única divisa para el comercio

La Jornada (Abril, 20)

Los mercados, responsables de la crisis europea; no es un problema fiscal: Soros

La Jornada (Abril, 19)


Italia secunda a España y aplaza los objetivos de reducción del déficit

El País (Abril, 18)

Juncker confirma que renunciará al Eurogrupo

Reuters España (Abril, 18)

Italia secunda a España y aplaza los objetivos de reducción del déficit

El País (Abril, 18)

FMI: Europa necesita unidad económica para salir de la crisis

Reuters España (Abril, 18)

El FMI pide garantizar rescate a bancos

CNN Expansión (Abril, 18)

Alemania vende deuda a dos años a un interés mínimo del 0,14%

El País (Abril, 18) 

FMI estima un mayor crecimiento mundial

CNN Expansión (Abril, 17)

El mundo compra menos deuda de EU

CNN Expansión (Abril, 16) 

Portugal aprueba el Tratado de Estabilidad Financiera

El País (Abril, 13)

El costo de la deuda italiana a tres años sube con fuerza

Reuters España (Abril, 12)

Déficit presupuestal de EU sube en marzo

CNN Expansión (Abril, 11)

FMI anticipa golpe por materias primas

CNN Expansión (Abril, 10)

La economía francesa se estancó en el primer trimestre

Reuters España (Abirl, 10)

El déficit comercial de Portugal se reduce un 39%

Reuters España (Abril, 9)

EEUU crea 120.000 empleos en marzo, menos de lo esperado

Reuters España (Abril, 6) 

El FMI: La recesión lusa podría alterar las metas de déficit

Reuters (Abril, 6)

El paro de la eurozona alcanza un nuevo récord en febrero

Reuters España (Abril, 2)

Mayo

Goldman Sachs cifra en 25.000 millones el capital necesario en la banca cotizada

El País (Mayo, 31)

Inflación anual de Alemania baja 2% en mayo

El Financiero (Mayo, 29)

Japón y China cambiarán yenes y yuanes directamente

El Financiero (Mayo, 29)

Los principales bancos griegos reciben una inyección de de 18.000 millones

El País (Mayo, 28)

Maltese most opposed to financial transaction tax

The Independent Malta (Mayo, 25)

Britain´s Cameron vows to fight EU financial tax

AFP (Mayo, 24)

El paralamento europeo avala la tasa Tobin pese a las voces críticas

Funds people (Mayo, 24)

El parlamento europeo aprobó la tasa a las transacciones financieras

El Clarín (Mayo, 24)

La recesión británica se profundiza ante los problemas del euro

Reuters España (Mayo, 24)

Incertidumbre sobre el futuro de Grecia hunde a principales bolsas del mundo

La Jornada (Mayo, 24)

Cuatro hombres y cinco semanas, un plan para el futuro europeo

Reuters España (Mayo, 24)

Alemania saca beneficio de la crisis al financiarse prácticamente gratis

La Jornada (Mayo, 23)

South Korea economy to pick up but at slower pace: OECD

Reuters (Mayo, 22)

El FMI recomienda a Reino Unido más medidas de estímulo y recorte de tipos

El País (Mayo, 22)

India´s economic growth to quicken in 2013: OECD

Reuters (Mayo, 22)

Propondrá Hollande emitir eurobonos para frenar la crisis de deuda en la UE

La Jornada (Mayo, 22)

Pactan en la UE plan para endurecer controles sobre agencias de calificación

La Jornada (Mayo, 22)

El Tesoro cumple objetivos y vende 2.525 millones en letras tras subir los intereses

El País (Mayo, 22)

Marchan en repudio a la austeridad en Europa

La Jornada (Mayo, 20)

Merkel planteó hacer referendo sobre la moneda única: Atenas, Berlín lo niega

La Jornada (Mayo, 19)

Golpearía a México eventual salida de Grecia de la zona euro: Ortiz

La Jornada (Mayo, 19)

Contra planes de Merkel, Estados Unidos presiona a Europa para que se aleje de la austeridad

La Jornada (Mayo, 18)

OCDE tiene 100 millones de desempleados

CNN Expansión (Mayo, 17)

Francia reitera que no ratificará el tratado fiscal sin crecimiento

El País (Mayo, 17) 

La eurozona reporta inflación de 2.6%

CNN Expansión (Mayo, 16)

El BM alerta por el adiós griego al euro

CNN Expansión (Mayo, 16)

La eurozona esquiva la recesión gracias a la recuperación de Alemania

El País (Mayo, 15)

Más dinero de México al FMI

CNN Expansión (Mayo, 14)

Brasil incumplirá crecimiento en 2012

CNN Expansión (Mayo, 14)

Máximo histórico del riesgo-país español por la banca y la posible salida de Grecia del euro

El País (Mayo, 14)

Alemania afirma que Europa sobreviviría a una salida de Grecia de la zona euro

El País (Mayo, 11)

Italia presiona a Alemania por más flexibilidad en la crisis

Reuters España (Mayo, 9)

La crisis bancaria española desata temor de efecto contagio en la UE

La Jornada (Mayo, 9)

Olvidar el déficit y focalizarse en reducir el masivo desempleo de EU, pide Krugman

La Jornada (Mayo, 8)

El incremento en los suicidios en Italia y Grecia, barómetro de la crisis económica

La Jornada (Mayo, 6)

Prevén que recesión en la UE se profundice

La Jornada (Mayo, 5)

Junio

Inyectar directamente la ayuda a bancos en crisis, acuerda la UE

La Jornada (Junio, 30)

Portugal: "Si la puerta se abre, no se abre solo para España"

El País (Junio, 29)

El Parlamento alemán aprueba el Pacto Fiscal Europeo

El País (Junio, 29)

Europa acuerda la recapitalización directa de la banca española

El País (Junio, 29)

Chipre podría requerir rescate hasta por 10 mil millones de euros

La Jornada (Junio, 27)

S&P dice EEUU tiene 20 pct de posibilidad de nueva recesión

Reuters Latinoamérica (Junio, 26)

Italia coloca 4.000 millones en deuda a un mayor interés

El País (Junio, 26)

Merkel buries euro bonds as summit tension rises

Reuters UK (Junio, 26)

Sufren bolsas europeas la peor caída en tres semanas; la de Grecia cierra en -6.84%

La Jornada (Junio, 26)

Italia coloca 4.000 millones en deuda a un mayor interés

El País (Junio, 26)

Corta Moody´s nota de deuda de 28 bancos españoles

La Jornada (Junio, 26)

Chipre solicita rescate de la UE

Reuters Latinoamérica (Junio, 25)

Spain requests bank aid, awaits Moody´s cut

Reuters UK (Junio, 25)

Spain and Cyprus seek rescue for ailing banks

Nwe York Times (Junio, 25)

Inflation expectations of UK lowest since april 2010

Reuters UK (Junio, 25)

Japón dice que su economía se recupera moderadamente: reporte

Reuters Latinoamérica (Junio, 22)

La UE destinará 130.000 millones a un nuevo plan para el crecimiento

El País (Junio, 22)

Los cuatro grandes de la zona euro buscan una salida a la crisis

Reuters Latinoamérica (Junio, 22)

Moody´s cuts credit ratings of 15 big banks

New York Times (Junio, 21)

Europa presenta a Obama un plan inmediato para la salvación del euro

El País (Junio, 20)

La Fed moviliza otros 267.000 millones para estimular la economía de EEUU

El País (Junio, 20)

Dinamarca presume de seguridad y emite deuda a tipos negativos por primera vez

El País (Junio, 19)

Francia impulsa "euroletras" a falta de "eurobonos"

El Financiero (Junio, 19)

Las dudas sobre la solvencia de España se agudizan a pesar del resultado en Grecia

El País (Junio, 18)

Hollande plantea a la UE medidas de crecimiento

La Jornada (Junio, 18)

FMI logra recursos nuevos por 456,000 mdd: Lagarde

El Financiero (Junio, 18)

Demandan a G-20 regulación equilibrada y justa de los mercados de capitales

La Jornada (Junio, 18)

UE duplicará plazo de repago al rescate de Irlanda: reporte

El Financiero (Junio, 18)

Agotado el modelo mexicano: Ocampo

El Universal (Junio, 18)

BCE continúa renuente a comprar bonos europeos

El Financiero (Junio, 18)

Fitch degrada panorama de India a "negativo"

El Financiero (Junio, 18)

Las elecciones en Grecia, manchadas por le chantaje y una campaña de miedo

La Jornada (Junio, 17)

Quieren fuera del G20 a Argentina, México y Rusia

La Nación Paraguay (Junio, 15)

Tasa de empleo en zona euro cae e 1T12

El Financiero (Junio, 15)

Baja Fitch la calificación de filiales de BBVA y Santander que operan en México

La Jornada (Junio, 14)

Deuda italiana, nuevo reto en Unión Europea

El Universal (Junio, 14)

Solicitudes de desempleo en EU suben; sorprenden al mercado

El Economista (Junio, 14)

Degrada Moody´s calificación a la deuda española; se acerca a "los bonos basura"

La Jornada (Junio, 14)

Londres pide apoyos a los países con problemas y que Grecia salga del euro

El País (Junio, 14)

Prepárense para un largo periodo de inestabilidad económica, advierte BM

La Jornada (Junio, 13)

BM proyecta un crecimiento de 3.5% para México en 2012

El Universal (Junio, 13)

Las inversiones de países de la UE en paraísos fiscales se dispararon en 2011

El País (Junio, 13) 

Crisis en Estados Unidos anula casi dos décadas de riqueza acumulada de las familias

La Jornada (Junio, 12)

BCE bate récord de préstamos a bancos portugueses

El Financiero (Junio, 11)

India, cerca de ser primer BRIC en perder grado de inversión

El Financiero (Junio, 11)

Italia entra oficialmente en recesión

El Financiero (Junio, 11)

Aumentar a 500 mil millones de dólares el capital del FMI, buscará México ante G-20

La Jornada (Junio, 10)

Irlanda y Portugal presionan para renegociar su auxilio

El País (Junio, 10)

PIB revisado de Japón sube 1.2% en 1T12

El Financiero (Junio, 7)

FED adelanta propuesta sobre Basilea III

El Financiero (Junio, 7)

Capitales golondrinos huyen de Europa y se refugian en México

La Joranda (Junio, 6)

Francia reduce la edad de jubilación a algunos trabajadores

Reuters España (Junio, 6)

La UE y Alemania exploran un rescate que España aún no ha pedido

Reuters España (Junio, 6)

BCE tiene margen para rebajar tasas de interés: Lagarde

El Financiero (Junio, 5)

Merkel y Barroso impulsan el plan que reformará Europa

El País (Junio, 5)

Chipre admite que puede necesitar un rescate europeo para salvar su banca

El País (Junio, 5)

Bruselas abre la puerta a que la banca reciba ayuda directa del fondo

El País (Junio, 4)

Portugal recibirá otro desembolso del FMI y UE

El Economista (Junio, 4)

Fondo rescate zona euro debería usarse para bancos

El Financiero (Junio, 3)

Crece a 8.2% el desempleo en EU por primera vez en un año

La Jornada (Junio, 2)

Merkel abre la puerta a una tasa para transacciones financieras

El Universal Venezuela (Junio, 2)

Irlanda ratifica por abrumadora mayoría el corsé fiscal europeo

El País (Junio, 1)

Bonos de EU se desploman por incremento de desempleo

El Financiero (Junio, 1)

Desempleo de la UE toca niveles históricos en abril

El Economista (Junio, 1)

Julio

La inflación zona euro, estable al 2,4 por ciento en julio

Reuters España (Julio, 31)

Desempleo en Alemania crece en 7.000 personas en julio

Reuters América Latina (Julio, 31)

PMI manufacturero de Japón cae a su mayor tasa desde terremoto

Reuters América Latina (Julio, 30)

S&P mantiene calificación "AAA" de Reino Unido, panorama estable

Reuters América Latina (Julio, 27)

El desempleo en Francia, en el nivel más alto en 13 años

La Jornada (Julio, 26)

Irlanda da un importante paso para salir de rescate financiero

Reuters América Latina (Julio, 26)

Moody´s rebaja perspectiva del FEEF

El Financiero (Julio, 25)

PIB de Reino Unido se desploma en 2T12; profundiza recesión

El Financiero (Julio, 25)

El banco malo irlandés sale de pérdidas y gana 247 millones a lo largo de 2011

El País (Julio, 25)

Fed leaning to new stimulus if no growth is seen

New York Times (Julio, 24)

Moody´s da el primer aviso a Alemania por la crisis del euro

El País (Julio, 24)

Portugal reduce 47% su déficit en 1S12

El Financiero (Julio, 23)

Economía del FMI acusa a fondo de ocultar información

Reuters América Latina (Julio, 20)

El crecimiento económico alemán se desacelerará

Reuters España (Julio, 20)

Economía de Brasil se acelerará, pero preocupa inflación: FMI

Reuters América Latina (Julio, 20) 

Economía argentina en cae en mayo, primera vez desde 2009

Reuters América Latina (Julio, 20)

La crisis en la eurozona dañará a las principales regiones del mundo: BM

La Jornada (Julio, 19)

Manipulación de la tasa Libor, el fraude financiero más grande

La Jornada (Julio, 18)

FMI: BCE podría hacer más en la lucha contra la crisis de la deuda

Reuters España (Julio, 18)

La economía de Estados Unidos estuvo en recesión en el primer semestre: Bernanke

La Jornada (Julio, 18)

El FMI aprueba un desembolso de 1.480 millones para Portugal

Reuters España (Julio, 17)

Rebaja FMI a 3.5% su pronóstico de crecimiento global para 2012

La Jornada (Julio, 17)

El superávit comercial de la eurozona, en 6.900 millones en mayo

Reuters España (Julio, 16)

La inflación en la zona euro sube un 2,4% interanual en junio

Reuters España (Julio, 16)

Lockhart apoyaría Q3 si EU no repunta pronto

El Financiero (Julio, 13)

Moody´s rebaja nota de Italia en 2 escaños

El Financiero (Julio, 12)

Alemania ofrece trabajo a jóvenes españoles desempleados

El Financiero (Julio, 12)

Euro cae a mínimo en 2 años contra el dólar

El Financiero (Julio, 12)

Alemania vende bonos a 10 años al 1,31% y bate un nuevo récord

El País (Julio, 11)

Sin empleo, 48 millones de personas de países miembros de la OCDE

La Jornada (Julio, 11)

El BCE advierte de un aumento de la fuga de capitales de la eurozona por la crisis

El País (Julio, 11)

Bonos alemanes tocan mínimo histórico en subasta

El Financiero (Julio, 11)

El fondo europeo de rescate logra vender una emisión de 6.000 millones en bonos

El País (Julio, 10)

Fitch mantiene "AAA" de EU, sostiene panorama negativo

El Financiero (Julio, 10)

Draghi avisa de que las subidas de impuestos "conducen a la recesión"

El País (Julio, 9)

El PIB francés se frena más de lo previsto y cae un 0,1% en el segundo trimestre

El País (Julio, 9)

FMI: deterioro de la economía mundial

La Jornada (Julio, 7)

Países del G-20, responsables del 66% del proteccionismo mundial

La Jornada (Julio, 6)

La ministra finlandesa de Finanzas: "No nos aferramos al euro"

El País (Julio, 6)

Se desacelera sector servicios de Estados Unidos; caen ventas al por menor

La Jornada (Julio, 6) 

Chipre pide a Rusia un préstamo de 5.000 millones de euros

El País (Julio, 6)

Bancos centrales de Europa y China bajan sus tasas; se debilita la eurozona: Draghi

La Jornada (Julio, 6)

El euríbor se desploma y marca un mínimo tras la rebaja de tipos del BCE

El País (Julio, 6)

Banco de Inglaterra inyecta estímulo de 50,000 mdl

El Financiero (Julio, 5)

Monti aplicará nuevas reformas ante la deuda de Italia; no busca ayuda externa

La Jornada (Julio, 5)

Italia recortará gasto y empleos públicos

El Financiero (Julio, 5)

La rescatada Irlanda vende deuda a tipos más bajos que España en su regreso

El País (Julio, 5)

El Tesoro paga el interés más alto por sus bonos a 10 años desde noviembre

El País (Julio, 5)

Krugman: El acuerdo europeo es más un rescate bancario, pero no resuelve la crisis

La Jornada (Julio, 4)

El déficit de Italia sube hasta el 8% y Monti revisa al alza el dato de 2012

El País (Julio, 4)

Calculan que Hollande deberá recortar 33 mil millones de euros

La Jornada (Julio, 3)

Impugnan en Alemania la contribución al nuevo fondo de rescate europeo

La Jornada (Julio, 1)

Cierra la primera institución financiera alemana por la crisis

La Jornada (Julio, 1) 

Agosto

Hollande y Merkel reconstruyen el eje francoalemán para dirigir la UE

El País (Agosto, 29)

Alemania aprueba adopción de Basilea III

El Financiero (Agosto, 22)

Clase media de EU retrocede en la última década

El Financiero (Agosto, 22)

Alemania avisa que no habrá una solución rápida para Grecia

El País (Agosto, 22)

Las exportaciones japonesas se caen por la crisis en Europa

El País (Agosto, 22)

Europa condiciona más tiempo a Grecia

CNN Expansión (Agosto, 22)

Rusia ya es oficialmente miembro de la OMC

Russia Today ESP (Agosto, 22)

Minutas de la Fed sugieren que intervendrá con estímulo económico

Wall Street Journal ESP (Agosto, 22)

El Bundesbank se muestra "crítico" con la posibilidad de que el BCE compre deuda

El País (Agosto, 20)

Caso Libor: 7 bancos comparecerán en Estados Unidos

Le Monde FR (Agosto, 16)

La prima baja de los 500 puntos básicos y el Ibex recobra los niveles de abril

El País (Agosto, 16)

La inflación de la zona euro se mantiene estable en el 2,4%

El País (Agosto, 16)

Las exportaciones mantienen su buen tono en España durante el mes de junio

El País (Agosto, 16)

España e Italia son capaces de hacer frente a su deuda sin reestructurarla

Russia Today ESP (Agosto, 16)

El colapso del euro, ¿motor del derrumbe del sistema financiero?

Russia Today ESP (Agosto, 16)

La venta de armas por parte de EE.UU. en 2012 creció vertiginosamente

Russia Today ESP (Agosto, 15)

El desempleo en Portugal afecta más a los hombres mayores de 45 años

Argenpress (Agosto, 15)

La recesión de Portugal se agudiza

CNN Expansión (Agosto, 14)

Las tarjetas de crédito en EE.UU. sacan tajada a sus clientes con demandas falsas

Russia Today ESP (Agosto, 14)

España volverá a pedir esta semana un rescate multimillonario para su banca

Russia Today ESP (Agosto, 14)

A la zona euro le espera un "otoño caliente"

Russia Today ESP (Agosto, 14)

Londres 12: ¿Un triunfo para la economía de Reino Unido? 

Russia Today ESP (Agosto, 14)

La crisis de la deuda de la euro zona lastra a la economía alemana

Wall Street Journal ESP (Agosto, 13)

Los grandes bancos pierden confianza en el euro

Wall Street Journal ESP (Agosto, 13)

Latinoamérica comienza a sentir los primeros efectos de la crisis española

El País (Agosto, 12)

Japón se frena más de lo esperado

El Financiero (Agosto, 12)

Alemania, en riesgo de recesión

CNN Expansión (Agosto, 10)

Polonia podría recurrir a las pensiones privadas ante la crisis

Reuters España (Agosto, 10)

Inglaterra lanza reforma a la tasa Libor

El Financiero (Agosto, 10)

Estados Unidos reduce su déficit fiscal

CNN Expansión (Agosto, 10)

Banco de Francia apunta a recesión en 3T12

El Financiero (Agosto, 8)

Fitch alerta a Alemania sobre su deuda

CNN Expansión (Agosto, 8)

Sistema Libor ha dejado de funcionar: BoE

El Financiero (Agosto, 8)

Banco de Inglaterra recorta previsión de crecimiento

El Financiero (Agosto, 8)

Standard Chartered se desploma en Bolsa tras ser acusado de trabajar para Irán

El País (Agosto, 7)

La economía de Chipre, es un estado "peor del esperado" afirma la troika

La Jornada (Agosto, 7)

La caída de la producción industrial arrastra el crecimiento de Italia

El País (Agosto, 7)

Italia cumple un año de recesión

CNN Expansión (Agosto, 7)

Bruselas presentará el 11 de septiembre su propuesta de unión bancaria

El País (Agosto, 6)

El BCE busca nuevo plan de ayuda

CNN Expansión (Agosto, 6)

Ciclo económico mexicano, en fase de desaceleración

El Financiero (Agosto, 6)

La inflación se le escapa a Banxico

CNN Expansión (Agosto, 6)

Finland risks recession, says finance minister

Reuters (Agosto, 6)

UE prepara "colchón" para países pobres

CNN Expansión (Agosto, 6)

As libor fault-finding grows, it is now every bank for itself

New York Times (Agosto, 5)

Italy doesn´t need German cash, Monti tells germans

Reuters (Agosto, 5)´

Políticos alemanes, preocupados por mayor rol para el MEDE

Reuters América Latina (Agosto, 4)

S&P recorta nota de 15 bancos italianos

El Financiero (Agosto, 3)

Germany´s jobless numbers buck euro zone trend

New York Times (Agosto, 3)

El BCE aplaza las ansiadas medidas para contener las presiones de los mercados

La Jornada (Agosto, 3)

Fed subiría tasa de interés antes de fines 2014: Lacker

El Financiero (Agosto, 3)

No escape from slump for Europe´s top economies in july

Reuters (Agosto, 3)

El desempleo sube a 8.3% en EU

CNN Expansión (Agosto, 3)

Shares continue losing streak for week as europeans

New York Times (Agosto, 2) 

Alemania elogia la negativa BCE a dar licencia bancaria al MEDE

Reuters España (Agosto, 2)

El Banco Central Europeo mantiene los tipos de interés

Reuters España (Agosto, 2)

EU: tiempo de estímulo, no de austeridad

CNN Expansión (Agosto, 2)

Draghi edges closer to bond purchases, but hopes are blunted

New York Times (Agosto, 2)

Draghi dice que la licencia bancaria MEDE excede los límites

Reuters España (Agosto, 2)

FMI pide mayor rigor monetario en Rusia

CNN Expansión (Agosto, 2)

Suben solicitudes de desempleo en EU

El Financiero (Agosto, 2)

Société Générale´s profit falls below expectations

New York Times (Agosto, 1)

Min. economía alemán, en contra de licencia bancaria para MEDE

Reuters América Latina (Agosto, 1)

Fed sees slowing economy, but defers new action

New York Times (Agosto, 1)

El caso libor minó la confianza bancaria

CNN Expansión (Agosto, 1)

El PIB de la zona euro se contrae 0.2%, segundo trimestre 2012 (Texto en inglés)

Cuerpo: 

El Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro cayó en el segundo trimestre del año un 0,2% en comparación con el primer trimestre del presente año, cuando se estancó.

En tasa interanual, el PIB de la Eurozona bajó un 0,4%.

Texto en inglés da clíck aquí

Sovereign Debt Restructurings 1950–2010

Cuerpo: 

Primer conjunto de datos completo de los casos de reestructuración de deuda soberana, abarca el péríodo 1950-2010, el cual comprende 186 canjes de deuda con bancos extranjeros y tenedores de bonos, y 447 acuerdos de deuda bilateral con el Club de París.

Se presentan nuevos hechos estilizados sobre el resultado y el proceso de reestructuración de la deuda, incluido el tamaño de los recortes, la participación de los acreedores, y los aspectos legales.

Se analizan los recientes episodios de reestructuración, y se examinan los debates en curso sobre los mecanismos de resolución de la crisis, los swaps de incumplimiento crediticio, y el papel de las cláusulas de acción colectiva.

Septiembre

La Unión Europea, camino de derrumbarse como la URSS

Russia Today ESP (28, Septiembre)

La crisis hunde el futuro de Europa

Russia Today ESP (28, Septiembre)

Bruselas, el Eurogrupo, el BCE y el FMI dan la bienvenida a las pruebas a la banca

El País (28, Septiembre)

El oro, ¿una inversión de locos?

CNN Expansión (26, Septiembre)

Fuga de capitales... y de millonarios: La nueva tendencia migratoria en la zona euro

Russia Today ESP (26, Septiembre)

Bruselas se enfrenta a Berlín por el calendario del mecanismo de rescate

El País (26, Septiembre)

Europa se enreda en la unión bancaria

El País (26, Septiembre)

Draghi pide acciones "decisivas" a los Gobiernos para que su plan tenga éxito"

El País (25, Septiembre)

El FMI plantea vetar las actividades de más riesgo a los bancos

El País (25, Septiembre)

La locomotora de la economía mundial se frena: China va hacia la recesión

Russia Today ESP (24, Septiembre)

Brasil: "El proteccionismo de EE.UU. desatará una guerra de divisas"

Russia Today ESP (22, Septiembre)

Barclays gana casi 900 millones de dólares especulando con alimentos básicos

Russia Today ESP (20, Septiembre)

Rusia aventaja a Arabia Saudita en producción de petróleo

Russia Today ESP (20, Septiembre)

¿América Latina inmune a la crisis?

CNN Expansión (19, Septiembre)

La tensión entre China y Japón amenaza con derivar en una guerra comercial

Russia Today ESP (19, Septiembre)

Japón realiza una inyección masiva de liquidez para reactivar la economía

El País (19, Septiembre)

Estados Unidos reduce el déficit exterior al 3% de su PIB en el segundo trimestre

El País (18, Septiembre)

El retraso en los pagos a la banca española alcanza un nuevo récord

Russia Today ESP (18, Septiembre)

El ‘lobby' bancario mundial insta a España a pedir el rescate al BCE

El País (18, Septiembre)

La prima de riesgo cambia de signo y logra bajar tras la subasta del Tesoro

El País (18, Septiembre)

El frenazo del consumo alemán dispara la alarma

El País (17, Septiembre)

La deuda de EE.UU., ¿una 'bomba' financiera en manos chinas?

Russia Today ESP (14, Agosto)

El BCE opina que la unión bancaria es un paso clave para la estabilidad financiera

El País (12, Septiembre)

Moody's empuja a EE.UU. al precipicio fiscal

Russia Today ESP (12, Septiembre)

Los demandantes advierten de que Berlín no puede pagar la solución a la crisis

El País (12, Septiembre)

La Justicia avala aporte alemán de €190.000 millones para rescatar la zona euro

Russia Today ESP (12, Septiembre)

La economía, víctima del maltrato bancario

Russia Today ESP (11, Septiembre)

Londres trata de evitar que el BCE asuma la supervisión de toda la banca europea

El País (11, Septiembre)

El FMI está dispuesto a cooperar con el BCE, dice Lagarde

Wall Street Journal ESP (6, Septiembre)

Las bolsas se disparan por cifras de empleo y medidas del BCE

Wall Street Journal ESP (6, Septiembre)

El BCE y España se aprestan a contener una crisis bancaria

Wall Street Journal ESP (5, Septiembre)

¿Existe riesgo de una paralización del comercio global?

Wall Street Journal ESP (5, Septiembre)

Octubre

Wall Street resiste impacto de ‘Sandy'

CNN Expansión (31, Octubre)

Rajoy: "La UE se mueve, aunque a un ritmo desesperadamente lento"

El País (31, Octubre)

El Eurogrupo presiona a Grecia para que acuerde el nuevo paquete de austeridad

El País (31, Octubre)

La firmeza de Europa con Atenas mantiene la presión sobre la deuda

El País (31, Octubre)

EE.UU. puede entrar en cese de pagos a finales de año

Russia Today ESP (31, Octubre)

Sandy deja daños en EE.UU. que rondan los 90.000 millones de dólares

Russia Today ESP (31, Octubre)

Europa no puede con la crisis: La tasa de desempleo alcanza un récord histórico

Russia Today ESP (31, Octubre)

Se desacelera economía alemana en cuarto trimestre; podría caer en recesión: gobierno

La Jornada (22, Octubre)

La crisis saca a flote nuevas fortunas

Russia Today ESP (22, Octubre)

Bruselas equipara el déficit público de España de 2011 al de Grecia

El País (22, Octubre)

Merkel y Hollande prometen un trato especial para Irlanda y su ayuda a la banca

El País (22, Octubre)

La Unión Europea apuesta por China para salvarse de la crisis

Russia Today ESP (20, Octubre)

Demanda de crudo de EU cae 30% en septiembre

El Financiero (19, Octubre)

Tasas de desempleo caen en la mayoría de estados de EU

El Financiero (19, Octubre)

La venta de casas usadas baja en EU

CNN Expansión (19, Octubre)

Rajoy trata de desdramatizar un Consejo que defrauda las expectativas españolas

El País (19, Octubre)

Alemania vuelve a imponerse en Europa y deja a España en una situación crítica

Russia Today ESP (19, Octubre)

El 41% de los estadounidenses no trabaja y el 33% ni siquiera busca empleo

Russia Today ESP (19, Octubre)

La morosidad del sector financiero marca otro récord en agosto al escalar al 10,5%

El País (18, Octubre)

El Gobierno calcula que si pide el ‘rescate preventivo' la prima bajará 150 puntos

El País (16, Octubre)

Las ventas minoristas suben en EU

CNN Expansión (15, Octubre)

EU mantiene ‘récord' de déficit de 1 bdd

CNN Expansión (15, Octubre)

Atonía en los mercados antes de la cumbre europea del jueves

El País (15, Octubre)

La UE endurece sus sanciones contra Irán

Russia Today ESP (15, Octubre)

EE.UU. deja a su pueblo a merced de las aguas revueltas: Cada hogar es una mini-Grecia

Russia Today ESP (14, Octubre)

Guerra 'caliente' entre EE.UU. y China por la placas solares: Solyndra demanda a Suntech

Russia Today ESP (14, Octubre)

El FMI palomea lista de metas

CNN Expansión (13, Octubre)

Grecia podría entrar en mora en noviembre

Russia Today ESP (5, Octubre)

El crédito al consumidor repunta en EU

CNN Expansión (5, Octubre)

Obama fracasa: déficit supera 1.1 bdd

CNN Expansión (5, Octubre)

Bruselas enfría la posibilidad de un rescate inminente a España

El País (5, Octubre)

El BCE suspenderá la compra de bonos a los dos meses para examinar a los países

El País (5, Octubre)

Draghi pasa la pelota a Rajoy y Merkel

El País (4, Octubre)

FMI: "El mundo sufrirá 10 años de crisis económica"

Russia Today ESP (4, Octubre)

La banca europea se recapitaliza con 200.000 millones de euros adicionales

El País (3, Octubre)

El desempleo en España sube durante septiembre en 80.000 personas

Russia Today ESP (2, Octubre)

El sector industrial de la zona euro ha entrado en una nueva recesión

Russia Today ESP (1, Octubre)

La UE advierte de el alto paro puede causar un desastre económico y social

El País (1, Octubre)

Bernanke defiende la nueva ronda de estímulos en plena oleada de críticas

El País (1, Octubre)

Alemania frena el rescate inmediato a España

El País (1, Octubre)

Diciembre

2011

Febrero

Petróleo, Alimentos, América Latina y Medio Oriente. 25 de febrero de 2011

Cuerpo: 

 

        La semana del 19 al 25 de Febrero del año en curso, atiende las directrices de un descontento social sin una auténtica solución en Medio Oriente. En la Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista, ya se exponen cifras de cientos de muertos junto a un discurso del general y jefe de Estado, Muammar al-Gaddafi, en el que se expone su firme e irrenunciable lucha por mantener su poder. Pero lo más trascendente al análisis es seguir de cerca el gran freno a la producción de petróleo en ese Estado de la región del Magreb y sus consecuencias para la esperada recuperación de la crisis plurifactorial de 2008. América Latina observa los precios de los alimentos al alza y aquellas ganancias por el petróleo exportado (caso méxico) también tienen un revés por las mismas importaciones del hidrocarburo. La nota del 24 de Febrero del año en curso en la edición impresa de The Economist analiza vectores económicos, sociales y políticos estratégicos para comprender la evolución actual del levantamiento en Trípoli y su relación con el Medio Oriente y las llamadas Revoluciones del Jazmín que no serán compradas ni interrumpidas con ningun abono extra a los ciudadanos como lo intentó el rey y jefe de Estado de Bahrein, segun el New York Times. Dejo el link de "interactive world middle east" del NYTimes también.

http://www.nytimes.com/2011/02/26/world/middleeast/26bahrain.html?_r=1&ref=bahrain

http://www.economist.com/node/18239888?story_ID=18239888&fsrc=nlw|wwp|02-24-2011|politics_this_week

http://blogs.wsj.com/simonnixon/2011/02/02/middle-east-turmoil-made-in-america/

http://www.nytimes.com/interactive/world/middleeast/middle-east-hub.html?ref=world

Marzo

Junio

2010

CEO de Goldman Sach y Consejo demandados por accionistas

Cuerpo: 

Un grupo de accionistas de uno de los mayores bancos de inversión han decidido llevar a juicio al principal corporativo de Goldman Sach Lloyd Blankfein y  a todo su equipo por la falta de previsión de riesgos de activos financieros. Dicha demanda se lleva a cabo tan solo unos días después de que la Comisión de Activos del congreso lo demandara igualmente por las mismas razones. Leer

Palabras clave: 

Septiembre

Deuda de EU, ¿cerca del nivel ‘basura’?

Cuerpo: 

Estados Unidos ha mantenido su calificación de crédito AAA, pero algunos analistas difieren; en algunos rubros, el déficit del país se asemeja o supera los niveles mostrados por Grecia. Leer

Palabras clave: 

Octubre

FMI Pide controles de capital

CNN Expansion (Octubre, 19)

Noviembre

La Fed anuncia estímulo por 600,000 mdd

CNN Expansion (Noviembre 3)

 

Regularán en la UE fondos especulativos

La Jornada (Noviembre 11)

Diciembre

2009

Enero

Wall Street sinks as economic woes mount
Reuters (Enero, 29)

The Bank Bailout is Broken
BusinessWeek (Enero, 29)

Taxpayers still hate the bank bailout
CNNMoney (Enero, 29)

Ford posts record loss, draws $ 10 billion in credit
Reuters (Enero, 29)

Jobless claims hit record peak, orders plummet
Reuters (Enero, 29)

Dollar gains as Fed holds rates
CNNMoney (Enero, 28)

Fed says prepared to buy debt to aid economy
Reuters (Enero, 28) 

Oil settles up - a bit
CNNMoney (Enero, 28)

Not all dividends are at risk
CNNMoney (Enero, 28)

Fed says ready to buy debt to aid economy  
Reuters (Enero, 28)

Soros urges U.S. to create "good bank" as aggregator
Reuteres (Enero, 28)

Boeing targeting 10,000 job cuts
Reuters (Enero, 28)

Bank bailout could cost $4 trillion
CNNMoney (Enero, 27)

Fin de la crisis ¿una interrogante?
El Economista (Enero, 27)

Dollar tumbles amid return to risk
CNNMoney (Enero, 26)

Home Sales Tick Up but Job Cuts Deepen Gloom
Reuters (Enero, 26)

Much of Stimulus Won't Be Spent Before 2011, CBO Says
Bloomberg (Enero, 20)

Treasury Demands Banks with TARP Funds Report Lending
Bloomberg (Enero, 20)

Credit insurers cautious as bankruptcy risk rises
Reuters  (Enero, 20)

BofA and Citi shares sink as investors fear more losses 
Reuters (Enero, 20)

Stocks battered on recession fears
CNNMoney (Enero, 20)

Oil Prices struggle on demand worries
CNNMoney (Enero, 18)

Banks get bashed again
CNNMoney (Enero, 16)

Acciones de EU se hunden por débiles cifras: papeles bancarios se desploman
El Economsta (Enero, 14)

Another bad day for the Dow
CNNMoney (Enero, 14)

US Stocks- Wall St Tumbles on bank woes, consumer gloom
Reuters (Enero, 14)

Bernanke suggests U.S. buy toxic assets from banks
Reuters (Enero, 13)

Febrero

Citigroup’s Third U.S. Rescue May Not Be Its Last, Analysts Say
Bloomberg (Febrero, 28)

World Bank, EBRD to Give East Europe $31 Billion Aid
Bloomberg (Febrero, 27) 

Citi Gets Third Rescue as U.S. Plans to Raise Stake
Bloomberg (Febrero, 27) 

U.S. Economy: GDP Shrinks 6.2%, More Than Previously Estimated
Bloomberg (Febrero, 27)

DATOS-¿Cómo se está gastando el dinero del rescate de EEUU?
Reuters (Febrero, 24)

La confianza de los consumidores de EEUU toca su mínimo histórico
Finanzas (Febrero, 24)

La ONU oide impulsar la manufactura como salida a la pobreza
Reuters (Febrero, 23)

Get ready for a wave of bank failures
CNN Money (Febrero, 20) 

BofA's investment bank "fun" may be done for good
Reuters (Febrero, 20)

Citigroup planea venta en Brasil para enfrentar la crisis
El Economista (Febrero, 20)

Highland Capital CDO Fund Is Insolvent, Wiping Out Investors
Bloomberg (Febrero, 20)

U.S. Stocks Drop on Concern Banks Will Need to Be Nationalized
Bloomberg (Febrero, 20) 

Dodd Says Short-Term Bank Takeovers May Be Necessary
Bloomberg (Febrero, 20)

Chile's economy: Stimulating
The economist (Febrero, 20) 

The collapse of manufacturing
The economist (Febrero, 20)

Acciones de Citigroup y Bank of America se hunden por temor a una nacionalización
El Economista (Febrero, 19)

El Banco Central de Inglaterra pide permiso al Gobierno para imprimir dinero
Cinco Días (Febrero, 19)

Gordon Brown se fija en Suiza en su campaña contra los paraísos fiscales
Finanzas (Febrero, 19)

6,4 millones de personas reciben pagos por desempleo en E.U.
El Tiempo (Febrero, 19)

Indice actividad fabril Fed Filadelfia cae en feb
Reuters (Febrero, 19)

Economic catastrophe looms
Asian Times (Febrero, 19)

Europe Banks to Set Up Default Swap Clearing
The Street (Febrero, 19)

Hedge Funds Pressed to Consolidate as Losses Cut Fees 
Bloomberg (Febrero, 18)